
♦️ ‘La Roja’ conocerá este martes 3 de noviembre a sus tres próximos adversarios en la fase de liga de la UEFA Women’s Nations League 2027. El combinado nacional, encuadrado en el bombo 1 de la máxima categoría continental, afrontará un nuevo desafío internacional después de haber conquistado el Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023, las dos primeras ediciones de la Nations League, alcanzar la final de la Eurocopa de Suiza 2025 y conseguir una histórica cuarta posición en los Juegos Olímpicos de París 2024. La historia de la selección española femenina está repleta de conquistas, obstáculos superados y generaciones que han contribuido a transformar el fútbol nacional.

El fútbol femenino europeo vuelve a situar sus miradas en Nyon. La localidad suiza, sede de la UEFA, se prepara para acoger una ceremonia que permitirá conocer la configuración de los grupos de la UEFA Women’s Nations League 2027, una competición que volverá a reunir a algunas de las principales selecciones del panorama internacional y que tendrá una trascendencia especial en el camino hacia los próximos grandes acontecimientos del calendario deportivo.
La cita tendrá lugar este martes 3 de noviembre, a partir de las 13:00 horas, en horario peninsular español. Será entonces cuando las diferentes federaciones participantes conozcan el recorrido que deberán afrontar durante una nueva edición de un torneo que ha conseguido consolidarse como una de las principales referencias del fútbol internacional femenino.
España será una de las protagonistas de la ceremonia. La selección absoluta femenina, después de completar un nuevo ciclo clasificatorio europeo y mantenerse entre las principales potencias del continente, conocerá los nombres de las tres adversarias que compartirán grupo con ella durante la fase de liga.
La Roja comparecerá en el sorteo desde el bombo 1 de la Liga A, la máxima categoría de la competición. Una posición que refleja su rendimiento en los clasificatorios europeos y que le permitirá evitar a otras tres selecciones que también integran el primer escalón del sorteo: Alemania, Dinamarca y Francia.
El combinado nacional volverá a encontrarse ante un escenario que exige mantener la máxima concentración. Los éxitos conseguidos durante los últimos años han situado a España en una posición privilegiada, pero también han elevado las expectativas de una afición que ha aprendido a disfrutar de una generación capaz de competir por los títulos más importantes.
La competición reunirá a 54 federaciones miembro de la UEFA, distribuidas en tres categorías de acuerdo con su posición en la clasificación general definitiva de los Clasificatorios Europeos Femeninos de 2026. Las selecciones que no participaron en el ciclo competitivo anterior comenzarán desde la parte inferior de la clasificación de la Liga C, según el procedimiento establecido por el organismo europeo.
La Liga A estará integrada por dieciséis selecciones, al igual que la Liga B, mientras que las 22 restantes competirán en la tercera categoría. La distribución permitirá establecer diferentes niveles competitivos y ofrecerá a las federaciones la posibilidad de luchar por objetivos adaptados a su situación deportiva.
El formato de la fase de liga contempla cuatro grupos de cuatro selecciones en la Liga A y otros cuatro grupos de cuatro equipos en la Liga B. La Liga C, por su parte, estará formada por cuatro grupos de cuatro participantes y dos grupos de tres, completando así el mapa de la competición.
España conoce de antemano una parte de los nombres que no aparecerán en su grupo. Al estar encuadrada en el bombo 1, no podrá enfrentarse a Alemania, Dinamarca ni Francia durante esta primera fase, aunque sí tendrá que afrontar tres compromisos frente a selecciones procedentes de los otros bombos.
El bombo 2 estará compuesto por Inglaterra, Noruega, Países Bajos e Italia. Cuatro posibilidades que convierten el sorteo en una cita de enorme interés y que podrían ofrecer enfrentamientos de máxima exigencia desde las primeras jornadas.
Inglaterra representa una de las grandes referencias del fútbol europeo contemporáneo. Las inglesas han conseguido consolidar una estructura competitiva de primer nivel, con futbolistas acostumbradas a disputar finales internacionales y a competir por los títulos más importantes del calendario.
Un posible enfrentamiento entre España e Inglaterra volvería a reunir a dos selecciones que han protagonizado algunos de los capítulos más importantes del fútbol femenino reciente. Ambas se conocen perfectamente y han compartido escenarios decisivos, entre ellos la final del Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023 y la final de la Eurocopa de Suiza 2025.
Noruega también figura entre las alternativas. La selección escandinava cuenta con una trayectoria histórica de enorme relevancia y ha formado parte de la élite internacional durante diferentes generaciones, con futbolistas que han contribuido a construir una de las tradiciones más reconocibles del fútbol femenino europeo.
Países Bajos aparece como otra de las posibles adversarias. Las neerlandesas han experimentado un crecimiento significativo durante los últimos años y han demostrado su capacidad para competir ante las principales potencias continentales, con una identidad futbolística que combina talento técnico, movilidad y capacidad ofensiva.
