La crónica | Remontada del Athletic Club y rugido en Lezama

(Fuente: Liga F Moeve)

🔳 Festival goleador del Athletic en Lezama para doblegar por 4-1 a un Madrid CFF que acabó con diez futbolistas.

La previa |

(Fuente: Liga F Moeve)

El domingo se jugaba un auténtico partido clásico en la Liga Profesional de Fútbol Femenino entre el Athletic Club y el Madrid CFF, un evento que convenía no perder de vista, pues era uno de esos que guarda puro balompié sin levantar ruido mediático.

El pulso pulso entre dos equipos que se miran de cerca en la clasificación, que comparten ambición y que llegan en un momento de la temporada donde cada punto pesa más que nunca. A las 17:00 horas, en el corazón de Lezama, el Athletic Club Femenino y el Madrid CFF se enfrentan en un duelo que es mucho más que un partido de media tabla. Es una batalla por acercarse al tren de las posiciones nobles, por reivindicar proyectos, por demostrar que el fútbol femenino español sigue teniendo historias profundas más allá de los nombres habituales que dominan titulares.

Porque hay partidos que no se miden solo por los puntos en juego, sino por lo que representan dentro del mapa emocional del campeonato. Y este lo es. Dos equipos separados por apenas un punto, dos estilos que se respetan y se conocen, dos trayectorias diferentes que convergen en un mismo momento competitivo. El Athletic llega décimo con 29 puntos después de una victoria de oficio en el derbi ante la SD Eibar Femenino, mientras que el Madrid CFF aterriza en Lezama como séptimo clasificado con 30 puntos tras un contundente 5-0 frente al Alhama CF ElPozo.

En el papel la diferencia es mínima. En el campo, puede significar mucho.

Lezama es uno de esos lugares donde el fútbol femenino tiene memoria. Allí han crecido generaciones de jugadoras, se han construido títulos y también se han vivido reconstrucciones. El Athletic es uno de los clubes históricos del fútbol femenino español, uno de los pioneros en apostar por una estructura sólida mucho antes de que la profesionalización fuese una realidad tangible. Y cada vez que las leonas juegan en casa, hay algo de tradición que pesa en el aire.

No es solo el césped, ni las gradas, ni el escudo bordado en la camiseta rojiblanca. Es una manera de entender el fútbol que se ha transmitido durante décadas: intensidad, orgullo, identidad y una relación muy particular con su cantera. El Athletic nunca ha renunciado a su esencia. Y eso, en el fútbol moderno, tiene un valor enorme.

Pero esta temporada ha sido un camino lleno de curvas para el conjunto bilbaíno. El equipo ha alternado grandes actuaciones con momentos de irregularidad que le han impedido engancharse definitivamente al grupo de aspirantes europeos. Aun así, cada vez que las leonas han encontrado continuidad competitiva, han demostrado que siguen siendo un rival incómodo para cualquiera.

La victoria por 0-1 ante el Eibar fue un ejemplo de ese carácter competitivo. Un partido trabajado, de pocos espacios, donde el Athletic supo resistir, esperar su momento y golpear con eficacia. Tres puntos que no solo suman en la clasificación, sino que refuerzan la confianza de un equipo que sabe que la temporada entra en su fase decisiva.

Pero el duelo contra el Madrid CFF llega con bajas sensibles. La ausencia de Maite Zubieta por sanción, tras ver la quinta tarjeta amarilla, obliga a reorganizar el entramado defensivo. Y a eso se suman las lesiones de Bibiane Schulze, Estefa y Patri Zugasti, que reducen las opciones de rotación en una plantilla que ya de por sí apuesta por un núcleo competitivo muy definido.

Aun así, el Athletic no es un equipo que se excuse en las ausencias. Históricamente ha sabido convertir la adversidad en un motor competitivo. Cuando el calendario aprieta y las piezas faltan, suele aparecer ese espíritu colectivo que caracteriza al club. Un bloque que presiona alto, que compite cada balón como si fuese el último y que entiende el juego desde la intensidad.

