“El Partido de Manu”

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Oficial | España domina el fútbol masculino y femenino

(Fuente: RFEF)

🟨 España vuelve a hacer historia. La conquista del Mundial femenino se suma al título logrado por la selección masculina, convirtiendo a nuestro país en campeón del mundo en ambas categorías y consolidando una generación dorada para el fútbol español.

(Fuente: “El Partido de Manu”)

España vuelve a tocar el cielo del fútbol mundial. La selección española masculina se ha proclamado campeona del mundo por segunda vez en su historia después de conquistar la Copa Mundial de la FIFA 2026, una nueva gesta que permite al fútbol español sumar una segunda estrella a la camiseta nacional y colocar nuevamente a un país entero en la cima del deporte rey. Dieciséis años después de aquella inolvidable conquista de Sudáfrica 2010, cuando un gol de Andrés Iniesta en la prórroga de la final frente a Países Bajos convirtió a España en campeona del mundo por primera vez, la Roja vuelve a escribir una de las páginas más importantes de su historia y confirma que aquella generación que cambió para siempre la manera de entender el fútbol español no fue una excepción, sino el inicio de una época dorada que todavía continúa dejando huella.

La segunda estrella conquistada en 2026 tiene, además, un significado todavía más especial por el momento histórico en el que llega, ya que España se ha convertido en el primer y único país del mundo capaz de ostentar simultáneamente los títulos de campeón del mundo absoluto en categoría masculina y femenina, después de que la selección femenina alcanzara la gloria en Australia y Nueva Zelanda en 2023. Dos estrellas que representan dos generaciones diferentes, dos equipos separados por varios años de historia y dos caminos distintos hacia la gloria, pero unidos por una misma identidad futbolística, por una manera de entender el juego y por una ambición que ha llevado al fútbol español hasta lo más alto del panorama internacional. La selección femenina abrió el camino en 2023, cuando derrotó a Inglaterra por 1-0 en la gran final gracias al histórico gol de Olga Carmona y levantó por primera vez en su historia el trofeo más importante del fútbol femenino. Aquella imagen de las jugadoras españolas celebrando el título se convirtió en uno de los momentos más trascendentales de la historia del deporte español y en el símbolo de una transformación que había comenzado muchos años atrás, pero que encontró en aquella estrella su reconocimiento definitivo. Ahora, tres años después, la selección masculina ha repetido la hazaña y ha añadido una segunda estrella al escudo, haciendo realidad una fotografía que parecía reservada únicamente a los grandes libros de historia: España, campeona del mundo en las dos categorías absolutas al mismo tiempo. Un doblete mundial que trasciende cualquier comparación deportiva y que sitúa al fútbol español ante una dimensión completamente nueva, porque nunca antes un mismo país había conseguido reunir simultáneamente las dos coronas mundiales absolutas. España lo ha logrado y, además, lo ha hecho en un periodo en el que sus dos selecciones nacionales se encuentran instaladas en la élite del fútbol internacional, demostrando que el éxito masculino y femenino no puede entenderse únicamente como dos conquistas aisladas, sino como el resultado de un proceso deportivo que ha situado al fútbol español en una posición privilegiada y que ha permitido construir una identidad reconocible tanto dentro como fuera de sus fronteras.

