
⬛️ La joven catalana se une al ambicioso proyecto del representativo canario para la temporada 2026-2027.
El Costa Adeje Tenerife Egatesa, cuarto clasificado en la Liga F Moeve, ha anunciado que acomete el fichaje de Ari Mingueza tras su marcha del Granada Club de Fútbol.

El Costa Adeje Tenerife Egatesa continúa avanzando en la configuración de su plantilla de cara a la temporada 2026/2027 con la incorporación de Ari Mingueza, que se convierte en el segundo fichaje del nuevo proyecto blanquiazul. La centrocampista catalana llega procedente del Granada CF Femenino para reforzar la medular del conjunto dirigido por Yerai Martín.
Ariadna Mingueza García (Santa Perpètua de Mogoda, Barcelona, 22 de marzo de 2003) está llamada a convertirse en una de las protagonistas del mercado de verano en la Liga F. La centrocampista catalana, conocida futbolísticamente como Ari Mingueza, afronta un nuevo reto en su carrera tras cerrar una etapa muy importante en el equipo andaluz y todo apunta a que lo hará vistiendo la camiseta de las guerreras, a pesar de que el Atlético de Madrid mostró interés en su figura.
La salida de Ari Mingueza supone además el final de uno de los ciclos más importantes de la historia reciente del Granada Femenino. La catalana llegó a la entidad nazarí en el verano de 2023 procedente del FC Barcelona, coincidiendo con el regreso del conjunto andaluz a la Liga F. Desde el primer momento se convirtió en una pieza imprescindible para el equipo gracias a su regularidad, su comprensión táctica del juego y su capacidad para asumir responsabilidades pese a su juventud. Con el paso de las temporadas se consolidó como una de las líderes del vestuario hasta portar el brazalete de capitana en numerosas ocasiones. Durante su estancia en Granada disputó 95 encuentros oficiales entre todas las competiciones y alcanzó los 87 partidos en Liga F, convirtiéndose en una de las futbolistas más importantes del proyecto rojiblanco. Su marcha se une a las de otras referentes como Laura Requena “Lauri”, Laura Pérez o Alba Pérez, evidenciando la profunda reconstrucción que afronta la sección femenina del club en un verano marcado por las dificultades económicas y la necesidad de renovar gran parte de la plantilla.

La temporada 2024-2025 volvió a demostrar la enorme confianza que el cuerpo técnico tenía en Ari Mingueza. La centrocampista fue una de las jugadoras con más presencia sobre el terreno de juego y acumuló aproximadamente 2.375 minutos en Liga F, participando en prácticamente todos los encuentros del campeonato. Más allá de las cifras, su importancia se reflejaba en el funcionamiento colectivo del equipo. Era una de esas futbolistas cuya influencia no siempre aparece en los resúmenes ni en las estadísticas de goles o asistencias, pero que resulta fundamental para dar sentido al juego de un equipo. Su capacidad para ofrecer apoyos constantes, conectar líneas, equilibrar la estructura táctica y mantener la circulación de balón convirtió a la catalana en una pieza clave para entender el rendimiento competitivo del Granada durante las últimas campañas.
Desde el punto de vista técnico y táctico, Ari Mingueza representa a la perfección el perfil de centrocampista formado en la escuela del FC Barcelona. Es una jugadora que destaca por su inteligencia futbolística antes que por sus condiciones físicas. Su principal virtud es la lectura del juego. Entiende muy bien los espacios, sabe dónde colocarse para ofrecer una línea de pase a sus compañeras y suele tomar decisiones acertadas bajo presión. Tiene una gran facilidad para interpretar las diferentes fases de los partidos y adaptar su posicionamiento en función de las necesidades del equipo. Cuando el balón está en campo propio se acerca para facilitar la salida limpia desde atrás; cuando el equipo progresa, se convierte en una opción constante entre líneas; y cuando toca defender, ocupa espacios con disciplina para proteger la estructura colectiva.
Una de las características más valoradas de su juego es la calidad de su primer pase. No es una futbolista que busque continuamente acciones espectaculares ni envíos de riesgo innecesarios. Su fútbol se basa en la eficacia, en la precisión y en la capacidad para acelerar o ralentizar el ritmo según lo que demande cada situación. Gracias a esa lectura táctica es capaz de organizar la posesión y dar continuidad a las jugadas. Su porcentaje de acierto en la distribución suele ser elevado porque prioriza las decisiones correctas sobre las acciones llamativas. En muchos aspectos recuerda al perfil clásico de mediocentro organizador que tanto éxito ha tenido históricamente en el fútbol español.
Defensivamente también ofrece garantías. Aunque no destaca por una potencia física extraordinaria ni por una agresividad constante en el duelo individual, compensa esas limitaciones mediante una gran colocación. Sabe cuándo saltar a la presión, cuándo cerrar líneas de pase y cuándo proteger espacios interiores. Su capacidad para interpretar las situaciones defensivas le permite recuperar numerosos balones sin necesidad de realizar entradas espectaculares. Es una jugadora muy disciplinada tácticamente y difícilmente rompe la estructura colectiva por iniciativa propia, algo especialmente valorado por los entrenadores que buscan equilibrio en el centro del campo.

