
⚪️ La 9 azulgrana vuelve a estar en lo más alto después de un septiembre extraordinario y de prolongar su estado de forma hasta un Clásico que ya forma parte de la historia de Liga F. Cinco goles y tres asistencias en el campeonato durante el mes que le ha valido el Player of the Month de septiembre en Liga F Moeve, seguidos de una actuación descomunal ante el Real Madrid con cuatro tantos en el 7-0 del Spotify Camp Nou, sitúan a la atacante del FC Barcelona en el centro de todas las miradas. El premio reconoce oficialmente su rendimiento durante septiembre, pero el momento que atraviesa permite entender por qué su nombre vuelve a aparecer entre las grandes protagonistas de la competición.

La Liga F Moeve 2026-2027 ha anunciado oficialmente que la estrella del Fútbol Club Barcelona, vigente campeona de Europa, ha conquistado el primer Player of the Month del curso. Un reconocimiento sustentado en unos números incontestables: cinco goles y tres asistencias durante el mes de septiembre.
El galardón llega después de 285 minutos repartidos en cuatro encuentros de Liga F Moeve, en los que la atacante participó directamente en ocho goles. Cinco tantos y tres asistencias resumen estadísticamente un mes extraordinario, pero detrás de esas cifras existe una futbolista cuyo peso en el juego ofensivo del Barcelona resulta cada vez mayor. El hat-trick conseguido frente al Deportivo Alavés, en una contundente victoria azulgrana por 0-6, fue la expresión más evidente de un rendimiento que se extendió durante todo el periodo contabilizado por la competición.
La elección adquiere todavía más valor si se observa el contexto en el que se produce. La delantera no se marchó al parón internacional simplemente como una de las grandes goleadoras del campeonato, sino como la máxima realizadora de Liga F, con nueve tantos, confirmando desde las primeras jornadas que la extraordinaria temporada que había protagonizado meses atrás no era un episodio aislado. Su nombre volvía a aparecer en la parte más alta de las estadísticas y, con él, una sensación cada vez más difícil de discutir: cuando el Barcelona necesita una futbolista capaz de transformar una acción ofensiva en una ocasión de gol, la 9 vuelve a aparecer.
Para entender qué significa realmente este reconocimiento hay que retroceder hasta el origen del propio Player of the Month, porque la historia de este premio también es, en cierta manera, la historia reciente del crecimiento de Liga F. EA SPORTS eligió a la competición española para incorporar este reconocimiento al fútbol femenino, convirtiendo a Liga F en una competición pionera dentro de una iniciativa que ya tenía recorrido en grandes campeonatos masculinos como LALIGA EA SPORTS, Premier League, Serie A, Bundesliga y Ligue 1. El premio nacía con la intención de reconocer mensualmente a la futbolista que hubiera ofrecido el rendimiento más destacado de la Primera División española, poniendo el foco no solamente en los goles, sino también en las estadísticas y la influencia individual durante cada periodo de competición.
La primera página de esa historia la escribió Rasheedat Ajibade. La atacante nigeriana, entonces futbolista del Atlético de Madrid y actualmente en el Paris Saint-Germain, fue la primera ganadora del Player of the Month de Liga F en septiembre de 2024. Su nombre quedó así unido para siempre al nacimiento de un reconocimiento que, desde entonces, ha ido pasando por algunas de las grandes protagonistas de la competición española.
Después llegaron futbolistas como Alexia Putellas, Patri Guijarro, Edna Imade, Linda Caicedo, Gift Monday, Gio Queiroz y Ewa Pajor, entre otras. Cada una de ellas dejó su propia fotografía en el palmarés, representando diferentes perfiles, generaciones y formas de entender el fútbol ofensivo. El premio comenzó así a construir una identidad propia dentro de Liga F, convirtiéndose en una manera de poner nombre y rostro a las futbolistas que conseguían marcar la diferencia durante cada mes.
Y en esa historia ya aparece Claudia Pina en tres ocasiones. La primera fue en noviembre de 2025, cuando consiguió conquistar por primera vez el reconocimiento. La segunda llegó en mayo de 2026, en plena recta final de una temporada que terminaría con la atacante azulgrana como máxima goleadora de Liga F con 21 tantos. La tercera acaba de llegar en septiembre de 2026, apenas unos meses después de aquel segundo reconocimiento y con el comienzo de una nueva temporada ofreciendo nuevamente una versión extraordinariamente productiva de su fútbol.
