
⬛️ El Badalona Women golpea primero y rescata un empate de penalti ante un Espanyol combativo (1-1).

La previa |

LigaFMoeve | #EspanyolBadalonaWomen
En una Liga F Moeve que entra ya en su tramo más emocional, donde cada punto pesa como una final y cada error puede cambiar por completo el destino de una temporada, el derbi catalán entre RCD Espanyol Femenino y FC Badalona Women emerge este sábado 9 de mayo a las 12:00 horas como uno de esos partidos que trascienden la clasificación. No es solo un encuentro entre dos equipos necesitados de reaccionar. Es una batalla de orgullo, de identidad y de supervivencia emocional en la recta decisiva del campeonato. La Ciudad Deportiva Dani Jarque se prepara para recibir un duelo cargado de tensión competitiva, rivalidad territorial y cuentas pendientes, con las cámaras de DAZN, TV3 y 3Cat como testigos de un choque que promete fútbol, intensidad y mucha necesidad. Porque cuando dos equipos llegan heridos, el partido suele convertirse en una cuestión de carácter.
El conjunto perico afronta esta jornada instalado en la undécima posición de la Liga F Moeve con 28 puntos, una situación que todavía le permite mirar con cierta tranquilidad la zona baja, pero que ha comenzado a generar inquietud después de encadenar tres derrotas consecutivas que han frenado de golpe las buenas sensaciones que había construido semanas atrás. El Espanyol parecía haber encontrado equilibrio, competitividad y estabilidad en varios tramos de la temporada, especialmente desde el crecimiento colectivo de un grupo que ha sabido competir pese a las dificultades y a las limitaciones de plantilla. Sin embargo, el calendario ha golpeado con dureza y el equipo de Sara Monforte llega a esta cita obligado a reencontrarse con su mejor versión para evitar que la dinámica negativa se convierta en una amenaza real en las últimas jornadas.

La entrenadora perica quiso poner el foco en todo lo que rodea al partido más allá de los puntos en juego. “Hay cierta rivalidad. Las jugadoras se conocen entre ellas y eso hace que tengan muchas ganas. Animo a la gente a venir porque será un gran partido”, aseguró en la previa, consciente de que este tipo de encuentros suelen jugarse desde las emociones antes incluso del pitido inicial. Y es que en el fútbol femenino catalán existe una red de conexiones permanentes entre clubes, futbolistas y cuerpos técnicos que dota a este duelo de un componente especial. Muchas jugadoras han compartido vestuario, se han enfrentado desde categorías inferiores o incluso han coincidido en procesos formativos de selecciones autonómicas. Todo eso añade una tensión competitiva diferente, una motivación extra que muchas veces iguala cualquier diferencia clasificatoria.
El Espanyol, además, llega condicionado por varias ausencias sensibles. Simona Botero, Anna Torrodà, Laura Martínez y Olivia Fergusson no estarán disponibles para afrontar el choque, un contratiempo importante especialmente en un momento donde la profundidad de plantilla resulta fundamental para sostener la intensidad competitiva. La noticia positiva para las blanquiazules será el regreso de Amaia Martínez tras cumplir sanción, una futbolista llamada a aportar equilibrio, energía y personalidad en un encuentro donde el centro del campo puede terminar siendo decisivo. La capacidad del Espanyol para imponer ritmo, dominar las transiciones y evitar pérdidas comprometidas marcará gran parte de sus opciones de victoria. Porque si algo ha penalizado al equipo en las últimas semanas ha sido precisamente la fragilidad en determinados momentos del partido, especialmente cuando los encuentros entran en escenarios de ida y vuelta.
Del otro lado aparecerá un FC Badalona Women igualmente golpeado por la dinámica reciente, pero dispuesto a convertir el derbi en un punto de inflexión. El conjunto badalonés también acumula tres derrotas consecutivas y aterriza en Barcelona con la sensación de estar dejando escapar una oportunidad importante de cerrar definitivamente cualquier preocupación clasificatoria. A pesar de ello, el equipo ha demostrado durante la temporada capacidad para competir en contextos complejos, especialmente gracias a una estructura solidaria, intensidad defensiva y una enorme capacidad para resistir partidos largos. El Badalona sabe que no necesita dominar durante noventa minutos para hacer daño. Le basta con mantenerse vivo, aprovechar espacios y castigar errores rivales, algo que ya ha conseguido en distintos escenarios esta temporada.
