
🟨 El Espanyol Femenino sigue afinando su maquinaria de cara al estreno liguero. Las de Sara Monforte volvieron a dejar buenas sensaciones en su cuarto compromiso de pretemporada y se impusieron por la mínima al FC Badalona Women gracias a un solitario tanto de Bicho. La centrocampista apareció en el minuto 38 para cabecear al fondo de la red un preciso saque de esquina ejecutado por Lucía Vallejo y convertir su estreno goleador con la camiseta blanquiazul en la firma de una nueva victoria.

Hay partidos de pretemporada que sirven para poner las piernas a punto, otros que permiten ensayar mecanismos y algunos que, sin necesidad de repartir puntos ni aparecer todavía en una clasificación, empiezan a dejar respuestas. El duelo entre el RCD Espanyol Femenino y el FC Badalona Women perteneció a esta última categoría. El conjunto blanquiazul se impuso por 1-0 en el Campo 1 de la Ciutat Esportiva Dani Jarque gracias a un tanto de Clara Martínez, ‘Bicho’, y volvió a demostrar que su preparación avanza en la dirección correcta cuando apenas quedan dos semanas para que el balón vuelva a rodar de manera oficial en la Liga F Moeve. La victoria, la segunda consecutiva del Espanyol en esta pretemporada, no fue únicamente un premio al marcador, sino la consecuencia de un encuentro en el que las de Sara Monforte mostraron personalidad, capacidad para competir y, sobre todo, una idea de juego cada vez más reconocible. (Reinas del balón)
Porque el calendario ya empieza a apretar. El tiempo de los ensayos se agota y la competición oficial se acerca a una velocidad que obliga a convertir cada amistoso en algo más que una simple prueba. El Espanyol debutará en la nueva temporada de Liga F Moeve el fin de semana del 29 y 30 de agosto visitando a la SD Eibar, mientras que el FC Badalona Women hará lo propio en su regreso a la máxima categoría visitando al Athletic Club el 30 de agosto. Apenas unas semanas después, además, ambos volverán a encontrarse, esta vez con puntos en juego: el Espanyol recibirá al Badalona Women en la segunda jornada, el fin de semana del 5 y 6 de septiembre, en la Ciutat Esportiva Dani Jarque. El amistoso de este sábado, por tanto, tuvo algo de ensayo general y algo de anticipo de lo que volverá a suceder cuando ya no haya margen para las probaturas. (RCD Espanyol)
Y quizá por eso el encuentro tuvo una intensidad especial desde el primer minuto. El Badalona Women no llegó dispuesto a interpretar el papel de invitado. El conjunto franjiverde, que afronta esta nueva temporada con el desafío de consolidarse en la élite y seguir creciendo dentro de un proyecto cada vez más profesionalizado, quiso competir de tú a tú con el Espanyol. Las visitantes comenzaron incluso encontrando algunos espacios que obligaron a las blanquiazules a permanecer muy concentradas, pero la respuesta local fue inmediata. La defensa perica mostró orden, comunicación y capacidad para sostener al equipo cuando el balón no estaba bajo su control, mientras Meri Muñoz transmitió seguridad desde la portería.
Poco a poco, el Espanyol comenzó a hacerse dueño del encuentro. La pelota empezó a circular con mayor fluidez, las líneas adelantaron metros y el conjunto de Sara Monforte encontró en el centro del campo el lugar desde el que comenzar a gobernar el partido. Y allí apareció la futbolista que terminó dando nombre propio a la tarde. Bicho volvió a demostrar que su importancia en este Espanyol va mucho más allá de una posición en el dibujo. Clara Martínez se convirtió en el metrónomo de un equipo que necesitaba pausa para encontrar espacios y velocidad para aprovecharlos cuando aparecían.
Desde su posición, la centrocampista manchega fue capaz de ofrecer una salida constante a sus compañeras. Cuando el Badalona apretaba, Bicho aparecía para recibir y descargar. Cuando el conjunto blanquiazul necesitaba cambiar el sentido de la jugada, encontraba sus desplazamientos diagonales. Y cuando había que recuperar la pelota, su lectura del juego le permitía anticiparse antes de que la acción visitante pudiera convertirse en una amenaza. No necesitó grandes gestos para dominar el partido. Le bastó con entenderlo.
El Espanyol comenzó a encontrar así espacios entre líneas y a instalarse cada vez más cerca del área defendida por Txell Font. La circulación desde atrás permitió superar la presión visitante y las incorporaciones por los costados ofrecieron nuevas alternativas para un ataque que, aunque todavía necesita mejorar en los últimos metros, dejó señales muy interesantes. La intención era clara: no regalar la posesión, no precipitarse y buscar siempre una tercera futbolista que permitiera avanzar. Una idea que poco a poco parece estar instalándose en el equipo.
