“El Partido de Manu”

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Oficial | Celia Segura ya es jugadora del Atlético de Madrid

(Fuente: “El Partido de Manu”)

🟨 La atacante de 19 años llega a Alcalá de Henares a préstamo por parte del vigente campeón de Europa.

El Club Atlético de Madrid y el Fútbol Club Barcelona Femenino han anunciado oficialmente que alcanzaron un acuerdo en firme para acometer la cesión simple de Celia Segura Rodríguez al subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola de cara al curso 2026-2027.

La operación es una fórmula habitual en las oficinas de Alcalá de Henares, no en vano, el curso pasado ya se activó para adquirir los derechos de Júlia Bartel procedente del Chelsea Football Club de la WSL y fue beneficioso tanto para el equipo como para la nueva jugadora de la Juventus de Turín.

El pacto entre blaugranas y colchoneras va a unir a la futbolista natural de Badalona con la entidad que preside Lola Romero hasta el próximo 30 de junio de 2027, como máximo.

El movimiento era clave para el conjunto de la capital española después de haber perdido a figuras de la parcela ofensiva como Priscila Chincilla (Agente libre) o Maca Portales, quien ya está en Roma para vestir los colores de la Lazio y da profundidad a la plantilla mientras se ultiman los detalles del regreso de Jenni Hermoso en forma de traspaso por parte de Tigres Femenil.

La nueva perla del equipo rojiblanco tiene 19 allá de edad y antes de marcharse del Johan Cruyff renovó por el vigente campeón de la Liga de Campeones Femenina hasta 2029 y aterriza en su nuevo club como flamante ganadora de la Eurocopa Sub-19 con la Selección Española de Fútbol a las órdenes de David Aznar en suelo balcánico.

La operación encaja de lleno en los planes deportivos de ambas entidades y responde a una estrategia que, en el caso del Atlético de Madrid, pretende sentar las bases de un nuevo proyecto a medio y largo plazo. El conjunto rojiblanco afronta un verano especialmente importante para el futuro de su sección femenina, un periodo en el que la dirección deportiva trabaja para reconstruir una plantilla que ha sufrido movimientos relevantes y que necesita incorporar nuevas piezas capaces de asumir responsabilidades en el presente, pero también de convertirse en referentes del equipo durante las próximas temporadas.

El escenario que se presenta en este mercado de fichajes obliga al Atlético a mirar en diferentes direcciones. Por un lado, el club necesita futbolistas con experiencia, personalidad y capacidad competitiva para afrontar desde el primer día la exigencia de una temporada en la que los objetivos volverán a ser ambiciosos. Por otro, la planificación deportiva también pasa por rejuvenecer determinadas posiciones y apostar por jugadoras que todavía tengan un amplio margen de crecimiento. La intención es construir una plantilla equilibrada, con diferentes perfiles y generaciones, capaz de combinar la experiencia de las futbolistas más consolidadas con el talento de aquellas jóvenes llamadas a marcar el futuro del fútbol femenino rojiblanco.

Dentro de esa hoja de ruta, el nombre de Celia Segura aparece como una opción especialmente atractiva. La futbolista reúne varias de las características que busca el Atlético de Madrid para esta nueva etapa y representa un perfil que puede encajar perfectamente en la filosofía de un proyecto que pretende volver a crecer desde los cimientos. Su juventud no está reñida con una personalidad futbolística que le permite competir al máximo nivel y asumir nuevos desafíos, mientras que su potencial de evolución abre la puerta a que su rendimiento pueda crecer todavía más con el paso de los años.

La posible incorporación de Celia Segura no respondería, por tanto, únicamente a una necesidad inmediata de la plantilla. Su llegada tendría una lectura mucho más amplia dentro de la planificación del club. En el Atlético son conscientes de que los grandes proyectos no se construyen de un día para otro y que, en un mercado cada vez más competitivo, resulta fundamental adelantarse a las necesidades futuras. Incorporar talento joven con capacidad de desarrollo se ha convertido en una de las claves para mantener la competitividad y, en ese contexto, la futbolista aparece como una apuesta que podría ofrecer rendimiento desde el primer momento, pero que también tendría recorrido suficiente para convertirse en una pieza importante del equipo durante un periodo prolongado.