Las dudas físicas y las ausencias también han condicionado las últimas semanas del cuadro escapulado. Antonia Canales, Núria Garrote, Berta Pujadas, Ana González y María Llompart no estuvieron disponibles en el último encuentro, una situación que debilitó considerablemente las rotaciones del equipo y obligó a reajustar distintas piezas dentro del sistema. La acumulación de bajas ha reducido soluciones ofensivas y ha exigido un esfuerzo enorme a futbolistas que prácticamente no han tenido descanso competitivo en este tramo decisivo del curso. Aun así, el Badalona mantiene intacta la ambición de firmar un golpe de autoridad lejos de casa, especialmente en un escenario mediático como este, con televisión en abierto y máxima exposición para el fútbol femenino catalán.
El precedente de la primera vuelta alimenta todavía más la igualdad que se espera este sábado. Aquel 1-1 dejó la sensación de que ambos equipos se conocen demasiado bien, se respetan enormemente y tienen recursos similares para competir. Fue un partido intenso, equilibrado y trabajado hasta el último minuto, donde ninguno logró imponer completamente su plan de juego. Ese empate sirve hoy como reflejo perfecto de lo que representan ambos proyectos: dos equipos resilientes, incómodos de enfrentar y acostumbrados a sobrevivir desde el trabajo colectivo más que desde los grandes focos mediáticos.
Pero más allá de la clasificación, las dinámicas y las bajas, el partido tiene un valor simbólico enorme. El Espanyol continúa intentando reconstruir su espacio histórico dentro del fútbol femenino español, recuperar estabilidad y consolidar un proyecto competitivo tras años muy complejos. El club perico sigue buscando reencontrarse con aquella identidad que le convirtió durante décadas en una referencia del fútbol femenino nacional. Cada victoria, especialmente en partidos con carga emocional como este, funciona también como una reafirmación institucional y deportiva. Ganar al Badalona supondría mucho más que tres puntos: sería recuperar confianza, cortar la hemorragia de resultados y enviar un mensaje de fortaleza en el momento más delicado del calendario.
Para el Badalona Women, en cambio, este tipo de encuentros representan la oportunidad perfecta para reivindicar crecimiento y competitividad. El club ha logrado consolidarse en la élite a base de esfuerzo, estructura y una identidad muy definida. Competir contra entidades históricas como el Espanyol forma parte también del proceso natural de maduración de un proyecto que quiere seguir creciendo dentro del panorama nacional. Salir victoriosas de la Dani Jarque significaría reforzar autoestima, dar un paso gigantesco hacia la tranquilidad clasificatoria y demostrar que el equipo tiene capacidad para responder incluso en escenarios de máxima presión.
Se espera un partido cerrado, emocional y con pocos espacios, donde cada duelo individual puede marcar diferencias. La intensidad en las segundas jugadas, la gestión de los nervios y la eficacia en las áreas serán determinantes. En este tipo de partidos, el componente mental suele pesar tanto como el táctico. Y ahí aparece otro factor fundamental: la grada. El Espanyol espera convertir la Dani Jarque en una caldera, empujar desde el primer minuto y utilizar el apoyo de su afición como combustible competitivo para romper la mala racha. El ambiente promete estar a la altura de la importancia del encuentro, en una mañana que puede convertirse en uno de los grandes escaparates del fútbol femenino catalán esta temporada.
Porque hay partidos que se juegan por puntos y otros que se juegan por orgullo. Este Espanyol-Badalona Women pertenece claramente a la segunda categoría. Dos equipos heridos, dos dinámicas peligrosas, una rivalidad creciente y noventa minutos para decidir quién encuentra oxígeno en el momento más delicado del curso. Y cuando el fútbol enfrenta necesidad contra necesidad, el resultado suele ser un espectáculo imprevisible.
