
🟨 El Sevilla y el Atlético de Madrid serán los primeros equipos españoles que se crucen en el camino del London City Lionesses, un club nacido apenas en 2019 de la ruptura con Millwall y que, en solo siete años, ha pasado de pelear por sobrevivir en el fútbol inglés a convertirse en uno de los proyectos más ambiciosos del panorama europeo. Y en el centro de esa revolución aparece Alexia Putellas, la dos veces Balón de Oro que decidió abandonar Barcelona para cambiarlo todo, empezar de nuevo y ayudar a construir desde cero un proyecto que Michele Kang quiere llevar hasta la cima del fútbol femenino mundial.

Hay ocasiones en las que el calendario coloca delante de nosotros un partido que parece uno más, pero que, cuando se observa con perspectiva, adquiere una dimensión completamente diferente. El Sevilla FC-London City Lionesses y el London City Lionesses-Atlético de Madrid son dos de esos encuentros.
Sobre el papel, dos amistosos de pretemporada en el camino hacia el inicio de una nueva campaña de la Women’s Super League. En realidad, dos páginas históricas para un club que todavía está escribiendo sus primeros capítulos y que, por primera vez desde que fue fundado, va a enfrentarse a equipos españoles. El Sevilla será el primero y el Atlético de Madrid, apenas cuatro días después, será el segundo. No existe detrás una larga lista de precedentes, ni clásicos olvidados, ni duelos europeos que hayan ido construyendo una rivalidad con el paso de los años. No. El London City Lionesses y el fútbol español están a punto de encontrarse oficialmente por primera vez en un terreno de juego de clubes, y lo harán dos veces en apenas unos días.
Para comprender por qué este momento resulta tan especial hay que retroceder hasta 2019, cuando nació el London City Lionesses. La historia de este club no comenzó como la de una entidad creada desde cero con el respaldo de una gran estructura masculina, una enorme masa social o una institución histórica detrás. Nació de una ruptura. El equipo femenino de Millwall, las Millwall Lionesses, decidió separarse del club y convertirse en una entidad completamente independiente. El 13 de mayo de 2019 se anunció aquella separación y, semanas después, la Federación Inglesa aprobó el traslado de la licencia al nuevo London City Lionesses. De aquella ruptura nació un proyecto que tenía una característica extraordinariamente singular: sería un club creado exclusivamente para el fútbol femenino, sin depender de una entidad masculina
Aquella decisión tenía algo de aventura, pero también algo de reivindicación. Las Millwall Lionesses habían sido una parte importante de la historia del fútbol femenino inglés, incluso pioneras en determinadas estructuras de formación, pero el nuevo proyecto quería demostrar que un club de mujeres podía caminar por sí mismo, tomar sus propias decisiones y construir su propio futuro sin necesidad de estar permanentemente vinculado a un equipo masculino. Durante los primeros años, sin embargo, esa independencia fue también una enorme dificultad. El London City tuvo que crecer prácticamente desde la nada, con recursos mucho más limitados que los de las grandes entidades del fútbol inglés y con la necesidad constante de demostrar que aquel modelo podía ser sostenible.
La historia cambió radicalmente cuando Michele Kang apareció en escena. La empresaria estadounidense adquirió el club en diciembre de 2023, después de un periodo de enorme inestabilidad económica y deportiva, y encontró precisamente aquello que buscaba: un equipo completamente independiente, centrado exclusivamente en el fútbol femenino y con la posibilidad de convertirse en el laboratorio perfecto para una nueva manera de entender este deporte. El propio entorno de Kang ha explicado que una de las razones fundamentales para hacerse con el London City fue precisamente su condición de club independiente y exclusivamente femenino.
Kang no llegó a Londres para conformarse con mantener al equipo donde estaba. Su visión era mucho más ambiciosa. Quería profesionalizarlo, dotarlo de infraestructuras de primer nivel, aumentar su capacidad competitiva y convertirlo en una referencia internacional. Su proyecto se integró además en Kynisca, la organización que también agrupa al Washington Spirit estadounidense y al OL Lyonnes francés, con una filosofía que pretende crear una estructura global alrededor del fútbol femenino, compartiendo conocimiento, tecnología, análisis, desarrollo de talento y recursos sin borrar la identidad propia de cada club.
