
(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro
🟨 El Sevilla FC se llevó la victoria por 0-1 ante el Deportivo Abanca con un solitario tanto de Fatou Kanteh, que marcó el primer tanto de la temporada 2026/2027 en Liga F Moeve. Por su parte, Esther Sullastres fue la MVP del partido. El club gallego lo intentó en busca del empate, pero no logró ver puerta
La previa |
LigaFMoeve | #DéporABANCASevilla

Tres meses después, la espera llega a su fin. El balón vuelve a rodar. La Liga F Moeve está de regreso y con ella vuelve esa sensación tan difícil de explicar que aparece cada vez que comienza una nueva temporada: la ilusión de no saber todavía qué historias nos esperan, qué equipos serán capaces de sorprender, qué jugadoras se convertirán en protagonistas y qué noches terminarán formando parte de la memoria de un campeonato que vuelve a ponerse en marcha. Riazor será uno de los primeros escenarios encargados de responder a todas esas preguntas.
El sábado 29 de agosto, a partir de las 12:00 horas, el Deportivo Abanca y el Sevilla FC serán los encargados de poner en marcha una nueva aventura. Será la Jornada 1 de la Liga F Moeve 2026/27, el primer capítulo de un campeonato que vuelve después del parón veraniego y que recupera desde este mismo fin de semana toda la emoción de la máxima categoría del fútbol femenino español. El encuentro, que se disputará en el Estadio ABANCA-Riazor, podrá seguirse en directo a través de DAZN, Teledeporte y RTVE Play, convirtiendo al coliseo coruñés en una de las primeras grandes ventanas de una temporada que vuelve cargada de ilusión.
Porque empezar una temporada nunca es simplemente jugar un partido. Es volver a empezar. Es dejar atrás todo lo ocurrido durante los meses anteriores y volver a mirar al futuro con la sensación de que cualquier cosa puede suceder. Es ver cómo los nuevos fichajes se colocan por primera vez en un once oficial, comprobar cómo funcionan los nuevos proyectos y descubrir qué equipos han aprovechado mejor el verano para construir aquello que pretenden ser durante los próximos meses. Y en A Coruña, ese comienzo tendrá además un escenario a la altura de la ocasión.
El Deportivo Abanca afronta este estreno con la ilusión propia de quien sabe que delante tiene una temporada completamente nueva y, al mismo tiempo, con la responsabilidad de convertir en fútbol todo aquello que se ha trabajado durante las últimas semanas. Alberto Rodríguez liderará un proyecto profundamente renovado, un equipo que ha sido uno de los grandes protagonistas del mercado de fichajes y que llega a esta primera jornada con hasta trece incorporaciones que han modificado de manera importante el rostro de la plantilla.
No ha sido un verano cualquiera para el conjunto gallego. El Deportivo Abanca ha decidido apostar fuerte por la construcción de un nuevo proyecto, incorporando talento y experiencia para afrontar una Liga F Moeve que vuelve a presentarse como una competición tremendamente exigente. Cada nuevo fichaje representa una pieza más de un puzzle que ahora tendrá que empezar a encajar cuando los puntos estén en juego y los errores puedan marcar diferencias.
Entre esas nuevas caras se encuentra Adriana Ranera, que durante su presentación puso palabras a las sensaciones que se respiran dentro de un vestuario que ha tenido que construir buena parte de sus vínculos desde cero. La futbolista dejó una frase que resume perfectamente el momento que atraviesa el conjunto coruñés: “El grupo que se ha formado estas semanas muestra mucho de lo que somos y podemos llegar a ser”.
Ahora llega la hora de comprobar qué puede llegar a ser ese grupo.
Porque una cosa es trabajar durante la pretemporada y otra completamente diferente es saltar al césped en la primera jornada de Liga. El fútbol oficial cambia los tiempos, aumenta la presión y obliga a competir desde el primer minuto. Y el Deportivo Abanca tendrá la oportunidad de hacerlo ante su afición, en un Riazor que está llamado a convertirse en uno de los grandes escenarios de este nuevo curso.