El conjunto rojiblanco quiere volver a construir un equipo reconocible, competitivo y capaz de pelear por los objetivos más ambiciosos. Para ello, el mercado se presenta como una oportunidad para introducir nuevas energías en el vestuario y dar forma a una plantilla que responda a las exigencias del fútbol femenino actual. Las salidas producidas en los últimos tiempos han obligado a tomar decisiones y a buscar alternativas, pero también han abierto un espacio para que nuevas protagonistas puedan asumir un papel relevante. El Atlético pretende aprovechar esta circunstancia para iniciar una nueva etapa y, en esa reconstrucción, cada incorporación debe responder a una lógica deportiva concreta.

Celia Segura encajaría precisamente en esa filosofía. Su perfil permitiría al Atlético apostar por una futbolista con margen para seguir creciendo y desarrollando diferentes aspectos de su juego dentro de una estructura de máxima exigencia. La competición diaria, el nivel de los entrenamientos y la posibilidad de compartir vestuario con jugadoras de gran experiencia podrían convertirse en factores determinantes para potenciar sus cualidades y ayudarla a dar un nuevo salto en su carrera. El club, además, podría ofrecerle un escenario en el que asumir progresivamente un mayor protagonismo, aumentando sus responsabilidades a medida que avance su adaptación y su evolución.

La operación también tendría un significado especial para la propia Celia Segura. Dar el salto al Atlético de Madrid supondría incorporarse a una entidad histórica del fútbol español y formar parte de un proyecto que aspira a recuperar el protagonismo perdido y volver a situarse de manera habitual entre los grandes equipos de la Liga F. Para una futbolista joven, la posibilidad de vestir la camiseta rojiblanca representa un desafío de enorme magnitud, pero también una oportunidad para continuar creciendo en un contexto de máxima exigencia y con objetivos deportivos de primer nivel.

En el Atlético, mientras tanto, valoran especialmente la posibilidad de incorporar perfiles que puedan desarrollar una relación a largo plazo con el club. La intención no es únicamente fichar para completar una plantilla, sino encontrar futbolistas capaces de identificarse con la filosofía rojiblanca, entender la exigencia que implica defender este escudo y convertirse, con el paso del tiempo, en referentes para una afición que siempre ha demostrado una conexión especial con su equipo femenino. El proyecto necesita nuevas caras, pero también necesita construir nuevas historias de pertenencia y compromiso.

Ahí es donde la figura de Celia Segura adquiere todavía mayor relevancia. Su posible llegada podría convertirse en uno de esos movimientos que, más allá del impacto inicial del mercado, terminan adquiriendo un valor mucho mayor con el paso de las temporadas. El Atlético estaría apostando por una futbolista cuyo techo todavía parece estar muy lejos y que podría encontrar en Madrid el contexto perfecto para continuar desarrollándose y alcanzar su máximo nivel.

La planificación rojiblanca pasa, en definitiva, por encontrar el equilibrio adecuado. No se trata de renunciar a la experiencia ni de apostar exclusivamente por la juventud, sino de construir una plantilla en la que ambos perfiles puedan complementarse. Las futbolistas más veteranas deben aportar liderazgo, conocimiento y estabilidad en los momentos de mayor presión, mientras que las jóvenes deben aportar energía, ambición y hambre de crecer. La combinación de ambos elementos será fundamental para que el Atlético pueda afrontar con garantías una temporada que se presenta como un nuevo punto de partida.

La posible operación por Celia Segura se entiende dentro de ese contexto. El Atlético busca talento, pero también busca futuro. Busca futbolistas capaces de rendir hoy, pero que puedan seguir siendo importantes mañana. Y la jugadora representa precisamente esa combinación entre presente y proyección que tanto valor tiene en una reconstrucción de estas características. Su incorporación permitiría reforzar el equipo con una pieza que puede aportar desde el inicio, pero que, al mismo tiempo, tendría la posibilidad de evolucionar dentro del proyecto hasta convertirse en una de sus figuras más importantes.