El crecimiento fue extraordinariamente rápido. En mayo de 2025, el London City consiguió el ascenso a la Women’s Super League, convirtiéndose en el primer club completamente independiente en alcanzar la máxima categoría femenina inglesa. Aquello que en 2019 parecía una aventura arriesgada se había convertido apenas seis años después en una realidad de élite. Y en su primera temporada en la máxima categoría, el equipo no se limitó a sobrevivir: terminó sexto, demostrando que el proyecto podía competir contra instituciones con décadas de historia y presupuestos mucho mayores. (Wikipedia)
Pero Michele Kang quería más. Mucho más. Y el verano de 2026 ha servido para dejar claro que el London City no pretende convertirse en un recién ascendido satisfecho con permanecer en la WSL. La llegada de Mary Earps, Kadidiatou Diani, Mapi León y, sobre todo, Alexia Putellas ha transformado completamente la dimensión del club. La prensa inglesa ya habla abiertamente de un equipo capaz de desafiar a Manchester City, Arsenal y Chelsea, mientras que el proyecto de Kang comienza a ser observado como una de las grandes amenazas al orden establecido. (FourFourTwo)
Y entonces aparece Alexia.
Porque si Michele Kang representa la visión empresarial y estratégica de este nuevo London City, Alexia Putellas representa su alma futbolística. Su fichaje no es simplemente una operación de mercado. Es una declaración de intenciones. Es la manera más contundente posible de decirle al mundo que aquel pequeño club independiente nacido de una separación con Millwall ya no quiere mirar a los grandes desde abajo. Quiere sentarse en su misma mesa.
Alexia tenía muchas posibilidades cuando terminó su etapa en el Barcelona. Después de catorce años en el club azulgrana, después de ganar cuatro Champions League y de conquistar prácticamente todos los títulos que una futbolista puede levantar, podía haber elegido un destino basado exclusivamente en la comodidad deportiva. Podía haber continuado en España, podía haber elegido otro gigante europeo o podía haber cruzado el Atlántico para competir en la NWSL. Sin embargo, decidió marcharse a Londres.
Y lo hizo por una razón que ella misma ha repetido en sus entrevistas: quería volver a sentirse desafiada.
En su primera gran entrevista desde Inglaterra, Alexia explicó que la primera conversación con el London City giró alrededor de lo que el club quería construir y de la ambición del proyecto. Aquello fue lo que comenzó a convencerla. No se trataba únicamente de hablar de títulos inmediatos, sino de formar parte de un camino. Ella quería aportar toda la experiencia acumulada durante su carrera y, al mismo tiempo, aprender como futbolista. Quería encontrarse en posiciones y situaciones que no había vivido anteriormente. Y consideraba que la intensidad y la competitividad de la WSL podían proporcionarle precisamente ese escenario.
Es una explicación que resulta especialmente reveladora viniendo de Alexia. Porque pocas jugadoras podían permitirse decir que necesitaban un nuevo reto. Ella ya había alcanzado la cima. Ya había sido dos veces Balón de Oro. Ya había ganado cuatro Champions League. Ya había levantado la Liga española en numerosas ocasiones. Ya había conquistado el Mundial con España. Su carrera no necesitaba una nueva validación.
Pero su mentalidad sigue siendo competitiva.
Alexia ha explicado que quiere ganar, que quiere competir en cada partido y que precisamente la imprevisibilidad de la liga inglesa es uno de los aspectos que más le atraen. En la WSL, según sus propias palabras, no sabe de antemano qué ocurrirá en cada encuentro y siente que la exigencia semanal puede llevarla hasta sus límites. Esa incertidumbre es exactamente lo contrario de la comodidad. Y eso parece ser lo que buscaba.
Hay algo todavía más poderoso en su decisión. Alexia no llega a un equipo que esté preparado para ganar inmediatamente todos los títulos. Llega a un club que todavía está construyendo sus cimientos. Y precisamente por eso su papel puede ser mucho más importante que el de una simple estrella. En Barcelona, Alexia formaba parte de una maquinaria que ya funcionaba. En Londres, ella puede ayudar a construir esa maquinaria.
Esa diferencia explica la magnitud de su fichaje.
No ha ido a Londres únicamente para ganar con el London City. Ha ido también para ayudar a que el London City aprenda a ganar.
Y esa filosofía conecta directamente con Michele Kang. La propietaria estadounidense no escondió su satisfacción cuando se confirmó el fichaje y presentó a Alexia como una futbolista que encarna el máximo nivel de talento, dedicación y visión del fútbol femenino. Para Kang, la llegada de la española supone también un respaldo enorme a la idea de construir un club independiente y centrado exclusivamente en mujeres.