El estadio coruñés será, por tanto, mucho más que el lugar donde se dispute el primer partido. Será el punto de partida de una historia que todavía está completamente por escribir. Será donde el nuevo Deportivo Abanca comience a mostrar sus primeras credenciales y donde sus nuevas futbolistas tengan la oportunidad de sentir por primera vez lo que significa competir oficialmente con la camiseta blanquiazul.
El equipo local, eso sí, tendrá que afrontar este estreno con dos ausencias importantes. Ainoa Gómez y Marisa García no estarán disponibles, ya que ambas se encuentran preparando el Mundial Sub-20. Dos bajas que condicionan los planes de Alberto Rodríguez y que obligarán al técnico a buscar soluciones desde el primer encuentro, en una temporada en la que la profundidad de plantilla será fundamental para afrontar todos los retos que aparecerán por delante.
Y si el Deportivo Abanca llega con un proyecto renovado, el Sevilla FC lo hace con la intención de demostrar que lo construido durante el pasado curso puede tener continuidad. El conjunto hispalense terminó la temporada 2025/26 entre los ocho primeros equipos de la Liga F Moeve, una clasificación que sirve como punto de partida para un nuevo proyecto que pretende mantener al equipo sevillista instalado en esa zona competitiva. (Sevilla FC)
El Sevilla también ha introducido novedades durante el mercado, aunque su revolución ha sido considerablemente menor que la del conjunto gallego. Clau Blanco, Sandra Castelló y Laura Pérez son las tres incorporaciones que se han sumado a una plantilla que mantiene buena parte de la estructura del pasado curso y que buscará arrancar el campeonato con la confianza que proporciona conseguir un resultado positivo lejos de casa.
Al frente del banquillo sevillista estará David Losada, que afrontará su primer partido liguero de la temporada con el objetivo de que su equipo vuelva a mostrar desde el primer día las virtudes que le permitieron terminar el pasado campeonato entre los ocho mejores. (FemGol)
Y si algo añade todavía más interés al encuentro es que los dos equipos ya conocen perfectamente lo que significa enfrentarse entre ellos. La temporada pasada dejó dos duelos que terminaron con victoria sevillista, primero con un 3-1 en el Estadio Jesús Navas y posteriormente con un contundente 0-4 en Riazor. El propio Sevilla recuerda ambos triunfos como sus dos precedentes más recientes ante el conjunto gallego. (Sevilla FC)
Precisamente aquel segundo encuentro disputado en Riazor terminó con un marcador que todavía permanece en la memoria más reciente de ambos equipos. El Sevilla se impuso por 0-4, en un encuentro en el que el conjunto andaluz consiguió llevarse de A Coruña una victoria contundente. (YouTube)
Pero el fútbol tiene una maravillosa capacidad para obligarnos a empezar de nuevo.
Y eso es precisamente lo que ocurre ahora.
Los precedentes pueden servir como referencia, pero no pueden ganar un partido que todavía no ha comenzado. La Liga F Moeve 2026/27 empieza de cero, y tanto Deportivo Abanca como Sevilla FC tienen por delante 30 jornadas más para construir una historia completamente diferente. Los puntos de la temporada pasada ya no cuentan. Las rachas anteriores desaparecen. Los nuevos fichajes cambian las dinámicas. Los entrenadores empiezan a escribir sus propias páginas y cada equipo vuelve a perseguir sus objetivos con la clasificación completamente vacía.
Eso convierte este partido en algo especialmente atractivo.
El Deportivo Abanca quiere comenzar su nuevo proyecto con una victoria delante de su gente. El Sevilla FC quiere demostrar que su crecimiento no fue flor de una temporada y que está preparado para volver a competir por estar entre los mejores. Dos caminos diferentes, una misma necesidad: comenzar bien.
Y es que en una primera jornada todavía no existen urgencias clasificatorias, pero sí existe algo que puede resultar incluso más importante: la confianza. Ganar el primer partido permite empezar a construir desde una posición diferente, especialmente cuando se trata de un proyecto con tantas caras nuevas. Para el Deportivo Abanca, conseguir los tres puntos supondría una inyección de confianza inmediata para un vestuario que todavía está descubriendo sus propias posibilidades. Para el Sevilla, comenzar sumando fuera de casa supondría confirmar desde el primer día que la temporada pasada no fue un accidente.
