
🟨 Sakina Ouzraoui pone el broche a la reconstrucción del Madrid CFF antes de su estreno en Liga F Moeve.

El Madrid CFF afronta el comienzo de la nueva temporada con una plantilla profundamente renovada y con la sensación de que el verano ha servido para iniciar una nueva etapa en la historia reciente de la entidad.
Las numerosas salidas producidas al término de la pasada campaña obligaron al club presidido por Alfredo Ulloa a realizar un importante trabajo de reconstrucción, pero también abrieron la posibilidad de volver a desarrollar una de las señas de identidad que históricamente han acompañado al proyecto: la búsqueda de futbolistas en diferentes mercados, la apuesta por el talento joven y la capacidad para descubrir jugadoras que puedan convertirse en protagonistas dentro de la Liga F Moeve.
La transformación comenzó con el regreso de Ana González, una futbolista que ya conocía perfectamente la casa y que decidió volver al Madrid CFF después de su experiencia en el FC Badalona Women. Su incorporación tuvo un componente diferente al de muchas de las operaciones posteriores, porque el conjunto madrileño recuperaba a una jugadora que ya había defendido anteriormente su camiseta y que podía aportar desde el primer momento conocimiento de la entidad, experiencia en la máxima categoría y una adaptación mucho más rápida al entorno.
A partir de ahí, el Madrid CFF comenzó a dibujar un mercado que rápidamente adquirió una dimensión internacional. Débora Letícia, conocida futbolísticamente como Bebê, llegó procedente del Botafogo para reforzar el centro del campo y aportar energía, recorrido y capacidad de trabajo. La brasileña se incorporó al proyecto como una de esas apuestas que representan la filosofía del club, con experiencia en el fútbol de su país, pero todavía con margen suficiente para seguir desarrollando su carrera en Europa.
La defensa también comenzó a reconstruirse con la llegada de Kate Taylor, internacional con Nueva Zelanda y procedente del Dijon francés. Su experiencia en el fútbol europeo y con la selección neozelandesa permitió incorporar al vestuario una futbolista acostumbrada a competir en escenarios de máxima exigencia, mientras que sus condiciones físicas y su capacidad para desempeñarse en diferentes posiciones ofrecían a José Luis Sánchez Vera una alternativa especialmente interesante para una plantilla que necesitaba encontrar nuevas referencias en la línea defensiva.
El proyecto siguió creciendo con Emilie Liv Juul Luplau Holt, una centrocampista danesa que representa otra de las grandes apuestas del nuevo Madrid CFF. Su juventud, su capacidad física y su recorrido le permiten aportar presencia en diferentes zonas del centro del campo, mientras que su margen de crecimiento encaja con la voluntad del club de incorporar futbolistas que puedan desarrollar una parte importante de su carrera en Fuenlabrada.
La renovación de la defensa continuó con Romane Lejeune, central francesa que llegó para sumar juventud, físico y posibilidades dentro de una línea que necesitaba reconstruirse prácticamente desde cero. Su incorporación volvió a demostrar que el Madrid CFF no estaba buscando únicamente jugadoras con experiencia consolidada, sino también perfiles capaces de crecer junto al proyecto y convertirse en piezas importantes a medio plazo.
El club también dirigió su mirada hacia Sudamérica y encontró en Mariana Silva una nueva apuesta de futuro. La joven futbolista colombiana llegó procedente de Independiente Santa Fe después de haber pasado por los procesos de formación de la selección de su país y de acumular experiencia internacional en categorías inferiores. Su incorporación reforzó la idea de que el Madrid CFF pretende seguir trabajando con talento joven y ofreciendo oportunidades a futbolistas que todavía tienen un amplio margen de desarrollo.
A esa llegada se sumó Raiderlin Carrasco, internacional venezolana que aterrizó en Madrid después de su etapa en el Levante. Su principal valor dentro de la plantilla reside en una polivalencia que le permite desenvolverse tanto en posiciones defensivas como ofensivas, pudiendo actuar como lateral, carrilera o extremo. Su velocidad, intensidad y capacidad para recorrer muchos metros convierten su incorporación en una herramienta táctica importante para Sánchez Vera, especialmente en una temporada en la que el entrenador necesitará encontrar soluciones diferentes dependiendo de cada rival.
