
➡️ La máxima goleadora en la historia de la Selección Española de Fútbol vestirá la rojiblanca por tercera vez en su trayectoria deportiva.


El Club Atlético de Madrid, bicampeón de la Copa de la Reina Iberdrola (2016 y 2023), ha dinamitado por completo el mercado de fichajes en el fútbol femenino a nivel internacional.

El vigente subcampeón del torneo del K.O. ha anunciado oficialmente que ha alcanzado un acuerdo en firme con la estrella Jennifer Hermoso Fuentes (9 de mayo de 1990) para que la futbolista se incorpore a la disciplina de su primera plantilla con vistas a la próxima temporada.
La veterana delantera madrileña, de 36 años, puede presumir de ser la máxima goleadora histórica de la Selección Española y procede de Monterrey (México), donde en las últimas campañas ha defendido la camiseta de Tigres Femenil, llegando ahora como agente libre después de finalizar su etapa con Las Amazonas.
En cuanto a los números, Jenni Hermoso viene de completar un curso de enorme importancia en el fútbol mexicano. La delantera madrileña cerró su etapa en Tigres Femenil con 16 goles y dos asistencias en 38 partidos, 36 de ellos como titular, entre los torneos Apertura y Clausura, unas cifras que reflejan la vigencia de una futbolista que, pese al paso de los años, continúa siendo capaz de marcar diferencias en los metros finales y asumir responsabilidades ofensivas en escenarios de máxima exigencia.

Su regreso a España, por tanto, no llega únicamente respaldado por su experiencia, su jerarquía y su capacidad para interpretar el juego, sino también por unos registros que evidencian que el gol continúa formando parte de su ADN. Y si hay una imagen que conecta directamente a Jenni con su anterior etapa rojiblanca, esa es la del 27 de abril de 2019, cuando anotó desde el punto de penalti ante el Valencia en el Cerro del Espino para contribuir a la victoria del Atlético por 3-0. Aquel tanto tiene ahora un valor especial: fue el último gol de Jenni Hermoso en Liga con la camiseta del Atlético de Madrid antes de poner rumbo al Barcelona y abrir una nueva etapa en su carrera. Más de siete años después, el destino vuelve a colocarla frente a las puertas del club en el que comenzó a escribir su historia en la élite y en el que ahora pretende cerrar el círculo con una nueva camiseta rojiblanca.m
Considerada por diversos medios de comunicación y especialistas deportivos como una de las mejores futbolistas españolas de todos los tiempos, Hermoso ha ganado una Champions League con el Fútbol Club Barcelona (2021), siete campeonatos de Liga —cinco con el Barcelona (2014, 2015, 2020, 2021 y 2022), uno con el Rayo Vallecano (2011) y otro con el Atlético de Madrid (2019)—, además de cinco Copas de la Reina, una Copa de Francia con el Paris Saint-Germain y un Campeón de Campeones con Tigres.

El 20 de agosto de 2023, en Sídney y frente a Inglaterra, se proclamó campeona del mundo con la Selección Española femenina. Durante aquel Mundial marcó tres goles y recibió el Balón de Plata del torneo. En diciembre de ese mismo año, el Financial Times incluyó a Hermoso entre las 25 mujeres más influyentes del mundo en 2023, mientras que la revista estadounidense Time la situó en abril de 2024 entre las 100 personas más influyentes del mundo durante el último año.

La exjugadora de Pachuca y del Paris Saint-Germain se vinculará con la entidad rojiblanca hasta el 30 de junio de 2027, en virtud de un contrato que contempla además la posibilidad de prolongar su estancia durante dos temporada más, siempre que ambas partes consideren oportuno activar dicha opción. Un vínculo que podría extenderse, por tanto, hasta 2029 y que refleja la firme apuesta del Atlético de Madrid por recuperar a una de las grandes figuras de su historia reciente.
En 2025, la Delegación del Gobierno en Madrid le otorgó uno de los reconocimientos «8M. 8 Mujeres, 8 Motivos», con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer.

Criada en Carabanchel, la perla madrileña es canterana de La Academia, nombre con el que se conoce a las categorías inferiores del Club Atlético de Madrid. Se unió a la disciplina rojiblanca a los 12 años, empujada por su abuelo, y logró debutar el 5 de diciembre de 2004 marcando un gol en la victoria por 6-0 sobre el Vicálvaro.
En la temporada 2005-2006 disputó 16 partidos y marcó 12 goles, incluyendo el tanto del ascenso a la Primera División ante la Unió Esportiva L’Estartit.

En la temporada 2006-2007, el equipo logró mantenerse en la Superliga en mitad de la tabla y alcanzar los cuartos de final de la Copa de la Reina. En la siguiente campaña quedaron séptimas en la Superliga y alcanzaron las semifinales de la Copa de la Reina. La temporada posterior repitieron el séptimo puesto y cayeron en cuartos de final del torneo copero. En la campaña 2009-2010, con el cambio de formato y la competición dividida en dos fases, alcanzaron el cuarto puesto en la Superliga y cayeron en los octavos de final de la Copa de la Reina.
Tras una primera etapa teñida de rojo y blanco, fichó por el Rayo Vallecano, vigente campeón de la Superliga, en la temporada 2010-2011.