Riazor, mientras tanto, espera.
Espera para volver a recibir fútbol femenino. Espera para volver a ver competir al Deportivo Abanca. Espera para descubrir cómo será este nuevo proyecto. Y espera para recuperar esa rutina que durante los últimos meses se había echado de menos: el balón rodando, las gradas animando, los nervios antes del pitido inicial y esa sensación de que durante noventa minutos todo puede cambiar.
Porque la vuelta de la Liga F Moeve no solamente significa que regresan los partidos. Significa que regresan las historias. Regresan los grandes duelos, las nuevas protagonistas, las sorpresas, las decepciones, las remontadas, los goles que se celebrarán durante semanas y las actuaciones que convertirán a algunas jugadoras en nombres propios del campeonato.
La nueva temporada vuelve además con una Liga F Moeve que mantiene su crecimiento y que afronta el curso 2026/27 con 16 equipos y 240 partidos por delante, después de un verano en el que la competición ha seguido dando pasos para aumentar su visibilidad y consolidar su espacio dentro del fútbol profesional. (Liga F)
Y entre todos esos partidos, el primero que se disputará en Riazor tendrá un significado especial. Será uno de los encuentros que inauguren oficialmente el campeonato. El sábado a las 12:00 horas, cuando el árbitro haga sonar su silbato, se terminará definitivamente la espera y comenzará una nueva carrera hacia un objetivo que ahora mismo todos los equipos pueden imaginar.
El Deportivo Abanca quiere empezar a construir su futuro. El Sevilla FC quiere continuar el camino iniciado durante el curso anterior. Alberto Rodríguez quiere que su nuevo equipo empiece a reconocerse sobre el terreno de juego. David Losada quiere que el conjunto sevillista dé continuidad a su crecimiento. Y las nuevas incorporaciones de ambos equipos tendrán ante sí la primera oportunidad de demostrar por qué fueron elegidas para formar parte de estos proyectos.
Todo está preparado.
La hierba de Riazor volverá a sentir el peso de la competición. Las camisetas volverán a tener valor de tres puntos. Las gradas volverán a recuperar ese sonido que tanto se echaba de menos. Y las futbolistas volverán a tener delante aquello por lo que llevan semanas trabajando: una Liga que ya no es una promesa, sino una realidad.
Este sábado, 29 de agosto, a las 12:00 horas, Deportivo Abanca y Sevilla FC serán los encargados de abrir una de las primeras páginas de la nueva temporada. Un partido que puede parecer un simple comienzo, pero que en realidad representa mucho más: la primera oportunidad para demostrar quiénes son, qué quieren ser y hasta dónde están dispuestos a llegar.
Después de tres meses de espera, la Liga F Moeve vuelve a casa.
Vuelve la emoción.
Vuelven los domingos y los sábados de fútbol.
Vuelven las historias y las ilusiones.
Y vuelve esa maravillosa sensación de abrir el calendario, mirar la primera jornada y pensar que todavía puede pasar absolutamente todo.
Riazor será el punto de partida. Deportivo Abanca y Sevilla FC tendrán el honor de escribir las primeras líneas. Y la Liga F Moeve 2026/27, por fin, está lista para comenzar.
El duelo a fondo |

🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve
🔥 Deportivo Abanca 🆚 Sevilla FC 🔥
🙌🏻 Matchday 1 | Día de partido
✨ Temporada 2026-2027 ✨
⏰ 12:00 horario peninsular
📅 Sábadol, 29 de agosto de 2026
📺 DAZN | Teledeporte | RTVE Play
🏟️ Estadio ABANCA-Riazor, A Coruña
Riazor volvió a vestirse de fútbol. Volvió a abrir sus puertas para recibir a su Deportivo Abanca y, esta vez, lo hizo para inaugurar una nueva historia. La temporada 2026/27 de Liga F Moeve echaba a andar en A Coruña con la ilusión de un equipo que regresaba a su casa dispuesto a competir, a crecer y a hacer de su estadio un escenario donde volver a soñar. Enfrente estaba un Sevilla FC que llegaba con exactamente la misma ambición, consciente de que los primeros tres puntos del campeonato tienen un valor especial porque son los primeros de todos, porque todavía no existen cuentas pendientes ni jornadas anteriores que condicionen el camino y porque, en una competición tan exigente, comenzar ganando supone enviar un mensaje desde el primer día.
