
➡️ El Barça se impone en el Jesús Navas (0-4) y sigue siendo intratable tras dos fechas de competición.

El duelo a fondo |
🔜 NEXT GAME
⚪️🔴 Sevilla FC 🆚 FC Barcelona 🔵🔴
🏆 Liga F Moeve
🙌🏻 Matchday 2 | Día de partido
⏰ 20:30 horario peninsular
📅 Sábado, 5 de septiembre de 2026
📺 DAZN
🏟️ Estadio Jesús Navas
Los onces |
El Sevilla FC afrontó el encuentro con Sullastres como última guardiana de una portería que iba a tener una noche de máxima exigencia ante el potencial ofensivo azulgrana. Por delante, la defensa quedó formada por Alba López, Marques, Iris Arnaiz y Esther, cuatro futbolistas llamadas a sostener la estructura sevillista, cerrar los espacios y tratar de contener las constantes incorporaciones de un Barcelona acostumbrado a atacar desde diferentes alturas y con mucha movilidad. En la medular, Alicia, Gemma y Rosa Márquez asumieron la responsabilidad de dotar de equilibrio al equipo, ofrecer una salida limpia cuando fuera posible y, sobre todo, disputar el control del partido ante un centro del campo visitante con enorme capacidad para mover el balón. En la parcela ofensiva, Laura Pérez, Raquel y Andrea Álvarez fueron las elegidas para intentar generar peligro, aprovechar cualquier espacio a la espalda de la defensa azulgrana y convertir las recuperaciones sevillistas en transiciones capaces de poner en aprietos a Cata Coll. El conjunto hispalense repetía así una apuesta basada en el orden, el esfuerzo colectivo y la capacidad de competir ante uno de los grandes favoritos al título, buscando prolongar las buenas sensaciones de su victoria en la primera jornada.


El FC Barcelona saltó al césped del Estadio Jesús Navas con Cata Coll defendiendo la portería y una línea defensiva formada por Marta Torrejón, Irene Paredes, Martina Fernández y Esmee Brugts, una retaguardia preparada tanto para sostener la presión del Sevilla como para participar en la construcción del juego desde campo propio. En la zona central, Sydney y Vicky López aportaron equilibrio, recorrido y capacidad para conectar las diferentes líneas, mientras que Claudia Pina se situó como una de las piezas llamadas a aportar creatividad y llegada en los últimos metros. Por delante, Caroline Graham Hansen volvió a ser una de las grandes referencias del ataque azulgrana, acompañada por Kerolin y Ewa Pajor, conformando un tridente ofensivo con velocidad, desborde, movilidad y una enorme capacidad para aprovechar cualquier desajuste defensivo. El conjunto dirigido por Pere Romeu presentó así un once de máxima calidad, con diferentes recursos para atacar tanto mediante la posesión como acelerando las jugadas cerca del área sevillista, en busca de una nueva victoria que permitiera al Barcelona mantener su arranque perfecto en la Liga F Moeve.
El Estadio Jesús Navas volvió a convertirse este sábado en el escenario de una de esas noches que sirven para recordar, con una crudeza difícil de disimular, por qué el FC Barcelona continúa siendo la gran referencia de la Liga F Moeve y por qué, pese a todos los esfuerzos, todos los proyectos y todas las ilusiones que nacen alrededor del campeonato, todavía existe una distancia enorme entre el conjunto azulgrana y buena parte de sus perseguidores. El Sevilla FC Femenino afrontaba la segunda jornada con la ilusión intacta después de haber comenzado el curso con una victoria de enorme valor en Riazor, donde las de David Losada derrotaron por 0-1 al Deportivo Abanca gracias al tanto de Fatou Kanteh, pero el regreso a casa traía consigo una prueba de una dimensión completamente diferente: delante aparecía el vigente campeón, un Barcelona que había iniciado la defensa de su corona con un incontestable 5-0 frente al Costa Adeje Tenerife y que, pese a las numerosas ausencias que condicionan este comienzo de temporada, volvía a disponer de recursos suficientes para presentar un once capaz de imponer un ritmo competitivo altísimo.