Debutó el 23 de septiembre de 2010 en la Liga de Campeones ante el Valur Reykjavík, marcando el tercer gol de su equipo. El Rayo alcanzó los octavos de final, donde fue eliminado por el Arsenal Women Football Club. Aquella temporada conquistó la Superliga y marcó el gol que dio la victoria al conjunto madrileño ante el Real Club Deportivo Espanyol en la final. En la Copa de la Reina, el equipo alcanzó los octavos de final.
La temporada 2012-2013 comenzó bien para el Rayo, persiguiendo al Athletic en la Primera División Femenina de España, pero los resultados fueron empeorando y Hermoso abandonó el equipo antes de concluir el curso.
Hizo las maletas y se mudó a Estocolmo para afrontar su primera experiencia lejos de la Península Ibérica al firmar por el potente Tyresö Fotbollsförening sueco.
En territorio escandinavo llegó a ser subcampeona de Liga por detrás del Malmö y sus grandes actuaciones llamaron la atención de uno de los mejores clubes europeos, el Paris Saint-Germain.
En París se destapó como una delantera centro muy técnica y polivalente, con una gran pierna zurda y capacidad para actuar en diferentes posiciones del frente ofensivo, brillando especialmente en la demarcación de mediapunta.
La jugadora debutó con su nuevo equipo el 10 de septiembre, en un encuentro ante el Rodez que terminó con victoria parisina por 0-3. Desde sus primeros partidos comenzó a adquirir protagonismo dentro de un conjunto que aspiraba a competir por todos los títulos nacionales.
El gol, sin embargo, se hizo esperar. No llegó hasta el 17 de diciembre, en la duodécima jornada de la competición liguera y, curiosamente, volvió a tener al Rodez como rival. Aquel tanto sirvió para estrenar su cuenta goleadora con la camiseta del PSG y confirmar la progresión que ya había mostrado durante los primeros meses de la temporada.
Más allá de sus goles, su aportación al equipo destacó especialmente por su capacidad para generar ocasiones y asistir a sus compañeras. Durante la primera vuelta del campeonato francés llegó a repartir ocho asistencias, una cifra que puso de manifiesto su influencia en el juego ofensivo del conjunto parisino y que llamó la atención tanto dentro como fuera de Francia.

Su rendimiento también tuvo reconocimiento internacional. The Offside Rule Podcast la incluyó en el puesto 42 de su lista de las 100 mejores futbolistas del mundo, convirtiéndose en la primera española de la clasificación. El reconocimiento destacaba tanto su trayectoria anterior en el Barcelona como su excelente rendimiento en su primera etapa en el fútbol francés, haciendo especial hincapié en sus ocho asistencias durante la primera vuelta de la Liga.
A lo largo de aquella temporada disputó 19 de las 22 jornadas ligueras con el Paris Saint-Germain, partiendo como titular en 17 de ellas. Además de su capacidad para asistir y participar en la construcción ofensiva, consiguió marcar seis goles en el campeonato, consolidándose como una de las piezas importantes del equipo.
La temporada terminó, además, con la conquista de la Copa de Francia, uno de los grandes éxitos de aquella campaña para el conjunto parisino. En la competición liguera, el PSG tuvo que conformarse con el subcampeonato, quedándose a las puertas del título, pero completando una temporada en la que la futbolista española dejó una huella importante.
Su aportación resultó decisiva para que el Atlético de Madrid conquistara su tercera Liga consecutiva. La atacante se convirtió en una de las grandes protagonistas del campeonato y en una pieza fundamental dentro del engranaje ofensivo de un equipo que volvió a demostrar su dominio en el fútbol español. Su capacidad para aparecer en el área, asociarse con sus compañeras y encontrar el camino del gol la convirtió en una amenaza constante para las defensas rivales.

Su paso por territorio galo sirvió, por tanto, para confirmar su crecimiento lejos de España. En apenas una temporada consiguió adaptarse al fútbol francés, aumentar su peso dentro de un equipo de máxima exigencia, aportar goles y asistencias y recibir el reconocimiento de especialistas internacionales. Una experiencia que reforzó su condición de una de las futbolistas españolas más destacadas de su generación.

En el verano de 2018 dio uno de los pasos más importantes de su carrera al incorporarse al primer equipo del Club Atlético de Madrid. Su llegada al conjunto rojiblanco supuso la consolidación de una futbolista que ya había demostrado su enorme potencial y que, desde el primer momento, estaba llamada a convertirse en una de las grandes referencias ofensivas del equipo madrileño.
Su impacto no tardó en hacerse evidente. En la Liga de Campeones, el Atlético de Madrid superó al Manchester City en los dieciseisavos de final, avanzando en una competición en la que posteriormente se encontraría con uno de los grandes obstáculos del fútbol europeo. El conjunto rojiblanco terminó cayendo ante el VfL Wolfsburgo, pero la experiencia sirvió para que la futbolista continuara creciendo en el máximo nivel continental.

A nivel individual, aquel año supuso también su consagración entre las mejores futbolistas del panorama internacional. La Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS) la situó como la novena mejor playmaker del mundo en 2018, un reconocimiento especialmente significativo por tratarse de una clasificación que premiaba a las futbolistas con mayor capacidad para crear juego, generar ocasiones y marcar diferencias en los últimos metros.
Su rendimiento tampoco pasó desapercibido para la prensa internacional. The Guardian la incluyó entre las 50 mejores jugadoras del mundo y la reconoció, además, como la mejor futbolista española del año. El prestigioso diario británico puso el foco en su rápida adaptación a Madrid y en su espectacular producción ofensiva, destacando que había conseguido marcar en prácticamente todas las jornadas del campeonato, quedándose sin hacerlo únicamente en dos encuentros.