El Badalona, sin embargo, resistía. Las de Ferran Caballero —con una estructura muy ordenada y con futbolistas de experiencia capaces de sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad— cerraban los caminos interiores y obligaban al Espanyol a buscar soluciones por fuera. El conjunto visitante sabía que probablemente tendría menos balón, pero también sabía cómo hacer que cada recuperación pudiera convertirse en una amenaza. Las transiciones fueron su principal argumento y en alguna de ellas consiguió acercarse con peligro a la portería perica.
El Espanyol no perdió la paciencia. Siguió insistiendo hasta encontrar el premio en el minuto 38. Y entonces apareció Bicho para transformar una buena primera mitad en una ventaja que ya no abandonaría el marcador.
La acción del 1-0 fue el reflejo perfecto de lo que estaba ofreciendo la centrocampista durante el encuentro. El balón llegó al área y Clara Martínez leyó antes que nadie dónde iba a caer. Atacó el espacio con determinación, se adelantó a su marca y conectó con el esférico para mandarlo al fondo de la portería. Fue un remate cargado de decisión, de esos que no necesitan adornos porque nacen de la convicción. Bicho apareció en el momento exacto, encontró el camino hacia la red y convirtió su actuación en algo todavía más grande: el gol que acabaría decidiendo el partido.
El 1-0 hizo justicia al crecimiento que había experimentado el Espanyol durante el primer acto. No porque el Badalona no hubiera competido, sino porque las locales habían conseguido imponer progresivamente su modelo y transformar el dominio territorial en ocasiones. El tanto, además, permitió afrontar el descanso con la tranquilidad de quien sabe que el trabajo realizado está teniendo recompensa.
Tras el paso por vestuarios, el partido entró en una fase diferente. Las sustituciones comenzaron a modificar el paisaje y ambos equipos aprovecharon para seguir repartiendo minutos. Cristina Baudet, Browne, Paula Arana, Ona Baradad, Júlia Guerra, Clara Rodríguez, Anita Velázquez, Ari Domènech y Saray Bocardo entraron en escena para el Espanyol, mientras que Paula, Vicky Losada, Lorena y Nerea Carmona hicieron lo propio en el Badalona. El ritmo fue cambiando poco a poco y las piernas empezaron a acusar el esfuerzo acumulado de las semanas de preparación.
El Espanyol perdió por momentos parte de la fluidez de la primera mitad. La presión dejó de ser tan constante y el Badalona encontró más espacios para salir hacia adelante. El equipo visitante entendió que todavía tenía una oportunidad y empezó a adelantar posiciones. Fue entonces cuando el partido adquirió ese carácter de prueba que tantas veces aparece en agosto: ya no se trataba solamente de jugar bien, sino de saber sufrir, administrar una ventaja y mantener la concentración cuando el cansancio comienza a aparecer.
La defensa blanquiazul respondió. La línea mantuvo la coordinación y volvió a mostrar una buena capacidad para jugar con metros a su espalda. La comunicación fue fundamental para evitar que las transiciones del Badalona terminaran convirtiéndose en ocasiones claras. Meri Muñoz también volvió a ofrecer seguridad cuando fue necesaria y el Espanyol consiguió resistir los mejores minutos de las visitantes.
En el otro lado, el Badalona no dejó de competir. Su esfuerzo terminó reflejándose también en un partido de creciente tensión, con Iara Lacosta y María Llompart viendo la tarjeta amarilla y Vicky Losada expulsada. Lejos de convertir el encuentro en un simple trámite, los últimos minutos demostraron que ambos equipos querían aprovechar hasta el último segundo de esta preparación para medir sus fuerzas antes de que la competición oficial dicte sentencia.
El pitido final terminó certificando el 1-0. El Espanyol volvía a ganar. Segunda victoria consecutiva en una pretemporada que sigue dejando señales positivas y que empieza a entrar en su recta definitiva. Después de la derrota ante el Costa Adeje Tenerife y de las posteriores victorias que han permitido recuperar sensaciones, las blanquiazules afrontan las últimas semanas de preparación con la confianza de un equipo que comienza a reconocer sus propios mecanismos. (La Grada)
Pero el verdadero valor de este encuentro estará también en lo que suceda dentro de apenas unas semanas. Porque este mismo duelo tendrá una segunda parte, mucho más seria, cuando el calendario de Liga F Moeve coloque al FC Badalona Women delante del Espanyol en la segunda jornada. Entonces ya no habrá margen para probar estructuras, administrar cargas o interpretar el resultado como una fotografía más de la pretemporada. Habrá tres puntos en juego y cada duelo, cada carrera y cada decisión tendrán un peso completamente diferente.
