
🚨Ángeles del Álamo decide el derbi vasco en Ipurúa (1-0) y rompe el invicto de las chicas de Víctor Martín 🚨

🤝 Manu López & Silvia
Ipurua volvió a vestirse de fútbol femenino para recibir uno de esos partidos que trascienden la clasificación y que se juegan con una intensidad diferente desde el primer minuto. La cuarta jornada de la Liga F Moeve colocó frente a frente a la SD Eibar y al Athletic Club en un derbi vasco que tenía todos los ingredientes para convertirse en una tarde de máxima exigencia, con dos equipos separados por muy pocos puntos y con la necesidad de seguir creciendo en este comienzo de temporada.
El conjunto armero afrontaba la cita con la intención de hacer de su estadio un territorio difícil de conquistar, mientras que el Athletic llegaba dispuesto a mantener su dinámica positiva y prolongar su buen inicio de competición. El contexto clasificatorio añadía todavía más valor a cada duelo, a cada segunda jugada y a cada balón dividido, porque ambos equipos sabían que una victoria podía tener un peso considerable en una clasificación todavía muy comprimida.
El escenario también invitaba a imaginar un partido de mucha batalla táctica. Iñaki Goikoetxea apostó por un Eibar estructurado desde una línea defensiva de cinco jugadoras, con cuatro futbolistas por delante y una referencia ofensiva encargada de fijar a la defensa visitante. La intención era clara: cerrar espacios interiores, dificultar las conexiones del Athletic y obligar al conjunto rojiblanco a encontrar soluciones lejos de las zonas más peligrosas.
Víctor Martín planteó por su parte un Athletic con tres centrales y dos carrileras, buscando aprovechar la amplitud del terreno y generar superioridades en los costados. El dibujo visitante pretendía permitir que el equipo pudiera avanzar con más jugadoras y acercarse progresivamente al área de Anna Wellmann, aunque para ello debía superar primero la estructura defensiva de un Eibar que desde el comienzo mostró una enorme disciplina.
El pitido inicial dio paso a un encuentro de ritmo intenso, pero sin concesiones. Ninguno de los dos equipos quiso regalar metros en los primeros compases y cada posesión se convirtió rápidamente en una disputa por ganar terreno. El balón circulaba con dificultad cuando trataba de atravesar la zona central, mientras las defensas permanecían muy atentas a cualquier movimiento de ruptura.
El Eibar encontró pronto una de sus principales vías de progresión en la presión y en la capacidad para disputar las segundas jugadas. Las locales intentaban recuperar y acelerar, aunque el Athletic respondía con una presión igualmente incómoda que impedía que el conjunto armero pudiera instalarse durante demasiado tiempo cerca del área de Eunate Astralaga.
El partido comenzó a desarrollarse, por tanto, en un escenario donde cada detalle adquiría una importancia enorme. Un control orientado, una disputa aérea, una falta lateral o un saque de esquina podían convertirse en la oportunidad necesaria para romper una igualdad que durante buena parte del primer tiempo parecía prácticamente inquebrantable.
La primera aproximación relevante del Eibar llegó precisamente a través de una de esas acciones que tanto peso tuvieron durante el encuentro. El conjunto local encontró espacios para probar desde media distancia y Adela Rico se animó con un lanzamiento que obligó a la defensa rojiblanca a mantenerse alerta. No fue suficiente para alterar el marcador, pero sí confirmó que las armeras estaban dispuestas a buscar caminos alternativos hacia la portería.
El Athletic trataba de responder desde las bandas, aprovechando la presencia de sus carrileras y buscando que sus futbolistas ofensivas recibieran en posiciones más avanzadas. Sin embargo, cada intento de progresión encontraba a un Eibar bien colocado, con las líneas muy juntas y con pocas posibilidades para que el conjunto visitante pudiera atacar los espacios interiores.
En ese intercambio táctico, el centro del campo se convirtió en una auténtica zona de combate. Ninguno de los dos equipos conseguía imponer una superioridad absoluta y las posesiones largas eran difíciles de construir. Cuando una escuadra conseguía avanzar varios metros, la otra respondía cerrando inmediatamente los caminos hacia su propia área.
