
⬛️ El Atlético de Madrid vs Real Sociedad será un choque de alto voltaje en la decimoquinta fecha que servirá como pulso por la tercera plaza.
Hay compromisos que pueden llegar a ser trascendentales para el devenir de un curso y ese es el caso del Atlético de Madrid – Real Sociedad de Fútbol con el que se dará carpetazo a la primera vuelta .
El próximo sábado, 10 de enero de 2026, a partir de las 12:00 horario peninsular, se celebrará en Alcalá de Henares (TEN TV, Gol Stadium y DAZN ), un pulso directo por el tercer puesto de la Liga Profesional de Fútbol Femenino.
Tras el pertinente parón por las fiestas navideñas, el balompié practicado por mujeres retorna a nuestras vidas para ofrecernos un espectáculo entre dos equipos que saben lo que es ganar la Copa de la Reina Iberdrola en hasta tres ocasiones.
El elenco de Víctor Martín Alba se reencuentra con sus fans después de despedir el 2025 con un agónico pase a los cuartos de final del torneo del K.O. ante el Alhama ElPozo en el Estadio José Kubala con una gran actuación de Patri Larqué en la tanda de penaltis, detuvo dos lanzamientos, para llevar a las suyas a la antepenúltima ronda.
Por su parte, la Real Sociedad de Fútbol que comanda Arturo Ruiz, ex del Atlético de Madrid, no padeció tanto para deshacerse del Deportivo Abanca con un 1-4 en el Estadio de Riazor amén a un doblete de Edna Imade.
Estos capítulos fueron los últimos antes de que el tiempo se detuviera temporalmente y el balón dejara de rodar como consecuencia de las fiestas navideñas.
Este lapso temporal dejo espacio para que en “El Partido de Manu” tuvieran cabida los grandes reportajes sobre jugadoras de época, caso de Gio Queiroz, Ludmila Da Silva o Priscila Borja, por citar algunos ejemplos relevantes.
La Liga F Moeve nos regalará después del Día de Reyes (6 de enero) uno de esos partidos que no necesitan adornos para justificarse, que se explican solos desde la historia, desde la clasificación y desde el presente competitivo de dos proyectos que miran a Europa con ambición y sin complejos.
El Atlético de Madrid y la Real Sociedad de Fútbol se citan en la jornada que abre el año 2026 en la Primera División Femenina española, en un choque que destila aroma a UEFA Women’s Champions League, a tarde grande, a termómetro real de aspiraciones.
Cuarto contra tercero. Veintiséis puntos frente a treinta. Colchoneras contra donostiarras. Madrid contra Gipuzkoa. Dos maneras de entender el fútbol, dos estilos reconocibles, dos vestuarios que saben lo que es competir en escenarios de máxima exigencia.
El fútbol femenino español se da la bienvenida al nuevo año con un duelo de enjundia, de esos que marcan tendencias, que dejan lecturas profundas y que no entienden de neutralidad emocional una vez rueda el balón.
No es un partido cualquiera. No lo es por la clasificación, comprimida y exigente. No lo es por la trayectoria reciente de ambos equipos. No lo es por la memoria de enfrentamientos directos que han ido construyendo una rivalidad deportiva sólida, respetuosa, creciente.
Y no lo es porque, en el fondo, late una pregunta que atraviesa todo el encuentro: ¿quién está preparada para dar el salto definitivo hacia la élite continental?
El campeonato español de élite vive uno de los momentos más competitivos de su historia. Lejos quedan los años de duopolios incontestables o de temporadas previsibles. Hoy, cada jornada es una prueba de madurez, cada partido es un examen táctico y emocional, y cada punto se paga con sangre, sudor y una convicción colectiva innegociable.
En ese escenario emerge este Atlético de Madrid – Real Sociedad como un partido frontera. Frontera entre la primera vuelta y el nuevo año. Frontera entre el grupo que sueña con todo y el que aspira a consolidarse. Frontera, también, entre dos clubes que han decidido no vivir de la nostalgia, sino construir futuro.
La Real Sociedad llega tercera con 30 puntos, instalada con firmeza en la zona noble, sosteniendo una regularidad que habla de proyecto, de identidad y de un vestuario que ha aprendido a competir sin complejos en cualquier campo. El Atlético de Madrid, cuarto con 26 unidades, persigue a las donostiarras con hambre, con la sensación de que el equipo está en plena fase de crecimiento y que este tipo de partidos son exactamente el escenario que necesita para reivindicarse.
Hablar del Atlético de Madrid, actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, es hacerlo es hacerlo de uno de los pilares históricos de la profesionalización del fútbol femenino en España. Campeonas de Liga, habituales en Europa, referentes competitivos durante más de una década, las rojiblancas viven en esta temporada 2025-2026 un proceso tan exigente como ilusionante: el de reafirmarse sin renunciar a su ADN.