El fútbol español celebra, por tanto, una segunda estrella masculina que llega acompañada de una estrella femenina que ya forma parte de la historia, dos campeonatos del mundo que simbolizan el crecimiento de un modelo deportivo que ha encontrado en la formación, el talento, la técnica, la posesión del balón y el protagonismo con pelota algunos de sus principales rasgos distintivos. Un modelo que ha trascendido generaciones y que ha permitido que niños y niñas crezcan identificándose con una misma forma de jugar, de competir y de entender el fútbol, con referentes diferentes pero con una identidad común que ha convertido a España en una de las grandes potencias del deporte mundial. Desde Liga F se ha querido trasladar la más sincera felicitación a todos los jugadores, al cuerpo técnico y al conjunto de profesionales que han formado parte de la expedición española durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, así como a la Real Federación Española de Fútbol y a toda la afición española, cuyo apoyo ha acompañado a la selección durante todo el campeonato. El reconocimiento se extiende a todas las personas que han contribuido, desde diferentes ámbitos, a una conquista que ya pertenece para siempre a la historia del deporte español y que permite contemplar con orgullo una fotografía única en el fútbol internacional. La segunda estrella masculina y la estrella conquistada por la selección femenina representan, de esta manera, un éxito colectivo. Son dos títulos que pertenecen a los futbolistas y a las futbolistas que los conquistaron sobre el terreno de juego, pero también a todos aquellos que han trabajado durante años para construir las estructuras que han permitido alcanzar semejante dimensión. Entrenadores, cuerpos técnicos, profesionales médicos, analistas, trabajadores de las federaciones, clubes, academias y canteras forman parte de un camino que ha terminado colocando a España en la cima del mundo. El éxito también pertenece a una afición que ha acompañado a sus selecciones en los momentos más difíciles y que ahora vuelve a celebrar una conquista histórica, porque la segunda estrella masculina se suma a aquella primera que llegó en Sudáfrica 2010 y que marcó un antes y un después en la historia del fútbol español. Dieciséis años después, el fútbol español vuelve a mirar al cielo y vuelve a contar estrellas, aunque esta vez lo hace desde una perspectiva completamente diferente, porque junto a la segunda estrella masculina aparece también la primera estrella femenina, dos símbolos que resumen una transformación profunda del fútbol español y que permiten contemplar un escenario que hace apenas unos años habría parecido imposible. España no solo ha conquistado el mundo, sino que lo ha hecho en las dos categorías absolutas y en un periodo de tiempo que convierte este logro en un acontecimiento sin precedentes. El desafío, ahora, se traslada a la selección femenina, porque la campeona del mundo de 2023 afrontará en Brasil 2027 una oportunidad histórica: convertirse en la tercera selección de la historia capaz de revalidar el título mundial. Hasta ahora, únicamente dos países han conseguido encadenar dos campeonatos del mundo consecutivos. Alemania lo hizo en 2003 y 2007, mientras que Estados Unidos alcanzó la gloria en 2015 y volvió a conquistarla en 2019. España tiene ante sí la posibilidad de entrar en ese reducido grupo de selecciones que han logrado ganar dos Mundiales seguidos y, al mismo tiempo, escribir una página que sería todavía más extraordinaria para la historia del fútbol español. El Mundial de Brasil 2027 será, además, un campeonato especial por muchos motivos. Será la primera Copa Mundial Femenina organizada en Sudamérica y reunirá a 32 selecciones en una competición que aspira a marcar un nuevo récord de seguimiento, asistencia y repercusión internacional.

