
🟨 Hay veranos que sirven para descansar y hay veranos que cambian para siempre el paisaje de una competición. El que acaba de vivir la Liga F Moeve pertenece a la segunda categoría. El fútbol femenino español está a punto de volver a abrir sus puertas y lo hará después de un mercado que ha dejado mucho más que una colección de fichajes. Ha dejado despedidas que duelen, regresos que ilusionan, proyectos que se reconstruyen desde los cimientos, jóvenes que llaman a la puerta, estrellas que cambian de escudo y, sobre todo, una sensación que recorre los dieciséis vestuarios de la máxima categoría: la temporada 2026/27 no se parece demasiado a la que terminó hace unos meses.

Antes del pitido inicial |

Hay veranos que sirven para descansar y hay veranos que cambian para siempre el paisaje de una competición. El que acaba de vivir la Liga F Moeve pertenece a la segunda categoría. El fútbol femenino español está a punto de volver a abrir sus puertas y lo hará después de un mercado que ha dejado mucho más que una colección de fichajes. Ha dejado despedidas que duelen, regresos que ilusionan, proyectos que se reconstruyen desde los cimientos, jóvenes que llaman a la puerta, estrellas que cambian de escudo y, sobre todo, una sensación que recorre los dieciséis vestuarios de la máxima categoría: la temporada 2026/27 no se parece demasiado a la que terminó hace unos meses.
Porque el mercado ha cambiado el mapa. Ha cambiado las camisetas, pero también las jerarquías. Ha obligado a algunos clubes a comenzar de nuevo, ha permitido a otros dar un paso adelante y ha colocado sobre la mesa una pregunta que solamente podrá responder el césped: ¿quién ha acertado realmente con sus movimientos? Las respuestas llegarán durante los próximos meses, cuando los fichajes dejen de ser nombres en una presentación y se conviertan en minutos, goles, asistencias, paradas, duelos ganados y puntos. Hasta entonces, la Liga F Moeve se prepara para una temporada en la que prácticamente todos tienen algo que demostrar.
Y si hay que comenzar por algún lugar, ese lugar es Barcelona. El campeón se enfrenta a un escenario que habría resultado difícil de imaginar hace apenas unos años. Alexia Putellas, Mapi León, Ona Batlle y Salma Paralluelo ya no forman parte del proyecto azulgrana, y sus salidas representan mucho más que cuatro movimientos en una plantilla. Son cuatro capítulos de una historia que durante años ayudó a explicar el dominio del Barça en España y su posición entre los grandes del fútbol mundial. Ahora, el club debe demostrar que puede continuar escribiendo esa historia sin algunas de sus protagonistas más reconocibles.
La respuesta ha llegado desde el mercado con Kerolin, Martina Fernández, Tyler McCamey, Carla Julià y Renée Van Asten, además de una estructura que continúa apostando por el talento propio. Pero el gran desafío de Pere Romeu no estará solamente en encontrar sustitutas. Estará en reconstruir jerarquías, repartir responsabilidades y conseguir que el Barcelona siga sintiéndose superior incluso después de haber perdido parte de la generación que convirtió su camiseta en una de las más temidas del continente. El Barça sigue siendo el campeón y, por tanto, seguirá siendo el equipo al que todos quieren derrotar. Pero esta vez comienza con una incógnita que hacía tiempo que no acompañaba al conjunto azulgrana: descubrir qué versión de sí mismo aparecerá cuando desaparezcan algunos de sus nombres más icónicos.
Muy cerca, mirando hacia el mismo objetivo, aparece un Real Madrid que ya no quiere conformarse con competir. El club blanco ha construido durante los últimos mercados una plantilla cada vez más ambiciosa y este verano ha vuelto a dejar claro que su intención es acercarse definitivamente al lugar que ocupa el Barcelona. Arianna Caruso, Janou Levels, Felicia Schröder, Lineth Beerensteyn, Andreia Jacinto y Elisa Senß son algunas de las grandes piezas que aterrizan en Valdebebas, mientras que la promoción de jóvenes como Irune Dorado, Noemí Bejarano, Silvia Cristóbal y Laia López demuestra que el proyecto también quiere fabricar futuro dentro de casa.