La importancia de esta secuencia no está únicamente en el número de premios, sino en la capacidad de Pina para mantenerse dentro de la conversación individual en momentos diferentes, con contextos distintos y con responsabilidades ofensivas que han ido creciendo progresivamente dentro de su equipo. El reconocimiento de mayo y el de septiembre permiten observar perfectamente esa evolución y entender que, aunque la goleadora continúa siendo la misma, el repertorio de la futbolista se ha ampliado.
En mayo, la 9 recibió el Player of the Month después de marcar tres goles en apenas 117 minutos y dos partidos de Liga F. Era el reconocimiento a una futbolista que estaba cerrando una temporada extraordinaria y que había convertido la finalización en una de sus grandes armas. Su producción goleadora durante todo el curso la llevó a terminar como máxima realizadora del campeonato con 21 tantos, confirmándose como una de las grandes referencias ofensivas de la competición.
Septiembre, sin embargo, presenta una fotografía diferente. En esta ocasión son cinco goles y tres asistencias en 285 minutos y cuatro partidos, una producción que permite observar una dimensión más completa de su juego. Pina no se ha limitado a finalizar las acciones que generaba el Barcelona, sino que también ha participado en la creación, ha encontrado compañeras en posiciones de remate y ha intervenido directamente en ocho goles durante el periodo contabilizado.
La diferencia es importante porque ayuda a explicar la evolución de su perfil. La Pina de mayo era una goleadora decisiva en el tramo final de una temporada histórica. La Pina de septiembre sigue siendo esa goleadora, pero añade recursos que hacen todavía más complicado limitar su influencia. Ya no basta con controlar su llegada al área, porque puede retroceder, asociarse, conducir, atacar un espacio diferente o convertirse ella misma en la jugadora que proporciona el último pase.
Ahí empieza realmente el scouting de su juego. Pina es una delantera que no necesita permanecer fija para resultar peligrosa. Su movilidad es una de sus principales virtudes y le permite aparecer en diferentes alturas del ataque, alternando zonas exteriores e interiores según lo que necesite la jugada. Puede comenzar una acción abierta y terminarla cerca del punto de penalti, abandonar la posición de referencia para recibir entre líneas o esperar el momento adecuado para atacar el espacio que deja una defensora cuando abandona su posición.
Esta movilidad tiene una consecuencia directa sobre las estructuras defensivas. Cuando una atacante permanece siempre en el mismo espacio, las defensoras pueden anticipar sus movimientos con mayor facilidad. Cuando Pina cambia constantemente de posición y altura, obliga a las rivales a tomar decisiones sobre si seguirla, mantener la estructura o intercambiar marcas. Cualquiera de esas respuestas puede generar un espacio y la delantera azulgrana tiene una capacidad especialmente desarrollada para identificar cuándo ese espacio aparece.
Su lectura del juego sin balón es, por tanto, tan importante como su capacidad para recibirlo. Muchas de sus ventajas comienzan antes del pase, en ese movimiento aparentemente pequeño que consigue separar a una defensora de su compañera o abrir una línea de pase que un segundo antes no existía. Pina entiende cuándo debe acercarse al balón y cuándo debe alejarse de él para recibir posteriormente en una zona más peligrosa.
Cuando consigue recibir orientada hacia portería, aparece otra de sus grandes virtudes: la capacidad para acelerar la acción. Su primer control puede convertir una recepción aparentemente inofensiva en una situación de ventaja, especialmente cuando dispone de metros para conducir. En espacios abiertos puede atacar directamente a su defensora, cambiar de ritmo y llevar la jugada hacia el último tercio con una verticalidad que obliga a la rival a retroceder.
Cuando el espacio es reducido, su repertorio cambia. La asociación en corto, el control orientado, la descarga rápida y el movimiento posterior le permiten seguir participando en la jugada sin necesidad de disponer de grandes superficies para correr. Esta capacidad resulta especialmente valiosa en un equipo como el Barcelona, que en muchas ocasiones se enfrenta a rivales instalados en bloques bajos y con numerosos efectivos alrededor del área.