Italia completa el segundo bombo. La selección transalpina ha protagonizado una evolución competitiva que le ha permitido recuperar protagonismo en el escenario internacional y volver a situarse entre las federaciones capaces de alcanzar las fases decisivas de los grandes campeonatos.
El tercer bombo estará formado por República de Irlanda, Suecia, Islandia y Austria. Cuatro selecciones que representan diferentes modelos de desarrollo futbolístico y que podrían ofrecer a España un contexto competitivo muy distinto dependiendo del resultado de la ceremonia.
Suecia constituye una de las grandes referencias históricas del fútbol femenino. La selección nórdica ha disputado finales internacionales, ha conquistado medallas olímpicas y ha mantenido una presencia constante entre las mejores selecciones del planeta.
Su experiencia en las grandes citas convierte cualquier enfrentamiento ante las españolas en un compromiso de máxima exigencia. España y Suecia ya han compartido momentos decisivos, entre ellos la semifinal del Mundial de 2023 y las eliminatorias de la UEFA Women’s Nations League.
República de Irlanda representa otra de las posibilidades. El conjunto irlandés ha conseguido avanzar en su proceso de crecimiento internacional y ha demostrado que puede competir frente a selecciones con una trayectoria más prolongada en las grandes competiciones.
Islandia también estará presente en este bombo. El combinado nórdico ha construido una identidad reconocible, caracterizada por su capacidad de trabajo colectivo, su intensidad y su organización defensiva, aspectos que obligan a preparar con especial atención cada enfrentamiento.
Austria completa el tercer escalón. Su evolución durante los últimos años le ha permitido adquirir experiencia en campeonatos internacionales y convertirse en una selección capaz de plantear encuentros de gran exigencia táctica.
El bombo 4 estará integrado por Suiza, Portugal, Escocia y Gales. De estas cuatro selecciones saldrá el tercer y último adversario de España, completando así la composición del grupo que disputará la fase de liga.
Suiza afrontará esta nueva competición después de haber organizado la Eurocopa femenina de 2025. La experiencia adquirida durante aquel campeonato permitió al fútbol femenino helvético vivir una de las citas más importantes de su historia y aumentar su exposición internacional.
Portugal también aparece entre las posibles rivales. La proximidad geográfica y la evolución de su selección femenina convierten un eventual enfrentamiento ibérico en una posibilidad especialmente atractiva para los aficionados, con dos proyectos que han experimentado un crecimiento significativo.
Escocia representa otra alternativa. La selección británica cuenta con experiencia en competiciones internacionales y con una tradición futbolística que le permite plantear partidos de elevada intensidad y exigencia física.
Gales completa las opciones del último bombo. Su presencia en la máxima categoría refleja el crecimiento de una selección que ha ido ganando protagonismo y que afrontará el nuevo ciclo con la oportunidad de medirse a algunas de las mejores futbolistas del continente.
El resultado del sorteo determinará tres enfrentamientos que marcarán buena parte de la planificación deportiva de España durante los primeros meses de 2027. Los rivales, las localizaciones de los encuentros y el calendario permitirán al cuerpo técnico comenzar a diseñar una hoja de ruta adaptada a las características de cada adversario.
Las posibilidades matemáticas son numerosas. Con cuatro selecciones disponibles en cada uno de los tres bombos restantes, España cuenta con 64 combinaciones diferentes para conocer la identidad definitiva de sus compañeros de grupo.
La presencia de Inglaterra, Noruega, Países Bajos o Italia en el segundo bombo introduce la posibilidad de enfrentamientos frente a selecciones con una larga experiencia en grandes acontecimientos internacionales. La elección de un rival de este nivel obligaría a las internacionales españolas a preparar desde el primer momento una fase de liga de enorme exigencia.
En el tercer bombo, Suecia sobresale por su historial, mientras que Irlanda, Islandia y Austria aportarían otros perfiles futbolísticos. Cada una de estas selecciones tiene sus propias características y obligaría a España a adaptar determinados aspectos de su planteamiento.
El cuarto bombo también presenta alternativas con diferentes matices. Suiza ofrecería un enfrentamiento ante la anfitriona de la última Eurocopa, Portugal permitiría vivir un nuevo duelo ibérico y Escocia o Gales representarían dos adversarios con los que habría que extremar la atención competitiva.
La configuración de los grupos deberá respetar, además, las condiciones específicas establecidas por la UEFA para la clasificación olímpica. En este sentido, Inglaterra no podrá compartir grupo con Escocia, Gales ni Irlanda del Norte, de acuerdo con las disposiciones relativas a la representación británica en los Juegos Olímpicos.
La UEFA Women’s Nations League 2027 tendrá una trascendencia añadida por su vinculación con la clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Los cuatro campeones de grupo de la Liga A obtendrán las plazas europeas previstas para el torneo olímpico, siempre de acuerdo con las condiciones de elegibilidad establecidas por FIFA y UEFA.
