
🟨 David Aznar ya ha cerrado la convocatoria definitiva para la gran cita mundialista, con una generación repleta de talento, ocho clubes representados y una Celia Segura que llega al torneo como una de las grandes armas ofensivas de La Rojita tras su salto al Atlético de Madrid.

España ya tiene a sus 21 elegidas para intentar volver a conquistar el mundo. David Aznar ha hecho oficial este jueves la convocatoria definitiva que representará a la selección española femenina Sub-20 en la Copa Mundial de la FIFA que se disputará en Polonia del 5 al 27 de septiembre. Se acabó la espera, se cerró la puerta de la concentración y ya no hay más incógnitas: las futbolistas que aparecen en la lista serán las encargadas de vestir la camiseta de España en una de las grandes citas del calendario internacional. La Rojita se concentrará el próximo 27 de agosto, viajará a Polonia el día 30 y tendrá todavía un último examen antes de comenzar el campeonato, un amistoso frente a Canadá previsto para el 31 de agosto. Después llegará lo verdaderamente importante, con Nigeria como primera rival el 7 de septiembre, Nueva Caledonia el día 10 y la República Popular China el 13, todos ellos dentro de un Grupo F que obligará a España a entrar en el torneo desde el primer minuto con la máxima concentración.
La convocatoria definitiva llega después de una preparación en la que David Aznar tuvo inicialmente a 26 futbolistas a sus órdenes y en la que las lesiones y las decisiones deportivas fueron reduciendo progresivamente el grupo hasta las 21 protagonistas que viajarán a territorio polaco. La RFEF ha confirmado que España buscará recuperar el título que conquistó en Costa Rica en 2022, después de que en la última edición, celebrada en Colombia en 2024, el combinado nacional quedara eliminado en cuartos de final frente a Japón. El objetivo vuelve a ser, por tanto, enorme: competir por las medallas, avanzar hasta las últimas rondas y tratar de colocar nuevamente a España en la cima de una categoría en la que el fútbol español ha construido una auténtica referencia internacional.
La lista definitiva está formada por Anna Álvarez Llopis, Laia López de la Morena y Alazne Estensoro Macicior en la portería; Daniela Agote Aguirre, Elene Gurtubay Loyo, Natalia Peñalvo Martín, Aïcha Camara Camara, Carla Julià Martínez, Julia Torres Echevarría, Noa Jiménez Olivares, Silvia Cristóbal Fernández y Aiara Aguirrezabala Azkue en la línea defensiva; Cristina Librán Quiroga, Irune Dorado Alosete, Noemí Bejarano Beltrán, Rosalía Domínguez Navarro, Ainoa Gómez Luna y María Luisa García Antolín en el centro del campo; y Celia Segura Rodríguez, Paula Comendador Prado y Alba Cerrato Izquierdo en posiciones ofensivas. Son 21 nombres, 21 historias diferentes y una misma misión: competir por España en Polonia.
La propia distribución de la convocatoria permite observar la apuesta de Aznar por un grupo equilibrado, con futbolistas procedentes de ocho clubes diferentes y con representación del Athletic Club, Atlético de Madrid, Barcelona, Juventus, Levante, Deportivo, Real Madrid, Real Sociedad y Fiorentina.
Bajo los palos, Anna Álvarez, Laia López de la Morena y Alazne Estensoro representan tres alternativas para una posición en la que la confianza, la personalidad y la capacidad para responder bajo presión serán determinantes. Anna llega desde el Levante y conoce perfectamente los mecanismos de la selección después de haber formado parte de distintas convocatorias de las categorías inferiores. Laia lo hace desde el Real Madrid, dentro de una estructura que la ha permitido convivir con las exigencias de la élite y con una competencia interna extraordinaria. Alazne, desde la Real Sociedad, completa un trío que ofrece a Aznar diferentes recursos y que deberá estar preparado para afrontar no solo los partidos de la fase de grupos, sino también los momentos de máxima tensión que llegarán si España consigue avanzar hacia las rondas decisivas. En un Mundial, la portería puede pasar de ser una posición aparentemente secundaria a convertirse en protagonista en cuestión de segundos, y contar con tres guardametas preparadas será una de las garantías del combinado nacional.