Antes de ese momento, ambos tendrán que superar su estreno liguero. El Espanyol viajará a Ipurua para enfrentarse a la SD Eibar en la primera jornada, mientras que el Badalona Women visitará al Athletic Club. El campeonato arrancará el último fin de semana de agosto y lo hará con ambos equipos llamados a demostrar que todo lo trabajado durante el verano puede trasladarse al escenario competitivo.
Y el Espanyol tiene motivos para mirar hacia ese estreno con optimismo. No porque un 1-0 en agosto pueda garantizar absolutamente nada, sino porque detrás del resultado existe una identidad que comienza a tomar forma. La construcción desde atrás, la voluntad de dominar mediante la pelota, la paciencia para superar bloques bajos, la presión tras pérdida y la capacidad para mantener el orden defensivo son elementos que ya empiezan a reconocerse en el equipo de Sara Monforte.
También hay deberes. El conjunto perico necesita mejorar su precisión en los últimos metros. Hubo situaciones en las que el último pase pudo ser más limpio, ocasiones en las que la definición no estuvo a la altura de la construcción previa y momentos en los que el cansancio hizo que la presión perdiera intensidad. Todo ello forma parte del proceso. La pretemporada sirve precisamente para detectar esas grietas antes de que lleguen los partidos que realmente importan.
Y en medio de todo ese proceso, Bicho emerge como una de las grandes noticias. Su actuación ante el Badalona no fue únicamente la de una centrocampista que marcó el gol de la victoria. Fue la de una futbolista que asumió responsabilidades, que ordenó el juego y que transmitió una tranquilidad extraordinaria en un momento de la temporada en el que la ansiedad por demostrar suele ganar terreno. Su fútbol parece construido desde la pausa, pero su influencia nace de la velocidad con la que piensa. Y esa capacidad para leer antes que nadie lo que va a ocurrir puede ser uno de los grandes argumentos del Espanyol durante el curso.
La fotografía final dejó al Espanyol celebrando una victoria, al Badalona marchándose con la sensación de haber competido y a unos 350 espectadores en el Campo 1 de la Ciutat Esportiva Dani Jarque disfrutando de un encuentro que, aunque todavía pertenecía al territorio de la preparación, ya empezaba a tener aroma de competición. Porque el verano se termina. Las pruebas se agotan. El margen para experimentar se reduce. Y la Liga F Moeve ya aparece en el horizonte.
El 30 de agosto comenzará una nueva batalla. Para el Espanyol, el camino arrancará en Eibar. Para el Badalona Women, en Bilbao. Y apenas una semana después, ambos volverán a cruzarse, esta vez en un escenario en el que el resultado tendrá consecuencias. Será entonces cuando este 1-0 deje de ser solamente un recuerdo de pretemporada y pueda convertirse en una pequeña referencia psicológica para dos equipos que ya conocen perfectamente lo que significa enfrentarse.
De momento, sin embargo, la historia pertenece a Bicho. A Clara Martínez. A la centrocampista que gobernó el corazón del partido y que, cuando el encuentro necesitaba una protagonista, decidió poner su firma en el marcador. Un gol suyo bastó para derribar la resistencia del Badalona, para regalar al Espanyol su segunda victoria de la preparación y para lanzar un mensaje antes de que llegue lo verdaderamente importante. El balón ya empieza a rodar con otra velocidad. La Liga F Moeve está a la vuelta de la esquina. Y este Espanyol, con Bicho al mando, parece dispuesto a llegar a la cita con hambre, personalidad y una idea muy clara de lo que quiere ser.

📋 Ficha técnica
RCD Espanyol: Meri Muñoz; Ainhoa Domènech, Patri Ojeda, Raquel García, Lucía Vallejo (C); Mar Torras, Bicho, Paula Gutiérrez, Iara Lacosta; Natalia Escot y Anita Marcos. También jugaron: Cristina Baudet, Browne, Paula Arana, Ona Baradad, Júlia Guerra, Clara Rodríguez, Anita Velázquez, Ari Domènech y Saray Bocardo.
FC Badalona Women: Txell Font; Itizar Pinillos, Berta Pujadas, Cristina Cubedo, Sonia Majarín (C); Lucía Martínez, María Llompart, Elena Julve; Mirari Uria, Sheila Guijarro y Laura Requena. También jugaron: Paula, Vicky Losada, Lorena y Nerea Carmona.
Goles |
1-0 Claudia Iglesias 38’ ⚽️
Árbitra: Ainara Acevedo, del Comité Catalán.
Tarjetas amarillas: Iara Lacosta y María Llompart.
Tarjeta roja: Vicky Losada.
Estadio: Campo 1 de la Ciutat Esportiva Dani Jarque.
Asistencia: Unos 350 espectad
Vídeo |
https://www.youtube.com/live/k_xb7-4bg1w?is=V6lhlY3h980J0zRA















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