Este aspecto convierte la competición en mucho más que un torneo destinado a determinar una nueva campeona continental. La posibilidad de conseguir una plaza olímpica añade una motivación deportiva extraordinaria y sitúa cada encuentro dentro de un contexto de máxima importancia.
El camino hacia Los Ángeles 2028 tendrá un significado especial para España. La selección ya conoce la experiencia de competir en unos Juegos Olímpicos después de su histórica participación en París 2024, pero el deseo de volver a formar parte de la cita olímpica será uno de los grandes objetivos de esta nueva generación.
La fase de liga se desarrollará durante 2027, con seis jornadas distribuidas en tres ventanas internacionales. Los enfrentamientos de ida y vuelta permitirán establecer una clasificación definitiva que determinará los equipos que accederán a la fase final y los movimientos entre las diferentes categorías.
Los cuatro campeones de grupo de la Liga A disputarán las semifinales de la fase final, que se resolverán mediante eliminatorias a doble partido. Posteriormente se celebrarán la final y el encuentro por el tercer puesto, con el objetivo de proclamar a la nueva campeona de la UEFA Women’s Nations League.
La competición también forma parte del camino clasificatorio hacia la Eurocopa femenina de 2029. El proceso europeo combinará la Nations League de 2027 con los Clasificatorios Europeos de 2028, antes de alcanzar la fase final del campeonato continental.
España tendrá, por tanto, varios objetivos deportivos en el horizonte. La posibilidad de conquistar un nuevo título, mantener su posición entre las grandes selecciones europeas y conseguir una plaza para los Juegos Olímpicos convertirán cada convocatoria en una oportunidad para seguir creciendo.
Sonia Bermúdez y su cuerpo técnico tendrán que analizar con detenimiento el resultado del sorteo. La preparación de cada encuentro exigirá estudiar las características de las rivales, identificar sus principales fortalezas y encontrar soluciones para mantener la identidad futbolística de la selección española.
El trabajo de planificación también estará condicionado por la evolución de las futbolistas durante la temporada de clubes. La carga de partidos, los desplazamientos, las posibles lesiones y el estado de forma de las internacionales serán elementos fundamentales para configurar las convocatorias.
España ha construido durante los últimos años una propuesta reconocible, basada en el talento técnico, la movilidad, la asociación y la capacidad para dominar diferentes fases del encuentro. Mantener esa personalidad competitiva será uno de los grandes retos del nuevo ciclo.
La selección no parte de cero. Llega a esta nueva edición con la experiencia de haber conquistado el Mundial, haber levantado dos títulos consecutivos de la Nations League y haber alcanzado la final de la Eurocopa de Suiza 2025.
Pero los éxitos anteriores no garantizan los resultados futuros. Cada competición exige volver a demostrar el nivel sobre el terreno de juego, independientemente de los títulos que aparezcan en el palmarés o de la posición que ocupe una selección en los rankings internacionales.
La exigencia será máxima desde el primer encuentro. Los rivales conocen el potencial de España y prepararán cada enfrentamiento con la intención de dificultar su juego, reducir sus espacios y aprovechar cualquier oportunidad para competir por los puntos.
El sorteo de Nyon permitirá conocer el primer escenario de este nuevo desafío. La incertidumbre desaparecerá y comenzará la cuenta atrás para una fase de liga en la que la selección española buscará volver a situarse entre las protagonistas.
La afición tendrá también la oportunidad de empezar a identificar los encuentros más destacados del calendario. Los posibles duelos ante Inglaterra, Suecia, Países Bajos o Portugal podrían convertir la fase de grupos en un recorrido de especial interés para los seguidores del fútbol femenino.
La historia reciente de España invita a afrontar esta nueva aventura con ambición, aunque también con la prudencia necesaria para comprender que el camino hacia los títulos siempre exige trabajo, regularidad y capacidad de adaptación.
El objetivo será competir por cada punto, construir una fase de liga sólida y alcanzar la fase final con las mejores sensaciones posibles. La selección sabe lo que significa levantar el trofeo y quiere volver a disfrutar de esa experiencia.
Nyon será el punto de partida de un recorrido que conducirá al combinado nacional hacia una nueva oportunidad de seguir ampliando su legado. Tres adversarios, seis jornadas y un horizonte internacional cargado de objetivos esperan a las futbolistas españolas.
España espera rival. El sorteo está preparado y el fútbol femenino nacional vuelve a mirar hacia Europa con la ambición de seguir escribiendo páginas inolvidables.
Segunda parte | De las pioneras a la cima mundial: todos los grandes capítulos de la selección española femenina
Para comprender la dimensión del presente de la selección española femenina resulta imprescindible mirar hacia atrás y recordar el camino que ha permitido alcanzar la posición actual. Los éxitos que hoy forman parte del palmarés no aparecieron de la noche a la mañana, sino que son consecuencia de décadas de esfuerzo, sacrificio y trabajo de generaciones que tuvieron que abrirse paso en un escenario muy diferente al actual.