Y ahí aparece una de las grandes historias de la temporada. El Real Madrid ya no puede esconderse detrás del crecimiento del proyecto. Cada año que pasa, la exigencia aumenta. Cada incorporación eleva las expectativas. Cada partido contra Barcelona o Atlético se convierte en una oportunidad para demostrar que el equipo está preparado para competir por todo. El talento está ahí. Las futbolistas también. Ahora falta convertir una plantilla de enorme potencial en un equipo capaz de sostener la presión durante toda una temporada. El siguiente paso del Real Madrid no es jugar mejor. Es ganar más.
Y mientras Barcelona y Real Madrid miran hacia arriba, el Atlético de Madrid ha decidido que no quiere observar desde la distancia. El verano rojiblanco ha sido una declaración de intenciones. Celia Segura, Allegra Poljak, Viola Calligaris, Henrietta Csiszár, Génesis Pérez, Maite Zubieta y Lucía Rodríguez han llegado para formar parte de una plantilla que también incorpora juventud y que estará dirigida por David González. El objetivo es recuperar competitividad, profundidad y esa personalidad que durante tantos años convirtió al Atlético en uno de los grandes protagonistas de la competición.
Pero en el Metropolitano hay una historia que sobresale por encima de todas las demás. Jenni Hermoso ha vuelto a casa. Y su regreso no puede entenderse únicamente desde la perspectiva de un fichaje. Hay retornos que tienen una dimensión deportiva y otros que llevan consigo memoria, identidad y emoción. Jenni vuelve con experiencia, con otro recorrido, con nuevos capítulos escritos lejos de Madrid y con la responsabilidad de representar nuevamente una camiseta que ya conoce. Su presencia transforma el relato del Atlético y añade un ingrediente más a una temporada que puede marcar un punto de inflexión para el proyecto rojiblanco.
Barcelona, Real Madrid y Atlético. Tres escudos. Tres proyectos diferentes. Tres maneras de afrontar una nueva etapa. Pero la Liga F Moeve no vive únicamente de sus gigantes. Precisamente ahí reside una de las grandes virtudes de esta competición: detrás de los grandes nombres existe una pelea cada vez más intensa por Europa, por la tranquilidad de la clasificación y por la supervivencia en la élite.
El Athletic Club vuelve a hacerlo a su manera. Lejos de entrar en una guerra de nombres, el conjunto rojiblanco continúa confiando en aquello que lo convierte en un club diferente: Lezama, la cantera y una identidad que no se negocia. Eunate Astralaga, Amaia Martínez, Marina Artero, Garazi Facila y Amaia Iribarren regresan para reforzar el proyecto, mientras la nueva etapa con Víctor Martín al frente pretende devolver al equipo la regularidad necesaria para competir por objetivos ambiciosos. El Athletic ha perdido piezas, sí, pero también ha demostrado que sabe reconstruirse sin dejar de ser reconocible.
La Real Sociedad afronta un escenario parecido. Ava Seelenfreund, Sonya Keefe, Esther Laborde, Ainhoa Marín, Ainoa Campo y Laura Camino llegan para reforzar un proyecto que quiere seguir mirando hacia la zona alta. Con Arturo Ruiz, el conjunto donostiarra tiene el reto de mantener una identidad competitiva mientras incorpora nuevos perfiles. La batalla por Europa será feroz y la Real sabe que cualquier pequeño tropiezo puede marcar diferencias enormes al final del campeonato.
En Sevilla, el Sevilla FC también ha tenido que mover piezas. Laura Pérez, Sandra Castelló y Clau Blanco llegan para cubrir algunas de las salidas producidas durante el verano y se incorporan a un vestuario que conserva futbolistas importantes como Iris Arnaiz, Raquel Morcillo, Gemma Gili, Fatou Kanteh y Alicia Redondo. El proyecto sevillista quiere volver a demostrar que puede competir contra rivales con presupuestos superiores y que su fortaleza está precisamente en esa capacidad para mantenerse competitivo incluso cuando el mercado obliga a reinventarse.