El duelo en profundidad |

(Fuente: “El Partido de Manu”) Crédito: Yael Vidal Juncalñ
🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve
✨ Temporada 2025-2026 ✨
♥️ #LigaFMoevw
🤝 Partidazo
🙌🏻 Matchday 28 | Día de partido
💙🤍- 🤍🖤
🔥 Espanyol 🆚 ONA 🔥
📅 Sábado, 8 de mayo de 2026
⏰ 12:00 horario peninsular
📺 DAZN 3
🏟️ C.E. Dani Jarque, Barcelona
Con el recuerdo permanente de Anna Torrodà sobrevolando la C.E. Dani Jarque y con la necesidad emocional de volver a sentirse competitivo, el Espanyol saltó al césped con un once diseñado para jugar con intensidad, orgullo y personalidad. Romy Salvador defendía la portería blanquiazul, escoltada por una línea defensiva formada por Lucía Vallejo y Júlia Guerra en el eje de la zaga, con Daniela Caracas y Ari Domènech ocupando los laterales. En la medular, Amaia Martínez, Ainoa Campo, Cristina Baudet y Ona Baradad asumían la responsabilidad de darle equilibrio, ritmo y llegada a un equipo que buscaba dominar desde la posesión y la agresividad en la presión, mientras que Ángeles del Álamo y Browne aparecían como las principales amenazas ofensivas de un Espanyol decidido a atacar desde el primer minuto. Enfrente esperaba un Badalona Women competitivo y físicamente muy exigente, liderado bajo palos por María Valenzuela y sostenido defensivamente por un entramado de tres centrales con experiencia y contundencia formado por Cristina Cubedo, Ana González y Sonia Majarín, acompañadas en los carriles por la profundidad constante de Itzi Pinillos e Irina Uribe. En el centro del campo, María Llompart, Lorena Navarro y Banini trataban de imponer criterio y control, mientras Elena Julve y Lice Chamorro quedaban como referencias ofensivas de un conjunto visitante dispuesto a discutir cada balón y convertir el partido en una batalla de máxima intensidad desde el primer segundo.
Hay partidos que duran noventa minutos y hay partidos que dejan cicatrices emocionales mucho después del pitido final. Encuentros que trascienden el resultado, que se convierten en un estado de ánimo colectivo y que terminan explicando mucho más sobre el alma de un equipo que cualquier clasificación. Y eso fue exactamente lo que se vivió en una tarde de fútbol cargada de tensión, orgullo, resistencia y emoción, en la que el Espanyol, golpeado por la dura noticia de la lesión de Anna Torrodà, encontró en el césped una manera de transformar el dolor en coraje competitivo. El empate frente al Badalona Women no alcanzó a reflejar todo lo que ocurrió sobre el terreno de juego. Porque las blanquiazules jugaron con el corazón en la garganta, con la necesidad de reencontrarse con ellas mismas y con el deseo permanente de dedicarle una victoria a una compañera que, aunque ausente físicamente, estuvo presente en absolutamente cada rincón del estadio.
Desde mucho antes del inicio ya se percibía una atmósfera distinta. No era un partido cualquiera. El nombre de Anna Torrodà flotaba en el ambiente como un sentimiento compartido entre vestuario, cuerpo técnico y afición. La grave lesión de rodilla sufrida por la futbolista había sacudido profundamente al grupo durante los últimos días. La operación reciente, el largo proceso de recuperación que tendría por delante y el vacío emocional que generan este tipo de golpes en un equipo habían convertido el encuentro ante el Badalona Women en una especie de desafío anímico. El Espanyol no solo necesitaba sumar. Necesitaba reaccionar emocionalmente. Necesitaba demostrar que podía levantarse. Necesitaba competir por ella.
Las jugadoras saltaron al terreno de juego con rostros serios, concentrados, casi solemnes. Había tensión en las miradas, pero también determinación. Durante el calentamiento ya se percibía una intensidad poco habitual. Las futbolistas se animaban constantemente entre ellas, se corregían, se abrazaban antes del inicio. Había una sensación evidente de unión interna, de equipo herido dispuesto a responder desde el orgullo. La afición también entendió rápidamente el contexto emocional del encuentro. Cada aplauso sonaba más fuerte de lo normal. Cada nombre coreado tenía un significado especial. El fútbol, muchas veces, también sirve para abrazarse colectivamente en medio de las dificultades.
Cuando la colegiada señaló el inicio del partido, el Espanyol salió disparado hacia adelante con una energía arrolladora. Nada de especulación. Nada de miedo. El equipo quiso marcar territorio desde el primer minuto. Las blanquiazules presionaban alto, saltaban agresivamente sobre cada balón dividido y trataban de instalarse cuanto antes en campo rival. El Badalona Women, sin embargo, respondió con personalidad. El conjunto visitante no se dejó intimidar y planteó un partido valiente, con presión intensa y transiciones rápidas. El resultado fue un inicio frenético, vibrante y absolutamente eléctrico.