La apuesta económica está a la altura de la dimensión deportiva. Alexia firmó un contrato de tres temporadas con el London City Lionesses, después de abandonar el Barcelona. El club no ha hecho pública oficialmente la cifra de su salario, pero diferentes medios han publicado estimaciones muy elevadas. CBS Sports situó el acuerdo en torno a 1,85 millones de dólares por temporada, mientras que otras informaciones han hablado de una cantidad superior a los 1,7 millones de euros brutos anuales. Estas cifras deben entenderse como estimaciones periodísticas, no como una cantidad oficialmente confirmada por el London City o por la propia jugadora.
Si se toma como referencia esa estimación de 1,7 millones de euros anuales, estaríamos hablando de una operación que podría superar los 5 millones de euros brutos durante las tres temporadas del contrato, antes de posibles variables, primas o conceptos adicionales. Pero lo verdaderamente significativo no es únicamente el dinero. Es lo que representa esa inversión. Michele Kang está diciendo con hechos que considera a Alexia una pieza central de un proyecto que quiere crecer hasta alcanzar la Champions League.
Y Alexia también ha dejado claro que no ha llegado a Londres pensando en retirarse lentamente. Ha llegado con hambre.
“Hambre de ganar” y de seguir mejorando. Esa es una de las ideas que más se repiten en sus declaraciones desde que aterrizó en Inglaterra. No quiere establecer objetivos grandilocuentes antes de tiempo. Prefiere trabajar, competir y descubrir hasta dónde puede llegar el equipo. Su mentalidad, como ella misma ha explicado, es ganar cada partido y cada entrenamiento, pero sin convertir las expectativas externas en una carga.
Y en medio de todo este proceso aparece España.
Porque resulta imposible separar la nueva identidad del London City de la presencia española que se ha ido acumulando en su plantilla. Alexia no está sola. Está Mapi León, otra campeona de todo que decidió abandonar Barcelona para buscar un nuevo desafío en Inglaterra. Está Jana Fernández, formada en La Masia y también vinculada durante años al Barcelona. Está Lucía Corrales, otra futbolista española que conoce perfectamente el fútbol nacional. Está Daniela Arques, incorporada al proyecto londinense después de su experiencia en Portugal. Y está María Pérez, campeona del mundo con España en 2023 y con pasado en el Sevilla. Esta concentración de talento español hace que el primer viaje futbolístico del London City a España tenga todavía más sentido.
Porque el club ya no es solamente un equipo inglés que ficha a una estrella española. Es un equipo inglés que ha construido una parte importante de su nueva identidad alrededor del talento procedente de España.
Y por eso el duelo ante el Sevilla adquiere una dimensión extraordinaria. Será el primer partido de la historia del London City Lionesses contra un club español. No existe un precedente anterior que pueda utilizarse como referencia. El historial entre ambos es inexistente. Las bases de datos de enfrentamientos no registran ningún duelo previo entre Sevilla y London City.
Y cuatro días después ocurrirá exactamente lo mismo con el Atlético de Madrid. Será el segundo club español de la historia que se enfrente al London City Lionesses, y además lo hará en Londres, en el CopperJax Community Stadium, en un encuentro que el propio club ha presentado oficialmente como un amistoso de pretemporada frente a uno de los grandes del fútbol español.
Ese detalle debe quedar grabado porque es lo que convierte esta pretemporada en algo diferente. El London City no está recuperando una vieja rivalidad. No está retomando una serie de enfrentamientos que se hubiera interrumpido durante años. Está estrenando su historial contra el fútbol español. Sevilla abrirá el libro y Atlético escribirá inmediatamente la segunda página.
Y si hay una futbolista que simboliza mejor que ninguna otra esa conexión entre ambos mundos, es Alexia Putellas.
Ella llega desde Barcelona, desde el club que durante más de una década fue su casa. Llega a Inglaterra para competir en una liga que considera más imprevisible y exigente.
Llega para aprender, para aportar, para crecer y para ayudar a construir. Y ahora, apenas unas semanas después de haber cambiado el azulgrana por el azul del London City, se prepara para regresar futbolísticamente a España, aunque esta vez con un escudo diferente en el pecho.
El Sevilla será la primera prueba.
Después llegará el Atlético.
Y en ambos partidos habrá algo que no puede repetirse nunca más: serán los primeros.