Durante muchos años, el fútbol femenino español tuvo que luchar por conseguir el reconocimiento que merecía. Las futbolistas de aquellas primeras generaciones encontraron dificultades para desarrollar su carrera deportiva, competir en condiciones adecuadas y conseguir que sus actuaciones recibieran la atención que correspondía a cualquier deportista de élite.
A pesar de las circunstancias, el crecimiento nunca se detuvo. Cada generación contribuyó a consolidar una estructura que permitió a las siguientes futbolistas disponer de mejores oportunidades, mayor formación y una competición nacional progresivamente más desarrollada.
La selección absoluta comenzó a encontrar en los años noventa una presencia más habitual en el panorama europeo. Uno de los primeros grandes resultados llegó en la Eurocopa de 1997, cuando España alcanzó las semifinales y terminó en tercera posición, firmando una actuación que permanece entre los antecedentes más importantes de su trayectoria continental.
Aquel campeonato permitió comprobar que el combinado nacional podía competir frente a las grandes selecciones europeas. La tercera plaza representó un reconocimiento al trabajo de aquellas futbolistas y abrió una nueva perspectiva para el desarrollo del fútbol femenino español.
El camino posterior no estuvo exento de dificultades. España tuvo que afrontar diferentes procesos de renovación y adaptación, con generaciones que fueron incorporando nuevas herramientas técnicas y tácticas a una selección que todavía buscaba consolidarse en la élite internacional.
La clasificación para el Mundial de Canadá 2015 supuso un acontecimiento de enorme relevancia. La selección regresaba a una Copa del Mundo absoluta femenina después de una larga ausencia y conseguía situarse entre las participantes de la competición más importante del calendario internacional.
El campeonato canadiense no terminó como deseaba el combinado nacional. España quedó eliminada en la fase de grupos, pero aquella participación permitió recuperar una presencia mundialista que tendría continuidad en los siguientes ciclos.
La clasificación mundialista también contribuyó a aumentar la visibilidad de las internacionales. Las futbolistas comenzaron a adquirir una mayor presencia mediática y el fútbol femenino español encontró nuevos espacios de reconocimiento entre los aficionados.
En 2017 llegó una de las primeras conquistas internacionales de aquella etapa de crecimiento. España se proclamó campeona de la Copa Algarve, un prestigioso torneo internacional de invitación, después de derrotar a Canadá por 1-0 en la final disputada el 8 de marzo.
El tanto de Leila Ouahabi permitió a la selección levantar el trofeo y cerrar una participación en la que había conseguido competir ante diferentes adversarias de primer nivel. La victoria frente a Canadá supuso un reconocimiento al trabajo desarrollado por el grupo.
Aquel triunfo tuvo un significado especial porque permitió comprobar que España podía imponerse a selecciones con una trayectoria internacional consolidada. La Copa Algarve se convirtió en uno de los primeros grandes motivos de celebración de aquella generación.
Un año después, en marzo de 2018, la selección española conquistó la Copa de Chipre. El conjunto nacional derrotó a Italia por 0-2 en la final disputada en Lárnaca y añadió un nuevo torneo internacional de invitación a su trayectoria.
Los goles de Amanda Sampedro y Patri Guijarro permitieron cerrar una competición en la que España volvió a mostrar su capacidad para dominar diferentes escenarios futbolísticos. El equipo terminó el torneo sin conocer la derrota y sin encajar goles.
Aquellas conquistas representaron un impulso importante para una selección que estaba construyendo las bases de su crecimiento internacional. Los resultados obtenidos en Algarve y Chipre demostraron que el trabajo realizado comenzaba a traducirse en éxitos sobre el terreno de juego.
La siguiente gran oportunidad llegó con el Mundial de Francia 2019. España consiguió clasificarse por segunda vez consecutiva para una Copa del Mundo absoluta femenina y afrontó el campeonato con el objetivo de superar la experiencia vivida cuatro años antes.
La selección logró acceder por primera vez a los octavos de final de un Mundial femenino. Aquel resultado permitió alcanzar una ronda inédita en su historia y confirmó que el equipo estaba preparado para competir frente a adversarias de enorme nivel.
Estados Unidos esperaba en la eliminatoria. Las norteamericanas terminaron imponiéndose por 2-1, pero España consiguió plantear un encuentro muy exigente frente a una selección que acabaría proclamándose campeona del mundo.
La experiencia francesa dejó una enseñanza importante. El combinado nacional había conseguido avanzar hasta las eliminatorias y ya no contemplaba la participación mundialista como un objetivo aislado, sino como una oportunidad para competir por cotas cada vez más elevadas.
La Eurocopa de Inglaterra 2022 representó otro paso dentro de esa evolución. España alcanzó los cuartos de final y volvió a encontrarse con una de las grandes potencias del fútbol femenino internacional.