La igualdad no significaba falta de intensidad. Todo lo contrario. El encuentro se jugaba a un ritmo físico considerable, con numerosas disputas y con las futbolistas de ambos conjuntos obligadas a realizar un esfuerzo constante para mantener las estructuras diseñadas por sus entrenadores.
El Eibar empezó a encontrar cierta ventaja en las acciones a balón parado. Los lanzamientos laterales y los córners permitían a las locales llevar más jugadoras al área y aprovechar su capacidad en el juego aéreo. El Athletic, consciente del peligro, tuvo que extremar las precauciones en cada envío.
Uno de esos saques de esquina terminó con un remate de cabeza de Maite Valero que estuvo cerca de convertirse en una de las mejores oportunidades del primer periodo. El balón encontró el área con precisión y la jugadora rojiblanca consiguió conectar el remate, aunque la acción no terminó en el fondo de la portería.
El aviso sirvió para confirmar que el Athletic también podía hacer daño en ese tipo de situaciones. El conjunto visitante no necesitaba dominar completamente la posesión para generar peligro y comenzó a mirar hacia la portería de Wellmann con mayor frecuencia a medida que avanzaba el encuentro.
El Eibar, sin embargo, no perdió el control de su plan. Las locales mantuvieron la concentración y continuaron protegiendo con especial atención la zona central, evitando que el Athletic pudiera encontrar pases cómodos entre líneas. Cada vez que el conjunto rojiblanco trataba de acelerar, aparecía una futbolista armera para cerrar el camino.
La presión ambiental de Ipurua también acompañaba cada disputa. El público local entendía perfectamente el tipo de partido que estaba presenciando y respondió a cada recuperación, cada despeje y cada balón dividido como si de una oportunidad de gol se tratara.
El Athletic tuvo dificultades para transformar su circulación en ocasiones claras. La estructura defensiva del Eibar impedía que las visitantes pudieran encontrar con facilidad a sus jugadoras más adelantadas y obligaba a buscar alternativas desde posiciones exteriores o mediante centros hacia el área.
Las locales, por su parte, tampoco conseguían romper definitivamente la resistencia visitante. El Athletic mantenía una defensa compacta y Eunate Astralaga apenas tenía que intervenir de manera decisiva durante los primeros compases, aunque permanecía constantemente pendiente de los centros y las acciones a balón parado.
El reloj avanzaba y la sensación de equilibrio se hacía cada vez más evidente. El encuentro parecía condenado a llegar al descanso sin goles, aunque ambos equipos habían dejado suficientes señales como para entender que cualquier pequeño error podía modificar el escenario.
La recta final del primer periodo mantuvo la misma tónica. Intensidad, concentración, disputas y mucho trabajo defensivo. El balón pasaba de un campo al otro sin que ninguna de las dos porterías estuviera realmente sometida durante largos minutos.
Cuando la árbitra Ágata López señaló el camino hacia los vestuarios, el marcador seguía reflejando aquello que había sucedido sobre el césped: 0-0. El Eibar y el Athletic habían competido con enorme intensidad, pero ninguno había encontrado todavía el golpe que permitiera inclinar el derbi de su lado.
El descanso abría así una segunda historia dentro del mismo partido. Quedaban cuarenta y cinco minutos por delante y la sensación era que el primer equipo capaz de aprovechar una ocasión importante podía llevarse una ventaja decisiva.
Las 22 protagonistas se tomaron quince minutos de asueto para recobrar buena parte de las fuerzas perdidas y dar el todo por el todo en el segundo y definitivo acto en Guipúzcoa.
La segunda mitad comenzó manteniendo inicialmente la misma tensión. El Eibar no modificó su actitud y continuó buscando situaciones que le permitieran acercarse al área visitante, mientras el Athletic intentaba ganar metros y aprovechar las incorporaciones por los costados.
Pero el partido estaba a punto de cambiar.
En el minuto 57 llegó la acción que terminó decidiendo el derbi. El Eibar dispuso de un saque de esquina y colocó varias jugadoras dentro del área rojiblanca. El envío llegó con precisión y encontró a Ángeles del Álamo en una posición perfecta para atacar el balón.