Por delante aparece una defensa con capacidad para hacer mucho más que proteger el área. Daniela Agote y Elene Gurtubay, ambas del Athletic Club, representan dos futbolistas que conocen bien el ritmo y la exigencia del fútbol de élite y que pueden ofrecer recorrido, intensidad y soluciones desde posiciones defensivas. Agote tiene además esa capacidad para aparecer lejos de su posición inicial, incorporarse, atacar espacios y convertirse en una amenaza cuando el equipo consigue instalarse en campo contrario, mientras que Gurtubay aporta movilidad, lectura y polivalencia. En un equipo que quiere tener el balón, las defensas no pueden limitarse a despejar y defender: tienen que saber cuándo avanzar, cuándo ofrecer una línea de pase y cuándo romper la primera línea de presión rival. Y ahí España cuenta con recursos.
El Atlético de Madrid aporta también presencia en esta línea a través de Natalia Peñalvo, una futbolista que puede ofrecer equilibrio, intensidad y capacidad de adaptación. Su polivalencia es especialmente valiosa dentro de una convocatoria mundialista, donde los partidos pueden exigir cambios de perfil y donde una jugadora capaz de responder en diferentes posiciones se convierte en un recurso fundamental para el seleccionador. No siempre los torneos de este nivel los ganan únicamente las grandes estrellas; también los sostienen futbolistas capaces de mantener el nivel competitivo cuando llegan las rotaciones, las sanciones, el cansancio o los escenarios que no estaban previstos.
El Barcelona vuelve a tener una presencia muy importante en la defensa española con Aïcha Camara, Carla Julià, Julia Torres y Noa Jiménez, cuatro futbolistas que conocen una estructura basada en el dominio del balón, la presión tras pérdida y la necesidad de defender lejos de la portería. Camara puede aportar velocidad, recorrido y profundidad, especialmente cuando España encuentre espacios para progresar por fuera; Carla Julià ofrece trabajo y capacidad para recorrer el costado, mientras que Julia Torres aporta fortaleza en el duelo y recursos para iniciar el juego desde atrás. Noa Jiménez completa el grupo azulgrana con intensidad, concentración y capacidad para adaptarse a diferentes necesidades defensivas. A ellas se suma Silvia Cristóbal, del Real Madrid, que llega desde otra de las grandes estructuras del fútbol español y que puede aportar experiencia competitiva, contundencia y serenidad en una zaga que tendrá que saber defender tanto en campo abierto como en bloques más bajos.
Y hay que detenerse también en Aiara Aguirrezabala, de la Real Sociedad, porque su presencia amplía todavía más el abanico de recursos de la última línea. Su inclusión demuestra que Aznar no ha buscado únicamente nombres conocidos dentro de las grandes academias, sino perfiles capaces de aportar soluciones concretas al funcionamiento colectivo. España necesitará una defensa capaz de interpretar los partidos y de responder a rivales muy diferentes, desde selecciones que puedan obligarla a correr hacia atrás hasta equipos que decidan encerrarse y obliguen a sus defensoras a convertirse en las primeras constructoras del juego.
El centro del campo es probablemente el lugar donde más claramente se puede apreciar la variedad de perfiles que ha seleccionado David Aznar. Cristina Librán, Irune Dorado, Noemí Bejarano, Rosalía Domínguez, Ainoa Gómez y María Luisa García forman una medular con capacidad para combinar control, recorrido, trabajo, asociación y llegada. Cristina Librán, actualmente en la Juventus, aporta experiencia internacional y capacidad para interpretar el juego desde diferentes alturas, una cualidad especialmente importante cuando el equipo necesita encontrar pausa o acelerar la circulación. Es una futbolista que puede ayudar a que España no pierda el control emocional de los partidos y que el balón circule con sentido incluso cuando el rival presione con intensidad.
Irune Dorado, desde el Real Madrid, representa otro perfil de enorme utilidad. Puede ayudar a equilibrar al equipo, trabajar sin balón y participar en la construcción desde posiciones interiores. En un torneo corto, donde los partidos se suceden y la fatiga comienza a tener peso, disponer de centrocampistas capaces de asumir diferentes responsabilidades puede marcar una diferencia enorme. Noemí Bejarano, también procedente del conjunto madridista, añade intensidad, capacidad de trabajo y polivalencia, mientras que Rosalía Domínguez, del Barcelona, es uno de esos perfiles capaces de aportar imaginación en zonas interiores, superar líneas mediante conducción y asociación y conectar el centro del campo con las futbolistas ofensivas.