El resultado final, un 0-4 tan contundente como engañoso en determinados momentos del encuentro, terminó reflejando la superioridad azulgrana, aunque no contó completamente la historia de un Sevilla que durante muchos minutos consiguió mantenerse con vida, competir, resistir y obligar al campeón a trabajar para abrir una grieta que, una vez encontrada, terminó convirtiéndose en un abismo. Porque hubo un momento en el que el partido parecía caminar por una frontera mucho más estrecha de la que finalmente reflejó el marcador. El Barcelona tenía el balón, acumulaba posesión y llevaba el encuentro hacia el terreno que más le convenía, pero el Sevilla había conseguido mantenerse organizado y, sobre todo, conservar intacta la sensación de que un solo gol podía cambiar por completo el escenario. El problema para las sevillistas fue que ese gol nunca llegó y que, cuando el Barcelona encontró la manera de hacer daño por segunda vez, la resistencia local se quebró en cuestión de minutos.
El encuentro comenzó con el Sevilla plenamente consciente de que enfrentarse al Barcelona exigía algo más que defender cerca de su propia área. Había que cerrar líneas de pase, evitar que las azulgranas recibieran con comodidad entre líneas y, especialmente, impedir que sus futbolistas más desequilibrantes pudieran correr con espacios. David Losada planteó el encuentro desde la disciplina y el compromiso colectivo, intentando que sus jugadoras permanecieran juntas y que cada esfuerzo individual estuviera respaldado por el resto del equipo. El Barcelona, mientras tanto, asumió desde el primer instante el control de la pelota y comenzó a moverla con paciencia, tratando de desplazar el bloque sevillista de un costado a otro hasta encontrar una grieta por la que penetrar.
Las locales sabían que no podían vivir permanentemente sometidas, pero también eran conscientes de que cualquier intento de adelantar demasiado sus líneas podía convertirse en una invitación para que el campeón explotara los espacios. Era, por tanto, una cuestión de equilibrio que exigía concentración absoluta durante cada posesión azulgrana. Resistir sin hundirse, presionar sin dejar metros a la espalda e intentar salir con criterio después de cada recuperación se convirtió en la hoja de ruta de un Sevilla que sabía perfectamente la dificultad de la misión que tenía por delante. Durante los primeros minutos, las sevillistas consiguieron interpretar correctamente esa exigente partitura y evitaron que el Barcelona encontrara una vía sencilla hacia la portería defendida por Esther Sullastres.
Sin embargo, el campeón dispone de futbolistas capaces de modificar un partido en cuestión de segundos y Caroline Graham Hansen volvió a demostrarlo muy pronto. La futbolista noruega recibió en el costado derecho, aceleró y encaró a la defensa sevillista con esa mezcla de velocidad, cambio de ritmo y precisión que tantas veces ha castigado a sus rivales. Su incursión terminó convirtiéndose en una asistencia de enorme valor para Esmee Brugts, que regresaba después de sus problemas físicos y que encontró ante sí una oportunidad prácticamente imposible de desperdiciar. La neerlandesa apareció en el lugar adecuado y empujó el balón a la red para colocar el 0-1 cuando apenas habían transcurrido nueve minutos, otorgando al Barcelona una ventaja temprana y celebrando de la mejor manera posible su regreso a la competición.
El Sevilla recibió el golpe, pero no se descompuso, y ese detalle terminó siendo especialmente importante para entender la primera mitad. El conjunto de David Losada mantuvo el orden, buscó sus opciones en las transiciones y consiguió evitar durante más de media hora que el Barcelona ampliara la diferencia. Las campeonas tenían el dominio territorial y la capacidad para instalarse durante largos periodos en campo rival, pero las locales defendían con la convicción de quien sabe que cada minuto de resistencia puede modificar el escenario emocional de un partido de semejante magnitud. El Sevilla no necesitaba dominar para seguir creyendo; necesitaba mantenerse cerca en el marcador, evitar un segundo tanto y esperar una oportunidad que pudiera devolverle la igualdad.
Las sevillistas incluso encontraron alguna posibilidad de salir con peligro cuando lograban superar la primera presión azulgrana. Una transición rápida después de un córner visitante generó una situación prometedora, pero el repliegue de Vicky López apareció en el momento preciso para impedir que Andrea Álvarez pudiera culminar la acción. El Sevilla seguía encontrando pequeños espacios para respirar y, aunque el Barcelona mantenía el control, las locales conseguían transmitir la sensación de que todavía existía partido. La diferencia era mínima y cada minuto que pasaba sin un nuevo gol azulgrana aumentaba ligeramente la confianza de las jugadoras de David Losada.