Del otro lado del campo estará un equipo que en los últimos años ha ido ganando personalidad dentro de la Liga F: el Madrid CFF. Un club que nació con vocación de crecimiento y que ha sabido consolidarse como una estructura competitiva dentro del fútbol femenino español. Sin el respaldo mediático de los grandes clubes históricos de la capital, el Madrid CFF ha construido su lugar a base de trabajo silencioso, planificación y talento.

El proyecto deportivo ha evolucionado temporada tras temporada, y el equipo dirigido por Juanjo Sánchez Vera llega a este tramo del campeonato con la sensación de que puede aspirar a algo más que la permanencia cómoda que durante años fue su objetivo principal.

La victoria por 5-0 frente al Alhama fue una declaración de intenciones. Un partido dominado de principio a fin, con un ataque inspirado y una defensa que apenas concedió oportunidades. Cuando el Madrid CFF encuentra espacios y ritmo ofensivo, se convierte en un equipo difícil de frenar.

Ese partido también reflejó algo que caracteriza al equipo madrileño: su capacidad para castigar errores. No necesita dominar la posesión durante noventa minutos para generar peligro. Le basta con detectar el momento adecuado para acelerar el juego y aprovechar los espacios.

Sin embargo, no todo es perfecto en el conjunto visitante. La única baja confirmada para este partido es la de Nerea Sánchez, que no pudo participar en el último encuentro y tampoco estará disponible para el viaje a Lezama. Una ausencia que resta alternativas en determinadas fases del partido, especialmente en el trabajo de banda.

Pero más allá de nombres propios, el Madrid CFF llega con una idea clara: competir de tú a tú ante un rival histórico y demostrar que su posición en la tabla no es casualidad.

La clasificación refleja lo ajustado de este enfrentamiento. Séptimas contra décimas. Treinta puntos frente a veintinueve. Una distancia que puede cambiar en apenas noventa minutos. Y en una liga cada vez más competitiva, cada jornada se convierte en una oportunidad para escalar posiciones o quedarse atrapado en la zona media.

Ese es precisamente el contexto que hace tan atractivo este partido. No se trata solo de sumar tres puntos. Se trata de marcar territorio en la pelea por la parte alta de la tabla media, donde varios equipos luchan por acercarse al grupo de aspirantes europeos.

El Athletic quiere recuperar sensaciones y demostrar que su proyecto sigue siendo competitivo. El Madrid CFF quiere consolidar su crecimiento y mirar hacia arriba sin complejos.

La historia entre ambos equipos también añade un matiz especial al duelo. Athletic y Madrid CFF se han enfrentado en diecinueve ocasiones a lo largo de los años. El balance favorece al conjunto vasco, con diez victorias frente a ocho triunfos madrileños y un empate.

Una estadística que refleja lo equilibrada que ha sido esta rivalidad desde que el Madrid CFF llegó a la máxima categoría.

Pero si hay un recuerdo reciente que pesa en la memoria de ambos equipos es el partido de la primera vuelta. Aquella tarde en el estadio Fernando Torres, el Athletic se impuso por 0-2 con una actuación muy sólida, demostrando que sabe competir lejos de Lezama.

Ese resultado añade un ingrediente extra al choque del domingo. El Madrid CFF llega con la oportunidad de ajustar cuentas deportivas, de demostrar que aquel resultado fue solo un capítulo dentro de una rivalidad mucho más abierta.

Y es que los enfrentamientos entre estos dos equipos rara vez son previsibles. Suelen ser partidos de ritmo alto, con momentos de dominio alterno y con detalles individuales que terminan marcando la diferencia.

Tácticamente el partido promete ser interesante. El Athletic suele apostar por un fútbol vertical, con presión intensa y transiciones rápidas. Cuando recupera el balón en campo rival, busca llegar al área contraria con pocos toques. Ese estilo directo puede resultar especialmente peligroso si logra desordenar la estructura defensiva del Madrid CFF.

El equipo madrileño, por su parte, se siente cómodo alternando fases de posesión con momentos de repliegue. No le incomoda esperar atrás si eso le permite lanzar contragolpes con velocidad. La clave para las visitantes estará en gestionar los espacios y evitar pérdidas en zonas comprometidas.