Ainoa Gómez, del Deportivo, suma inteligencia táctica, recorrido y capacidad para interpretar los espacios, mientras que María Luisa García, también del conjunto gallego, aporta trabajo, equilibrio y presencia en diferentes fases del juego. Las dos representan además el crecimiento de futbolistas fuera de los dos grandes focos habituales, demostrando que el talento de esta generación no se concentra exclusivamente en Madrid o Barcelona. La selección necesita precisamente eso: una plantilla con diferentes procedencias, diferentes experiencias y diferentes maneras de entender el fútbol que puedan ponerse al servicio de una misma idea.
El ataque, mientras tanto, concentra tres nombres que pueden marcar diferencias en cualquier partido: Celia Segura, Paula Comendador y Alba Cerrato. Tres futbolistas diferentes, pero con una característica común: tienen capacidad para cambiar el signo de un encuentro. Y entre ellas aparece una protagonista que llega a Polonia con un foco especial puesto sobre su figura. Celia Segura afrontará el Mundial después de haber dado un paso muy importante en su carrera con su llegada al Atlético de Madrid, un movimiento que la sitúa ya en un escenario de máxima exigencia y que convierte el campeonato mundialista en una oportunidad extraordinaria para seguir demostrando todo aquello que viene apuntando desde las categorías inferiores.
Celia no necesita demasiado espacio para generar peligro. Su velocidad, su cambio de ritmo, su capacidad para encarar y su facilidad para atacar los espacios hacen de ella una futbolista especialmente incómoda para cualquier defensa. Puede recibir abierta, buscar el uno contra uno y romper hacia dentro, pero también tiene recursos para atacar la espalda de la zaga, asociarse con sus compañeras y aparecer en posiciones de remate. Esa capacidad para interpretar diferentes alturas del ataque convierte a la nueva futbolista del Atlético de Madrid en una de las armas que más puede utilizar David Aznar para romper partidos cerrados. Y, sobre todo, le permite llegar a este Mundial no solo como una internacional más, sino como una de las futbolistas llamadas a estar entre las grandes protagonistas del torneo.
Su llegada al Atlético de Madrid añade todavía más interés a su participación. El conjunto rojiblanco ha apostado por una futbolista que ha ido creciendo dentro del fútbol de formación y que ahora tiene por delante el desafío de trasladar ese talento al máximo nivel. Polonia puede convertirse en uno de esos escenarios que cambian definitivamente la percepción alrededor de una jugadora. Un gran Mundial puede confirmar que Celia Segura ya está preparada para asumir responsabilidades mayores y convertirse en uno de los nombres propios del fútbol femenino español de los próximos años.
A su lado estará Paula Comendador, una futbolista con capacidad para aportar potencia, movilidad y diferentes soluciones en el frente ofensivo. Su capacidad para atacar espacios, moverse entre líneas y aparecer desde posiciones exteriores permite a España variar su forma de atacar sin necesidad de cambiar necesariamente sus piezas. Paula puede ser especialmente importante cuando los partidos exijan profundidad y velocidad, pero también cuando haya que aprovechar las segundas jugadas o las incorporaciones desde posiciones más retrasadas.
Y completa el tridente Alba Cerrato, que afronta el campeonato desde la Fiorentina y que representa otro de los perfiles ofensivos más interesantes de esta generación. Su talento individual, su capacidad para desequilibrar y su facilidad para encontrar espacios pueden convertirse en recursos decisivos cuando España se encuentre con defensas cerradas. Si Celia puede aportar velocidad y ruptura, Paula potencia y movilidad, Alba ofrece imaginación y desequilibrio. Tres caminos diferentes hacia una misma portería.
La gran virtud de esta España, precisamente, es que no parece diseñada para depender de una única futbolista. Puede ganar metros desde las bandas, construir desde atrás, dominar desde el centro del campo o resolver una jugada mediante una acción individual. Esa variedad será fundamental en Polonia, donde los rivales conocen perfectamente el nivel técnico de las selecciones españolas y probablemente intentarán reducir los espacios interiores, obligando a La Rojita a buscar alternativas. Ahí aparecerá la capacidad de Aznar para leer los partidos y, sobre todo, la calidad individual de una generación que lleva años creciendo con la exigencia de competir por títulos.