Además, el movimiento permitiría al Atlético continuar avanzando en una transformación que pretende devolver al equipo a los primeros puestos del fútbol femenino nacional. El club sabe que la competencia en la Liga F Moeve es cada vez mayor y que los grandes rivales han elevado considerablemente el nivel de sus plantillas. La distancia entre los equipos que aspiran a los títulos y aquellos que buscan consolidarse en la zona alta se ha reducido, lo que obliga a realizar una planificación cada vez más precisa y a detectar oportunidades de mercado antes que el resto.

En ese escenario, adelantarse y apostar por jugadoras con potencial puede marcar diferencias. Celia Segura responde a ese perfil de futbolista por la que merece la pena realizar una apuesta y acompañar su crecimiento. El Atlético no solo estaría incorporando una jugadora para el presente inmediato, sino que estaría invirtiendo en una pieza que podría tener un papel determinante en la evolución del proyecto durante los próximos años.

La operación, por tanto, parece responder a una lógica deportiva compartida. El Atlético encuentra en Celia Segura una futbolista que puede formar parte de la renovación de su plantilla y contribuir a construir el equipo del futuro. La jugadora, por su parte, encontraría en el club rojiblanco un escenario de máxima exigencia en el que continuar dando pasos adelante y demostrar que está preparada para asumir nuevos retos. Dos caminos que pueden cruzarse en un momento especialmente significativo para ambas partes.

Porque si algo define este verano en el Atlético de Madrid es precisamente la palabra cambio. Un cambio que no debe entenderse únicamente como una sucesión de altas y bajas, sino como el inicio de una nueva etapa deportiva. El club quiere mirar hacia adelante, renovar sus estructuras, incorporar talento y construir una plantilla capaz de recuperar la ambición que históricamente ha caracterizado al equipo. Para conseguirlo, necesitará futbolistas que entiendan el presente, pero que también representen el futuro.

Y en esa nueva fotografía rojiblanca, Celia Segura puede tener un espacio propio. Su posible llegada simbolizaría la voluntad del Atlético de apostar por el talento y por el crecimiento, de construir una plantilla pensando en lo que sucede hoy, pero también en lo que puede suceder mañana. Una apuesta que podría convertirse en una de las operaciones más interesantes de este nuevo proyecto y que refleja la intención del conjunto madrileño de comenzar a escribir una nueva historia con protagonistas diferentes.

El verano acaba de comenzar, pero en los despachos del Atlético de Madrid ya se trabaja con una idea clara: reconstruir para volver a competir, renovar para volver a ilusionar y apostar por futbolistas capaces de convertirse en el futuro del equipo. Celia Segura encaja en ese escenario como una pieza que reúne talento, juventud y proyección. Una futbolista que podría llegar para ayudar al Atlético en el presente, pero con la mirada puesta en un futuro en el que el conjunto rojiblanco aspira a volver a ocupar el lugar que históricamente le corresponde entre los grandes nombres del fútbol femenino español.

Celia Segura representa uno de esos perfiles de futbolista que obligan a mirar más allá de los números inmediatos. Su currículum todavía está en construcción, su recorrido en la élite absoluta acaba de comenzar y su presencia en el primer equipo del FC Barcelona ha sido todavía testimonial, pero detrás de esa juventud existe una trayectoria formativa extraordinariamente destacada y, sobre todo, una futbolista con características muy concretas que explican por qué ha conseguido llamar la atención desde categorías inferiores hasta convertirse en una de las jóvenes delanteras con mayor proyección de su generación.

Nacida en 2007 y formada desde muy pequeña en la estructura del FC Barcelona, Celia Segura ha crecido dentro de uno de los entornos futbolísticos más exigentes del mundo. La Masia ha sido el escenario de su evolución y también el lugar en el que ha ido desarrollando una identidad futbolística muy marcada. La propia historia de la jugadora ya ofrece una primera pista sobre su relación con el gol: en la temporada 2018-19 llegó a marcar 121 tantos en una campaña, una cifra extraordinaria para una futbolista de apenas 12 años que todavía se encontraba en plena etapa de formación. Aunque ella misma ha insistido en dejar atrás aquel récord y mirar hacia el presente, aquel dato permite entender la precocidad de una jugadora que desde niña mostró una relación especial con el área y con la portería rival.