Porque el Athletic en Lezama es un equipo que se alimenta de la energía del entorno. Cuando el público aprieta y el equipo encuentra ritmo, los partidos pueden convertirse en un vendaval.

Pero también hay un elemento psicológico que no debe subestimarse. La presión competitiva de la recta final de temporada puede jugar un papel importante. Los equipos que logran mantener la calma y ejecutar su plan de juego suelen llevar ventaja.

En ese sentido, el Madrid CFF ha mostrado una madurez competitiva interesante en las últimas jornadas. El equipo ha aprendido a gestionar diferentes contextos de partido, algo fundamental en una liga tan equilibrada.

Sin embargo, jugar en Lezama siempre es un desafío particular. El Athletic sabe convertir su campo en un territorio incómodo para los rivales. Las dimensiones, el ritmo de juego y la intensidad del equipo local obligan a los visitantes a adaptarse rápidamente.

Si algo ha demostrado el fútbol femenino español en los últimos años es que la competitividad ha crecido de forma notable. Ya no existen partidos sencillos. Cada jornada ofrece duelos abiertos, imprevisibles, donde cualquier equipo puede sorprender.

Este Athletic-Madrid CFF es un ejemplo perfecto de esa evolución. Dos clubes con historias distintas pero con la misma ambición de seguir creciendo dentro de la Liga F.

Para el Athletic, el objetivo inmediato es acercarse a los puestos que permiten soñar con algo más que la permanencia tranquila. Para el Madrid CFF, la misión es consolidar su posición en la zona media-alta y demostrar que puede competir con regularidad contra equipos históricos.

En términos emocionales, el partido también tiene su carga simbólica. Lezama representa una parte fundamental de la historia del fútbol femenino español. Allí se formaron jugadoras que marcaron época. Allí se ganaron títulos cuando el fútbol femenino aún luchaba por reconocimiento.

Cada partido que se juega en ese escenario es, de alguna manera, un recordatorio de ese legado.Pero el fútbol siempre mira hacia adelante. Y este domingo lo que importa es el presente. Noventa minutos en los que dos equipos intentarán imponer su estilo, gestionar sus momentos y aprovechar cada detalle.

Porque en partidos tan equilibrados, los pequeños detalles suelen decidir el resultado. Un balón parado, una recuperación en campo rival, un error defensivo o una inspiración individual pueden cambiar la historia del encuentro.

El Athletic sabe que tiene una oportunidad de oro para superar al Madrid CFF en la clasificación. El Madrid CFF sabe que una victoria en Lezama sería un golpe de autoridad en su temporada.

Así que todo está preparado para una tarde de fútbol en estado puro. Un partido donde la intensidad, la estrategia y el orgullo competitivo se mezclarán durante noventa minutos.

Y como diría Manu en esos momentos donde el balón empieza a rodar y el fútbol se convierte en algo más que un juego:

Hoy no importa la tabla, ni las estadísticas, ni los pronósticos. Hoy importa quién cree más en lo que hace cuando el partido se vuelve incómodo. Quién gana los duelos, quién llega primero al balón dividido, quién mantiene la cabeza fría cuando el reloj aprieta.Porque el fútbol, al final, siempre encuentra la forma de premiar a quienes se atreven.

Y en Lezama, cuando el árbitro mire su reloj y el balón empiece a moverse, el Athletic y el Madrid CFF sabrán que este no es un partido cualquiera.

Es uno de esos partidos donde se demuestra de qué está hecho un equipo.