El Madrid CFF continuó ampliando su radio de acción con Hye-Young Jo, procedente del fútbol universitario de Corea del Sur, y con Ailing Herrera, joven internacional venezolana que llegó desde Caracas FC. Ambas incorporaciones profundizaron todavía más la apuesta por futbolistas jóvenes y por mercados que no siempre aparecen en primer plano dentro de la Liga F Moeve, reforzando la imagen de un club que continúa utilizando la captación internacional como una de sus principales vías de crecimiento.
La mirada hacia el exterior también alcanzó al continente africano. Hasnath Ubamba, futbolista tanzana procedente del fútbol egipcio, se incorporó al proyecto para aportar talento y proyección, mientras que Inés Konan representó otra de las apuestas por un mercado africano que durante los últimos años ha comenzado a ganar protagonismo dentro del fútbol femenino internacional. El Madrid CFF estaba construyendo así una plantilla en la que cada incorporación aportaba una historia diferente y en la que la diversidad de procedencias se convertía en uno de los elementos más llamativos de la nueva temporada.
Y es dentro de ese contexto donde aparece Sakina Ouzraoui Diki, la última incorporación del Madrid CFF hasta este momento y una futbolista que llega con una característica que puede resultar especialmente valiosa para el nuevo proyecto: conoce perfectamente la Liga F Moeve y sabe lo que significa enfrentarse semana tras semana a las mejores defensas del fútbol español.
Ouzraoui llega procedente del Costa Adeje Tenerife después de dos temporadas en el conjunto tinerfeño y lo hace en una etapa de su carrera en la que ha adquirido una experiencia considerable tanto a nivel de clubes como con la selección de Marruecos. Nacida en Barcelona y formada futbolísticamente en Bélgica, la atacante ha construido un recorrido poco habitual que la ha llevado a competir en diferentes contextos antes de convertirse en una futbolista consolidada en la máxima categoría española.
Su trayectoria comenzó en Bélgica, donde dio sus primeros pasos antes de incorporarse a estructuras como Anderlecht y Club Brujas. Allí fue adquiriendo experiencia, compitiendo en el fútbol de máximo nivel y formando parte de equipos que consiguieron conquistar títulos. Su etapa belga le permitió desarrollar buena parte de las características que posteriormente trasladaría al fútbol español, especialmente su capacidad técnica, su personalidad para enfrentarse a las defensoras y su predisposición constante a buscar el duelo individual.
En 2024 llegó el momento de regresar a España y el Costa Adeje Tenerife se convirtió en el escenario en el que continuaría desarrollando su carrera. Durante sus dos temporadas en la Liga F, Ouzraoui fue creciendo progresivamente hasta convertirse en una de las futbolistas ofensivas más reconocibles del conjunto tinerfeño, especialmente por su capacidad para generar desequilibrio desde las bandas y para crear situaciones de peligro a partir de acciones individuales.
Durante la temporada 2025/26 disputó 25 encuentros de Liga F, 22 de ellos como titular, acumulando 1.808 minutos, dos goles y cuatro asistencias. Más allá de las cifras, su importancia estuvo relacionada con la capacidad para ofrecer una amenaza constante en el uno contra uno y con la posibilidad de generar ventajas que posteriormente podían ser aprovechadas por sus compañeras.
Ese es precisamente uno de los aspectos que convierte su llegada al Madrid CFF en una operación especialmente interesante.
Sakina Ouzraoui es una futbolista de desequilibrio, una atacante que necesita muy poco espacio para intentar superar a su defensora y que encuentra buena parte de su valor en la capacidad para modificar una jugada a través del regate. No es una futbolista que necesite que todo el equipo haya construido una situación perfecta para participar en el ataque, porque tiene la capacidad de recibir en banda, fijar a una rival y generar por sí misma una ventaja que puede cambiar la estructura defensiva del contrario.
Su principal virtud aparece en el uno contra uno. Cuando recibe abierta y tiene espacio suficiente para enfrentarse directamente a su defensora, puede utilizar el cambio de ritmo y la conducción para superar la primera línea. Esa capacidad resulta especialmente valiosa porque obliga a la defensa rival a tomar decisiones constantemente: mantener el duelo individual y asumir el riesgo de ser superada o enviar una segunda futbolista para ayudar, dejando entonces espacios libres en otras zonas del campo.