El paso del tiempo comenzó incluso a jugar a favor del Sevilla desde el punto de vista emocional. Cada ataque azulgrana que terminaba sin consecuencias suponía una pequeña victoria para las locales, mientras cada recuperación permitía a las sevillistas mirar hacia delante y tratar de encontrar una salida. El Barcelona continuaba moviendo el balón con paciencia, buscando a sus futbolistas ofensivas y tratando de encontrar el momento exacto para acelerar, pero el bloque local conseguía mantener las distancias y evitar que el encuentro se transformara en un monólogo de ocasiones.
El gran aviso llegó en el minuto 39, cuando Sydney encontró espacio para armar la pierna y soltó un potente disparo desde fuera del área que terminó estrellándose contra el poste. El sonido del balón contra la madera fue una advertencia contundente para el Sevilla y una muestra de la amenaza permanente que representaba el campeón. Las locales habían conseguido contener buena parte de las ofensivas azulgranas, pero aquella acción recordó que el Barcelona no necesita acumular ocasiones de manera constante para hacer daño, porque dispone de futbolistas capaces de convertir una acción aparentemente aislada en una oportunidad de máxima peligrosidad.
El Sevilla seguía resistiendo y el reloj comenzaba a acercarse al descanso. Las sevillistas conservaban todavía la esperanza de alcanzar los vestuarios con ese 0-1 que les habría permitido afrontar la segunda mitad desde una situación mucho más favorable. El Barcelona, sin embargo, volvió a encontrar a su gran desequilibradora en el momento más importante. Graham Hansen recibió de nuevo por el costado derecho, aceleró y volvió a encontrar el espacio necesario para colocar un balón preciso hacia el área. Esta vez la destinataria fue Clàudia Pina, que apareció con determinación y no perdonó ante la portería sevillista para establecer el 0-2 en el 45+2.
El segundo tanto fue un golpe especialmente doloroso porque llegó cuando el Sevilla ya parecía haber superado la parte más peligrosa de la primera mitad. Las locales habían conseguido mantenerse durante más de 45 minutos a una distancia que les permitía seguir soñando y, de repente, recibían un segundo mazazo prácticamente cuando el descanso estaba a punto de llegar. Además, Pina volvía a castigar a un club que conoce bien después de su etapa como cedida en Sevilla, convirtiendo todavía en más especial una acción que dejó a las locales sin capacidad de reacción antes de regresar al vestuario.
Y el golpe definitivo del primer acto todavía estaba por llegar. Apenas tres minutos después, en el 45+5, el Barcelona dispuso de un saque de esquina ejecutado por Graham Hansen. Ewa Pajor consiguió prolongar la trayectoria del balón dentro del área y Marta Torrejón apareció en el segundo palo para rematar y establecer el 0-3. En apenas unos instantes, el encuentro había pasado de estar completamente abierto a quedar prácticamente sentenciado, y el Sevilla veía cómo el esfuerzo realizado durante buena parte de la primera mitad quedaba castigado de una manera extraordinariamente cruel.

La secuencia resultaba demoledora para las locales. El Sevilla había resistido durante muchos minutos, había evitado que el Barcelona ampliara la ventaja y había llegado al tramo final del primer tiempo con la sensación de que todavía podía competir el encuentro. Sin embargo, el campeón había encontrado dos momentos de inspiración en el tiempo añadido y los había convertido en dos goles. El 0-1 se transformó en 0-3 en apenas unos minutos y la diferencia psicológica pasó a ser tan importante como la futbolística.
El pitido que señaló el descanso llegó, por tanto, con el Sevilla hundido por una desventaja mucho más dura de lo que había merecido durante determinados tramos de la primera mitad, pero también con la evidencia de que el fútbol de máxima exigencia castiga cada pequeño instante de desconexión con una severidad extraordinaria. Las jugadoras de David Losada abandonaron el terreno de juego sabiendo que todavía quedaban 45 minutos, aunque también eran conscientes de que necesitaban una remontada de proporciones casi milagrosas para devolverle emoción a una noche que el Barcelona había decidido prácticamente en tres minutos.