El enfrentamiento ante Inglaterra terminó con derrota española por 2-1 después de la prórroga. La selección se quedó a las puertas de las semifinales, pero la actuación permitió confirmar que el equipo disponía de argumentos para competir ante las grandes favoritas.
Aquel campeonato dejó una experiencia que tendría una importancia especial en el futuro. España volvería a encontrarse con Inglaterra en dos finales internacionales, pero el desenlace de esos encuentros sería muy diferente al vivido en 2022.
La transformación definitiva llegó en 2023. El Mundial de Australia y Nueva Zelanda se convirtió en el escenario de una de las mayores gestas de la historia del deporte español y permitió a la selección femenina conquistar su primera Copa del Mundo absoluta.
El camino hacia la estrella comenzó mucho antes de que el balón echara a rodar en el campeonato. España había completado una fase de clasificación extraordinaria y llegaba a la cita mundialista con una generación de futbolistas que reunía talento, experiencia y ambición.
La selección debutó el 21 de julio frente a Costa Rica. El conjunto nacional consiguió una victoria por 3-0 en Wellington, con un inicio de competición que permitió transmitir buenas sensaciones y comenzar a construir la confianza necesaria para afrontar el resto del torneo.
La segunda jornada enfrentó a España con Zambia. El resultado fue todavía más contundente: un 5-0 que permitió certificar el pase a los octavos de final y confirmar la capacidad ofensiva de las internacionales.
El último encuentro de la fase de grupos dejó una derrota por 4-0 frente a Japón. Aquel resultado supuso un golpe deportivo, pero el equipo supo reaccionar y concentrar todos sus esfuerzos en la eliminatoria frente a Suiza.
La selección española afrontó los octavos de final con la necesidad de demostrar que estaba preparada para competir en las rondas decisivas. El encuentro terminó con una victoria por 1-5 que permitió superar el primer gran obstáculo del camino hacia la final.
Suiza fue la primera víctima de una selección que comenzaba a mostrar su mejor versión. España consiguió imponer su propuesta futbolística y alcanzar los cuartos de final con la confianza de quien había recuperado su identidad competitiva.
Países Bajos esperaba en la siguiente eliminatoria. El partido estuvo marcado por la igualdad y la tensión, con dos selecciones que conocían perfectamente las dificultades que suponía enfrentarse a una adversaria de semejante nivel.
Mariona Caldentey adelantó a España desde el punto de penalti en el tramo final del tiempo reglamentario. Países Bajos consiguió igualar el marcador durante el descuento, pero la selección no perdió la concentración y encontró en Salma Paralluelo a la protagonista de una nueva noche histórica.
La futbolista española apareció durante la prórroga para firmar el gol que permitió alcanzar las semifinales. Su tanto se convirtió en uno de los momentos más importantes del recorrido mundialista y confirmó que el equipo tenía capacidad para resolver encuentros de máxima exigencia.
Suecia esperaba en la semifinal. La selección nórdica llegaba con una trayectoria extraordinaria y representaba un obstáculo de enorme dimensión para las aspiraciones españolas.
El encuentro fue una batalla futbolística de máxima intensidad. Salma Paralluelo adelantó a España en el tramo final, Suecia consiguió empatar y, cuando el partido parecía dirigirse hacia la prórroga, apareció Olga Carmona para marcar el 2-1 definitivo.
El tanto de la futbolista española permitió alcanzar la primera final mundialista absoluta de la historia de la selección. España había conseguido situarse a un solo partido de conquistar el mayor título del fútbol internacional.
Inglaterra esperaba en el encuentro decisivo. Las inglesas llegaban después de superar un recorrido muy exigente y con la condición de campeonas de Europa, por lo que el enfrentamiento reunía a dos selecciones que representaban el presente y el futuro del fútbol femenino continental.
El 20 de agosto de 2023 quedó grabado para siempre en la memoria del deporte español. En el Stadium Australia de Sídney, la selección dirigida por Jorge Vilda consiguió imponerse por 1-0 gracias a un gol de Olga Carmona en el minuto 29.
La capitana encontró el espacio necesario para conectar un zurdazo que terminó superando a Mary Earps. El balón cruzó la portería inglesa y comenzó a dibujar una imagen que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes símbolos del deporte nacional.
España tuvo oportunidades para ampliar su ventaja. Jennifer Hermoso dispuso de un lanzamiento de penalti, pero la guardameta inglesa consiguió detenerlo y mantuvo a su selección con opciones hasta los últimos minutos.
Las internacionales españolas tuvieron que resistir la presión inglesa y defender su ventaja hasta el pitido final. Cuando la árbitra señaló el final del encuentro, el sueño se había convertido en realidad: España era campeona del mundo.
La conquista del Mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023 supuso el primer título mundial absoluto femenino de la historia del fútbol español. Una estrella comenzó a acompañar al escudo de la selección y millones de aficionados encontraron en aquella generación un motivo de orgullo.