El primer equipo español que se enfrente al London City. El primer viaje futbolístico de esta nueva era a un país que ya está profundamente conectado con su plantilla. El primer gran examen para un equipo que quiere demostrar que su revolución no es solamente económica ni mediática. Y también el primer capítulo de una relación que, teniendo en cuenta la cantidad de futbolistas españolas que ahora forman parte del proyecto, parece destinada a crecer.
El antecedente más cercano de una conexión entre el London City y España se produjo en 2024, cuando el equipo realizó un training camp en Murcia. Pero aquella expedición no tuvo como objetivo enfrentarse a un club español. Fue una concentración de trabajo. Ahora es diferente. Ahora hay partidos. Ahora hay rivales. Ahora hay historia que escribir.
Y es precisamente aquí donde la figura de Alexia adquiere todavía más importancia.
Porque su llegada no solamente ha cambiado el nivel futbolístico del equipo.
También ha cambiado la percepción que el mundo tiene del London City. Los abonos completos para la temporada 2026/27 se agotaron en un tiempo récord, en una muestra de que la presencia de Alexia y la ambición de Michele Kang han empezado a generar una comunidad alrededor del club que antes no existía. El efecto no se limita a los goles o a las asistencias: ha convertido al London City en una conversación global. (Diario AS)
Y eso es exactamente lo que buscaba Kang cuando comenzó a construir este proyecto.
Un club independiente.
Un club exclusivamente femenino.
Un club que no tuviera que vivir a la sombra de una entidad masculina.
Un club que pudiera convertirse en referencia mundial.
Y ahora, para intentar conseguirlo, tiene a Alexia Putellas.
La jugadora que podría haber elegido prácticamente cualquier lugar del planeta y que decidió escoger un club que todavía está escribiendo su historia. La futbolista que dejó atrás una etapa de catorce años y todos los títulos posibles para volver a sentir que tenía algo nuevo que aprender. La capitana que durante tantos años representó al Barcelona y que ahora se ha convertido en el rostro internacional de un proyecto que quiere demostrar que el fútbol femenino puede construir sus propias instituciones, sus propios modelos y sus propias grandes historias.
Por eso Sevilla y Atlético no son dos amistosos cualquiera.
Son el comienzo. El arranque de la relación entre el London City y España. El comienzo de una etapa en la que el fútbol español y el proyecto de Michele Kang estarán cada vez más conectados. El comienzo de una aventura que puede llevar a Alexia, Mapi, Jana, Lucía, Daniela y compañía a convertirse en las embajadoras de un puente futbolístico entre dos países.
Y, sobre todo, son la primera vez.
La primera vez que el London City Lionesses se enfrenta a un equipo español será ante el Sevilla. La segunda llegará cuatro días después frente al Atlético de Madrid. Entre ambos partidos habrá apenas unos días de diferencia, pero detrás quedará una frontera histórica que ya nunca podrá borrarse.
Porque cuando el balón eche a rodar, el London City dejará de ser un club que todavía busca rivales para su historia y comenzará a tener, por fin, una historia también contra España.
Y no podía existir un escenario más simbólico para hacerlo que este.
Un club nacido de una separación que decidió caminar solo.
Una propietaria que llegó para demostrar que el fútbol femenino podía construir su propio gigante.
Una plantilla que ha convertido Londres en un pequeño punto de encuentro del talento internacional.
Y una futbolista, Alexia Putellas, que después de conquistarlo prácticamente todo decidió abandonar la cima conocida para intentar conquistar otra que todavía no existe.
El Sevilla será el primero en ponerse delante.
El Atlético será el segundo y Alexia estará en el centro de todo.
Porque quizá esta historia comenzó en 2019, cuando las London City Lionesses decidieron que podían caminar solas. Quizá continuó cuando Michele Kang compró el club y decidió que caminar no era suficiente, que había que correr. Quizá alcanzó una nueva dimensión cuando el equipo llegó a la WSL. Pero este verano de 2026 puede ser recordado como el momento en el que el proyecto decidió mirar definitivamente hacia Europa.
Y para hacerlo, eligió a Alexia Putellas.
La jugadora que quería un nuevo desafío.
La futbolista que quería seguir aprendiendo.
La campeona que todavía tiene hambre.
La mujer que decidió cambiar Barcelona por Londres para formar parte de algo que todavía no está terminado.
Ahora le toca ayudar a escribirlo y el primer capítulo español de esa historia se escribirá ante el Sevilla.
El segundo, ante el Atlético de Madrid y una misma protagonista en el corazón de una revolución que acaba de empezar.















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