Durante los primeros minutos el encuentro se convirtió en una batalla táctica y emocional. El balón viajaba constantemente de un área a otra. El centro del campo era un territorio de máxima exigencia física, donde cada recuperación parecía tener valor doble. Browne comenzaba a aparecer como principal foco ofensivo del Espanyol gracias a su velocidad y capacidad para romper líneas, mientras que el Badalona Women intentaba encontrar espacios atacando rápidamente tras recuperación. Cada acción tenía tensión. Cada disputa levantaba murmullos en la grada. El partido se jugaba a una intensidad enorme.
El Espanyol mostraba intención y carácter, pero el Badalona Women amenazaba constantemente con castigar cualquier desajuste. La sensación era que el primer gol podía llegar en cualquier momento y para cualquiera de los dos lados. Y terminó llegando de la manera más cruel posible para las blanquiazules.
Corría el minuto 19 cuando una acción dentro del área local cambió por completo el rumbo emocional del encuentro cuando un derribo dentro del área de Júlia Guerra a Elena Julve se convirtió en una pena máxima que la ex del Madrid CFF, Ana González se encargó de transformar lejos del alcance de Salvador para abrir la lata y firmar el 0–1 que daba ventaja a ONA antes del ecuador de la primera mitad.
Por un instante, el golpe pareció dejar al Espanyol suspendido en el aire. El estadio enmudeció. Las jugadoras se miraban intentando encontrar una reacción inmediata. Y fue precisamente ahí donde apareció el verdadero carácter del equipo.
Lejos de hundirse, el Espanyol respondió con una personalidad extraordinaria. El gol recibido despertó todavía más el orgullo competitivo de las blanquiazules, que comenzaron a jugar con una agresividad ofensiva mucho mayor. El equipo adelantó metros, aumentó la presión y empezó a someter al Badalona Women a través de la intensidad y la velocidad en circulación.
Ángeles protagonizó entonces la primera gran explosión futbolística del partido para las locales. Recibió dentro del área tras una combinación rápida y conectó un disparo potentísimo que obligó a María a realizar una intervención espectacular abajo. La guardameta visitante logró desviar el balón, pero el rechace quedó muerto muy cerca de la línea de gol. Ángeles reaccionó rapidísimo y volvió a rematar prácticamente a bocajarro. Entonces apareció nuevamente María con una parada milagrosa, reflejos felinos y una capacidad de reacción extraordinaria para evitar un empate que parecía absolutamente inevitable.
Aquella doble parada cambió el estado anímico del partido. El Espanyol empezó a crecer definitivamente. El estadio entendió que su equipo estaba cerca de reaccionar y comenzó a empujar con muchísima fuerza. Las blanquiazules atacaban ya con un ritmo altísimo. Browne desbordaba constantemente por banda. Baudet aparecía entre líneas con inteligencia. Ángeles se movía continuamente generando espacios. El Badalona Women empezaba a sufrir muchísimo para sostenerse defensivamente.
El empate comenzó a sentirse inevitable. Y terminó llegando en el minuto 29 en una acción que resumió perfectamente la valentía del Espanyol. Ainoa recibió el balón lejos del área, giró rápidamente y decidió atacar con todo el espacio por delante. Arrancó con potencia, superó a la primera rival con un cambio de ritmo espectacular y continuó avanzando mientras el público se levantaba progresivamente de sus asientos. La atacante perica estaba desatada. Entró en el área dejando atrás a otra defensora y, cuando se disponía a rematar, terminó siendo derribada claramente por una entrada desesperada que terminó en una nueva pena máxima que chutó Ainoa Campo de manera magistral y así fue como Valenzuela no pudo evitar el tanto local que la centrocampista aprovechó para poner el 1–1 definitivo en el luminoso en el minuto 30 de un choque parejo.
El descanso llegó con sensaciones completamente opuestas entre ambos equipos. El Badalona Women se marchaba al vestuario agradeciendo haber sobrevivido al vendaval emocional del Espanyol. Las blanquiazules, mientras tanto, abandonaban el césped con la sensación de haber recuperado parte de su identidad competitiva.
La segunda mitad arrancó con un Badalona Women más paciente y decidido a tener mayor control del balón. El conjunto visitante entendió que necesitaba bajar el ritmo frenético del partido y comenzó a mover la posesión con más calma. Durante varios minutos logró controlar territorialmente el encuentro, aunque sin generar ocasiones demasiado claras. El Espanyol esperaba ordenado, preparado para atacar los espacios al contragolpe.