El éxito mundialista tuvo una repercusión que trascendió el resultado deportivo. La visibilidad del fútbol femenino aumentó considerablemente y la selección se convirtió en una referencia para miles de niñas que encontraron en aquellas futbolistas un ejemplo de superación y de capacidad para alcanzar los objetivos más ambiciosos.
La historia no se detuvo en Sídney. Apenas unos meses después, España afrontó la primera edición de la UEFA Women’s Nations League, una competición que ofrecía la oportunidad de seguir ampliando el palmarés internacional.
La selección consiguió clasificarse para la fase final después de superar una fase de grupos en la que compartió camino con Suecia, Italia y Suiza. El equipo terminó en primera posición y confirmó que el título mundialista no había sido un punto de llegada.
La semifinal frente a Países Bajos se disputó en el estadio de La Cartuja de Sevilla. España consiguió una victoria por 3-0 gracias a los tantos de Ona Batlle, Aitana Bonmatí y Jennifer Hermoso.
La final enfrentó a las españolas con Francia. La selección volvió a mostrar su capacidad competitiva y consiguió imponerse por 2-0 con los goles de Aitana Bonmatí y Mariona Caldentey.
El 28 de febrero de 2024, España conquistó la primera edición de la UEFA Women’s Nations League. La selección levantó un nuevo trofeo internacional y confirmó que su generación estaba preparada para competir por los grandes títulos de manera continuada.
La victoria también permitió conseguir una plaza para los Juegos Olímpicos de París 2024. España iba a disputar por primera vez el torneo olímpico femenino de fútbol, un acontecimiento que representaba otro hito para la historia de la selección.
La participación olímpica comenzó el 25 de julio de 2024 frente a Japón. España consiguió una victoria por 2-1 y empezó su recorrido con tres puntos que permitieron encarar con confianza los siguientes compromisos.
La selección continuó su camino con una victoria ante Nigeria y certificó su clasificación para los cuartos de final. El equipo había conseguido superar la primera fase y se preparaba para afrontar las eliminatorias de un torneo que reunía a las mejores selecciones del planeta.
Colombia fue la adversaria en los cuartos de final. El encuentro terminó con empate 2-2 y tuvo que decidirse desde el punto de penalti, donde España consiguió imponerse y sellar su clasificación para las semifinales.
El combinado nacional había alcanzado una nueva ronda decisiva. Después de conquistar el Mundial y la Nations League, las internacionales españolas tenían ante sí la posibilidad de luchar por una medalla olímpica en su primera participación.
Brasil esperaba en semifinales. La selección sudamericana se impuso por 4-2 y dejó a España sin la posibilidad de disputar la final, aunque todavía quedaba una oportunidad para subir al podio.
Alemania fue la última adversaria. El partido por la medalla de bronce terminó con victoria germana por 0-1, después de un penalti transformado por Giulia Gwinn en la segunda mitad.
España terminó cuarta en los Juegos Olímpicos de París 2024. La medalla se escapó en el último encuentro, pero la selección había conseguido un resultado histórico al situarse entre las cuatro mejores participantes en su primera presencia olímpica.
La cuarta posición no debe entenderse únicamente desde la ausencia de una medalla. Representó la confirmación de que España había conseguido trasladar su protagonismo mundialista al escenario olímpico y competir hasta el último encuentro por uno de los reconocimientos más importantes del deporte internacional.
El siguiente gran objetivo llegó en el verano de 2025, con la disputa de la Eurocopa de Suiza. España acudió al campeonato con la condición de vigente campeona del mundo y con la ambición de conquistar por primera vez el título europeo absoluto.
La selección comenzó su recorrido con una contundente victoria por 5-0 frente a Portugal. Aquel estreno permitió mostrar el potencial ofensivo del equipo y comenzar a construir una trayectoria que acabaría conduciendo a la final.
Bélgica fue la siguiente adversaria. España volvió a imponerse, esta vez por 6-2, y confirmó su clasificación para los cuartos de final con una jornada todavía pendiente de disputar.
El último compromiso de la fase de grupos terminó con una victoria por 1-3 frente a Italia. La selección completó una primera fase sobresaliente y alcanzó las eliminatorias con pleno de triunfos.
Suiza esperaba en los cuartos de final. La anfitriona del campeonato contaba con el apoyo de su afición y con la motivación de disputar una eliminatoria histórica, pero España consiguió imponerse por 2-0 y alcanzar las semifinales.
Alemania fue el siguiente obstáculo. El encuentro estuvo marcado por la igualdad y la tensión competitiva, con dos selecciones que protagonizaron un duelo de enorme exigencia táctica.
España consiguió resolver la eliminatoria durante la prórroga. Un gol de Aitana Bonmatí permitió alcanzar la primera final de la Eurocopa femenina absoluta de la historia de la selección española.