Terminó el campeonato como máxima goleadora de la Liga, con 24 tantos, una cifra que reflejaba la dimensión de su temporada y que le permitió situarse en lo más alto de la tabla de goleadoras. Su actuación fue reconocida también con su inclusión en el Once Ideal de la competición, confirmando que había sido una de las futbolistas más determinantes de aquella temporada.
En la última jornada, ante la Real Sociedad, no pudo disfrutar de todos los minutos debido a unas molestias en el pie. Su ausencia del once inicial no empañó, sin embargo, una campaña en la que había sido una de las grandes responsables del éxito rojiblanco y en la que había dejado definitivamente de ser una promesa para convertirse en una realidad del fútbol español.
La temporada también tuvo su cara amarga en la Copa de la Reina. El Atlético de Madrid alcanzó la final, pero terminó perdiendo ante la Real Sociedad por 2-1, quedándose a las puertas de levantar otro título. A pesar de la derrota, aquella campaña quedó marcada por el extraordinario rendimiento individual de la futbolista y por su papel protagonista en la conquista de la Liga.
Con 24 goles en el campeonato, un título liguero, la distinción como máxima goleadora y múltiples reconocimientos individuales, su primera gran temporada con el Atlético de Madrid sirvió como carta de presentación definitiva. Madrid había encontrado a una de sus grandes referentes y ella comenzaba a escribir una historia rojiblanca que terminaría convirtiéndose en una de las etapas más importantes de su carrera.

Después de una temporada en el Atlético de Madrid, decidió emprender el camino de regreso al club en el que había comenzado a construir una parte fundamental de su carrera. En julio de 2019 se confirmó su vuelta al Fútbol Club Barcelona, poniendo nuevamente rumbo a la entidad azulgrana después de haber defendido sus colores entre 2014 y 2017. Su regreso suponía recuperar una etapa que había quedado interrumpida tras su paso por el fútbol madrileño y reencontrarse con un equipo que, además, comenzaba a consolidarse como una de las grandes potencias del fútbol femenino europeo.