Su juego también tiene una marcada orientación vertical. Ouzraoui busca avanzar, atacar metros y acercarse al área rival, tanto mediante conducciones como a través de desmarques de ruptura. Cuando el equipo recupera el balón y encuentra espacios a la espalda de la defensa, su velocidad puede convertirse en un recurso especialmente peligroso, porque tiene capacidad para recorrer muchos metros manteniendo el control de la pelota y llegar a posiciones desde las que puede generar una ocasión.
En los ataques posicionales, su papel puede ser igualmente importante. Cuando un rival se repliega y reduce los espacios, la marroquí tiene la posibilidad de recibir en amplitud y obligar a su defensora a salir de la estructura. Su intención de encarar puede generar una superioridad que no siempre termina directamente en una ocasión de gol, pero que sí puede provocar que otras compañeras encuentren espacios en el área o en zonas interiores.
Además, Ouzraoui tiene la capacidad de moverse por diferentes posiciones del frente ofensivo. Aunque puede desarrollar buena parte de su fútbol partiendo desde el costado, no necesita permanecer permanentemente pegada a la línea. Puede desplazarse hacia dentro, combinar con las centrocampistas, aparecer cerca de la punta y atacar el área desde posiciones más centrales. Esa movilidad ofrece a Sánchez Vera diferentes alternativas para utilizarla dependiendo del sistema y de las características del rival.
Su fútbol también tiene un componente de personalidad que resulta difícil de cuantificar. Sakina es una futbolista que no parece tener miedo al error cuando el partido le exige arriesgar. El regate implica asumir pérdidas y duelos, pero también es una de las pocas herramientas capaces de romper estructuras defensivas perfectamente organizadas. Esa valentía para volver a intentarlo después de una acción fallida puede ser especialmente importante en un equipo como el nuevo Madrid CFF, que necesitará encontrar futbolistas capaces de asumir responsabilidades ofensivas.
Existe, al mismo tiempo, margen para seguir puliendo determinados aspectos de su juego. Su tendencia a atacar constantemente la profundidad y a buscar posiciones adelantadas puede llevarla en determinadas ocasiones a caer en fuera de juego, mientras que su deseo de buscar el uno contra uno también implica asumir un nivel de riesgo superior al de otras atacantes más asociativas. Sin embargo, precisamente ese carácter vertical y atrevido forma parte de su identidad y explica por qué puede convertirse en una futbolista diferente dentro del nuevo Madrid CFF.
Su experiencia internacional añade todavía más valor a la operación. Ouzraoui decidió representar a Marruecos después de haber pasado por los procesos de formación de Bélgica y se convirtió en una pieza importante de las Leonas del Atlas. Su participación en el Mundial de 2023 y en la Copa Africana de Naciones le permitió competir en escenarios de máxima exigencia y formar parte de una selección que ha experimentado un crecimiento extraordinario durante los últimos años.
También existe un componente especial en su llegada al Madrid CFF por la relación que la futbolista ya tiene con el club. Durante la pasada temporada, cuando todavía defendía los colores del Costa Adeje Tenerife, Ouzraoui fue protagonista precisamente ante el conjunto madrileño en los cuartos de final de la Copa de la Reina, marcando el gol que permitió al equipo tinerfeño comenzar aquella eliminatoria con ventaja. Ahora el fútbol ha cambiado las camisetas y aquella futbolista que entonces representaba una amenaza para el Madrid CFF se convierte en una de sus nuevas armas ofensivas.
La operación adquiere así una dimensión todavía más curiosa porque Sakina conoce perfectamente el escenario en el que tendrá que comenzar esta nueva etapa. No necesita descubrir Fuenlabrada, ni aprender lo que significa jugar en la Liga F Moeve, ni adaptarse a las exigencias de un campeonato que ya conoce. Su desafío será diferente: encontrar rápidamente su lugar dentro de un vestuario completamente renovado y convertir sus virtudes individuales en una herramienta al servicio del colectivo.
Y el tiempo no juega precisamente a favor.La incorporación se produce a menos de 24 horas del debut liguero del Madrid CFF, que recibirá al Granada CF en el Estadio Fernando Torres. Después de semanas de movimientos, incorporaciones y trabajo de pretemporada, el mercado deja paso finalmente a la competición. El sábado, todas las apuestas realizadas durante el verano tendrán que comenzar a demostrar su valor sobre el césped.