En Galicia, el Deportivo Abanca ha vivido una auténtica reconstrucción. Inês Pereira, Sofía Domínguez, Lucía Pardo, Paula Hernández, Carla Castiñeyras, Ainoa Gómez, Andrea Tarazona, Vega Montesinos, Eva Alonso, Daniela Caracas y Marisa García son parte de una larga lista de incorporaciones que pretende dotar al equipo de profundidad y alternativas. La tarea de Alberto Rodríguez será convertir todas esas piezas en una unidad. Porque una cosa es tener nombres y otra muy diferente conseguir que esos nombres jueguen como un equipo. Ahí comenzará el verdadero examen del Deportivo.
El RCD Espanyol, mientras tanto, regresa a la máxima categoría con una misión que va mucho más allá de sobrevivir. El club catalán quiere recuperar su espacio histórico y ha apostado por una plantilla reforzada con Natalia Escot, Patri Ojeda, Clara Rodríguez, Claudia Iglesias ‘Bicho’, Raquel García, Anita Marcos, Ana Velázquez, Iara Lacosta, Paula Gutiérrez y Carla Morera. Con Sara Monforte, el Espanyol tendrá que convertir la ilusión del regreso en regularidad competitiva. Porque volver es difícil. Quedarse lo es todavía más.
El Granada CF también ha puesto buena parte de su futuro en este verano. Gabriela Álvarez, Jenni López, Bárbara López, Maya Evans, Iris Ashley, Naiara Sanmartín, Paula Perea, Daniela Miñambres, Teresa Mérida, Welma Fon, Yohana Gómez, Raquel Gil, Elene Guridi y Vera Molina forman parte de una profunda renovación. El conjunto nazarí quiere dar un salto y dejar de vivir pendiente de la clasificación por abajo. Quiere competir, crecer y mirar hacia objetivos mayores. Pero para ello tendrá que transformar la cantidad en calidad colectiva.
Algo parecido sucede en SD Eibar, donde el mercado ha dejado una plantilla profundamente renovada con María Carvajal, Emma Moreno, Marianna Seidl, Simona Botero, Samara Ortiz, Nerea Sánchez, Ángeles del Álamo, Anna Wellmann, Aitana Zumárraga, Thirsa de Meester, Nahia Azpiazu y Noe Fernández. El conjunto armero vuelve a apostar por el trabajo colectivo y por una identidad que le permita competir contra rivales con mayores recursos. En Ipurua saben perfectamente que no existen partidos sencillos y que la permanencia se construye semana a semana.
El Deportivo Alavés tampoco se ha quedado quieto. Kumba Brima, Sarah Brasero, Hanane Ait El Haj, Somea Polozen, Juliette Vidal, Kim Shinji, Yorladiz Díaz, Andrea Gómez y Amaya García llegan para fortalecer una plantilla que quiere dar un paso adelante. El reto será convertir la renovación en estabilidad y conseguir que el equipo pueda mantenerse lejos de los momentos de máxima tensión durante buena parte del curso.
Y entonces aparece uno de esos clubes que nunca necesitan demasiadas explicaciones para generar curiosidad: el Madrid CFF. Porque cada verano cambia piezas y cada verano vuelve a competir. Ailing Herrera, Paula León, Hye Young Jo, Raiderlin Carrasco, Mariana Silva, Romane Lejeune, Emilie Holt, Débora Letícia da Silva Paz ‘Bebê’ y Ana González llegan a un proyecto que ha hecho de la reinvención prácticamente una seña de identidad. Con José Luis Sánchez Vera, el equipo madrileño vuelve a apostar por futbolistas capaces de sorprender y por una plantilla que puede convertirse en una de las grandes incógnitas de la competición.
El FC Badalona Women ha elegido una fórmula que mezcla experiencia y juventud. Kalu Chinyere, Sheila Guijarro, Lauri Requena, Mirari Uria, Lucía Martínez, Izarne Sarasola, Txell Font, Vicky Losada y Nerea Carmona se incorporan a un proyecto que mantiene también una base reconocible. Y si existe un nombre que destaca por todo lo que puede aportar dentro y fuera del terreno de juego es el de Vicky Losada. Su experiencia puede convertirse en uno de los grandes activos de un equipo que quiere crecer y hacerse un hueco entre los protagonistas.