La segunda etapa en Barcelona estuvo marcada especialmente por su enorme capacidad goleadora. Su experiencia adquirida durante su paso por el Atlético de Madrid le permitió regresar como una futbolista todavía más madura, determinante y con una enorme facilidad para encontrar el camino del gol. Poco a poco, fue dejando su nombre entre las grandes goleadoras de la historia de la entidad.
El 5 de diciembre de 2020 protagonizó uno de los momentos más importantes de su trayectoria con la camiseta azulgrana. En aquel encuentro alcanzó los 125 goles oficiales con el FC Barcelona y estableció un nuevo récord histórico como máxima goleadora del club. Con esa cifra superó a Sonia Bermúdez, que hasta entonces ostentaba el récord con 123 tantos y que ya se había retirado del fútbol profesional. Por detrás de ambas se encontraba entonces Alexia Putellas, todavía en activo, con 121 goles.
Aquel registro supuso un reconocimiento extraordinario a su trayectoria en el conjunto azulgrana. No se trataba únicamente de una cifra individual, sino de un récord que reflejaba su enorme regularidad durante varias temporadas y su capacidad para mantener un altísimo nivel goleador en una de las grandes instituciones del fútbol femenino español.
Su producción ofensiva continuó creciendo durante los años posteriores. Al finalizar su vinculación con el FC Barcelona, había conseguido elevar el récord histórico hasta los 181 goles oficiales, dejando el listón en una cifra que parecía destinada a permanecer durante mucho tiempo como una de las grandes marcas de la historia del club.
Sin embargo, el fútbol, una vez más, terminó demostrando que los récords están para ser perseguidos. El 8 de octubre de 2023, Alexia Putellas alcanzó los 181 goles y consiguió igualar la histórica marca. Apenas una semana después, la centrocampista catalana volvió a marcar y superó definitivamente el registro, convirtiéndose en la nueva máxima goleadora histórica del FC Barcelona.
De esta manera, la segunda etapa en Barcelona quedó ligada para siempre a uno de los grandes récords de la historia de la entidad. Sus 181 goles oficiales la convirtieron durante años en la futbolista que más veces había celebrado un tanto con la camiseta azulgrana, una marca que resume la dimensión de su paso por el club y el lugar que ocupa entre las grandes goleadoras de la historia del fútbol femenino español.
Hubo un momento en el que su historia pudo haber tomado un rumbo completamente diferente. El Real Madrid, recién inmerso en la construcción de su primer gran proyecto de fútbol femenino, llamó a su puerta con la intención de convertirla en una de las grandes referencias de su nueva plantilla. Era una propuesta que trascendía lo deportivo: vestir de blanco significaba entrar en la historia del club desde sus primeros pasos en la élite y convertirse en uno de los rostros de un proyecto llamado a competir por todo.
Nuestra protagonista rechazó la posibilidad de incorporarse al Real Madrid, pero aquella propuesta no consiguió apartarla del vínculo que siempre había mantenido con el Atlético de Madrid. Su pasado rojiblanco, su identificación con el club y la huella que había dejado durante aquella temporada en la que se convirtió en máxima goleadora de la Liga pesaron más que cualquier otro escenario. El fútbol le había abierto la puerta de Valdebebas, pero ella prefirió esperar. Y aquella decisión terminaría siendo especialmente significativa cuando, apenas un año después, volvió a aparecer con fuerza la posibilidad de regresar al lugar que consideraba su casa.
El verano de 2022 se convirtió así en uno de los capítulos más intensos y desconocidos de su carrera. El Atlético de Madrid femenino volvió a llamar a su puerta y, esta vez, el regreso parecía estar prácticamente hecho. Las conversaciones avanzaron, el escenario estaba preparado y todo apuntaba a que la delantera volvería a vestir de rojiblanco. El club de su corazón estaba dispuesto a recuperar a una futbolista que ya había sido decisiva durante su primera etapa y que podía aportar experiencia, personalidad y una capacidad goleadora diferencial.
Aquella transferencia parecía ser cuestión de tiempo, pero no llegó a concretarse. Una suculenta oferta procedente de Pachuca terminó cambiando el rumbo de la operación y Hermoso decidió firmar por el conjunto mexicano para vivir una nueva experiencia en la Liga MX Femenil.
El corazón rojiblanco, sin embargo, nunca dejó de estar presente. Y quizá por eso, años después, la posibilidad de volver a Madrid volvió a aparecer con una fuerza todavía mayor. Porque algunas historias no terminan cuando un acuerdo no se firma. Simplemente quedan esperando el momento adecuado para volver a escribirse.
México terminó convirtiéndose en un capítulo fundamental en la carrera de Jenni Hermoso. Lo que comenzó en 2022 con su llegada al Pachuca supuso mucho más que un cambio de país: fue una nueva etapa en la que la delantera española volvió a demostrar que su capacidad para marcar diferencias permanecía intacta lejos del fútbol europeo. En las filas de las Tuzas asumió desde el primer momento el papel de referente ofensiva y terminó dejando una huella profunda tanto por sus goles como por su personalidad y experiencia.
Durante su etapa en Pachuca, Hermoso se convirtió en una de las grandes figuras de la Liga MX Femenil. Su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, su inteligencia para asociarse y su extraordinaria relación con el gol la situaron rápidamente entre las futbolistas más determinantes de la competición. Además, fue una pieza esencial en el crecimiento competitivo de un equipo que encontró en ella a una líder dentro y fuera del terreno de juego. Su paso por el conjunto hidalguense terminó dejando una colección de actuaciones individuales que reforzaron todavía más su condición de una de las grandes goleadoras del fútbol femenino internacional.
Después de su primera etapa en Pachuca, su carrera en México continuó con un nuevo desafío. Tigres Femenil apostó por su experiencia y por una futbolista que ya conocía perfectamente la competición mexicana. Su llegada al conjunto regiomontano elevó todavía más las expectativas y le permitió formar parte de uno de los proyectos más ambiciosos y exitosos de la Liga MX Femenil.
Con Tigres, Hermoso volvió a demostrar su capacidad para competir al máximo nivel. Su experiencia europea, su conocimiento del juego y su facilidad para interpretar los espacios la convirtieron en una pieza importante dentro de un equipo acostumbrado a pelear por títulos. Su paso por el club de San Nicolás de los Garza añadió nuevos capítulos a una carrera que ya podía presumir de haber brillado en España, Francia y México.
Entre Pachuca y Tigres, Hermoso acumuló una cantidad muy importante de partidos y goles en el fútbol mexicano, consolidándose como una de las grandes figuras extranjeras que han pasado por la Liga MX Femenil. Su producción ofensiva, sumada a su capacidad para generar juego y asistir a sus compañeras, explica la dimensión de su impacto en ambos clubes. México no fue simplemente una parada más en su trayectoria: fue el escenario en el que continuó ampliando su legado y demostrando que podía seguir siendo decisiva incluso después de haber conquistado prácticamente todo en Europa.
Pero, por encima de las cifras, queda la importancia de lo que representó aquella aventura. Hermoso llegó a México como una estrella consagrada y se marchará dejando la sensación de haber cumplido con creces el desafío. Pachuca le permitió reencontrarse con el protagonismo y Tigres le ofreció la posibilidad de competir dentro de una estructura diseñada para ganar. Dos experiencias diferentes, pero un mismo resultado: la delantera española siguió siendo protagonista.
Ahora, después de todo lo vivido al otro lado del Atlántico, el fútbol vuelve a colocarla frente a un destino que parecía escrito desde hace tiempo. Madrid vuelve a aparecer en el horizonte y, con él, el Atlético de Madrid. No será simplemente un fichaje más ni un regreso cualquiera. Será la tercera ocasión en su carrera en la que Jenni Hermoso se enfunde la camiseta rojiblanca.
Y esta vez el significado será todavía mayor. Porque regresa una futbolista completamente diferente a aquella que abandonó Madrid. Regresa con una trayectoria internacional mucho más extensa, con títulos, récords, experiencias en algunos de los grandes clubes del mundo y con el aprendizaje acumulado durante años de competición al máximo nivel. Pero también regresa con algo que no ha cambiado: el vínculo con el Atlético de Madrid.
La historia de Jenni Hermoso con la Selección Española femenina tampoco puede entenderse únicamente a través de una cifra de goles, de un número de internacionalidades o de una colección de títulos. Su recorrido con La Roja forma parte de la propia evolución del fútbol femenino español, de aquella selección que durante años peleó por hacerse un hueco entre las grandes y que terminó alcanzando la cima del mundo.