El Granada será el primer rival de una temporada que supondrá un auténtico desafío para Sánchez Vera. El técnico tendrá que conseguir que una plantilla formada por futbolistas procedentes de diferentes países y con experiencias muy distintas encuentre rápidamente una identidad común. El Madrid CFF ha apostado por la diversidad, pero ahora tendrá que transformar esa diversidad en un equipo reconocible, competitivo y capaz de responder ante las exigencias de una Liga F Moeve que cada temporada eleva un poco más su nivel.
Dentro de esa reconstrucción, Sakina puede desempeñar un papel especialmente interesante porque ofrece una cualidad que no depende exclusivamente de los automatismos colectivos. Una futbolista capaz de recibir y superar a su defensora puede generar soluciones incluso cuando el equipo todavía no ha conseguido desarrollar plenamente sus mecanismos ofensivos. En los primeros partidos de una temporada, cuando todavía existen desajustes y falta de coordinación, disponer de jugadoras capaces de resolver situaciones individuales puede marcar diferencias importantes.
El Madrid CFF ha construido durante este verano un equipo prácticamente nuevo y lo ha hecho sin renunciar a una de las señas de identidad que han acompañado al club durante años: buscar talento allí donde otros todavía no lo están mirando. Taylor llegó desde Nueva Zelanda y Francia, Bebê desde Brasil, Holt desde Dinamarca, Lejeune desde Francia, Silva desde Colombia, Carrasco y Herrera desde Venezuela, Jo desde Corea del Sur, Ubamba desde Tanzania y Sakina desde Marruecos y Tenerife, mientras que Ana González aporta el conocimiento de la casa y del fútbol español. El resultado es una plantilla profundamente internacional que tendrá ahora que encontrar una misma voz dentro del campo.
En ese proceso también aparece una particularidad habitual del Madrid CFF bajo la presidencia de Alfredo Ulloa. El club no acostumbra a hacer pública la duración de los contratos que firma con sus futbolistas, por lo que sus anuncios suelen centrarse en confirmar la incorporación de la jugadora sin especificar si el vínculo contractual tiene una duración determinada. En el caso de Sakina Ouzraoui sucede lo mismo y, mientras la entidad no comunique oficialmente la duración de su contrato, no corresponde atribuirle públicamente una cifra concreta ni presentar como oficial una información que el propio club no ha hecho pública.
Es una política que el Madrid CFF ha mantenido en sus comunicaciones y que forma parte de la manera particular en la que Alfredo Ulloa gestiona y comunica los movimientos de su equipo. El club anuncia a sus nuevas futbolistas, las incorpora a su proyecto y deja que sea el rendimiento deportivo el que termine determinando el verdadero valor de cada operación.
En el caso de Sakina, el reto es especialmente atractivo porque llega a un equipo que necesita precisamente aquello que ella mejor sabe hacer. El Madrid CFF tendrá que encontrar mecanismos para generar ocasiones, pero también necesitará futbolistas capaces de producir peligro cuando esos mecanismos todavía no funcionen a la perfección. La marroquí puede recibir abierta, atacar a su defensora, romper líneas mediante la conducción y generar espacios para sus compañeras, pero también puede aparecer en zonas interiores y aprovechar los metros que deje una defensa adelantada.
Su velocidad será una herramienta importante en las transiciones, mientras que su capacidad técnica puede convertirse en un recurso para desbloquear partidos cerrados. Su experiencia en Liga F le permitirá enfrentarse desde el primer día a defensas que ya conoce, y su recorrido internacional aporta una madurez competitiva que complementa la juventud de varias de las nuevas incorporaciones.
Todo ello convierte su llegada en mucho más que el último movimiento de un mercado intenso. Sakina Ouzraoui representa una pieza que puede cambiar la naturaleza del ataque del Madrid CFF y ofrecer a Sánchez Vera una futbolista capaz de generar situaciones diferentes. En un equipo que todavía tiene que construir sus automatismos, contar con una atacante que pueda resolver desde el talento individual puede convertirse en un recurso especialmente importante.
Ahora comienza la parte difícil.
El mercado ha terminado de construir una plantilla, pero la competición tendrá que construir un equipo. El Madrid CFF ha incorporado futbolistas procedentes de diferentes continentes, ha apostado por jóvenes talentos, ha recuperado experiencia y ha añadido jugadoras que conocen perfectamente la Liga F. Todas ellas tendrán que encontrar su lugar dentro de una idea colectiva que comenzará a desarrollarse oficialmente ante el Granada.