Su progresión la llevó a convertirse en una de las jóvenes integrantes de la estructura azulgrana con mayor proyección. Su paso por el FC Barcelona B ha sido fundamental para entender su evolución, porque es precisamente en el filial donde ha tenido que enfrentarse a un fútbol mucho más cercano a la exigencia profesional. Allí ha tenido que convivir con defensas más experimentadas, partidos de mayor intensidad y escenarios en los que ya no bastaba únicamente con la superioridad técnica propia de las categorías inferiores. El crecimiento de Celia se explica, en buena medida, por su capacidad para trasladar sus cualidades ofensivas a contextos competitivos cada vez más exigentes.

En su última temporada con el filial, sus números reflejan esa evolución. Celia Segura terminó con 10 goles en 23 partidos, una producción que confirma que continúa manteniendo una de sus principales virtudes: la capacidad para generar peligro y encontrar situaciones de finalización. No se trata únicamente de una delantera que viva exclusivamente de su presencia dentro del área. Su perfil es más completo y su fútbol tiene una dimensión vertical que le permite participar en diferentes fases del ataque. 

La primera característica que aparece al analizar a Celia Segura es su instinto ofensivo. Es una futbolista que juega pensando en la portería. Su primer impulso, cuando recibe el balón en zonas avanzadas, es progresar, atacar espacios o buscar una situación que le permita acercarse al área.

Tiene una mentalidad eminentemente ofensiva y eso se refleja en sus movimientos. No es una atacante que permanezca estática esperando el balón. Intenta generar ventajas mediante sus desmarques y sus cambios de posición, especialmente cuando detecta que la defensa rival está demasiado pendiente de la jugadora que tiene el balón.

Esta capacidad para interpretar los espacios es uno de los aspectos que más puede beneficiar a un equipo como el Atlético de Madrid. En determinados partidos, especialmente ante rivales que defienden con bloques bajos, encontrar futbolistas capaces de moverse entre líneas o atacar los espacios a la espalda de la defensa puede marcar la diferencia.

Celia tiene esa capacidad para aparecer en lugares donde inicialmente no parece estar. Puede comenzar una acción abierta en banda, desplazarse hacia posiciones interiores y terminar atacando el área. También puede partir desde una posición más centrada y caer hacia un costado para recibir con mayor libertad. Ese dinamismo hace que su fútbol sea difícil de controlar cuando consigue encontrar continuidad.

Si hubiera que definir su juego con una palabra, probablemente una de las más adecuadas sería verticalidad.

Celia Segura es una futbolista que busca avanzar. Su juego no está basado en la acumulación de pases horizontales ni en la pausa permanente. Cuando recibe, especialmente en campo contrario, su intención suele ser ganar metros.

Esta característica puede convertirse en un recurso especialmente interesante para el Atlético. El equipo rojiblanco necesita futbolistas capaces de cambiar el ritmo de los partidos y de generar situaciones de peligro sin necesitar demasiados pases para llegar al área.

Celia puede aportar su capacidad para acelerar una jugada permite que el equipo pueda pasar rápidamente de una situación de posesión a una acción ofensiva. En un fútbol cada vez más condicionado por la velocidad de las transiciones, disponer de atacantes que sepan interpretar cuándo hay que acelerar y cuándo hay que pausar resulta fundamental.

Además, su verticalidad no depende exclusivamente de su velocidad física. También tiene que ver con su mentalidad. Es una jugadora que recibe con la intención de mirar hacia adelante, que busca el espacio y que intenta generar una ventaja inmediata.

En un equipo que quiera jugar con mayor dinamismo, puede convertirse en una pieza interesante.Aunque su posición natural está relacionada con el ataque y aparece catalogada como delantera en la ficha del FC Barcelona, su radio de acción no tiene por qué limitarse al carril central. Celia puede aparecer en diferentes zonas del frente ofensivo y tiene características que permiten imaginarla actuando tanto como referencia ofensiva como desde posiciones más abiertas por las alas, convirtiéndose en una ariete muy versátil.

En un sistema 4-3-3 podría actuar como extremo o atacante partiendo desde uno de los costados, buscando posteriormente zonas interiores.

En un 4-4-2 podría jugar como segunda delantera, aprovechando su movilidad para alejarse de la referencia ofensiva y atacar los espacios generados.