El vestuario sevillista se convirtió entonces en un territorio de orgullo y resistencia. La remontada podía parecer imposible, pero quedaba una segunda mitad completa por delante y el equipo tenía la obligación de volver a salir al terreno de juego dispuesto a competir. David Losada buscó una reacción de sus futbolistas y el Sevilla regresó con una actitud más agresiva, adelantando líneas e intentando asumir mayores riesgos para encontrar alguna oportunidad que pudiera devolver algo de incertidumbre al encuentro.
El problema era que esa mayor valentía también dejaba espacios, y contra un equipo como el Barcelona cada espacio puede convertirse en una amenaza. Las azulgranas comenzaron a encontrar pasillos con mayor facilidad y las recuperaciones se transformaron rápidamente en ataques. El Sevilla necesitaba avanzar para intentar recortar distancias, pero cada metro que ganaba hacia la portería azulgrana podía dejar un espacio a su espalda que el Barcelona estaba preparado para aprovechar.
El cuarto tanto llegó en el minuto 55 y tuvo como protagonista a Vicky López. La acción nació de una recuperación de Kerolin, que consiguió robar el balón y acelerar la jugada antes de que Ewa Pajor apareciera para darle continuidad. El balón terminó llegando a Vicky, que encontró el espacio necesario para ejecutar un remate de enorme calidad y enviar el esférico al fondo de la portería defendida por Sullastres. El 0-4 quedaba instalado en el marcador y el partido entraba definitivamente en una fase de sentencia.
El tanto de Vicky López resumía perfectamente lo ocurrido durante la noche. El Sevilla había tratado de competir desde la organización y el esfuerzo colectivo, pero el Barcelona había repartido su capacidad ofensiva entre diferentes futbolistas y había encontrado cuatro maneras distintas de hacer daño. Brugts había abierto el marcador, Pina había ampliado la ventaja, Torrejón había golpeado antes del descanso y Vicky había terminado de cerrar la cuenta. La profundidad ofensiva del campeón volvía a quedar de manifiesto incluso en un comienzo de temporada condicionado por las ausencias.
Con el 0-4 ya instalado, el Sevilla tuvo que cambiar nuevamente sus objetivos. La remontada había quedado definitivamente fuera del alcance y la prioridad pasó a ser evitar que la derrota adquiriera una dimensión todavía mayor. Las sevillistas continuaron trabajando, cerraron espacios y trataron de impedir que el Barcelona encontrara nuevos caminos hacia la portería. Las azulgranas, conscientes de que el partido estaba bajo control, comenzaron a administrar esfuerzos y a reducir progresivamente la intensidad.
Los cambios también modificaron el escenario. Kika Nazareth reapareció después de su lesión y el Barcelona permitió el debut de Martina González, defensa de 18 años, en una nueva muestra de la profundidad de una plantilla que permite al campeón gestionar diferentes escenarios competitivos. Mientras tanto, Sullastres tuvo que intervenir en alguna ocasión para evitar que la diferencia aumentara todavía más y el Sevilla consiguió resistir durante el tramo final para impedir que el Barcelona alcanzara el quinto gol.
El pitido final dejó una fotografía que, más allá de los cuatro tantos, permite entender perfectamente la realidad de ambos proyectos. El Barcelona sumó seis puntos en las dos primeras jornadas, con nueve goles marcados y ninguno encajado, mientras que el Sevilla sufrió su primera derrota del curso después de haber comenzado con una victoria de enorme valor en Galicia. La derrota no borra aquel triunfo ante el Deportivo Abanca ni el trabajo realizado durante el estreno, pero sí supone una primera lección de máxima exigencia para un equipo que deberá aprender a convivir con noches de enorme dificultad.
El resultado también volvió a situar al Barcelona en el centro de todas las miradas. El vigente campeón ha comenzado la defensa de su corona con dos victorias y una producción ofensiva extraordinaria, confirmando que continúa siendo el equipo que todos quieren derrotar y contra el que cualquier error puede terminar siendo decisivo. El 5-0 ante el Costa Adeje Tenerife y el posterior 0-4 en Sevilla dejan nueve goles a favor y ninguno en contra, una carta de presentación que vuelve a colocar al conjunto azulgrana en la primera línea de la competición.