El choque al detalle |

LigaFMoeve | #AthleticClubMadridCFF

(Fuente: Liga F Moeve)

🔜 NEXT GAME

🏆 Liga F Moeve

✨ Temporada 2025-2026 ✨

💜 #V8MOSGANANDO

🔥 Athletic Club 🆚 Madrid CFF 🔥

❤️🤍 – 🤍🩷

📅 Domingo, 15 de marzo de 2026

⏰ 17:00 horario peninsular

🙌🏻 Matchday 22 | Día de partido

📺 RTVE Play

🏟️ Instalaciones de Lezama, Vizcaya

Los XI |

tardes en las que el fútbol parece detener el tiempo unos segundos antes de empezar. El murmullo de la grada, el eco del balón cuando golpea el césped en el calentamiento, la sensación de que algo está a punto de pasar. En Lezama ocurre muchas veces. Y este domingo, cuando el reloj se acerque a las cinco de la tarde, el silencio previo al pitido inicial tendrá ese sabor especial de los partidos que pueden marcar el rumbo de una temporada.

Porque cuando el balón empiece a rodar en la Liga F entre el Athletic Club Femenino y el Madrid CFF, no será simplemente un encuentro más del calendario. Será el choque entre dos equipos que se miran de reojo en la clasificación, separados por apenas un punto, conscientes de que cada jornada que pasa pesa más que la anterior.

Lezama vuelve a ser escenario de una de esas tardes donde el fútbol femenino se juega también desde la identidad. Desde el orgullo de un club histórico que nunca ha renunciado a su manera de competir. Desde la ambición de un proyecto madrileño que lleva años creciendo en silencio hasta convertirse en un rival incómodo para cualquiera.

El Athletic salta al campo con la idea clara de dominar los espacios desde su estructura de tres centrales. Bajo palos aparece la figura segura de Maddi Nanclares, guardiana de la portería rojiblanca, siempre atenta para ordenar desde atrás y sostener al equipo cuando el partido se vuelva incómodo.

Por delante, el dibujo defensivo se construye con tres nombres que representan solidez y concentración: Eider Arana, Maddi Torre y Naia Landaluze, un triángulo de centrales pensado para cerrar espacios y permitir que el equipo respire cuando el rival intente progresar por dentro.

Las bandas, como tantas veces en el fútbol moderno, serán territorio de ida y vuelta. Allí aparecerán dos jugadoras llamadas a multiplicarse durante los noventa minutos: Sara Ortega y Ane Elexpuru. Carrileras, sí, pero también extremos cuando el Athletic decida empujar el partido hacia el área rival.

En el corazón del campo, el doble pivote promete ser uno de los puntos estratégicos del encuentro. Leire Baños y Maite Valero tendrán la misión de equilibrar al equipo, de sostener la presión y de encontrar el primer pase que active a las jugadoras de ataque.

Y arriba, el Athletic presenta un frente ofensivo joven, dinámico y con hambre. Clara Pinedo, Ane Azkona y Daniela Agote formarán el tridente encargado de transformar la energía de Lezama en ocasiones de gol. Tres perfiles distintos que, combinados, pueden convertir cualquier transición en una amenaza.

Pero enfrente no habrá un rival dispuesto a esperar sin responder.

El Madrid CFF también llega a Lezama con una alineación pensada para competir cada metro del campo. En la portería aparece Paola Ulloa, una guardameta acostumbrada a partidos exigentes y que sabe que en escenarios como este la concentración debe ser total desde el primer minuto.

La defensa visitante se articula con la experiencia de Sandra Villafañe y Mónica Hickmann como pareja de centrales, dos futbolistas que conocen bien los duelos físicos y que tendrán trabajo ante la movilidad del ataque rojiblanco. En los laterales aparecerán Núria Mendoza y Alba Ruiz, responsables de cerrar las bandas pero también de acompañar las salidas ofensivas.

El centro del campo del Madrid CFF llega cargado de talento y trabajo. Sara Björk Gunnarsdóttir Antonsdóttir, Esther Laborde, Marina Rivas y Ángela Sosa forman una línea de cuatro que mezcla despliegue físico, visión de juego y capacidad para cambiar el ritmo del partido.

Y arriba, la amenaza visitante tendrá acento nórdico. Kamilla Melgård y Emilie Nautnes serán las encargadas de buscar el gol, de atacar los espacios y de castigar cualquier desajuste defensivo del Athletic.

Así empieza esta historia. Con dos equipos preparados, con Lezama respirando fútbol y con noventa minutos por delante donde cada balón dividido contará una pequeña parte del relato.