Y después aparece el golpeo, uno de los elementos más reconocibles de su perfil. Pina posee una capacidad de finalización que se ha convertido en una de sus principales señas de identidad. Puede resolver con ambas piernas y tiene recursos para finalizar con pocos contactos, una característica especialmente importante dentro del área, donde cada segundo adicional permite a la defensa reorganizarse y cerrar la trayectoria de disparo.
Su amenaza tampoco comienza dentro del área. El golpeo desde media distancia forma parte de su repertorio y obliga a las defensoras a no concederle demasiados metros cuando recibe frontalmente. Si la defensa retrocede, puede encontrar el espacio para disparar; si una rival salta a bloquear el golpeo, aparece la posibilidad de conducir o asociarse; y si la línea defensiva adelanta demasiado su posición, puede atacar el espacio generado a su espalda. Esa variedad convierte cada recepción en una decisión defensiva complicada.
También lo es su capacidad para conducir y superar rivales. Pina no es una delantera que dependa exclusivamente del pase de una compañera para entrar en el área. Puede iniciar la ventaja desde una posición más retrasada, transportar el balón y modificar la velocidad de la jugada. Su conducción tiene un objetivo claro: avanzar hasta que la estructura defensiva tenga que reaccionar, porque cuando la defensa se mueve aparecen nuevas posibilidades para ella y para sus compañeras.
Una compañera puede quedar liberada, puede aparecer un pasillo interior o puede generarse el espacio necesario para que la propia Pina continúe su carrera. Por eso sus tres asistencias de septiembre tienen tanta importancia dentro del análisis de su rendimiento. No son simplemente tres números añadidos a cinco goles; representan una dimensión de su juego que permite comprender que su influencia ya no depende exclusivamente de ser la última futbolista en tocar el balón antes de que entre en la portería.
Pina también puede ser la futbolista que genera la ventaja definitiva. Ese crecimiento como pasadora explica que su perfil sea cada vez más difícil de encasillar. Puede ejercer de extremo, segunda punta o referencia ofensiva, pero su posición nominal no determina necesariamente la zona desde la que termina participando en la acción. Su libertad para moverse y encontrar espacios forma parte de la riqueza de su juego.
También existe una dimensión menos visible que resulta fundamental: su comportamiento cuando el Barcelona pierde el balón. La presión tras pérdida y la capacidad para dificultar la salida rival permiten que siga influyendo incluso cuando la posesión ya no está en los pies de su equipo. En un conjunto que pretende recuperar rápidamente y volver a instalarse en campo contrario, la participación de sus atacantes en esa primera presión resulta esencial, y Pina tiene la movilidad y la intensidad necesarias para formar parte de ese mecanismo.
Por eso reducir a Pina a sus goles sería quedarse demasiado cerca de la superficie. Los goles son la consecuencia más evidente de su juego, pero detrás de cada cifra existe una serie de decisiones que explican por qué la delantera consigue aparecer tantas veces en posiciones de finalización. El movimiento sin balón, la interpretación de los espacios, el control orientado, la conducción, la capacidad para fijar o atraer defensoras, el golpeo y la asociación forman parte de un mismo mecanismo ofensivo.
Su temporada 2025/26 ya había ofrecido una demostración contundente de esa capacidad. Los 21 goles que le permitieron terminar como máxima goleadora de Liga F no aparecieron únicamente por volumen de remates, sino como resultado de una atacante capaz de encontrar diferentes caminos hacia la portería. Septiembre ha servido para confirmar que aquella producción no fue una excepción y que la 9 vuelve a empezar arriba, con una versión todavía más completa.
Cinco goles y tres asistencias en cuatro partidos vuelven a colocarla en el centro de la competición. Su rendimiento tampoco se quedó en Liga F, porque en Champions apareció con una asistencia frente al Paris FC y un doblete ante la Roma, ampliando una dinámica en la que cada competición parece ofrecerle un escenario diferente para demostrar su capacidad ofensiva. La consecuencia fue que la atacante azulgrana llegó al parón internacional como máxima goleadora de Primera División y, apenas unos días después, comenzó octubre de la manera más contundente posible.
El Clásico frente al Real Madrid en el Spotify Camp Nou terminó con un 7-0 y con Pina como gran protagonista ofensiva gracias a sus cuatro goles. El encuentro, además, reunió a 40.533 espectadores y estableció un nuevo récord de asistencia en la historia de Liga F. Aquella actuación pertenece ya a octubre y, por tanto, no forma parte de los datos utilizados para elegir el Player of the Month de septiembre, pero sirve como continuación perfecta de la historia que había comenzado durante el mes anterior.