El Atlético llega a este encuentro como cuarto clasificado, con 26 unidades que resumen una primera mitad de curso intenso, irregular en algunos tramos, pero cargada de señales positivas. El equipo capitalino ha sabido competir, ha sabido sufrir y ha sabido reconstruirse tras momentos de duda.
Y lo ha hecho desde una seña de identidad clara: la solidaridad defensiva, el compromiso colectivo y la capacidad de crecer en los grandes escenarios.
Este partido ante la Real Sociedad es, para el Atlético, algo más que tres puntos y eso es innegable
Es una oportunidad para reengancharse de lleno a la pelea por la Champions, para enviar un mensaje al campeonato y para confirmar que el proyecto está listo para asumir retos mayores. En casa, ante su gente, con el peso de la historia como aliada, las colchoneras saben que este tipo de partidos definen temporadas.
La Real Sociedad de Fútbol ha dejado de ser una promesa para convertirse en una aspirante muy fuerte y seria que oposita a acceder a la zona de privilegio al ser tercera con promesa. Es una realidad consolidada. Terceras con 30 puntos, las donostiarras han construido en los últimos años un modelo reconocible, coherente y profundamente competitivo. Un equipo que no depende de una sola futbolista, que entiende el juego desde lo colectivo y que ha sabido crecer sin perder su esencia.

Las de San Sebastián llegan a esta icónica cita con con la serenidad de quien sabe lo que hace. Con la confianza de quien ha demostrado que puede competir de tú a tú ante cualquiera. Con la ambición, además, de dar un golpe sobre la mesa en un campo históricamente exigente. Ganar en casa del Atlético no es solo sumar tres puntos: es reafirmar candidatura, es ganar respeto, es mandar un mensaje directo a Europa.
Este partido es también una prueba de carácter para las txuri-urdin. Porque mantenerse en el podio de la Liga F exige algo más que buen juego: exige resistencia emocional, capacidad para gestionar la presión y personalidad para responder en los momentos clave y el estreno de 2026 es, sin duda, uno de esos momentos.
No hace falta mirar muy lejos para entender por qué este Atlético – Real Sociedad tiene aroma a UEFA Women’s Champions League. Basta observar la clasificación, el ritmo competitivo, la ambición de ambos clubes y el tipo de futbolistas que pisan el césped.
Es un partido que podría darse perfectamente en una ronda europea, por intensidad, por exigencia táctica y por nivel emocional.
Ambos equipos saben que los duelos directos son decisivos en una Liga tan ajustada. No solo por los puntos, sino por el impacto anímico que generan. Ganar a un rival directo refuerza, impulsa, legitima. Perder, en cambio, obliga a remar contracorriente.
Por eso este partido se juega también en la cabeza, en la gestión de los tiempos, en la lectura de los momentos.
El Atlético de Madrid se presenta como un equipo intenso, vertical por momentos, con capacidad para alternar registros. Un conjunto que entiende el sacrificio como virtud y que ha hecho de la competitividad su bandera. La Real Sociedad, por su parte, apuesta por un fútbol más asociativo, más paciente, con una circulación cuidada y una presión organizada que busca ahogar al rival desde la inteligencia táctica.
Ese choque de estilos es uno de los grandes atractivos del encuentro. ¿Impondrá el Atlético su ritmo y su fortaleza emocional? ¿Logrará la Real Sociedad dominar desde el balón y desde la pausa?
El partido promete respuestas, ajustes, duelos individuales y decisiones estratégicas que pueden marcar la diferencia.
No es menor el detalle de que este partido sirva para dar la bienvenida al 2026 dentro de la Primera División Femenina. Abrir un nuevo año competitivo siempre tiene una carga simbólica especial. Es el momento de los propósitos, de las reafirmaciones, de los mensajes al futuro. Y hacerlo con un partido de este calibre eleva aún más el significado.
Para el espectador neutral, este Atlético – Real Sociedad es una invitación perfecta. No hace falta ser seguidor de uno u otro club para entender lo que está en juego. Basta amar el fútbol, apreciar la competición y dejarse llevar por un duelo que promete ritmo, emoción y narrativa.