Porque cuando el árbitro señale el inicio y el balón comience a rodar, todo lo demás desaparecerá.

Solo quedará el fútbol. Y en tardes como esta, el fútbol siempre tiene algo que decir.

Hay tardes en las que el fútbol no se limita a noventa minutos. Tardes en las que el balón cuenta una historia que empieza antes del pitido inicial y que termina mucho después del último aplauso. Historias de orgullo, de talento, de reacción y de ese espíritu competitivo que convierte un partido de liga en una pequeña epopeya deportiva.

Eso fue exactamente lo que ocurrió en Lezama en el duelo entre el Athletic Club Femenino y el Madrid CFF en la Liga F, una tarde que comenzó con igualdad máxima, que tuvo uno de los goles más espectaculares de la temporada y que terminó convertida en una remontada contundente del conjunto rojiblanco ante su público.

La historia empezó incluso antes de que el balón comenzara a rodar. En la tradicional foto del once inicial, las jugadoras del Athletic posaron acompañadas por catorce niñas del Alcázar CF.

Pequeñas futbolistas que miraban a las jugadoras rojiblancas con esa mezcla de admiración e ilusión que explica mejor que cualquier discurso el crecimiento del fútbol femenino. Algunas sostenían la camiseta con orgullo, otras apenas podían contener la sonrisa. Era la imagen perfecta del presente y del futuro del deporte compartiendo el mismo instante.

Cuando el árbitro señaló el inicio del encuentro, el partido comenzó con el tono que se esperaba de dos equipos separados por apenas un punto en la clasificación. Nadie quería conceder espacios. Nadie quería cometer errores tempranos. Durante los primeros minutos, la igualdad fue absoluta, con ambos conjuntos midiendo cada movimiento y buscando encontrar el ritmo adecuado para hacer daño.

El primer acercamiento del partido llegó desde las botas de Marina Rivas. La centrocampista del Madrid CFF levantó la cabeza desde el costado derecho y envió un balón al área con la intención de encontrar a alguna compañera entre centrales. El envío llevaba intención, pero Adriana Nanclares leyó perfectamente la jugada, salió con seguridad y atrapó el balón con firmeza, evitando que el peligro se desarrollara.

La propia Marina Rivas volvió a intentarlo poco después. Esta vez lo hizo con un disparo desde media distancia tras una recuperación visitante en el centro del campo. La jugadora del Madrid CFF armó el golpeo con decisión buscando sorprender, pero la defensa rojiblanca reaccionó rápido y bloqueó el tiro antes de que llegara a portería.

El Athletic respondió con una aproximación protagonizada por Ane Azkona. La delantera encontró un espacio entre centrales, controló el balón y se animó con un remate que finalmente salió desviado. Fue la primera señal clara de que el equipo bilbaíno también estaba dispuesto a buscar la portería rival.

El partido avanzaba con ese equilibrio constante, con dos equipos que alternaban pequeños momentos de iniciativa pero sin lograr romper el orden defensivo del rival. Cada balón dividido se disputaba con intensidad, cada transición se defendía con disciplina. Parecía uno de esos encuentros destinados a resolverse por un detalle. Y ese detalle llegó en el minuto veinticinco con una jugada que nadie en Lezama olvidará fácilmente.

El Madrid CFF dispuso de un saque de esquina. La encargada de ejecutarlo fue Ángela Sosa. La centrocampista sevillana colocó el balón con calma, observó el movimiento de sus compañeras dentro del área y golpeó el balón con una rosca perfecta. El centro salió cerrado, describiendo una trayectoria que inicialmente parecía buscar el corazón del área. Las defensas del Athletic se preparaban para despejar mientras Adriana Nanclares calculaba el momento de intervenir. Pero la pelota siguió cerrándose de manera inesperada. El efecto era tan pronunciado que el balón terminó describiendo una curva imposible. Cuando Nanclares quiso reaccionar, la pelota ya estaba cayendo directamente hacia la portería. El balón descendió justo debajo del larguero y se coló dentro de la red. Gol olímpico. Uno de los goles más espectaculares de la temporada. Durante unos segundos Lezama quedó en silencio, como si el estadio necesitara procesar lo que acababa de ver. El Madrid CFF se adelantaba en el marcador con el 0-1 en el minuto 26 de juego gracias a una genialidad de Ángela Sosa.