Y entre esas nuevas piezas estará Sakina Ouzraoui, que llega a Fuenlabrada después de haber pasado por Bélgica, Tenerife y la selección marroquí, con la experiencia suficiente para competir desde el primer día y con el descaro necesario para asumir responsabilidades ofensivas. Su fútbol no está construido alrededor de la comodidad, sino alrededor del desafío constante de enfrentarse a la defensora y tratar de encontrar un camino hacia la portería rival.
El Madrid CFF necesitaba desequilibrio y ha encontrado a una futbolista cuya principal virtud es precisamente esa capacidad para generar ventajas donde antes no existían. Necesitaba velocidad para atacar espacios y ha incorporado a una jugadora capaz de convertir una recuperación en una transición peligrosa. Necesitaba alternativas para romper partidos cerrados y ha añadido a una atacante que no necesita demasiados metros para intentar cambiar una jugada.
Por eso su llegada tiene sentido dentro de esta reconstrucción.
Sakina no viene simplemente a completar una plantilla que ya estaba diseñada. Llega para convertirse en una de las piezas de un proyecto que todavía está descubriendo qué quiere ser. Su capacidad individual puede ayudar al equipo mientras Sánchez Vera termina de construir los automatismos, pero también tendrá que evolucionar dentro de un colectivo que le exigirá mejorar su toma de decisiones, su relación con las compañeras y su capacidad para convertir el desequilibrio individual en productividad ofensiva.
El primer capítulo de esa historia comenzará en Fuenlabrada. El Granada será el primer rival y la Liga F Moeve será el escenario en el que el nuevo Madrid CFF tendrá que demostrar si todas las apuestas realizadas durante este verano pueden convertirse en un proyecto competitivo. Para Sakina, será también el comienzo de una nueva etapa en la que tendrá que transformar todo aquello que la convirtió en una de las futbolistas más desequilibrantes del Costa Adeje Tenerife en una nueva historia vestida de blanco y rosa.
El Madrid CFF ha pasado el verano mirando al mundo para reconstruirse. Ha buscado talento en Europa, Sudamérica, Asia, África y Oceanía, ha recuperado futbolistas que ya conocían la casa y ha apostado por jugadoras que todavía tienen mucho camino por recorrer. El resultado es una plantilla diferente, con nuevas caras y nuevas historias, pero con una misma responsabilidad: devolver al equipo a la senda del crecimiento y competir desde el primer partido.
Sakina Ouzraoui llega cuando apenas quedan unas horas para descubrir cuál será la primera versión de ese nuevo Madrid CFF. Su fichaje añade una dosis de talento individual a un equipo que necesitaba nuevas soluciones ofensivas y completa, por ahora, un mercado en el que el conjunto de Alfredo Ulloa ha vuelto a demostrar que su radio de acción no entiende de fronteras.
Ahora ya no quedan comunicados que anunciar ni incorporaciones que presentar. La pelota está a punto de comenzar a rodar y será el césped del Fernando Torres el encargado de responder a todas las preguntas que deja este verano de reconstrucción. El Granada será quien ponga a prueba por primera vez a este nuevo Madrid CFF y, entre todas las nuevas piezas, Sakina Ouzraoui tendrá la oportunidad de demostrar por qué su capacidad para encarar, acelerar, superar rivales y generar peligro puede convertirse en una de las armas más importantes de este nuevo proyecto.
Porque después de un verano entero buscando respuestas, el Madrid CFF ya tiene una plantilla completamente renovada y una nueva futbolista capaz de aportar aquello que ningún mercado puede garantizar por sí mismo: la capacidad de cambiar un partido cuando el balón llega a sus pies y la defensa rival tiene que decidir entre esperar o arriesgarse a verla pasar.
Ahora comienza la Liga F Moeve y comienza también la historia de Sakina Ouzraoui con el Madrid CFF.
Fuenlabrada será el primer escenario, el Granada el primer desafío y un equipo prácticamente nuevo el encargado de demostrar que todas las piezas que Alfredo Ulloa ha ido reuniendo durante este verano pueden convertirse en algo mucho más grande que la suma de sus nombres. El proyecto empieza a caminar y, en ese camino, la internacional marroquí está llamada a aportar una de las cualidades que más pueden marcar diferencias en el fútbol: atreverse a intentarlo cuando los demás todavía están buscando el camino.













Deja una respuesta