
🟨 Hay partidos que duran 90 minutos y otros que permanecen para siempre. Hace cuatro años comenzó para mí una etapa de tres temporadas en el Madrid Club de Fútbol Femenino, una experiencia que me permitió formar parte de un club de Liga F y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en mucho más que un recuerdo profesional: en la prueba de que todo lo que había trabajado hasta entonces me había llevado hasta allí y de que todavía quedaba —y queda— mucho por conquistar.

Hoy se cumplen cuatro años de aquel primer partido.
Cuatro años desde que comenzó una etapa que, durante tres temporadas, formó una parte muy importante de mi vida profesional y personal: mi llegada al Madrid Club de Fútbol Femenino como responsable de prensa de su página web.
Mi primer partido en casa fue un Madrid CFF versus t Levante Las Planas, un equipo que con el paso del tiempo ha cambiado su denominación y que hoy conocemos como Fútbol Club Badalona Women (ONA ). Parece que ha pasado una eternidad, pero todavía recuerdo aquella sensación de estar comenzando algo nuevo, de asumir una responsabilidad diferente y, al mismo tiempo, de seguir creciendo dentro del fútbol femenino.
Entre 2022 y 2025 tuve la oportunidad de formar parte de un club de Liga F. Y eso, para mí, siempre tendrá un valor especial. Porque llegar a trabajar en la máxima categoría del fútbol femenino español, vivir su día a día desde dentro, cubrir partidos, preparar contenidos, contar historias y formar parte de una estructura profesional no es algo sencillo. Tiene mucho mérito y, cuatro años después, soy todavía más consciente de lo que significó conseguirlo.
Fueron tres temporadas llenas de partidos, entrenamientos, fichajes, despedidas, celebraciones, momentos complicados y muchas historias que merecieron ser contadas. Fueron también tres años de aprendizaje, de crecimiento y de experiencias que, para bien o para mal, terminaron formando parte de la persona y del profesional que soy hoy.
Con el paso del tiempo, uno aprende a mirar determinadas etapas de su vida con perspectiva. Y cuando pienso en aquellos años, me quedo con los buenos recuerdos y con la satisfacción de haber podido decir algún día que formé parte de un club de la máxima categoría del fútbol femenino español.
Aquel primer Madrid CFF–Levante Las Planas fue solamente un partido. Para mí, fue mucho más que eso. Fue el comienzo de una etapa que me permitió demostrarme que podía estar ahí, que podía asumir esa responsabilidad y que todo el trabajo realizado durante tantos años había servido para llegar hasta un lugar que, quizá, tiempo atrás parecía mucho más lejano.
Hoy no quiero dar las gracias a nadie. Hoy quiero dármelas a mí mismo.
Por haber seguido adelante. Por haber trabajado para llegar hasta allí. Por no haber dejado de creer en mi capacidad incluso cuando el camino no fue sencillo. Por haber conseguido formar parte de un club de Liga F y por haber demostrado, una vez más, que las barreras no tienen por qué marcar hasta dónde puede llegar una persona.
Cuatro años después, miro atrás con orgullo. No porque todo haya sido perfecto, sino porque sé todo lo que hubo detrás para poder estar aquel día en aquel campo, viviendo mi primer partido como responsable de prensa.
Y, sobre todo, porque aquella etapa me dejó una certeza que todavía conservo: no tengo límites.
Si entonces fui capaz de llegar hasta ahí, todavía puedo llegar mucho más lejos.
Porque lo mejor de mi historia no tiene por qué estar en el pasado. Quizá lo mejor todavía esté por llegar. ❤️














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