Pero el Athletic demostró inmediatamente por qué es un equipo que nunca baja los brazos. Las rojiblancas reaccionaron con personalidad y apenas cinco minutos después encontraron el empate.

La jugada comenzó en la banda derecha, donde Sara Ortega recibió el balón con espacio. Levantó la cabeza buscando compañeras dentro del área, con Ane Azkona esperando el centro entre las defensoras. Ortega decidió enviar el balón al área, pero lo que salió de su pie fue algo más que un simple centro. Fue un centro-chut cargado de intención. El balón salió con fuerza y una trayectoria complicada. Azkona amagó con rematar, pero decidió no tocarlo en el último instante.

Ese gesto resultó decisivo. El balón continuó su recorrido, botó delante de la portería y terminó colándose en la red sin que Paola Ulloa pudiera reaccionar a tiempo. El empate devolvía el equilibrio al marcador y encendía definitivamente a la grada de Lezama por culpa del 11 en el 31, tocaba resetear desde cero .

El Athletic Club se creció tras el gol. Daniela Agote estuvo muy cerca de completar la remontada en una jugada que arrancó desde la banda con velocidad. La extremo controló el balón, se perfiló hacia dentro y disparó buscando el segundo palo. El remate era peligroso, pero Paola Ulloa reaccionó con reflejos espectaculares sacando el pie para desviar el balón cuando parecía destinado a entrar.

El equipo rojiblanco siguió insistiendo antes del descanso. En una jugada posterior, Naia Landaluze se elevó dentro del área para conectar un cabezazo que llevaba dirección de gol. Sin embargo, Ulloa volvió a aparecer para atrapar el balón y mantener el empate antes del paso por vestuarios.

Tras el descanso llegaron cambios que terminarían marcando el destino del partido. El Athletic introdujo a Jone Amezaga y Irene Oguiza buscando aumentar la presencia ofensiva. Y el impacto fue inmediato.

La primera ocasión de la segunda mitad volvió a llevar la firma de Sara Ortega, que se animó con un disparo que se marchó por encima del larguero. Pero la jugada siguiente cambiaría el rumbo del partido.

Clara Pinedo envió un balón al área que parecía sencillo para la portera visitante. Paola Ulloa salió para atraparlo, pero el balón se le escapó de las manos. El rechace quedó muerto dentro del área. En ese instante apareció la intuición de las grandes delanteras. Jone Amezaga reaccionó antes que nadie, atacó el balón con rapidez y lo empujó al fondo de la red para hacer el 21, en el 47 del choque y la remontada se consumaba en Lezama.

El Madrid CFF trató de reaccionar introduciendo cambios, entre ellos la entrada de Nerea Sánchez en el centro del campo para intentar recuperar el control del partido. Durante algunos minutos el equipo madrileño intentó volver a meterse en el encuentro.

La ocasión más clara llegó tras una acción de Emilie Nautnes. La delantera noruega conectó un disparo que obligó a Adriana Nanclares a intervenir con una gran parada. El balón quedó suelto dentro del área y Nautnes fue a por el rechace con la intención de empatar. Sin embargo, en su intento de rematar terminó impactando con la bota en el tobillo de Eider Arana. La árbitra interpretó la acción como peligrosa y mostró la tarjeta roja directa a la delantera visitante.

Con una jugadora más sobre el campo, el Athletic aprovechó para aumentar su dominio. En el minuto 67 llegó el tercer gol del partido. La jugada comenzó con un balón colgado al área que encontró la cabeza de Naia Landaluze. La defensora ganó el primer salto y prolongó el balón con un cabezazo que dejó la pelota flotando dentro del área. Allí apareció Leire Baños. La centrocampista se elevó por encima de la defensa y conectó un cabezazo firme que se coló en la portería visitante, ampliando la ventaja rojiblanca y desatando la celebración en las gradas de Lezama al son del 31 en el minuto 68, habría más tela por cortar.