El Valencia CF, por su parte, quiere recuperar terreno. Nazareth Martín, Lucía Moral ‘WIFI’, Salomé Prat, Camila Sáez, Carol Marín, Débora García y Alice Pinguet son algunas de las nuevas piezas de un equipo que necesita reencontrarse con una versión competitiva que durante demasiado tiempo ha aparecido de manera intermitente. La llegada de futbolistas que conocen la Liga F Moeve puede acelerar el proceso. El Valencia no quiere esperar otra temporada para volver a sentirse importante.
En Tenerife, el Costa Adeje Tenerife vuelve a construir desde la distancia y desde una realidad diferente a la de los grandes clubes de la competición. Tiwa, Noelia Salazar, Érika González, Natalia Padilla, Henar Muiña, Ariadna Mingueza, Marina Martí, Alba Pérez y Bárbara Martínez ‘Pola’ forman parte de una plantilla que ha sufrido salidas relevantes, pero que mantiene una estructura sobre la que trabajar. El Heliodoro y el entorno tinerfeño volverán a ser factores importantes en una temporada en la que cada punto puede tener un valor enorme.
Y, por último, una historia que merece un capítulo propio porque es una historia de estreno. Logroño United llega a la Liga F Moeve. Lo hace con futbolistas como Francisca Altgel, Ana Franco, María Barquero, Olufolasade ‘Sade’ Adamolekun, Valentina Donolato, Cristina Redondo, Alena Pěčková, Olatz Santana y Nicole Stoop, en un proyecto que mezcla perfiles nacionales e internacionales y que afronta por primera vez el escenario más exigente del fútbol femenino español. Para Logroño no habrá adaptación sencilla. No existe. Cada partido será un examen. Cada punto, una conquista. Cada victoria, una declaración de intenciones. Y precisamente por eso su llegada es una de las grandes historias de esta nueva Liga F Moeve.
Dieciséis equipos. Dieciséis caminos. Y una competición que ha decidido cambiar de piel.
El Barcelona tendrá que demostrar que puede seguir ganando después de perder parte de su historia reciente. El Real Madrid tendrá que demostrar que está preparado para convertir su crecimiento en títulos. El Atlético de Madrid tendrá que demostrar que su revolución es algo más que una colección de nombres. Athletic y Real Sociedad querrán volver a mirar hacia Europa. Sevilla y Deportivo buscarán estabilidad. Espanyol y Logroño United intentarán escribir su propia historia en la élite. Granada, Eibar, Alavés, Valencia, Badalona, Madrid CFF y Costa Adeje Tenerife buscarán hacerse fuertes en una clasificación que promete ser una batalla de principio a fin.

Porque los fichajes ilusionan, las presentaciones generan titulares y los grandes nombres llenan las redes sociales, pero la Liga F Moeve empieza de verdad cuando se apagan las luces de las presentaciones y el árbitro hace sonar su silbato. Será entonces cuando Alexia, Mapi, Ona o Salma sean pasado en Barcelona y Kerolin, Martina, McCamey, Julià y Van Asten tengan que construir su propio presente. Será entonces cuando Jenni Hermoso vuelva a pisar el césped con el escudo del Atlético y cuando las nuevas piezas rojiblancas tengan que demostrar por qué fueron elegidas. Será entonces cuando Beerensteyn, Caruso, Schröder, Levels y compañía tengan que cargar con la responsabilidad de un Real Madrid que ya no quiere escuchar que está creciendo: quiere ganar.
Y quizá esa sea la mejor noticia para el fútbol femenino español. Que nadie llega con el guion escrito. Que hay favoritos, pero no certezas. Que hay grandes plantillas, pero también equipos preparados para discutirles cada punto. Que hay estrellas, pero también jóvenes esperando su oportunidad. Que hay escudos históricos y otros que quieren escribir su primera gran página.
La Liga F Moeve 2026/27 está a punto de comenzar y esta vez, más que nunca, parece que cualquier cosa puede pasar.















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