Y precisamente así llegó una de las acciones más espectaculares del segundo tiempo. Browne recogió un balón en campo propio y arrancó en conducción dejando atrás rivales con una potencia descomunal. Cada zancada generaba más peligro. La atacante levantó la cabeza y filtró un pase maravilloso hacia Baudet, que aparecía completamente sola dentro del área. El estadio ya preparaba el grito de gol. Baudet armó el disparo con todo a favor, pero una defensora visitante apareció milagrosamente para bloquear el remate prácticamente sobre la línea.
El partido comenzaba a convertirse en un desafío físico enorme. Las piernas pesaban. Las futbolistas acumulaban kilómetros y choques constantes. Pero nadie dejaba de competir. Cada balón dividido seguía disputándose como si fuera el último de la temporada.
Llompart tuvo entonces otra ocasión gigantesca. Recibió cerca de la frontal, encontró medio metro de espacio y soltó un disparo potentísimo y cruzado que pasó rozando el poste. La grada siguió la trayectoria del balón en absoluto silencio antes de dejar escapar otro lamento inmenso.
El Badalona Women también tuvo momentos de amenaza. Naima probó suerte desde larga distancia con un lanzamiento muy peligroso que obligó a intervenir con seguridad a la guardameta perica. Pero el partido estaba cada vez más roto emocionalmente. Las transiciones eran constantes. El cansancio abría espacios. El gol podía aparecer en cualquier instante.
Y entonces llegó otro momento decisivo. Minuto 87. Paula Perea, que acababa de ingresar al terreno de juego y alcanzaba además la impresionante cifra de 300 partidos en Liga F, recibió una entrada durísima de Llompart. La colegiada no dudó. Segunda tarjeta amarilla y expulsión. El Badalona Women se quedaba con diez futbolistas justo en el momento más delicado del partido.
El estadio rugió. El Espanyol entendió inmediatamente que tenía la oportunidad definitiva para completar la remontada. Las blanquiazules se lanzaron desesperadamente al ataque. Los últimos minutos fueron un asedio total.
Browne tuvo primero una ocasión clarísima tras un balón muerto dentro del área. El disparo salió fuera por centímetros y la atacante cayó de rodillas llevándose las manos a la cabeza. Después llegó la última gran oportunidad. El balón quedó dividido entre varias piernas dentro del área y apareció Ainoa, siempre Ainoa, para intentar convertirse definitivamente en heroína absoluta de la tarde. Controló como pudo y remató rapidísimo buscando el palo largo. El disparo superó a María, pero salió rozando el poste. Durante un segundo eterno el estadio creyó que la pelota entraba. No lo hizo.
Y entonces llegó el pitido final.Las jugadoras del Espanyol terminaron exhaustas, muchas de ellas dobladas sobre el césped después de haber dejado absolutamente todo. El empate sabía a oportunidad perdida, sí, pero también a reencuentro emocional. Porque el equipo había vuelto a competir con alma. Había reaccionado ante la adversidad. Había jugado con orgullo, intensidad y personalidad.
Y mientras las futbolistas saludaban a la grada entre aplausos, quedó flotando una sensación muy clara en el ambiente: aquel Espanyol, herido pero orgulloso, había vuelto a reconocerse a sí mismo. Y quizá, en noches así, eso también sea una victoria.
Con este resultado de tablas, que hace justicia a lo exhibido sobre el césped, el ONA suma ya 33 unidades que le asientan en la novena posición liguera y el Espanyol, que lleva salvando un par de fechas, navega tranquilamente por la undécima plaza con tan solo 29 puntos a falta de tres jornadas para cerrar el curso futbolístico.
📋 Ficha técnica |
RCD Espanyol Femenino: Romy Salvador; Daniela Caracas, Lucía Vallejo, Júlia Guerra, Ari Domènech; Amaia Martínez, Ainoa Campo, Cristina Baudet, Ona Baradad; Ángeles del Álamo y Browne. También jugaron: Paula Perea, Naima y resto de suplentes no especificadas.
FC Badalona Women: María Valenzuela; Cristina Cubedo, Ana González, Sonia Majarín; Itzi Pinillos, Irina Uribe; María Llompart, Lorena Navarro, Banini; Elena Julve y Lice Chamorro.
Goles |
0-1 Ana González (P.) 19’ ⚽️
1-1 Ainoa Campo (P.) 29’ ⚽️
Vídeo |

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