
⬛️ Ema Modrić, hija del futbolista Luka Modrić, celebró su victoria en la final de la Copa Garino, un torneo sub-13 disputado en Turín. En la imagen de la celebración, destacada por La Gazzetta dello Sport, se aprecia su gran parecido con su padre mientras posa sonriente, sosteniendo un trofeo incluso más grande que ella.

La joven Ema Modrić, hija del legendario centrocampista croata Luka Modrić, vivió en Turín uno de esos momentos que quedan grabados para siempre en la memoria de cualquier futbolista en formación. Con apenas edad de categoría sub-13, la prometedora jugadora del AC Milan levantó la Copa Garino tras un torneo brillante en el que el conjunto rossonero demostró talento, carácter competitivo y una personalidad impropia de jugadoras tan jóvenes. La escena de la celebración, recogida por La Gazzetta dello Sport, tenía algo de simbólico: Ema, sonriente, levantando un trofeo casi más grande que ella, con un parecido físico con su padre que no pasó desapercibido para nadie. Pero más allá de la anécdota estética, lo que realmente capturaba la imagen era el nacimiento de una historia que podría tener mucho recorrido en el fútbol femenino europeo.
El camino hacia ese título no fue sencillo. En semifinales, el equipo sub-13 del Milan firmó uno de los partidos más serios del torneo al imponerse por 2-0 al eterno rival, el Inter de Milán. Fue un duelo de intensidad, de esos que ya empiezan a tener aroma de clásico incluso en categorías de formación. Antes, en los cuartos de final, Ema ya había dejado su sello personal: nacida en 2013, la joven mediocampista marcó uno de los goles en la victoria por 3-1 frente al US Sassuolo, un tanto que ayudó a encarrilar el pase a la penúltima ronda. Y en la gran final del torneo sub-13 disputado en Turín, el Milan terminó de coronar su recorrido imponiéndose a la poderosa Juventus FC, una cantera históricamente fuerte en el fútbol italiano. La alegría de las jóvenes rossonere fue absoluta: abrazos, lágrimas y la sensación de haber escrito una pequeña página de historia en su formación deportiva.
Curiosamente, el gran ausente en la grada fue el propio Luka Modrić. El centrocampista no pudo viajar a Turín porque estaba concentrado con su club para disputar un compromiso liguero en Nápoles frente al SSC Napoli. Sin embargo, eso no impidió que siguiera cada momento del torneo gracias a la tecnología. A través de FaceTime, el veterano jugador croata estuvo pendiente de todo lo que ocurría en el campo, viviendo a distancia cada jugada, cada avance y, finalmente, la explosión de alegría tras el pitido final. En las gradas sí estaban el resto de los Modrić. Su esposa, Vanja Modrić, y sus hijos Ivano y Sofía siguieron en directo la final y celebraron con entusiasmo el primer gran trofeo de Ema con la camiseta rossonera. Un título que, además, tiene un valor simbólico muy especial: es también el primer trofeo futbolístico conquistado por la nueva generación de la familia.
El orgullo de Luka por su hija no es algo nuevo. Ya en 2023, tras la final de la Copa del Rey, el capitán croata sorprendió con una frase cargada de cariño y admiración: “Va a ser mejor que papá, seguro”. Aquellas palabras, pronunciadas con una mezcla de humor y emoción, reflejaban el entusiasmo con el que el Balón de Oro de 2018 sigue los pasos futbolísticos de su hija. Desde muy pequeña, Ema ha mostrado una pasión enorme por el balón. Su relación con el fútbol empezó prácticamente desde la infancia, en un entorno en el que este deporte formaba parte de la vida cotidiana. No era raro verla con una pelota cerca mientras su padre continuaba brillando en el Estadio Santiago Bernabéu durante su etapa en el Real Madrid.
De hecho, los primeros pasos futbolísticos de Ema se produjeron en España. La joven jugadora comenzó su formación en las categorías inferiores del Madrid CFF, una cantera exclusivamente femenina considerada una de las más grandes de Europa, con cerca de cuarenta equipos federados. Allí empezó a desarrollar sus fundamentos técnicos, su comprensión del juego y esa naturalidad con el balón que muchos asocian inevitablemente con el estilo de su padre. Aquella cantera ya había demostrado su nivel competitivo en episodios memorables, como la histórica victoria por 2-1 ante el FC Barcelona Femenino en Fuenlabrada en 2022, un resultado que puso fin a una racha de 719 días de imbatibilidad azulgrana.
El interés de Ema por el fútbol también ha quedado reflejado en momentos más íntimos y familiares. Durante un documental producido por la FIFA con motivo del Copa Mundial de la FIFA Catar 2022, padre e hija aparecieron conversando sobre un partido de la selección croata en la fase de clasificación para el Mundial. En aquella escena, Ema escuchaba atentamente mientras preguntaba a su padre por la importancia de ganar o perder en la previa del torneo. No era una charla cualquiera: era el reflejo de una niña que no solo juega al fútbol, sino que también quiere entenderlo.
Ahora, tras mudarse a Milán con su familia, Ema continúa su crecimiento deportivo en la cantera del Milan, el mismo club en el que su padre desarrolla su carrera en la actualidad. El destino ha querido que ambos compartan ciudad, escudo y colores, aunque en categorías y realidades muy distintas. Pero hay algo que sí comparten: la pasión por el juego. Y mientras Luka sigue escribiendo los últimos capítulos de una carrera legendaria, su hija empieza a redactar las primeras líneas de la suya propia.
En Turín, con ese trofeo enorme entre sus manos y la sonrisa que iluminaba la celebración del Milan sub-13, Ema Modrić dejó claro que la historia futbolística de la familia todavía tiene mucho que contar. Quizá dentro de unos años, cuando miremos atrás, aquella imagen en la Copa Garino sea recordada como el inicio de algo mucho más grande. Y entonces tal vez recordemos también las palabras de Luka, dichas con orgullo de padre y con la intuición de quien entiende este deporte mejor que casi nadie: “Va a ser mejor que papá”.

Deja una respuesta