El fútbol regresaba a Riazor y con él lo hacía también esa sensación tan particular que acompaña siempre al primer partido de una temporada. Los nervios del estreno, las ganas de comprobar sobre el césped todo aquello que se ha trabajado durante las semanas anteriores, la ilusión de las nuevas incorporaciones, el deseo de comenzar con buen pie y esa incertidumbre inevitable que acompaña a cualquier comienzo. Todo estaba por descubrir. La Liga F Moeve 2026/27 todavía era una página en blanco y Sevilla y Deportivo Abanca tenían ante sí el privilegio de comenzar a escribirla.
El primer aviso llegó desde el lado visitante. Raquel Morcillo se animó con un disparo que encontró la respuesta segura de Andrea Tarazona, que tuvo que intervenir en dos tiempos para hacerse con el balón. La guardameta deportivista transmitía seguridad bajo palos en unos primeros minutos en los que el Sevilla parecía querer hacerse rápidamente con el control del encuentro. Las hispalenses buscaban mover el balón con criterio, ganar metros y acercarse a una portería local que todavía no había terminado de entrar completamente en calor.
No tardaría en llegar una segunda advertencia. Xenia Barrios apareció en posiciones peligrosas y conectó un remate que terminó marchándose por encima del larguero. El Sevilla estaba consiguiendo pisar con frecuencia los últimos metros y comenzaba a encontrar espacios en la defensa gallega. Las de David Losada querían que su estreno tuviera ritmo, intensidad y personalidad, y durante esos primeros compases fueron acumulando argumentos para convertirse en el equipo que llevara la iniciativa.
Laura Pérez también quiso probar fortuna con un lanzamiento que se marchó alto. El Sevilla insistía y el Deportivo trataba de contener esas primeras acometidas, buscando al mismo tiempo encontrar la manera de salir hacia arriba y llevar el peligro hasta la portería de Esther Sullastres. El partido todavía estaba dando sus primeros pasos, pero las visitantes ya habían dejado claro que no querían esperar a que el encuentro madurase para empezar a buscar el gol.
Y entonces llegó el momento que quedará para siempre asociado al inicio de esta temporada.
A los doce minutos, Laura Pérez recibió, levantó la cabeza y puso un balón al corazón del área. Un envío con la precisión suficiente para encontrar a una compañera en una zona en la que cualquier pequeño error podía resultar decisivo. Allí apareció Fatou Kanteh, que atacó el espacio con determinación, se elevó por encima de sus defensoras y conectó un cabezazo poderoso, limpio, de esos que parecen llevar escrito desde el primer instante el destino que les espera. El balón salió de su cabeza camino de la portería y terminó besando las redes de Riazor.
Gol del Sevilla que servía para abrir la lata con el 0-1 cuando ya se atisbaba el primer cuarto de hora en un escenario mítico que brilla para ellas igual que lo hizo en su día para Valerón, Fran o Scaloni, por citar algunos ejemplos.
No era solamente el tanto que ponía por delante al conjunto sevillista. Era mucho más. En el primer partido de una nueva temporada, en el primer capítulo de una competición que volvía a ponerse en marcha, Fatou Kanteh tenía el privilegio de convertirse en la primera futbolista en celebrar un gol en partido oficial durante el nuevo curso. Su nombre quedaba ligado desde ese mismo instante al estreno de la Liga F Moeve 2026/27.
Y hay goles que adquieren un significado especial por el momento en el que llegan. Este era uno de ellos. Kanteh, una futbolista que ha tenido que superar diferentes obstáculos a lo largo de su trayectoria y que representa, en muchos sentidos, un ejemplo de esfuerzo, perseverancia y superación, acababa de inscribir su nombre en una pequeña parcela de la historia del fútbol femenino español. Su cabezazo no solo había adelantado al Sevilla. Había inaugurado oficialmente el campeonato.