La Liga F Moeve necesita partidos así. Partidos que expliquen por sí solos el crecimiento del campeonato, la calidad de sus equipos y la intensidad de la pelea por Europa. Partidos que sirvan como escaparate, como carta de presentación, como argumento irrefutable de que el fútbol femenino español vive una edad de oro competitiva.
Atlético de Madrid y Real Sociedad no solo juegan por tres puntos. Juegan por estatus, por identidad, por futuro. Juegan por confirmar que están preparadas para seguir escribiendo capítulos importantes en la historia reciente del fútbol femenino.
Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior quedará en segundo plano. La clasificación, los discursos, las previsiones. Solo quedará el fútbol. Noventa minutos —quizá alguno más— para decidir quién golpea primero en este 2026 que comienza. Noventa minutos para emocionarse, para sufrir, para celebrar. Noventa minutos que justifican por sí solos sentarse, mirar y no apartar la vista.

Porque este Atlético de Madrid – Real Sociedad no es solo un partido.
Es una declaración de intenciones.
Es un duelo de Champions en clave Liga F.
Es la mejor manera posible de darle la bienvenida al nuevo año en la despedida de Edna Imade del conjunto vasco tras ser repescada por el Bayern de Múnich por el segundo tramo de temporada y la presentación en sociedad de Priscila Chinchilla, ex del Zenit de San Petersburgo, con la rojiblanca.
Y nadie que ame el fútbol debería perder de vista un partido que promete tanto, seamos sinceros.
Atlético de Madrid y Real Sociedad han ido construyendo, casi sin estridencias pero con constancia, uno de los enfrentamientos más interesantes del fútbol femenino español contemporáneo. No hablamos de una rivalidad nacida del antagonismo clásico o de la geografía, sino de una rivalidad competitiva, forjada a base de temporadas compartiendo objetivos, escalones de crecimiento y ambiciones europeas.
Durante la última década, ambos clubes han coincidido en la élite y han ido alternando roles: el Atlético como potencia consolidada durante años; la Real Sociedad como proyecto emergente primero y como realidad competitiva después.
Cada enfrentamiento ha servido para medir distancias, para comprobar evoluciones y, sobre todo, para normalizar que el duelo entre colchoneras y donostiarras ya no es asimétrico.
En los primeros enfrentamientos, el Atlético imponía su mayor experiencia, su oficio competitivo y una plantilla acostumbrada a manejar escenarios de presión máxima.