En cuanto a las posiciones que puede ocupar, Ari Mingueza ofrece una versatilidad muy interesante. Su mejor versión probablemente aparece como mediocentro posicional, actuando por delante de la defensa y organizando el juego desde zonas retrasadas. Sin embargo, también puede desempeñarse como interior en un centro del campo de tres jugadoras o incluso como integrante de un doble pivote. Esa capacidad para adaptarse a diferentes sistemas tácticos aumenta considerablemente su valor dentro de una plantilla que aspira a competir por títulos y necesita alternativas de calidad a lo largo de una temporada muy exigente.
Como toda futbolista joven, todavía presenta aspectos mejorables. Uno de ellos es su influencia en el último tercio del campo. Aunque posee calidad técnica suficiente para participar en acciones ofensivas, no es una jugadora especialmente determinante en cifras de goles o asistencias. Tampoco destaca por romper líneas mediante conducciones largas ni por asumir riesgos constantes en el pase vertical. En ocasiones prioriza la seguridad sobre la creatividad, algo que beneficia al equilibrio colectivo pero que limita su impacto ofensivo. Asimismo, frente a rivales muy físicos puede sufrir en determinados contextos donde el partido exige una intensidad alta en los duelos individuales. Sin embargo, se trata de cuestiones habituales en futbolistas de su perfil y edad, y que pueden seguir evolucionando con experiencia y trabajo.
Con apenas 22 años, acumula ya un importante bagaje en la élite del fútbol español, algo poco habitual en jugadoras de su generación. Su experiencia en el Granada le ha permitido desarrollarse lejos del foco mediático del FC Barcelona y asumir responsabilidades que probablemente no habría tenido en otros contextos.
En el esquema de Yerai Martín podría desempeñar un papel muy relevante. El técnico pretende construir un equipo más dominante con balón, capaz de controlar los partidos a través de la posesión y de gestionar diferentes registros competitivos. En ese escenario, Ari puede convertirse en una pieza fundamental para dar fluidez a la circulación, conectar la defensa con el ataque y aportar equilibrio cuando el equipo pierda la posesión. En un sistema 4-3-3 podría actuar como pivote organizador o como interior de control, mientras que en un 4-2-3-1 tendría encaje como integrante de un doble pivote junto a una futbolista de mayor recorrido físico. Su capacidad para interpretar el juego le permitiría complementar diferentes perfiles y adaptarse a múltiples contextos tácticos.
Además, su llegada supondría un aumento importante de la competencia interna dentro de la plantilla. Los equipos que aspiran a pelear por los puestos altos de la clasificación y competir en varias competiciones necesitan profundidad de plantilla, y Ari ofrece precisamente eso: rendimiento inmediato, fiabilidad y margen de crecimiento. No llega como una promesa por desarrollar, sino como una futbolista contrastada en Liga F que ya ha demostrado poder sostener una enorme carga de minutos durante una temporada completa.
Por edad, formación y trayectoria, la catalana reúne todas las condiciones para convertirse en una de las grandes apuestas de futuro del Costa Adeje Tenerife y para dar un salto definitivo en su carrera deportiva. Si mantiene la progresión mostrada durante sus años en Granada, el Heliodoro Rodríguez López puede ser el escenario perfecto para que termine de consolidarse como una de las centrocampistas nacionales más fiables y completas de la Liga F.
La nueva futbolista blanquiazul destaca por su capacidad para dar sentido al juego desde el centro del campo, su buena lectura táctica y el equilibrio que aporta, convirtiéndose en una pieza versátil para el esquema del equipo.
El director deportivo, Jordi Torres, valoró su incorporación señalando que: «Ari es una jugadora que reúne muchas de las cualidades que buscábamos para reforzar nuestro centro del campo. Destaca por su comprensión del juego, su capacidad para aportar equilibrio al equipo y su inteligencia para interpretar diferentes contextos de partido. A pesar de su juventud, ya cuenta con una experiencia importante en Liga F, lo que habla de su madurez competitiva.
“Que una futbolista con su presente y el enorme potencial que tiene por delante haya decidido apostar por nuestro proyecto es una gran noticia para el club. Es una muestra de la confianza que las jugadoras depositan en el trabajo que estamos realizando y refleja la ambición con la que seguimos construyendo esta plantilla”
Y así, en un verano de cambios y decisiones valientes, Ari Mingueza no solo cambia de camiseta: cambia de escenario para una historia que aún está lejos de su capítulo final.

Llega a Tenerife con el peso de la experiencia, la calma de quien ya ha gobernado el centro del campo en escenarios exigentes y la ambición silenciosa de las futbolistas que no necesitan prometer demasiado porque prefieren demostrarlo. En cada pase suyo hay orden, en cada posicionamiento hay lectura, en cada decisión hay una idea clara de juego.
El Heliodoro no solo gana una centrocampista: gana un metrónomo para su fútbol, una pieza que puede convertir el caos en estructura y la duda en continuidad. Y si el fútbol se escribe a base de momentos, Ari llega justo a tiempo para empezar a firmar los suyos.
Porque algunas jugadoras aterrizan y otras aterrizan dejando claro que han venido a cambiar el ritmo del partido.















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