La futbolista armera se elevó por encima de la defensa del Athletic y conectó un magnífico cabezazo. El remate salió con potencia y dirección hacia la escuadra de la portería defendida por Eunate Astralaga, que no pudo evitar que el balón terminara en el fondo de la red para abrir la lata con un 1–0 en el tanteador que valdría su peso en oro.
Ipurua explotó. El silencio de la espera se transformó en celebración y Ángeles del Álamo se convirtió en la protagonista absoluta de un derbi que necesitaba precisamente una acción diferencial para romper su equilibrio.
El gol cambió inmediatamente las necesidades de ambos equipos. El Athletic ya no podía conformarse con mantener su estructura y tuvo que adelantar posiciones para buscar el empate. El Eibar, en cambio, encontró el escenario que había perseguido durante buena parte del encuentro: ventaja en el marcador y espacio para defender su resultado.
La respuesta rojiblanca fue inmediata. Víctor Martín trató de llevar a su equipo unos metros más arriba y el Athletic comenzó a acumular presencia cerca del área local. Las visitantes necesitaban encontrar una vía para superar una defensa armera que, con el paso de los minutos, se hizo todavía más compacta.
El Eibar comenzó entonces a defender con todo el bloque cerca de su propia área. Cada despeje adquiría valor y cada recuperación podía convertirse en una oportunidad para salir al contragolpe. Las armeras sabían que el Athletic iba a aumentar progresivamente su presión y que tendrían que resistir.
El conjunto visitante no dejó de intentarlo. Los centros comenzaron a llegar con mayor frecuencia y las acciones a balón parado adquirieron una importancia todavía mayor. El Athletic buscaba una cabeza que pudiera cambiar nuevamente el signo del partido.
En el minuto 70 estuvo muy cerca de encontrarla. Otro saque de esquina terminó con un cabezazo de Maite Valero que puso en serios problemas a la defensa local. El remate rozó la posibilidad de convertirse en el empate y confirmó que el tramo final iba a exigir el máximo nivel de concentración al Eibar.
Las locales no se limitaron, sin embargo, a encerrarse. Cada vez que conseguían recuperar el balón trataban de salir con velocidad y aprovechar los espacios que dejaba el Athletic al adelantar sus líneas.
Esa estrategia estuvo a punto de proporcionar el segundo tanto en el minuto 78. Nerea Sánchez protagonizó una rápida transición ofensiva y consiguió finalizar la jugada con un disparo que terminó golpeando el poste. El balón no quiso entrar y el Eibar se quedó a centímetros de sentenciar definitivamente el encuentro.
La acción generó además una revisión de una posible falta dentro del área. La árbitra Ágata López revisó la jugada, pero finalmente decidió no señalar la pena máxima. El Athletic sobrevivía y mantenía intactas sus opciones de encontrar un empate que cada vez parecía más urgente.
Los minutos finales comenzaron a convertirse en una auténtica prueba de resistencia para el conjunto armero. El Athletic volcó cada vez más jugadoras sobre el área local y el Eibar tuvo que defender centros, segundas jugadas y balones divididos con una concentración absoluta.
Entonces apareció Anna Wellmann.La guardameta del Eibar realizó una intervención de enorme importancia para su equipo al desviar un cabezazo de Clara Pinedo que llevaba dirección peligrosa hacia la portería. La parada permitió a las locales mantener intacta una ventaja que cada vez valía más.
El Athletic continuó atacando y encontró dos situaciones consecutivas a balón parado que estuvieron muy cerca de convertirse en el empate. La defensa armera tuvo que sacar de la línea sendos córners que prácticamente ya parecían dirigirse hacia la portería.
Ipurua vivía los últimos minutos con una tensión extraordinaria. Cada balón dentro del área podía significar el empate, mientras cada despeje local era recibido como una victoria parcial.
El Eibar resistía con todo lo que tenía. Las jugadoras locales multiplicaban esfuerzos, cerraban espacios y se lanzaban a cada balón como si fuera el último del partido.