Brasil, anfitriona del torneo, espera convertir el campeonato en una gran celebración nacional y en una demostración de la pasión que el país siente por el fútbol, mientras España llegará como vigente campeona y con el objetivo de defender su corona, pero también con la ambición de conquistar una segunda estrella que permitiría igualar el número de títulos que ya luce la selección masculina. La Roja femenina quiere dos estrellas y esa ambición ya ha sido expresada públicamente por sus protagonistas. Aitana Bonmatí, una de las grandes referentes de la selección española y del fútbol mundial, puso voz a ese deseo al hablar del próximo Mundial y de la identidad que caracteriza al fútbol español. La centrocampista destacó la forma de jugar de las selecciones nacionales, una filosofía basada en el protagonismo con el balón, la posesión y una identidad que, según sus palabras, comparten tanto los equipos masculinos como los femeninos. “Tenemos una forma única de jugar al fútbol, con ese estilo de querer el balón, de posesión. Es una identidad que sólo tiene nuestro país en el que jugamos todos y todas igual”, señaló Bonmatí en declaraciones a Cazé TV. La futbolista catalana también puso en valor el escenario que espera a la selección española en 2027, ya que jugar un Mundial en Brasil supondrá enfrentarse a un contexto diferente, en un país que respira fútbol, que vive el deporte con una intensidad extraordinaria y que convertirá cada partido en una experiencia única. Para las campeonas del mundo, el desafío será mayúsculo, pero también lo será la motivación. “Jugar un Mundial en Brasil será espectacular porque es uno de los países con los que se identifica el fútbol, donde se juega y se vive fútbol. Vamos a ir a ganar. Los chicos tienen dos estrellas y nosotras también queremos dos. Va a ser difícil, porque va a ser un torneo súper competido, pero vamos a ir a por el Mundial”, subrayó Bonmatí, que también dejó un mensaje que resume una de las grandes aspiraciones del torneo: “Queremos los campos llenos”. Y Brasil parece preparada para responder a esa llamada, porque la selección anfitriona afrontará el Mundial con una ilusión renovada y con el respaldo de un país que ha convertido el fútbol en parte esencial de su identidad. Marta Vieira, capitana y una de las grandes leyendas de la historia del fútbol femenino, ya ha podido comprobar de primera mano la expectación que existe alrededor del campeonato. La brasileña destacó el apoyo recibido durante los encuentros amistosos disputados en el país y aseguró que la afición está esperando con enorme ilusión la llegada del gran torneo. “Hemos podido comprobar el apoyo que estamos recibiendo en los amistosos que hemos disputado en Brasil. Hay mucha ilusión porque llegue nuestro Mundial. Estoy segura de que el público responderá y nos sentiremos arropadas”, afirmó Marta en la previa de la final del Mundial masculino. Brasil será, por tanto, mucho más que la sede de la competición. Será el escenario de un nuevo capítulo en la historia del fútbol femenino y el lugar en el que España tratará de defender el título que conquistó en 2023. Será también el punto de encuentro de una generación que ya sabe lo que significa ser campeona del mundo y que ahora tendrá la oportunidad de convertirse definitivamente en leyenda. España ya ha comenzado a preparar ese camino y la selección conquistó la Nations League 2025 bajo las órdenes de Sonia Bermúdez, quien asumió el cargo de seleccionadora absoluta después de una larga trayectoria vinculada al fútbol femenino y que conoce de primera mano el significado de competir al máximo nivel. La entrenadora madrileña fue, además, testigo privilegiada del Mundial de 2023 desde otra perspectiva, ejerciendo como comentarista de televisión durante aquel campeonato y viviendo desde fuera del terreno de juego una conquista que cambió para siempre la historia de la selección española. La victoria ante Inglaterra permanece todavía en la memoria colectiva del fútbol español y aquel triunfo supuso mucho más que una primera estrella, porque fue la recompensa a décadas de crecimiento, esfuerzo y trabajo en el fútbol femenino, pero también la confirmación de que España había llegado para quedarse en la élite. “Fue la recompensa al trabajo de toda la gente que había sumado para que esa selección hubiera llegado a esa final. Todo el mundo se sintió un poco partícipe de esa estrella. Fue un día mágico”, resumió Sonia Bermúdez en los micrófonos de RNE. Tres años después de aquella conquista, la seleccionadora tiene ante sí la posibilidad de liderar una nueva página histórica, la oportunidad de convertirse en campeona del mundo por segunda vez consecutiva y de llevar a España hasta un territorio reservado hasta ahora a Alemania y Estados Unidos. “El Mundial es lo máximo a lo que una futbolista puede aspirar y en lo que sueña cuando una empieza a jugar”, resumió la madrileña, una frase que adquiere todavía más valor cuando se contempla el camino recorrido por el fútbol femenino español. La selección que conquistó el Mundial en 2023 abrió una puerta que ya no volverá a cerrarse, aquella estrella cambió la percepción del fútbol femenino en España, multiplicó la visibilidad de sus protagonistas y permitió que millones de niñas pudieran mirar a las campeonas del mundo como referentes.

(Fuente: Liga F Moeve)

Ahora, el reto es mantener esa posición privilegiada y demostrar que aquella conquista no fue un punto de llegada, sino el comienzo de una nueva era. El Mundial de Brasil contará con 32 selecciones y, a falta de completar el cuadro definitivo, ya son 14 los equipos que han asegurado su presencia en la cita. Además de Brasil, anfitriona, y España, vigente campeona, ya tienen su plaza selecciones como Australia, China, Japón, Filipinas, Corea del Norte, Corea del Sur, Argentina, Colombia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Francia y Alemania. La presencia de algunas de las grandes potencias mundiales anticipa una competición de máxima exigencia en la que cada partido tendrá una dimensión especial y en la que España tendrá que enfrentarse a una nueva generación de rivales que aspiran a destronar a la vigente campeona. El fútbol femenino internacional ha experimentado un crecimiento extraordinario durante los últimos años y cada vez son más las selecciones capaces de competir al máximo nivel. Europa mantiene una enorme presencia, Asia continúa demostrando su competitividad y Sudamérica afronta el Mundial como una oportunidad para dar un nuevo paso adelante, especialmente en un torneo que tendrá como escenario un país donde el fútbol forma parte de la cultura y de la identidad colectiva. España llegará a Brasil con la presión de ser campeona, pero también con la confianza de quien ya conoce el camino.