Con el partido prácticamente decidido, el Athletic todavía encontró tiempo para cerrar la goleada. La jugada nació en la banda con una incorporación ofensiva de Ane Elexpuru. La carrilera avanzó con decisión, levantó la cabeza y envió un pase preciso hacia el interior del área. Allí apareció nuevamente Ane Azkona, que controló con serenidad y definió con sangre fría ante Paola Ulloa para marcar el 41 definitivo del encuentro a los 73 de este envite .

El marcador reflejaba ya un contundente 4-1, pero el Athletic no dejó de buscar más. Jone Amezaga estuvo cerca de firmar su doblete en varias ocasiones. En una de ellas, Alba Ruiz logró despejar el balón casi sobre la línea de gol. En otra, el disparo de la delantera se estrelló contra el poste. Y en una tercera tentativa, Paola Ulloa volvió a intervenir con una parada que evitó el quinto tanto.

Cuando el árbitro señaló el final del partido, Lezama celebraba una victoria que había empezado cuesta arriba y que terminó convertida en una demostración de carácter colectivo. Sara Ortega, autora del empate y elegida MVP del encuentro, simbolizó esa reacción del Athletic que transformó un partido igualado en una remontada memorable.

Y mientras las jugadoras celebraban sobre el césped, en la grada seguían observando aquellas niñas del Alcázar CF que habían acompañado al equipo en la foto inicial. Quizá alguna de ellas soñaba en ese momento con marcar un gol en un estadio como Lezama. Porque el fútbol siempre continúa, y tardes como esta recuerdan que las grandes historias del deporte empiezan muchas veces con un simple balón rodando sobre el césped.

El Athletic Club suma un triunfo de muchos quilates que le permiten situarse octavo 32 unidades, dos guarismos por encima de un Madrid CFF al que ni siquiera la llegada de Sánchez Vera al banquillo le ha dado opción de pelear por Europa y esta temporada ya no tiene emoción en Fuenlabrada, eso sí, la salvación está asegurada.

Próximo capítulo, recibir al Espanyol de Barcelona en el Estadio Fernando Torres dentro de siete días y que se podrá disfrutar en 3CAt y DAZN.

(Fuente: Liga F Moeve)

📋 Ficha técnica |

Athletic Club:
Adriana Nanclares; Eider Arana, Maddi Torre, Naia Landaluze; Sara Ortega, Ane Elexpuru; Leire Baños, Maite Valero; Clara Pinedo, Ane Azkona y Daniela Agote.
También jugaron: Jone Amezaga, Irene Oguiza y otras rotaciones del banquillo.
Entrenador: cuerpo técnico del Athletic Club.

Madrid CFF:
Paola Ulloa; Núria Mendoza, Sandra Villafañe, Mónica Hickmann, Alba Ruiz; Marina Rivas, Esther Laborde, Ángela Sosa, Antonsdóttir; Kamilla Melgård y Emilie Nautnes.
También jugaron: Nerea Sánchez y otras jugadoras desde el banquillo.

Tarjetas:
Roja directa para Emilie Nautnes (min. 60 aprox.) por una entrada peligrosa sobre Eider Arana tras intentar rematar un rechace.

MVP del partido: Sara Ortega (Athletic Club).

Incidencias:
Las jugadoras del Athletic Club posaron en la foto inicial acompañadas por 14 niñas del Alcázar CF, en un gesto de promoción del fútbol base femenino antes del inicio del encuentro en Lezama. El partido comenzó con máxima igualdad y quedó decidido en la segunda parte tras la remontada del Athletic y la expulsión de la delantera visitante.

Goles |

O-1 Ángela Sosa Martín 25’ ⚽️
1-1 Sara Ortega 30’ ⚽️
2-1 Jone Amezaga 50’ ⚽️
3-1 Leire Baños 67’ ⚽️
4-1 Ane Azkona 78’ ⚽️

Vídeo |

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