Inglaterra esperaba en Basilea. Las dos selecciones volvían a encontrarse en una gran final después de haber protagonizado el desenlace del Mundial de 2023, aunque esta vez el escenario y las circunstancias eran diferentes.
Mariona Caldentey adelantó a España en la primera mitad y permitió que las internacionales españolas se acercaran al sueño de conquistar el campeonato europeo. Sin embargo, Alessia Russo estableció el empate durante la segunda parte y obligó a disputar la prórroga.
El marcador no volvió a moverse y la final tuvo que resolverse desde el punto de penalti. Inglaterra se impuso por 3-1 en la tanda, con Hannah Hampton como protagonista al detener dos lanzamientos españoles.
España se quedó con el subcampeonato de la Eurocopa de Suiza 2025. La derrota impidió conquistar el único gran título absoluto que todavía falta en el palmarés de la selección, pero el recorrido confirmó que el combinado nacional había alcanzado una nueva dimensión competitiva.
La final europea representó un hito histórico. España había conseguido disputar por primera vez el partido decisivo del campeonato continental y había competido hasta el último instante por un trofeo que habría completado una etapa extraordinaria.
La selección todavía tendría una nueva oportunidad de ampliar su palmarés durante el mismo ciclo competitivo. La UEFA Women’s Nations League 2025 ofrecía la posibilidad de defender el título conquistado en la primera edición y demostrar que España seguía siendo una de las grandes referencias del continente.
El equipo comenzó su camino con una fase de grupos exigente. Después de una derrota frente a Inglaterra y un empate inicial ante Bélgica, las internacionales consiguieron encadenar una serie de resultados que permitieron alcanzar las semifinales.
Suecia fue la adversaria en la primera eliminatoria decisiva. España se impuso por 4-0 en La Rosaleda de Málaga y completó el trabajo con una victoria por 0-1 en Gotemburgo, certificando el pase a la final con un resultado global de 5-0.
Alemania esperaba en el último enfrentamiento. El encuentro de ida terminó sin goles en Kaiserslautern y dejó toda la resolución pendiente del partido de vuelta en el Riyadh Air Metropolitano de Madrid.
El 2 de diciembre de 2025, ante casi 56.000 espectadores, España volvió a escribir una página dorada. Claudia Pina firmó dos goles y Vicky López añadió el tercero para establecer un 3-0 que permitió conquistar el segundo título consecutivo de la UEFA Women’s Nations League.
La capitana Irene Paredes levantó el trofeo en el Metropolitano y confirmó que España había conseguido ganar las dos primeras ediciones de la competición. La selección se convertía así en la primera bicampeona del torneo.
La victoria tuvo también un significado especial para Sonia Bermúdez. La seleccionadora consiguió conquistar su primer título al frente de la absoluta femenina y comenzó a construir su propia etapa con un éxito de enorme trascendencia.
El palmarés internacional de la selección absoluta femenina había alcanzado una dimensión extraordinaria. El Mundial de 2023 y las dos UEFA Women’s Nations League de 2024 y 2025 representaban las grandes conquistas oficiales de una generación que también había alcanzado la final europea y las semifinales olímpicas.
A ese recorrido se sumaban los resultados históricos de la Eurocopa de 1997, las participaciones mundialistas de 2015, 2019 y 2023, el subcampeonato de Suiza 2025 y la cuarta posición de París 2024. Cada uno de esos acontecimientos había contribuido a consolidar la posición de España en el panorama internacional.
También formaban parte de la trayectoria los triunfos en torneos internacionales de invitación, como la Copa Algarve de 2017 y la Copa de Chipre de 2018. Aunque no tienen la misma consideración que una Copa del Mundo, una Eurocopa o una Nations League, fueron conquistas que ayudaron a impulsar el crecimiento competitivo de la selección.
La dimensión individual de esta generación también ha sido extraordinaria. Futbolistas como Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Irene Paredes, Mariona Caldentey, Olga Carmona, Salma Paralluelo, Jennifer Hermoso y muchas otras internacionales han contribuido a escribir una etapa que permanecerá para siempre en la memoria del fútbol español.
Sus actuaciones han permitido que España cuente con referentes reconocibles en todas las líneas del campo y que las nuevas generaciones encuentren modelos deportivos en los que inspirarse. El talento individual ha estado acompañado por una evolución colectiva que ha permitido desarrollar una identidad futbolística cada vez más reconocible.
El crecimiento de la selección también ha tenido una repercusión directa en la visibilidad del fútbol femenino nacional. Los grandes éxitos internacionales han contribuido a aumentar el seguimiento de las competiciones, la atención mediática y el reconocimiento de las futbolistas como protagonistas de la actualidad deportiva.
Las generaciones pioneras abrieron un camino que durante muchos años parecía difícil de recorrer. Las futbolistas que llegaron después consiguieron consolidar el proyecto y las actuales internacionales han transformado aquel esfuerzo en títulos que ya forman parte de la historia del deporte español.