Su debut internacional se produjo en 2012 y, desde entonces, su relación con el gol fue creciendo hasta convertirla en la máxima goleadora histórica de La Roja. Hermoso terminó acumulando 57 goles en 125 partidos internacionales, registros que la sitúan en lo más alto de la clasificación histórica de anotadoras de España. Durante más de una década, su nombre estuvo asociado al gol de la selección y cada nueva celebración servía para ampliar una marca que resume la dimensión de su carrera internacional.
Su primera gran aparición mundialista llegó en Francia 2019. España acudía a aquella Copa del Mundo todavía buscando consolidarse en el escenario internacional y Hermoso asumió desde el primer partido el papel de referencia ofensiva. El debut ante Sudáfrica terminó convirtiéndose en una de las primeras grandes noches mundialistas de su carrera. Las africanas se adelantaron en el marcador y obligaron a La Roja a reaccionar, pero la delantera apareció cuando más se necesitaba. Hermoso transformó dos penaltis, en los minutos 69 y 82, para darle la vuelta al encuentro y encaminar una victoria que terminó completándose con el gol de Lucía García.
Aquellos dos lanzamientos desde los once metros tuvieron además un significado especial porque llegaron en un momento en el que España necesitaba sobreponerse a un inicio complicado. Hermoso asumió la responsabilidad con enorme personalidad, convirtió primero para igualar el partido y volvió a hacerlo después para poner el 2-1. En aquel Mundial también marcaría en los octavos de final ante Estados Unidos, convirtiéndose en la autora del primer gol que las estadounidenses recibieron durante aquel torneo. España terminaría cayendo por 1-2 frente a la futura campeona, pero Hermoso cerraría aquella Copa del Mundo con tres goles y como máxima anotadora española en el campeonato.
Cuatro años después, el escenario sería completamente diferente. España ya no acudía al Mundial como una selección que buscaba hacerse un nombre, sino como uno de los equipos llamados a competir por todo. Australia y Nueva Zelanda 2023 representaba la oportunidad de convertir el crecimiento de los años anteriores en una conquista histórica. Y Jenni Hermoso llegaba a aquella cita con una experiencia internacional enorme y con el peso de ser una de las grandes referencias ofensivas del equipo.
El 26 de julio de 2023, en Auckland, llegó uno de los partidos más especiales de su carrera internacional. España se enfrentó a Zambia en la segunda jornada de la fase de grupos y Hermoso convirtió aquel encuentro en una celebración personal y colectiva. La madrileña marcó dos goles en la goleada por 5-0, anotando el primero en el minuto 13 y repitiendo en el 70. Aquella actuación tuvo una dimensión todavía mayor porque ese día disputó su partido número 100 con la selección y alcanzó también los 50 goles con La Roja.
El primero de aquellos tantos llegó cuando España necesitaba abrir rápidamente el partido. Hermoso apareció dentro del área para culminar una acción ofensiva y poner el 1-0 en el marcador, mientras que en la segunda mitad volvió a encontrar el camino del gol para colocar el 4-0 y completar su doblete. Fue una de esas actuaciones que resumen perfectamente su carrera: estar en el lugar adecuado, interpretar el espacio y convertir las oportunidades en goles. La goleada ante Zambia no solo encaminó la clasificación española, sino que permitió a Hermoso alcanzar una cifra que muy pocas futbolistas habían conseguido: cien partidos defendiendo la camiseta de la selección.
España avanzó hasta las rondas decisivas. En octavos de final, frente a Suiza, Hermoso volvió a dejar su sello. El partido terminó con un contundente 5-1 para La Roja y la delantera marcó el quinto tanto español, aprovechando una segunda parte en la que el conjunto español terminó imponiendo su superioridad. Fue un gol que cerró definitivamente una eliminatoria que España había encarrilado con una primera parte espectacular y que permitió a Hermoso seguir ampliando su registro goleador en una Copa del Mundo que terminaría siendo histórica.
A partir de ahí, el torneo adquirió una dimensión todavía mayor. España superó a Países Bajos en cuartos de final y posteriormente a Suecia en semifinales, alcanzando por primera vez en su historia una final de la Copa Mundial Femenina. Y allí esperaba Inglaterra, la campeona de Europa, una selección que llegaba también con el sueño de conquistar el mundo y que representaba el último obstáculo antes de que España pudiera alcanzar la gloria.
El 20 de agosto de 2023, el Stadium Australia de Sídney se convirtió en el escenario de la final que durante décadas había parecido imposible. España e Inglaterra se enfrentaron por la gloria mundial y Hermoso fue titular en un partido en el que cada balón parecía pesar una tonelada. El encuentro se decidió con un único gol, el conseguido por Olga Carmona en el minuto 29, pero la delantera madrileña también tendría un papel protagonista en uno de los momentos más tensos de la segunda parte.
España dispuso de un penalti y Hermoso asumió la responsabilidad desde los once metros. Mary Earps consiguió detener el lanzamiento, pero aquella parada terminó siendo una anécdota dentro de una tarde histórica. España resistió, mantuvo el 1-0 y se proclamó campeona del mundo por primera vez en su historia.
Aquel día, Jenni Hermoso no solo se convirtió en campeona del mundo. También terminó el torneo como Balón de Plata, segunda en la votación para la mejor jugadora del campeonato, únicamente por detrás de Aitana Bonmatí. Su Mundial había quedado marcado por los dos goles ante Zambia, el tanto frente a Suiza y su protagonismo durante el camino hacia la final. El penalti detenido por Earps no podía borrar todo lo que había hecho durante el torneo ni la dimensión de su actuación en el mayor escenario posible.
La conquista de Australia y Nueva Zelanda significó mucho más que una estrella sobre el escudo. España había conseguido completar un proceso de crecimiento que había comenzado muchos años atrás y que había tenido en Hermoso a una de sus grandes protagonistas. La selección había pasado de luchar por alcanzar las fases finales de los grandes torneos a convertirse en campeona del mundo. Y Hermoso, máxima goleadora histórica de La Roja, había sido parte de ese viaje.
Pero el Mundial no iba a ser el último gran título de su trayectoria internacional. Apenas unos meses después de levantar la Copa del Mundo, España inició una nueva competición con un objetivo todavía más ambicioso: demostrar que aquella conquista no había sido una excepción. La primera edición de la UEFA Women’s Nations League terminó con La Roja nuevamente en lo más alto. España derrotó a Países Bajos en semifinales y posteriormente superó a Francia por 2-0 en la final disputada en Sevilla, conquistando otro gran trofeo internacional.
Hermoso también tuvo su momento de protagonismo en aquel camino. El 27 de octubre de 2023, en su regreso a la selección después del Mundial, marcó el único gol de España frente a Italia en Salerno. Entró desde el banquillo y, en el minuto 89, apareció en el área para recoger un balón rechazado y enviarlo al fondo de la portería. Fue una celebración cargada de significado porque suponía volver a marcar con La Roja después de todo lo sucedido tras la conquista mundialista.
La selección siguió avanzando y terminó conquistando aquella primera Nations League, incorporando un nuevo trofeo a una generación que comenzaba a convertir el éxito en una costumbre. Hermoso, por su parte, continuó ampliando su legado internacional y participó también en la clasificación para la Eurocopa de 2025, manteniéndose durante ese periodo como una de las grandes referencias de la selección española.
Y entonces llegó otro capítulo especialmente simbólico.El 2 de diciembre de 2025, Jenni Hermoso volvió a ponerse la camiseta de España en un escenario que parecía diseñado para cerrar un círculo. El Estadio Metropolitano, la casa del Atlético de Madrid, el club de su corazón y el lugar al que ahora se prepara para regresar por tercera vez en su carrera, recibió a La Roja para disputar la vuelta de la final de la Nations League frente a Alemania. El encuentro de ida había terminado 0-0 en Kaiserslautern y todo quedaba pendiente de una noche que prometía ser histórica.
El Metropolitano respondió como nunca. Más de 55.000 espectadores llenaron las gradas y convirtieron el estadio rojiblanco en una auténtica caldera. Y en medio de aquella multitud estaba Jenni Hermoso, regresando a una convocatoria de La Roja después de un periodo de ausencia y pisando de nuevo el césped de un estadio que significa tanto en su vida futbolística.