El Athletic, por su parte, agotaba sus opciones. Las visitantes seguían buscando una grieta, una segunda jugada, un remate o cualquier acción que permitiera rescatar al menos un punto.
Pero el muro armero no cayó.
Cuando llegó el pitido final, el marcador seguía reflejando el mismo resultado nacido en el minuto 57: SD Eibar 1-0 Athletic Club.
El gol de Ángeles del Álamo había sido suficiente para decidir un derbi que tuvo muy pocas concesiones y que durante largos minutos parecía destinado a resolverse por un detalle.
Y ese detalle llegó desde el balón parado.El cabezazo de Ángeles del Álamo no fue únicamente el tanto que rompió el 0-0. Terminó siendo la acción alrededor de la cual se construyó toda la segunda mitad, porque obligó al Athletic a asumir mayores riesgos y permitió al Eibar explotar uno de sus principales argumentos: la capacidad para defender con orden y atacar los espacios cuando recuperaba la pelota.
La protagonista del partido fue, sin discusión dentro del relato futbolístico del encuentro, Ángeles del Álamo. Su remate en el minuto 57 convirtió una acción a balón parado en tres puntos y permitió al conjunto armero celebrar una victoria especialmente significativa ante uno de sus grandes rivales regionales.
Pero el triunfo también tuvo otros nombres propios. Anna Wellmann fue decisiva cuando el Athletic consiguió acercarse con verdadero peligro a la portería local y la defensa armera sostuvo durante el tramo final una presión ofensiva que puso a prueba su resistencia hasta el último instante.
El trabajo colectivo fue igualmente determinante. El Eibar consiguió mantener durante buena parte del encuentro una estructura defensiva muy ordenada y supo sobrevivir cuando el Athletic incrementó el ritmo después del 1-0.
El resultado refleja también hasta qué punto los pequeños detalles pueden decidir partidos de máxima igualdad en la Liga F Moeve. Ninguno de los dos equipos fue capaz de dominar completamente al otro, pero el Eibar consiguió convertir una de sus oportunidades más claras en el gol que terminó marcando la diferencia.
El Athletic tuvo ocasiones para cambiar la historia. El cabezazo de Maite Valero, las situaciones generadas en los minutos finales y las acciones a balón parado demostraron que el empate estuvo cerca, aunque las rojiblancas no encontraron el remate definitivo que necesitaban.
El Eibar sí lo encontró. Con esta victoria, el conjunto armero alcanza los siete puntos y asciende provisionalmente hasta la sexta posición de la clasificación. El Athletic también permanece con siete puntos y ocupa la cuarta plaza por diferencia de goles, lo que evidencia todavía más la enorme igualdad existente en la parte alta de una clasificación que apenas comienza a tomar forma.
Más allá de las posiciones concretas, el derbi deja una sensación evidente: ambos equipos han demostrado que pueden competir de tú a tú en encuentros de enorme exigencia y que cada jornada puede modificar considerablemente el panorama.
El Eibar se marcha de Ipurua con la satisfacción de haber conseguido una victoria que refuerza su confianza. El Athletic abandona el mismo escenario con la sensación de haber tenido opciones para obtener un resultado diferente, pero también con margen suficiente para seguir construyendo una temporada que apenas acaba de comenzar.
El fútbol, sin embargo, no concede demasiado tiempo para celebrar o lamentarse. La cuarta jornada ya forma parte del pasado y ambos equipos deberán cambiar rápidamente el foco hacia su siguiente compromiso.
Para el Eibar, el objetivo será trasladar las buenas sensaciones de este derbi a la próxima jornada. La victoria ante el Athletic puede convertirse en un punto de apoyo importante para continuar sumando y consolidar una dinámica competitiva que permita a las armeras mantenerse cerca de los puestos altos de la clasificación.
La principal tarea será mantener precisamente aquello que funcionó en Ipurua: solidez, disciplina táctica y capacidad para aprovechar las acciones que puedan decidir los encuentros.
El equipo de Iñaki Goikoetxea ha demostrado que puede sufrir y resistir cuando el partido lo exige. También ha demostrado que dispone de recursos para encontrar el gol en situaciones de estrategia y que puede convertir una oportunidad aislada en un resultado completo.