El Mundial de 2023 fue el gran punto de inflexión, pero la selección demostró que su ambición iba mucho más allá de una única conquista. La Nations League de 2024, la cuarta posición olímpica, la final europea de 2025 y la segunda Nations League confirmaron que España estaba preparada para mantenerse entre las mejores.
Ahora, el horizonte vuelve a situarse en la UEFA Women’s Nations League. La edición de 2027 permitirá a la selección afrontar un nuevo desafío, con la posibilidad de luchar por otro título y de conseguir una plaza para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El sorteo de Nyon marcará el comienzo de ese recorrido. España conocerá a sus adversarios y comenzará a preparar una competición que exigirá concentración, regularidad y una nueva demostración de su capacidad para competir frente a las mejores selecciones europeas.
La historia de la selección femenina española no puede explicarse únicamente a través de los trofeos. También está construida sobre el esfuerzo de quienes abrieron camino, la perseverancia de quienes mantuvieron vivo el proyecto y la ambición de quienes consiguieron llevarlo hasta la cima mundial.
Cada generación ha aportado algo imprescindible. Las pioneras hicieron posible que existiera una selección con aspiraciones internacionales; las futbolistas que llegaron después contribuyeron a consolidar su presencia en los grandes campeonatos y las actuales internacionales han convertido el crecimiento en una realidad respaldada por títulos.
España ya sabe lo que significa conquistar el mundo, levantar dos UEFA Women’s Nations League, disputar una final europea y competir por una medalla olímpica. Son capítulos diferentes de una misma historia, unidos por una generación que ha cambiado la dimensión del fútbol femenino nacional.
El próximo desafío comenzará a tomar forma en Nyon. La selección conocerá sus tres adversarios y pondrá rumbo a una nueva aventura continental con la ilusión de seguir ampliando un palmarés que ha crecido de manera extraordinaria.
El objetivo será volver a competir por todo, defender el prestigio conquistado y mantener viva la ambición de una selección que ha demostrado que puede alcanzar cualquier horizonte deportivo.
Porque los títulos conseguidos ya forman parte de la historia, pero el fútbol siempre ofrece una nueva oportunidad para escribirla. España espera rival, la Nations League vuelve a llamar a su puerta y una generación entera se prepara para seguir haciendo historia.
La estrella mundial ya ilumina el escudo. Las dos Nations League descansan en las vitrinas. La final europea y la aventura olímpica forman parte de una memoria imborrable. Ahora comienza otro camino. España no quiere detener su historia. Quiere seguir escribiéndola
El sorteo dibujará el primer gran mapa de una nueva batalla continental para España. La vigente doble campeona de la UEFA Women’s Nations League aguarda el momento de conocer a las tres selecciones que tratarán de poner a prueba su hegemonía, en una Liga A que volverá a reunir a buena parte de la aristocracia del fútbol europeo. Alemania, Dinamarca y Francia quedarán fuera de su camino inicial al compartir el bombo 1 con el combinado español, pero el abanico de adversarios posibles presenta desafíos de enorme dimensión. Inglaterra, vigente campeona de Europa, Países Bajos, Noruega e Italia aparecen como algunas de las amenazas más exigentes del segundo escalón; Suecia, Islandia, Austria y República de Irlanda aguardan en el tercero, mientras que Suiza, Portugal, Escocia y Gales completan las opciones del cuarto. Sobre el papel, un grupo con Inglaterra, Suecia y Portugal elevaría considerablemente el nivel de dificultad y obligaría a España a ofrecer su mejor versión desde el primer encuentro. Sin embargo, no habrá espacio para las especulaciones cuando las bolas comiencen a decidir el destino de cada selección en Nyon: el fútbol europeo volverá a medir sus fuerzas y España, lejos de conformarse con lo conquistado, afrontará el desafío con la ambición de quien conoce el camino hacia la gloria. Porque defender dos títulos consecutivos también significa aceptar que cada rival saldrá al campo con una motivación especial para destronar a la campeona. La Roja ya ha escrito páginas inolvidables, pero su historia no se detiene. Este martes comenzará a tomar forma el siguiente capítulo de una selección que quiere seguir reinando en Europa.
¿Dónde se podrá seguir el sorteo?

La cuenta atrás ya está en marcha. España conocerá este martes 3 de noviembre el nombre de sus tres primeros adversarios en la fase de grupos de la UEFA Women’s Nations League 2027. Una cita que marcará el punto de partida de un nuevo desafío para la selección española, que buscará prolongar su dominio continental y defender el título conquistado en las dos últimas ediciones.
La ceremonia podrá seguirse en directo a través de los canales oficiales de la UEFA. La opción más recomendable será conectarse a UEFA.com o acceder a la retransmisión en el canal oficial de UEFA en YouTube, donde se podrá seguir el desarrollo del sorteo desde Nyon.















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