España terminó imponiéndose por 3-0. Clàudia Pina abrió el marcador y volvió a aparecer después para completar su doblete, mientras que Vicky López puso el tercero en una segunda mitad espectacular. El triunfo permitió a La Roja conquistar por segunda vez consecutiva la UEFA Women’s Nations League y confirmar que la generación campeona del mundo seguía dominando el fútbol internacional.
Para Hermoso, sin embargo, aquella noche tuvo una dimensión todavía más especial. No necesitó marcar para convertirse en protagonista. Sonia Bermúdez le concedió minutos en la recta final y el Metropolitano respondió con una ovación extraordinaria cuando saltó al terreno de juego. Fue un momento profundamente simbólico: la máxima goleadora histórica de España regresaba a la selección, en Madrid, en el estadio del club que ama y que estaba a punto de volver a convertirse en una parte fundamental de su carrera.
El destino volvió a juntar tres elementos inseparables de su historia: España, Madrid y el Atlético. El último título de Jenni Hermoso con La Roja llegó precisamente en el estadio del equipo de su corazón. No pudo existir un escenario más simbólico para una futbolista cuya trayectoria está llena de regresos, de caminos que se cruzan y de historias que parecen quedar pendientes de un último capítulo.
Su palmarés internacional queda así marcado por una generación que cambió para siempre el fútbol femenino español. Campeona del mundo en 2023 y campeona de dos ediciones consecutivas de la Nations League, Hermoso forma parte de la historia de una selección que consiguió transformar el crecimiento en dominio internacional. Y por encima de todos esos títulos permanece una cifra que resume su legado: sus 57 goles con España la mantienen como la máxima goleadora histórica de La Roja.
Ahora, sin embargo, el presente internacional es diferente. Jenni Hermoso no está entrando actualmente de manera habitual en los planes de Sonia Bermúdez y su futuro con La Roja permanece abierto, mientras la seleccionadora continúa construyendo una nueva etapa y dando protagonismo a otras futbolistas. Pero incluso aunque su historia internacional haya entrado en una fase diferente, nada puede borrar lo que ya está escrito. La camiseta de España la convirtió en leyenda mucho antes de aquella noche del Metropolitano.
Jenni Hermoso no fue simplemente una futbolista más dentro de la generación campeona del mundo. Fue una de las grandes goleadoras de su historia, una referencia ofensiva durante más de una década y una de las mujeres que ayudaron a llevar a La Roja desde la ilusión hasta la cima. Marcó dos veces ante Sudáfrica en Francia 2019, volvió a hacerlo ante Estados Unidos en aquella misma Copa del Mundo, firmó un doblete ante Zambia en Australia y Nueva Zelanda, marcó ante Suiza, levantó el Mundial y regresó después para marcar un gol decisivo contra Italia en la Nations League. Y cuando parecía que su historia con España estaba entrando en su último tramo, volvió al Metropolitano para levantar otro título.
Ahora que su futuro con la selección está en el aire, el fútbol vuelve a llevarla al lugar donde tantas cosas comenzaron y donde otras tantas están a punto de comenzar de nuevo. El Atlético de Madrid espera a Jenni Hermoso por tercera vez. Y cuando vuelva a ponerse la rojiblanca, lo hará con una mochila que ninguna otra futbolista que regrese a casa podría llevar: la de una campeona del mundo, doble campeona de la Nations League y máxima goleadora histórica de La Roja.
Pero su regreso no se explica únicamente por lo que ha ganado.Hay futbolistas que pertenecen a un club porque han jugado allí y hay otras que terminan perteneciendo a una institución porque existe algo mucho más profundo, una conexión que no depende de los años que hayan pasado ni de los equipos que hayan defendido después. Jenni Hermoso pertenece a esa segunda categoría. El Atlético fue uno de los lugares en los que descubrió hasta dónde podía llegar y ahora se convierte de nuevo en el escenario en el que intentará demostrar que, después de una carrera extraordinaria, todavía tiene fútbol, goles y muchas historias que contar con la camiseta rojiblanca.
Su regreso llega, además, en un momento especialmente significativo para el fútbol femenino español. La Liga F ha visto marcharse durante los últimos tiempos a algunas de las futbolistas que habían convertido la competición en uno de los grandes escaparates del fútbol femenino mundial. Alexia Putellas ha decidido emprender una nueva aventura en Inglaterra con el London City Lionesses después de haber marcado una época en el Barcelona, mientras que Mapi León también ha elegido el mismo destino para continuar su carrera. A ellas se han sumado movimientos de enorme relevancia como el de Ona Batlle, que ha puesto rumbo al Arsenal, o el de Salma Paralluelo, que ha decidido continuar su trayectoria en el Lyon.
En ese contexto aparece Jenni Hermoso. Su regreso no va a solucionar por sí solo todos los problemas de la competición, pero sí representa algo que el fútbol femenino español necesita especialmente en este momento: recuperar una figura de dimensión internacional, una campeona del mundo, una futbolista que ha sido protagonista en los grandes escenarios y cuyo nombre es reconocido mucho más allá de las fronteras de nuestro país.
La Liga F necesita talento, pero también necesita nombres capaces de generar historias alrededor de los partidos. Necesita jugadoras que despierten ilusión, que hagan que una niña quiera ponerse una camiseta y que alguien que no sigue habitualmente la competición tenga un motivo para sentarse delante de la televisión. La llegada de Hermoso permite recuperar una futbolista cuya trayectoria y personalidad trascienden ampliamente el terreno de juego.
Y para el Atlético de Madrid, la dimensión sentimental resulta todavía mayor. No está llegando una jugadora desconocida ni una estrella que necesite aprender lo que significa el escudo. Está regresando una futbolista que ya sabe lo que representa vestir de rojiblanco, que conoce a la afición y que ya experimentó lo que significa defender los colores de uno de los clubes más pasionales de España.
Cuando Hermoso se marchó del Atlético en 2019 era una gran futbolista que acababa de completar una temporada espectacular. Cuando vuelva lo hará convertida en una leyenda del fútbol español, con una Copa del Mundo en su palmarés y con una carrera internacional que ha elevado su dimensión hasta límites que entonces todavía estaban por imaginar.
Ese detalle cambia completamente la perspectiva del regreso. El Atlético no recupera simplemente a aquella Jenni Hermoso que marcaba goles en Madrid, sino a una futbolista mucho más experimentada, mucho más curtida y con una dimensión competitiva que solamente puede proporcionar una carrera como la suya. Ha conocido diferentes países, distintos estilos de juego, vestuarios de máxima exigencia y competiciones de primer nivel, y todo ese aprendizaje puede ponerse ahora al servicio de un equipo que necesita referentes dentro y fuera del terreno de juego.
Porque quizá el mayor valor que pueda aportar Jenni en esta tercera etapa no aparezca en ninguna estadística. Estará también en su experiencia, en su liderazgo, en su capacidad para acompañar a las jugadoras más jóvenes y en la posibilidad de transmitir a una nueva generación lo que significa competir después de haberlo ganado prácticamente todo. El Atlético no necesita únicamente talento; necesita identidad, personalidad y futbolistas capaces de entender qué significa formar parte de este club. Hermoso no necesita que nadie se lo explique, porque ya lo vivió.
Sabe lo que significa ser rojiblanca, sabe lo que exige la afición y sabe que esta camiseta no se defiende únicamente durante los noventa minutos de un partido. Por eso su regreso puede tener una importancia especial dentro del vestuario, porque puede convertirse en una figura capaz de conectar generaciones y transmitir una identidad que no aparece en los números, pero que resulta fundamental para construir un proyecto ganador.
Y detrás de todo esto existe, además, una historia que llevaba cuatro años esperando su desenlace. En el verano de 2022, el regreso de Jenni Hermoso al Atlético de Madrid estuvo realmente cerca de convertirse en realidad. El club había trabajado en esa posibilidad y la futbolista también contemplaba con buenos ojos regresar al lugar que siempre había ocupado un espacio especial dentro de su carrera y de su corazón. Parecía que todas las piezas estaban colocadas para que el reencuentro se produjera, pero entonces apareció Pachuca con una propuesta económica y deportiva que terminó cambiando el rumbo de la operación.
Jenni puso entonces rumbo a México y aquel regreso quedó aplazado. No desapareció, porque el vínculo con el Atlético permaneció intacto, pero sí quedó instalada esa sensación de historia inconclusa, de capítulo que había estado a punto de escribirse y que finalmente tuvo que esperar. El fútbol está lleno de operaciones que se frustran, de caminos que se separan y de historias que terminan quedándose en el terreno de las posibilidades, pero en este caso el tiempo no consiguió borrar aquella oportunidad perdida.
De esta manera, Lola Romero, directora general del Atlético de Madrid Femenino, consigue cerrar una de las historias pendientes dentro del proyecto rojiblanco, una de esas operaciones que el paso del tiempo no había conseguido borrar y que todavía guardaban el recuerdo de aquel verano de 2022 en el que el regreso de Jenni estuvo tan cerca de convertirse en una realidad. Aquella puerta que entonces no pudo abrirse vuelve a hacerlo ahora y, esta vez, la historia sí tendrá el final que durante tanto tiempo parecía pendiente.
Para Lola Romero y para el club, recuperar a Hermoso supone mucho más que incorporar una futbolista de enorme talento. Significa cerrar un capítulo que quedó incompleto y devolver al Atlético a una de sus grandes protagonistas. Para Jenni, supone también reencontrarse con un lugar que nunca dejó de sentir como propio y hacerlo después de haber alcanzado una dimensión profesional que convierte este regreso en algo completamente diferente al de 2022.
Cuando se marchó del Atlético, Hermoso era una futbolista de primer nivel y una de las grandes goleadoras de la Liga. Cuando vuelva, lo hará después de años de fútbol, experiencias internacionales, títulos y momentos que han cambiado para siempre su carrera.
Por eso este regreso no es simplemente el retorno de una antigua jugadora. Es el regreso de una leyenda. Y también es el regreso de una futbolista que conoce perfectamente el lugar al que está volviendo, una mujer que sabe lo que significa el Atlético y que ahora puede ayudar a las nuevas generaciones a comprender por qué esta camiseta es diferente a cualquier otra.
Mientras tanto, la Liga F recupera a uno de los grandes nombres que ha dado el fútbol español. En un momento en el que la competición ha perdido a varias de sus grandes estrellas, la llegada de Hermoso adquiere un valor simbólico todavía mayor. Mientras otras futbolistas buscan nuevos horizontes, una campeona del mundo decide regresar a España y hacerlo precisamente para vestir de rojiblanco.
Es un mensaje para la Liga F, pero también para todas aquellas niñas que crecieron viendo jugar a Jenni Hermoso. Ella forma parte de una generación que ayudó a abrir caminos cuando el fútbol femenino todavía estaba muy lejos de disfrutar de la dimensión actual, cuando los estadios eran más pequeños, las condiciones económicas eran muy diferentes y muchas de las estructuras profesionales que hoy parecen normales todavía estaban en construcción. Ahora regresa convertida en uno de los grandes símbolos de aquella transformación.
Por eso su vuelta tiene algo de reivindicación, pero también mucho de esperanza. La Liga F necesita conservar talento, atraer nuevas estrellas y conseguir que las mejores futbolistas tengan motivos suficientes para querer quedarse. El regreso de Hermoso no resolverá por sí mismo esa realidad, pero sí ofrece una imagen extraordinariamente poderosa: una campeona del mundo que podría haber continuado su carrera en cualquier lugar decide volver a España y hacerlo en el Atlético de Madrid.