En un 4-2-3-1 podría actuar como extremo o incluso como atacante de movilidad por detrás de una nueve más fija.

Y en determinadas situaciones podría desempeñarse como referencia ofensiva, aunque probablemente su mejor versión aparezca cuando tenga libertad para moverse, siendo clave para el éxito no encorsetarla en una demarcación específica para que brille.

Celia Segura es una apuesta de futuro con argumentos suficientes para pensar que puede convertirse en una futbolista importante. Sus números en el Barça B demuestran capacidad goleadora, su formación en La Masia acredita una base técnica y táctica de alto nivel, su experiencia internacional demuestra que ha competido en escenarios de máxima exigencia para su edad, y su perfil futbolístico ofrece una combinación especialmente interesante de movilidad, verticalidad, capacidad de atacar espacios e instinsto ofensivo. Su gran desafío será trasladar todas esas cualidades al fútbol profesional de máxima exigencia, y el Atlético puede convertirse en el escenario perfecto para hacerlo. La clave estará en darle tiempo, confianza y un contexto adecuado para crecer. No sería justo exigirle desde el primer día que sea la futbolista que todavía puede llegar a ser, pero sí resulta razonable esperar que aporte energía, competitividad y diferentes soluciones ofensivas. Si su evolución continúa en la dirección correcta, Celia Segura puede convertirse en una de esas incorporaciones cuyo verdadero valor se descubre con el paso del tiempo. Hoy es una joven delantera con talento y proyección, mañana puede ser una pieza importante del Atlético, y dentro de unos años, si consigue desarrollar todo su potencial, puede convertirse en una de las futbolistas que definan la nueva generación del fútbol femenino español. Por eso, más que analizar a Celia únicamente por sus números actuales, hay que entenderla como un proyecto de futbolista: una jugadora todavía en construcción, una atacante que ya ha demostrado tener gol pero que todavía debe aprender a marcar en los escenarios más exigentes, y una futbolista que conoce la excelencia desde su formación en Barcelona pero que ahora deberá demostrar que puede construir su propio camino en la élite. Y precisamente ahí reside el atractivo de su posible llegada al Atlético de Madrid.

La delantera catalana se convierte en el séptimo refuerzo veraniego del conjunto rojiblanco. Se suma así a un mercado de fichajes en el que ya han llegado Lucía Rodríguez (Real Sociedad), Maite Zubieta (Athletic Club ), Génesis Pérez (Florida), Henrietta Csiszár (Inter), Viola Calligaris (Juventus) y Allegra Poljak (Madrid CFF), además del nuevo inquilino del banquillo, el técnico David González.

«Tengo muchas ganas e ilusión. Es la primera vez que salgo de casa y es un reto muy importante para mí, que afronto con muchísima ilusión. Voy a darlo todo por este escudo y me voy a dejar la piel», han sido las primeras palabras de la futbolista tras incorporarse oficialmente a la disciplina del conjunto colchonero.

Sin embargo, esta incorporación no frena ni altera los planes de la dirección deportiva en el mercado de traspasos. La llegada de la joven atacante no interfiere en absoluto en la posible incorporación de Jenni Hermoso, una de las grandes prioridades del club. La hoja de ruta del Atlético de Madrid es muy clara: la intención de la entidad es contar con al menos dos futbolistas de garantías por demarcación para afrontar con solvencia un calendario exigente, y en ese esquema táctico la exjugadora del PSG encaja en un rol distinto, actuando como enganche o mediapunta por detrás de la referencia ofensiva.

El mapa de la delantera rojiblanca exige fondo de armario. Actualmente, el perfil de atacantes puras de la primera plantilla cuenta con Synne Jensen, Luany, Amaiur Sarriegi y Gio Queiroz, aunque el futuro de esta última está envuelto en incertidumbre y cuenta con bastantes opciones de salir traspasada en esta ventana de transferencias. A ellas se suman jóvenes talentos de la cantera como Emma Moreno y la Noa Ortega , cuyo plan de desarrollo pasa presumiblemente por salir cedidas para sumar minutos y rodaje en la máxima categoría. Con este escenario de movimientos y cesiones en la vanguardia, la configuración de la línea de ataque rojiblanca continúa estando muy abierta.

(Fuente: Atlético de Madrid )

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