Las jugadoras que levantaron el trofeo en 2023 saben lo que significa jugar una final mundialista, enfrentarse a la presión de un torneo de semejante dimensión y responder en los momentos decisivos. A su alrededor, una nueva generación de futbolistas busca hacerse un hueco en la historia y mantener vivo un ciclo que parece destinado a marcar una época. El objetivo será claro: ganar el Mundial y conquistar la segunda estrella. De conseguirlo, España se convertiría en la tercera selección femenina de la historia en revalidar la corona mundial y se uniría a Alemania y Estados Unidos en ese exclusivo grupo de campeonas capaces de repetir título. Pero la dimensión del éxito sería todavía mayor para el fútbol español, porque permitiría completar una imagen absolutamente histórica: dos estrellas en la camiseta masculina y dos en la femenina. El fútbol español ya sabe lo que significa ser campeón del mundo y ahora sabe también lo que significa serlo en las dos categorías absolutas. La segunda estrella masculina conquistada en 2026 ha elevado todavía más la dimensión del momento que vive España, pero, lejos de conformarse, el fútbol femenino mira hacia Brasil con la intención de seguir escribiendo su propia historia. Porque si 2023 fue el año de la primera estrella, 2027 puede convertirse en el año de la segunda, en el campeonato que permita a la selección femenina alcanzar una nueva dimensión y completar un ciclo que ya ha situado a España entre las grandes potencias del fútbol mundial. Mientras la selección femenina prepara su camino hacia Brasil, el fútbol español disfruta de una fotografía única, con dos selecciones campeonas del mundo y dos generaciones de futbolistas que han llevado el nombre de España hasta la cima. Dos títulos que representan el presente y el futuro de un deporte que continúa creciendo y que ha encontrado en el talento, la formación, el trabajo colectivo y una identidad reconocible la fórmula para competir contra los mejores. La conquista masculina de 2026 y la femenina de 2023 han convertido a España en el único país que puede presumir de ser campeón del mundo absoluto en ambas categorías al mismo tiempo, un privilegio reservado para la historia y una demostración de la fuerza de un modelo deportivo que ha encontrado en sus futbolistas y en sus futbolistas, en sus clubes y en sus selecciones, en sus generaciones presentes y futuras, el camino para conquistar la cima. La segunda estrella masculina ya luce sobre el escudo y la primera estrella femenina continúa simbolizando el comienzo de una nueva era. En el horizonte aparece Brasil, un país que entiende el fútbol como pocos y que será el escenario en el que España intentará volver a hacer historia. La selección femenina tendrá la oportunidad de defender su corona, conquistar su segundo Mundial consecutivo y acercarse todavía más a una imagen que ya forma parte de los sueños del fútbol español: dos estrellas para ellos y dos estrellas para ellas. España ya ha demostrado que puede llegar a lo más alto y ahora quiere demostrar que también puede quedarse allí. El reto será enorme, la competencia será feroz y el camino estará lleno de obstáculos, pero la campeona del mundo ya conoce la sensación de levantar el trofeo más importante de todos.

En 2027, en Brasil, volverá a intentarlo con una generación que no quiere vivir del recuerdo de 2023, sino construir su propia historia. Porque el fútbol español ya ha conquistado el mundo en masculino y femenino, ya ha alcanzado una cima que durante décadas parecía inalcanzable y ahora se encuentra ante una oportunidad que puede convertir una época dorada en una auténtica era histórica. Dos estrellas en la camiseta masculina, una en la femenina y un Mundial por delante para intentar que la historia vuelva a repetirse. España ya sabe lo que significa ser campeona del mundo. Ahora quiere volver a serlo y, si es posible, hacerlo otra vez junto a sus compañeros de la selección masculina, manteniendo al fútbol español en lo más alto y demostrando que aquella primera estrella conquistada en Australia y Nueva Zelanda no fue el final de un sueño, sino el principio de una historia que todavía tiene muchos capítulos por escribir.

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