El impacto para el club también será inmediato. Jenni Hermoso es una de esas futbolistas cuya presencia cambia la conversación alrededor de un partido incluso antes de que comience. Su nombre genera expectación, su camiseta tiene una historia detrás y cada vez que aparezca en una convocatoria habrá miles de personas pendientes de lo que pueda suceder. El Atlético no incorpora únicamente una goleadora, sino una futbolista capaz de convertirse en uno de los grandes rostros de su proyecto y en una referencia para una plantilla que necesita experiencia, personalidad y ambición.
Porque los goles se cuentan y los títulos se contabilizan, pero hay cosas que no aparecen en una hoja de estadísticas. El liderazgo, la experiencia, la capacidad de transmitir y la conexión con una afición no siempre pueden medirse. Jenni Hermoso llega con todo eso después de haber construido una carrera que habla por sí sola, una trayectoria que comenzó en España, que pasó por Francia y México y que terminó llevándola hasta lo más alto del fútbol mundial.

Pero, sobre todo, llega con la posibilidad de reencontrarse con una camiseta que ya defendió y de cerrar una historia que durante cuatro años permaneció esperando su momento.
Por eso, cuando llegue el día de su presentación, difícilmente será una presentación más. Será el reencuentro entre una futbolista y una afición que ya se conocen, entre una leyenda y un escudo que forma parte de su historia, entre una ciudad y una jugadora que vuelve después de haber conquistado el mundo. Será Jenni Hermoso regresando al lugar en el que alguna vez fue feliz y haciéndolo con una carrera que ha convertido aquel primer capítulo en parte de una historia mucho más grande.