El Deportivo Abanca trató de reaccionar inmediatamente. Las locales entendieron que el golpe no podía hacerles perder la concentración y comenzaron a buscar con mayor insistencia el camino hacia el área sevillista. Lucía Rivas fue una de las primeras en intentarlo, tratando de generar peligro en los metros finales y de encontrar una grieta en una defensa visitante que había comenzado el partido con mucha seguridad.
Esperanza Pizarro también quiso aportar su dosis de imaginación y protagonizó una acción acrobática cuyo remate terminó marchándose alto. El Deportivo empezaba a enseñar los dientes y Riazor comenzaba a empujar. El conjunto gallego necesitaba encontrar una respuesta para no permitir que el Sevilla se sintiera cómodo con su ventaja y, poco a poco, empezó a llevar el partido a un terreno más equilibrado.
Lucía Pardo apareció entonces para acercar todavía más a las suyas al empate. La atacante se animó con un disparo que pasó rozando el larguero y que arrancó un suspiro entre los aficionados que llenaban las gradas. El balón se marchó fuera, pero la sensación era diferente. El Deportivo estaba creciendo y comenzaba a demostrar que aquel gol recibido no había cambiado su hoja de ruta.
El partido entró entonces en una fase de mayor intercambio. El Sevilla seguía intentando controlar la ventaja y el Deportivo buscaba encontrar espacios para hacer daño. Las locales sabían que todavía quedaba mucho tiempo, pero también eran conscientes de que un segundo tanto visitante podía complicar enormemente el estreno. Por eso, cada llegada comenzaba a tener una importancia mayor y cada duelo en el centro del campo adquiría una intensidad propia de un encuentro que todavía tenía demasiadas cosas por decidir.
Pasada la hora de juego, Olaya Rodríguez decidió asumir protagonismo. La centrocampista local recibió en una posición prometedora y probó suerte con un potente lanzamiento desde fuera del área. El golpeo tenía intención, pero el balón terminó marchándose fuera. El Deportivo insistía y buscaba alternativas ante un Sevilla que comenzaba a proteger cada vez más su ventaja.
Pero Olaya todavía tendría una oportunidad mucho más clara. La futbolista asturiana consiguió aparecer dentro del área y encontró una posición desde la que parecía tener todo a favor para devolver el empate al marcador. Sin embargo, cuando el gol parecía estar más cerca que nunca, apareció Esther Sullastres. La guardameta sevillista realizó una intervención extraordinaria, providencial, de esas que cambian el rumbo de un partido y que explican por qué una portera puede terminar convirtiéndose en protagonista absoluta de una victoria.
Sullastres estaba sosteniendo al Sevilla y todavía tendría que hacerlo una vez más antes del descanso. Lucía Pardo volvió a aparecer en el área y conectó un cabezazo que buscaba las redes visitantes, pero la guardameta se hizo con el balón y evitó nuevamente el empate. El Deportivo había encontrado espacios, había generado ocasiones y estaba consiguiendo acercarse al área rival, pero se encontraba una y otra vez con una última barrera vestida de sevillista.
El descanso llegó con el 0-1 en el marcador, gracias a aquel cabezazo de Fatou Kanteh que ya formaba parte de la historia de esta temporada. El Sevilla se marchaba a vestuarios con ventaja, pero el Deportivo Abanca tenía motivos para creer. Las locales habían demostrado durante buena parte del primer tiempo que podían hacer daño y que, con un poco más de precisión en los metros finales, podían darle la vuelta al encuentro.
Tras el paso por los vestuarios, el guion comenzó a cambiar. El Deportivo regresó al césped dispuesto a aumentar la velocidad de sus ataques y a ganar profundidad en campo contrario. Michi Apóstol entró al terreno de juego con la misión de darle más presencia ofensiva al conjunto gallego y aportar esa chispa que necesitaban las locales para convertir su dominio territorial en ocasiones realmente peligrosas.
El Sevilla, por su parte, sabía perfectamente qué partido debía jugar. Con el marcador de cara, las visitantes podían administrar mejor los tiempos, buscar transiciones y esperar su oportunidad para sentenciar. El 0-1 mantenía vivo al Deportivo, pero también obligaba a las gallegas a asumir riesgos cada vez mayores.