Pero la jornada también dejó otro nombre propio en la zona alta. El Madrid CFF comenzó el campeonato derrotando al Granada y volvió a sumar tres puntos en su segunda jornada, esta vez con un triunfo por 1-3 ante el Valencia en el Antonio Puchades. El conjunto madrileño mantiene así el pleno de victorias y se presenta como uno de los equipos que mejor han comenzado el campeonato, aunque la clasificación todavía debe completarse y queda mucho camino por delante antes de que puedan extraerse conclusiones definitivas.
La fotografía provisional de la Liga F Moeve comienza, por tanto, a ofrecer sus primeros protagonistas. Barcelona y Madrid CFF han iniciado el campeonato con seis puntos y pleno de victorias, mientras otros equipos todavía tienen que disputar sus encuentros de esta segunda jornada. El Sevilla, después de comenzar con tres puntos en Riazor, deberá buscar ahora una reacción inmediata para evitar que esta derrota pueda condicionar sus sensaciones en el inicio del campeonato.
La respuesta tendrá que llegar muy pronto, porque el calendario no concede demasiado tiempo para lamentarse. El conjunto de David Losada tendrá que visitar al Madrid CFF el próximo sábado 12 de septiembre a las 16:30 horas, en un encuentro que se presenta como una nueva prueba de enorme exigencia. Será una oportunidad para que las sevillistas recuperen sensaciones y demuestren que el golpe recibido ante el campeón no altera la hoja de ruta marcada para una temporada que acaba de comenzar.
Después llegará la visita al Costa Adeje Tenerife y posteriormente el Sevilla regresará a casa para enfrentarse al SD Eibar, de modo que el calendario vuelve a poner delante del conjunto hispalense varios desafíos consecutivos que exigirán máxima concentración. La capacidad para reaccionar después de una derrota tan contundente será una de las primeras pruebas de madurez para el proyecto de David Losada.
El Barcelona también tiene ya marcado en rojo su siguiente gran compromiso liguero. El conjunto de Pere Romeu recibirá al Atlético de Madrid el próximo sábado 12 de septiembre a las 19:00 horas, en uno de los duelos más atractivos que puede ofrecer el campeonato. El encuentro permitirá comprobar hasta qué punto este Barcelona puede mantener el ritmo mostrado durante las dos primeras jornadas y servirá también para medir al conjunto rojiblanco después de un inicio de temporada exigente.
La noche del Jesús Navas deja, por tanto, dos caminos completamente diferentes, aunque ninguno de ellos definitivo. El Barcelona vuelve a casa con otra victoria contundente y con la confianza reforzada después de haber demostrado una vez más su enorme capacidad para castigar los errores y administrar los partidos. El Sevilla, en cambio, deberá reconstruirse rápidamente después de haber sufrido una derrota que duele especialmente por la manera en la que llegó, pero que debe ser entendida como una parte más de un campeonato que acaba de comenzar.
Porque el 0-4 no cuenta toda la historia.
El marcador refleja cuatro goles de diferencia y una victoria azulgrana incuestionable, pero también es necesario recordar que durante buena parte de la primera mitad el Sevilla consiguió mantener al campeón en una situación incómoda. Las locales defendieron con orden, resistieron las acometidas azulgranas, tuvieron alguna posibilidad para acercarse al área visitante y llegaron al tramo final del primer acto con una desventaja mínima que mantenía completamente abierta la posibilidad de competir el encuentro.
Lo que cambió la historia fue la capacidad del Barcelona para aprovechar los momentos decisivos. El 0-2 llegó en el 45+2 y el 0-3 en el 45+5, justo cuando el Sevilla parecía haber alcanzado el descanso con vida. Esa capacidad para transformar un partido en cuestión de minutos es precisamente una de las características que han convertido al conjunto azulgrana en el gran dominador del fútbol femenino español durante los últimos años.
El Sevilla necesitó prácticamente rozar la perfección durante muchos minutos para mantenerse cerca.
El Barcelona necesitó apenas unos instantes para transformar esa resistencia en una diferencia prácticamente definitiva.
Ahí estuvo la verdadera distancia entre ambos equipos.