Será el Atlético recuperando a una de sus hijas, será la Liga F recuperando a una de sus grandes figuras y será el fútbol femenino español reencontrándose con una de las mujeres que ayudaron a convertirlo en lo que hoy es. Porque mientras el fútbol moderno empuja a muchas estrellas hacia nuevos horizontes, Jenni Hermoso ha decidido mirar hacia atrás y regresar al lugar que siempre había permanecido en algún rincón de su historia.

Y cuando una futbolista como ella mira hacia atrás, no encuentra solamente recuerdos. Encuentra una camiseta, una afición, un escudo y un estadio. Encuentra el lugar donde una parte de su carrera comenzó a hacerse grande y al que ahora regresa después de haber conquistado el mundo.
El Atlético de Madrid vuelve a tener a Jenni Hermoso y la Liga F vuelve a tener a una de sus grandes protagonistas. Lola Romero consigue cerrar aquella herida que quedó abierta en 2022, Jenni consigue completar el regreso que entonces no pudo producirse y el club recupera a una futbolista que ya forma parte de su historia. Cuatro años después de aquel intento frustrado, el círculo vuelve a cerrarse.

Y quizá esa sea la verdadera dimensión de este regreso. No se trata solamente de cuántos goles marcará, de cuántos partidos jugará o de cuántos títulos podrá conquistar. Se trata de todo lo que representa que una campeona del mundo, una leyenda de La Roja y una de las grandes goleadoras de la historia haya decidido volver al lugar que considera parte esencial de su trayectoria.

Después de tantos años, después de tantos kilómetros, después de tantos títulos y después de haberlo ganado prácticamente todo, Jenni Hermoso vuelve al Atlético de Madrid.
Y esta vez no vuelve para empezar una historia, porque esa historia ya comenzó hace muchos años, cuando una joven Jenni Hermoso se enfundó por primera vez la camiseta rojiblanca y descubrió que aquel escudo podía formar parte para siempre de su vida. Vuelve para reencontrarse con todo aquello que dejó atrás, pero también para hacerlo después de haber conquistado el mundo, de haber levantado la Copa del Mundo con España, de haberse convertido en la máxima goleadora histórica de La Roja y de haber escrito su nombre entre las grandes leyendas del fútbol femenino español. Ahora, el destino le concede una nueva oportunidad para cerrar el círculo en el lugar que siempre sintió como suyo, delante de una afición que volverá a pronunciar su nombre.














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