En ese intercambio de golpes, el larguero terminó convirtiéndose en protagonista. Gemma Gili estuvo muy cerca de marcar el segundo para el Sevilla, pero la madera evitó que el balón acabara dentro de la portería. Fue otro aviso serio para un Deportivo que estaba obligado a mirar hacia delante, aunque sabía que dejar demasiados espacios atrás podía tener consecuencias.
Xenia Barrios también quiso volver a aparecer en ataque con un remate que terminó completamente fuera. El Sevilla no renunciaba a buscar el segundo tanto y, mientras tanto, el Deportivo trataba de mantener la esperanza. El partido se encontraba en ese punto en el que cualquier gol podía resultar definitivo. Si marcaban las locales, todo comenzaría de nuevo. Si marcaban las visitantes, el encuentro podía quedar prácticamente sentenciado.
David Losada decidió entonces seguir moviendo sus piezas para mantener la intensidad ofensiva. Esther Martín-Pozuelo y Andrea Álvarez saltaron al terreno de juego para aportar frescura, velocidad y presencia en los metros finales. El técnico sevillista entendía que el partido iba a exigir un esfuerzo enorme durante la última media hora y buscaba que su equipo no perdiera capacidad para amenazar la portería de Andrea Tarazona.
El Sevilla también continuó utilizando su banquillo. Clau Blanco y Sandra Castelló entraron para aportar piernas frescas y ayudar a sostener la estructura de un equipo que cada vez tenía más cerca la posibilidad de comenzar la temporada con una victoria. El Deportivo respondió con la entrada de Vega Montesinos y Redru, tratando de encontrar nuevas soluciones ante una defensa sevillista que se estaba convirtiendo en un muro.
El tiempo comenzó a correr demasiado rápido para las locales.
Esther Martín-Pozuelo tuvo una buena oportunidad poco después de incorporarse al encuentro, pero su disparo terminó en las manos de Andrea Tarazona. La portera del Deportivo también quería mantener vivas las opciones de su equipo y evitaba que el Sevilla pudiera ampliar una ventaja que, a esas alturas, ya parecía enorme por el contexto.
Porque el problema para el Deportivo no era únicamente el marcador. Era también el reloj.
Cada minuto que pasaba era un minuto menos para encontrar el empate. Cada ataque comenzaba a tener un peso mayor. Cada balón perdido suponía una oportunidad menos. Y cada intervención defensiva del Sevilla acercaba a las visitantes a una victoria que, cuando comenzó el partido, todavía parecía lejana.
Lucía Pardo no dejó de intentarlo. Una y otra vez buscó el espacio, recibió cerca del área y trató de encontrar el camino hacia la portería de Sullastres. La delantera deportivista estaba siendo una de las grandes amenazas de las locales, pero el gol se resistía. El fútbol puede ser cruel precisamente por eso: porque permite que un equipo lo intente, que genere ocasiones y que se acerque al premio, pero también puede decidir que esa recompensa nunca llegue.
Y Riazor no dejó de creer.El Deportivo se volcó durante los últimos minutos. Las líneas se adelantaron, el balón comenzó a vivir cada vez más cerca del área sevillista y las locales buscaron por todos los caminos posibles ese empate que les permitiera rescatar al menos un punto en el día de su estreno. El Sevilla defendía cada balón como si fuera el último, cerraba espacios, ganaba duelos y trataba de que el partido entrara en su tramo definitivo sin conceder una ocasión clara.
Lucía Pardo volvió a tener el empate en sus botas, pero una vez más el premio se escapó. El balón no quiso entrar. La portería de Sullastres permaneció inexpugnable y el tiempo siguió avanzando hasta colocar al Deportivo ante su última oportunidad.
Un saque de esquina. La última esperanza.
Riazor se preparó para un último intento, para ese balón colgado al área que podía cambiarlo todo. El Deportivo necesitaba convertir aquel lanzamiento en una ocasión de gol y el Sevilla necesitaba resistir una última embestida. El cuero viajó hacia el área, pero la zaga visitante se mantuvo firme, despejó el peligro y terminó de cerrar una tarde que ya pertenecía al conjunto hispalense.