El Sevilla no perdió porque dejara de luchar ni porque renunciara a competir. Perdió porque se enfrentó a un rival que sabe esperar, que tiene recursos en todas las posiciones y que dispone de futbolistas capaces de convertir una pequeña ventaja en una goleada. Graham Hansen fue la figura que mejor representó esa realidad, participando de manera decisiva en varios de los momentos que terminaron inclinando la balanza y convirtiéndose en una amenaza constante desde el costado derecho.
El conjunto de David Losada deberá quedarse con la parte positiva de una primera mitad en la que consiguió mirar al campeón a los ojos durante muchos minutos y, sobre todo, deberá utilizar esta experiencia como aprendizaje. La Liga F Moeve exige competir cada semana, pero también exige saber levantarse después de las derrotas. El calendario ofrece inmediatamente una nueva oportunidad y el Sevilla tendrá que aprovecharla.
El Jesús Navas guardó así una noche de contrastes. Fue el escenario de la ilusión sevillista después de una victoria inaugural que había alimentado las expectativas de un equipo dispuesto a crecer, pero también fue testigo de la enorme dimensión de un Barcelona que volvió a demostrar por qué continúa siendo el rival al que todos quieren destronar. Durante muchos minutos hubo batalla, resistencia y esperanza, pero el campeón esperó su momento y cuando lo encontró golpeó con una contundencia que terminó haciendo imposible cualquier reacción.
La historia de esta noche, sin embargo, no termina con el pitido final. Para el Barcelona, el triunfo supone un nuevo paso en la defensa de una corona que vuelve a tenerle como principal candidato. Para el Sevilla, representa un golpe que debe servir para aprender, corregir y continuar avanzando. La temporada apenas acaba de comenzar y todavía quedan muchas jornadas, muchas batallas y muchos escenarios por delante.
El 0-4 queda escrito en la clasificación, pero no puede definir por sí solo todo lo que será la temporada del Sevilla. El conjunto hispalense ya demostró en Riazor que tiene capacidad para ganar fuera de casa y ahora deberá demostrar que también tiene capacidad para levantarse después de una derrota frente al campeón. El fútbol no concede demasiado tiempo para mirar atrás y la siguiente oportunidad llegará muy pronto, en Madrid, ante otro rival que también ha comenzado el curso con fuerza.
Mientras tanto, el Barcelona continúa avanzando con paso firme. Nueve goles marcados, ninguno recibido y seis puntos después de dos jornadas son números que explican por sí solos la dimensión del comienzo azulgrana. El vigente campeón ha vuelto a enviar un mensaje al resto de la Liga F Moeve y lo ha hecho de la manera que mejor conoce: ganando, marcando y demostrando que, incluso cuando un rival consigue resistir durante largos periodos, siempre existe una futbolista, una jugada o un instante capaz de romper el equilibrio.
El Sevilla cayó, pero la temporada continúa. Y ahora, después de haber comprobado de primera mano la exigencia que representa enfrentarse al gigante azulgrana, tendrá que levantarse, mirar hacia adelante y convertir el dolor de esta noche en combustible para la siguiente batalla. Porque la Liga F Moeve acaba de comenzar y, aunque el Barcelona haya vuelto a imponer su ley en el Jesús Navas, todavía quedan treinta jornadas por delante para que cada equipo escriba su propia historia .
📋 Ficha técnica |
(0) Sevilla FC: Sullastres; Alba López, Marques, Iris Arnaiz, Esther (Barrios, 74′); Alicia (Isa Álvarez, 60′), Gemma (Sandra Castelló, 60′), Rosa Márquez; Laura Pérez (Cortés, 79′), Raquel y Andrea Álvarez (Clau Blanco, 59′).
(4) FC Barcelona: Cata Coll; Torrejón, Paredes (Martina González, 79′), Martina Fernández, Brugts (Arife Calo, 61′); Sydney, Vicky López (Kika Nazareth, 61′), Pina (Patri Guijarro, 60′); Graham (Vizuete, 78′), Kerolin y Pajor.
Árbitra: Melisa López Osorio (Comité extremeño).
Estadio: Estadio Jesús Navas. 980 espectadores.
Goles |
0-1 Esmee Brugts 9′ ⚽️
0-2 Claudia Pina 45+1′ ⚽️
0-3 Marta Torrejón 45+3′ ⚽️
0-4 Vicky López 58′ ⚽️














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