La convocatoria definitiva tiene también un componente simbólico. España no solo quiere ganar partidos; quiere demostrar que el trabajo desarrollado durante años en sus categorías inferiores continúa dando frutos. Muchas de estas futbolistas han recorrido juntas diferentes etapas, han coincidido en torneos internacionales y han aprendido a convivir con una exigencia que, en el fútbol español, ha dejado de ser extraordinaria para convertirse en una obligación. Ser campeonas del mundo en 2022 elevó todavía más el listón y ahora esta nueva generación tiene la oportunidad de escribir su propia historia.
El calendario tampoco permitirá relajaciones. España debutará el 7 de septiembre a las 18:00 horas frente a Nigeria en el Arena Sosnowiec, continuará el 10 de septiembre a las 15:00 horas ante Nueva Caledonia y cerrará la fase de grupos el 13 de septiembre a las 15:00 horas contra la República Popular China. Los tres encuentros se disputarán en el mismo escenario, mientras que el equipo permanecerá instalado en Katowice durante esta primera fase. Antes del estreno oficial, el amistoso ante Canadá del 31 de agosto servirá como última prueba para terminar de ajustar una selección que llegará a Polonia con la obligación de competir desde el primer día. (RFEF)
El Mundial también tendrá un interés especial para los aficionados españoles porque la cita podrá seguirse a través de las plataformas y ventanas audiovisuales de RTVE, una presencia que permitirá acercar a los aficionados a una generación que representa buena parte del futuro del fútbol femenino nacional. La televisión pública ha mantenido en los últimos años una apuesta por las categorías inferiores y por las grandes citas internacionales, y la posibilidad de seguir el camino de España en Polonia permitirá poner el foco en futbolistas que, en muchos casos, todavía están dando sus primeros pasos en la élite. Conviene, eso sí, confirmar la parrilla concreta y los partidos que finalmente serán ofrecidos por Teledeporte y RTVE Play a medida que se acerque el campeonato.
La selección española ya tiene, por tanto, sus 21 piezas. Anna Álvarez, Laia López de la Morena, Alazne Estensoro, Daniela Agote, Elene Gurtubay, Natalia Peñalvo, Aïcha Camara, Carla Julià, Julia Torres, Noa Jiménez, Silvia Cristóbal, Aiara Aguirrezabala, Cristina Librán, Irune Dorado, Noemí Bejarano, Rosalía Domínguez, Ainoa Gómez, María Luisa García, Celia Segura, Paula Comendador y Alba Cerrato serán las protagonistas de una aventura que comenzará a finales de agosto y que puede prolongarse hasta el 27 de septiembre si España consigue alcanzar la gran final. (RFEF)
Son 21 futbolistas, pero detrás de cada nombre hay mucho más que una convocatoria. Hay años de formación, sacrificios, clubes que han apostado por ellas, familias que han acompañado cada paso y una generación que sabe que vestir la camiseta de España significa mucho más que disputar un campeonato. Ahora les toca convertir todo ese camino en fútbol sobre el césped de Polonia. David Aznar ya ha hecho su elección y el grupo ya está definido. El próximo 27 de agosto comenzará oficialmente la cuenta atrás, el 30 viajarán a Polonia y, desde entonces, cada entrenamiento, cada decisión y cada partido estarán encaminados hacia un único objetivo: que España vuelva a sentirse campeona del mundo.
Y entre todas esas historias habrá una que seguirá especialmente de cerca El Partido de Manu. La de Celia Segura, la nueva futbolista del Atlético de Madrid, que llega a su primer gran Mundial Sub-20 con el cartel de una de las jóvenes atacantes españolas llamadas a marcar diferencias. Polonia puede ser su escaparate definitivo, el lugar en el que su talento deje de ser una promesa para convertirse en una realidad internacional. Porque España tiene 21 elegidas para asaltar el Mundial, pero si hay un nombre que puede terminar iluminando el camino ofensivo de La Rojita, Celia Segura tiene todos los argumentos para ser una de las grandes estrellas de la cita mundialista.















Deja una respuesta