Porque el premio reconoce septiembre, pero el rendimiento de Pina no se detuvo cuando cambió el calendario. Esa es precisamente una de las características que hacen especialmente interesante su trayectoria dentro de este galardón. La primera ganadora fue Ajibade, que abrió el palmarés en septiembre de 2024. Después llegaron nuevas protagonistas y nuevas generaciones. El premio fue creciendo al mismo tiempo que Liga F consolidaba su identidad y aumentaba la dimensión de sus futbolistas.
Ahora Pina empieza a escribir una historia propia dentro de él. Tres Player of the Month en menos de un año futbolístico, correspondientes a noviembre de 2025, mayo de 2026 y septiembre de 2026, dibujan una continuidad difícil de ignorar. Dos de esos reconocimientos pertenecen, además, a temporadas diferentes, lo que permite observar que su capacidad para ser decisiva no está limitada a una única campaña.
Entre mayo y septiembre existe una evolución evidente: de una goleadora que cerraba una temporada extraordinaria a una atacante que comienza otra demostrando que puede influir en el partido desde muchos más registros. Esa capacidad para permanecer en la élite de la competición cuando las defensas ya conocen sus movimientos, sus zonas preferidas y sus principales recursos es precisamente uno de los elementos que más valor tiene en su crecimiento.
La dificultad para Pina ahora será seguir encontrando espacios cuando todas las rivales saben que deben vigilarla. Sin embargo, su evolución demuestra que dispone de herramientas suficientes para modificar constantemente su manera de hacer daño. Si la defensa cierra el área, puede aparecer fuera de ella; si bloquea su golpeo, puede conducir; si limita sus movimientos interiores, puede abrirse; y si impide que finalice, puede convertirse en la futbolista que encuentra a la compañera mejor situada.
Esa capacidad de adaptación es probablemente una de las mejores explicaciones para entender por qué su nombre vuelve a aparecer en el palmarés. Claudia Pina ya no es solamente una goleadora que gana premios por marcar muchos goles, sino una atacante que puede decidir partidos desde diferentes zonas y mediante diferentes acciones. Puede marcar, asistir, generar espacios, atraer defensoras, superar rivales, presionar y volver a aparecer en el área cuando la jugada parece haber avanzado hacia otro sector.
Y esa evolución conecta perfectamente los tres momentos en los que ha conquistado el Player of the Month. En noviembre de 2025 comenzó a escribir su historia; en mayo de 2026 volvió a hacerlo y se convirtió en la primera futbolista que conquistaba dos premios durante una misma temporada; y en septiembre de 2026 ha vuelto a demostrar que aquello no fue una excepción, sino la consecuencia de una futbolista que ha convertido la regularidad ofensiva en una de sus principales características.
Ahora su nombre vuelve a aparecer junto al de Ajibade, Alexia, Patri, Linda Caicedo, Ewa Pajor y todas las grandes futbolistas que han contribuido a construir el palmarés de un reconocimiento que nació con vocación pionera. La diferencia es que Pina ya no está solamente en esa lista, sino que empieza a destacar dentro de ella por la frecuencia con la que su rendimiento vuelve a situarla entre las protagonistas de Liga F.
Cinco goles, tres asistencias y 285 minutos explican estadísticamente su septiembre. Su movilidad, su capacidad para interpretar espacios, su golpeo, su definición, su conducción y su capacidad asociativa explican futbolísticamente por qué esos números han sido posibles. Y después, cuatro goles en el Clásico han añadido otra página a un momento que parece no tener intención de detenerse.
La 9 azulgrana vuelve a reinar en Liga F y lo hace con una dimensión histórica todavía mayor, porque el premio que comenzó con Rasheedat Ajibade hace apenas dos temporadas ya tiene en Claudia Pina a una de sus figuras más reconocibles. El Player of the Month de septiembre vuelve a llevar su nombre y, mientras la competición continúa construyendo su propia historia, la delantera del Barcelona empieza a escribir una muy particular dentro de ella: la de una futbolista que ha dejado de ser simplemente una ganadora del premio para convertirse, poco a poco, en una de sus grandes protagonistas.
















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