Pero con el paso de las temporadas, la Real Sociedad fue cerrando la brecha: primero compitiendo, luego puntuando y, finalmente, mirando a las rojiblancas a los ojos sin complejos.
Los últimos duelos directos han sido especialmente significativos: partidos cerrados, marcadores ajustados, detalles mínimos decidiendo resultados. Encuentros donde la Real ha demostrado que sabe sufrir en campos difíciles y donde el Atlético ha tenido que recurrir a su carácter histórico para imponerse.
Esa igualdad creciente es uno de los grandes ingredientes de este partido. Porque cuando dos equipos se acostumbran a verse en la zona alta, cada enfrentamiento deja de ser uno más.
Se convierte en referencia, espejo y en un termómetro real que puede marcar el devenir de una campaña.
Este Atlético de Madrid – Real Sociedad es también un fascinante choque de modelos futbolísticos. No opuestos de forma radical, pero sí claramente diferenciados en matices, prioridades y lectura del juego.
El Atlético de Madrid ha construido su identidad histórica desde la competitividad. A lo largo de los años ha sabido adaptarse a diferentes entrenadoras, generaciones y contextos, pero siempre ha mantenido una base innegociable: orden, sacrificio y contundencia emocional.
En la temporada 2025-2026, el equipo ha evolucionado hacia un modelo más flexible. Capaz de alternar presión alta con bloque medio, de castigar transiciones rápidas y de proteger ventajas cuando el partido lo exige. No es un equipo que monopolice la posesión, pero sí uno que sabe cuándo y cómo hacer daño.
El Atlético actual entiende el partido como una sucesión de momentos. Sabe que no necesita dominar siempre, pero sí ser certero cuando aparece su oportunidad. Defensivamente sólido, emocionalmente fuerte y tácticamente disciplinado, el conjunto rojiblanco convierte cada duelo directo en una batalla estratégica.
Ante la Real Sociedad, el Atlético buscará probablemente imponer ritmo, intensidad y escenarios incómodos, obligando a las donostiarras a tomar decisiones bajo presión. Ganar segundas jugadas, proteger los carriles y castigar cualquier pérdida en salida serán claves.
La Real Sociedad representa otro camino hacia la élite. Un camino basado en la construcción del juego, la ocupación racional de los espacios y una presión bien organizada que nace más de la lectura que de la agresividad.
El equipo txuri-urdin se siente cómodo con balón, pero no lo convierte en un fin en sí mismo. Su posesión es funcional: busca atraer, mover, desorganizar. Defiende desde la estructura y ataca desde la sincronización. Es un equipo que rara vez se parte y que entiende el partido como un ejercicio colectivo.
En este contexto, visitar al Atlético supone un desafío mayúsculo: mantener la calma cuando el entorno aprieta, evitar pérdidas comprometidas y no caer en el intercambio de golpes que favorece a las colchoneras. Si la Real consigue imponer su ritmo, hacer correr al rival y encontrar ventajas entre líneas, tendrá mucho ganado.
Este duelo táctico es uno de los grandes atractivos del partido. No hay recetas mágicas. Habrá ajustes, fases dominantes alternas y una batalla silenciosa en los banquillos entre Víctor Martín y Arturo Ruiz
Uno de los grandes cambios del fútbol femenino español en los últimos años es que la UEFA Women’s Champions League ha dejado de ser una utopía para convertirse en un objetivo tangible para varios clubes. Atlético de Madrid y Real Sociedad son dos de los mejores ejemplos.
El Atlético sabe lo que es competir en Europa. Ha vivido noches grandes, eliminatorias exigentes y aprendizajes duros. La Champions forma parte de su ADN reciente. Volver a ella no es solo una aspiración deportiva, sino una necesidad estructural y simbólica.
Para la Real Sociedad, Europa representa el siguiente paso natural. El premio a un proyecto bien construido, a una idea sostenida en el tiempo. Clasificarse para la Champions no sería un accidente, sino la confirmación de que el camino elegido es el correcto.
Por eso este partido pesa tanto en clave continental. Porque los duelos directos entre aspirantes son los que marcan la diferencia al final de temporada. Porque ganar a un rival directo no solo suma puntos: resta ilusión al otro.
Además, el contexto europeo influye en la mentalidad. Jugar este tipo de partidos es una preparación real para lo que vendrá.
Ritmo alto, decisiones rápidas, margen de error mínimo. En ese sentido, este Atlético versus Real Sociedad es casi un ensayo general de Champions en versión de la, cada vez, más adictiva Liga F Moeve.
Es un duelo que se vende solo, que no necesita artificios y que permite contar historias más allá del resultado. Para televisiones, radios y plataformas digitales, es una oportunidad de oro para mostrar el nivel real de la competición.
Además, partidos así ayudan a consolidar hábitos de consumo. Invitan a quedarse, a repetir, a seguir la Liga F con regularidad. El espectador que entra por un Atlético contra la Real Sociedad puede quedarse por muchos otros.
También es un encuentro que refuerza la narrativa colectiva del campeonato: una Liga donde no hay partidos de transición, donde cada jornada importa y donde los proyectos intermedios ya no se conforman con competir, sino que quieren ganar y crecer.
Cuando se analice la temporada 2025-2026 en su conjunto, este partido aparecerá subrayado. Porque los duelos directos en la zona alta no solo definen clasificaciones, sino trayectorias emocionales.
Para el Atlético, ganar significaría confirmar que el equipo está listo para volver a mirar hacia arriba sin complejos. Para la Real Sociedad, hacerlo supondría reforzar su posición y enviar un mensaje claro: este proyecto no se va a desinflar.

Perder, en cambio, no sería definitivo, pero sí obligaría a reaccionar, a ajustar, a reconstruir discurso. Por eso la tensión será máxima desde el primer minuto.
Todo está preparado. El contexto, la historia, la clasificación y el momento convergen en un partido que explica por qué la Liga F Moeve es hoy una de las competiciones más atractivas del panorama europeo.
Atlético de Madrid y Real Sociedad se enfrentan para abrir el 2026 con un mensaje claro: aquí no se viene a especular. Se viene a competir, a crecer y a creer.
Para el espectador neutral, no hay excusas. Este es uno de esos partidos que justifican sentarse, mirar y dejar que el fútbol haga el resto, bienvenidos al espectáculo en estado puro.
🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026
✨ Duelo por Europa ✨
🔥 Atlético de Madrid 🆚 Real Sociedad de Fútbol 🔥
📅 Sábado, 10 de enero de 2026
🤩 Matchday 15 | Día de Partido
⏰ 12:00 horario peninsular
📺 TEN TV
🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

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