El pitido final confirmó el 0-1. El Sevilla FC se llevaba de Riazor los primeros tres puntos de la temporada y comenzaba el nuevo curso con una victoria trabajada, sufrida y construida sobre dos pilares fundamentales: el cabezazo histórico de Fatou Kanteh y las paradas decisivas de una Esther Sullastres que terminó convirtiéndose, con todo merecimiento, en la MVP del encuentro.
Pero, por encima del resultado, quedará una imagen que acompañará a esta Liga F Moeve durante toda la temporada. La imagen de Fatou Kanteh elevándose en el área para conectar el primer cabezazo goleador del nuevo curso. La imagen de una futbolista que ha tenido que superar dificultades, que representa la fuerza de quien nunca deja de luchar y que ahora puede decir para siempre que fue ella quien marcó el primer gol de la Liga F Moeve 2026/27.
La historia de los primeros goles tiene algo especial. Son tantos que no necesitan únicamente un marcador para ser recordados, porque quedan vinculados al nacimiento de una temporada, al inicio de una nueva aventura. Cuando la competición se convirtió en profesional en la temporada 2021/22, Lucía Pardo tuvo el honor de marcar ante el Alavés con el Madrid Club de Fútbol Femenino el primer gol de aquella nueva era. Un año que significó un antes y un después para el fútbol femenino español y que comenzó también con un nombre propio.
La temporada pasada, ese privilegio correspondió a Sonia Kiffi, que con el Granada Club de Fútbol fue la encargada de inaugurar el casillero goleador del campeonato. Y ahora, en el comienzo de la 2026/27, la historia vuelve a encontrar a otra protagonista.
Fatou Kanteh. Su nombre quedará unido al primer gol de esta temporada. Un cabezazo que vale tres puntos, pero que representa mucho más que eso. Un cabezazo que abrió una nueva Liga F Moeve y que convirtió a su protagonista en la primera goleadora oficial del curso. Un instante que quizá duró apenas unos segundos, pero que permanecerá durante años en las estadísticas, en las hemerotecas y en la memoria de quienes estuvieron allí.
Porque las temporadas comienzan con un silbato, pero las historias comienzan con momentos.
Y la historia de la Liga F Moeve 2026/27 comenzó en Riazor, con un balón de Laura Pérez viajando hacia el corazón del área, con Fatou Kanteh elevándose sobre todas para encontrarse con él y con una red que, por primera vez este curso, terminó agitándose.
Después llegaron las paradas de Sullastres, la resistencia del Sevilla, los intentos de Lucía Pardo, las ocasiones del Deportivo, el larguero, los cambios, la angustia de los últimos minutos y ese último saque de esquina que murió entre piernas sevillistas. Pero el primer capítulo ya tenía dueña.
Fatou Kanteh fue la primera en gritar gol. El Sevilla fue el primero en celebrar una victoria. Y Riazor fue el escenario elegido para que la Liga F Moeve 2026/27 comenzara a escribir su propia historia.
El curso acaba de empezar. Queda todo por jugar. Pero hay algo que nadie podrá quitarle ya a Fatou Kanteh: cuando la nueva Liga F Moeve necesitó a alguien para ponerle voz a su primer gol, fue ella quien levantó los brazos.

📋 Ficha técnica |
DEPORTIVO ABANCA: Tarazona; Caracas, Ranera (Novo, 88′), Elena Vázquez, Monteagudo (Montesinos, 75′); Eva Alonso (Eva Dios,89′), Olaya Enrique, Paula Hernández (Redru, 75′); Lucía Rivas, Espe Pizarro y Lucía Pardo.
SEVILLA FC: Sullastres; Alba López, Marques, Iris Arnaiz, Raquel; Cortés (Alicia, 79′), Gemma (Sandra Castelló, 72′), Rosa Márquez; Laura Pérez (Clau Blanco, 72′), Barrios (Esther, 59′), Kanteh (Andrea Álvarez, 59′)
ÁRBITRA: Elena Peláez Arnillas (comité castellano-leonés). Amonestó a la visitante Esther Martín-Pozuelo.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la primera jornada de la Liga F Moeve celebrado en el Estadio ABANCA Riazor
Goles |
0-1 F. Kanteh 13’ ⚽️














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