Ahora tendrá que volver a demostrarlo lejos o dentro de su próximo escenario competitivo, dependiendo de lo que marque el calendario.
El Athletic afrontará su siguiente partido con la necesidad de transformar las buenas fases de juego mostradas en Ipurua en mayor eficacia ofensiva. El conjunto rojiblanco consiguió generar peligro en diferentes momentos, especialmente después del 1-0, pero no encontró el último toque necesario para convertir sus oportunidades.
La capacidad para mantener la calma después de recibir un gol será uno de los elementos importantes para el conjunto de Víctor Martín. El Athletic reaccionó, aumentó su presencia ofensiva y estuvo cerca del empate, aunque esa reacción no terminó encontrando premio.
El calendario obligará ahora a ambos conjuntos a volver a competir prácticamente desde cero. Los siete puntos que figuran actualmente en sus casilleros ofrecen un contexto positivo, pero también recuerdan que la competición está todavía en una fase inicial y que cada nueva jornada puede alterar considerablemente las posiciones.
El derbi de Ipurua deja, por tanto, mucho más que un simple 1-0. Deja la imagen de un Eibar capaz de competir, sufrir y resistir hasta el final, y la de un Athletic que mantuvo sus opciones prácticamente hasta el último balón.
Deja también a Ángeles del Álamo como protagonista de una tarde especial. Su cabezazo en el minuto 57 se convirtió en la fotografía de un partido que durante más de una hora había vivido instalado en la igualdad.
Y deja una certeza que vuelve a repetirse en la Liga F Moeve: cuando dos equipos llegan a un partido separados por tan poco y con estructuras tan equilibradas, un solo detalle puede cambiarlo absolutamente todo.
En Ipurua, ese detalle tuvo nombre y apellido.
Ángeles del Álamo.
Su cabezazo puso el 1-0, Anna Wellmann y la defensa hicieron el resto y el Eibar terminó celebrando un derbi vasco que durante muchos minutos pareció no tener dueño. Tres puntos, siete en la clasificación y una victoria de enorme valor emocional y competitivo para un conjunto armero que ya mira hacia la siguiente estación de una temporada que acaba de comenzar.
El Athletic, mientras tanto, deberá levantarse y volver a mirar hacia delante. La derrota no borra el trabajo realizado durante el encuentro ni las oportunidades generadas en una segunda mitad en la que buscó el empate hasta el último instante. La Liga F Moeve apenas ha consumido cuatro jornadas y todavía queda un largo camino por recorrer.
El siguiente capítulo ya espera a ambos.
Y después de un derbi como el de Ipurua, tanto Eibar como Athletic saben que la mejor manera de valorar lo sucedido será volver a competir, volver a correr y volver a buscar tres puntos cuando el balón vuelva a rodar.
📋 Ficha técnica |
🏆 Competición: Liga F Moeve
📅 Jornada: 4ª jornada
🏟️ Estadio: Estadio Municipal de Ipurua, Eibar
⚽ Superficie: Hierba natural
👥 Resultado: SD Eibar 1-0 Athletic Club
🟦 SD Eibar: A. Wellmann; Simona Botero, Samara Ortíz, Aitana Zumárraga, Alimata Bélem; Carla Andrés, Noe, Adela Rico, Sara Martín; Ángeles del Álamo, Emma Moreno. También participó Nerea Sánchez.
👤 Entrenador: Iñaki Goikoetxea Beristain.
🔴 Athletic Club: Eunate Astralaga; Eider Arana, Maitane Vilariño, Garazi Fácila, Maddi Torre, Naia Landaluze; Jone Amezaga, Clara Pinedo, Maite Valero, Amaia Iribarren; Ane Campos.
👤 Entrenador: Víctor Martín Alba.
🟨 Árbitra: Ágata López.
📝 Incidencias: Encuentro correspondiente a la 4ª jornada de la Liga F Moeve, disputado en el Estadio Municipal de Ipurua.
Goles |
1-0 Ángeles del Álamo 57’ ⚽️
Vídeo |













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