
♦️ El Real Madrid CF se llevó los tres puntos del estadio de Riazor tras imponerse por 0-2 al Deportivo Abanca con los tantos de Linda Caicedo y Bella Andersson. La MVP del encuentro fue Elisa Senss. Además, Andrea Tarazona, que se fue lesionada, le paró un penalti a Linda Caicedo a los nueve minutos de partido.

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Riazor se prepara para convertirse en el escenario de una noche de fútbol con aroma a acontecimiento. Este viernes 11 de septiembre, a partir de las 20:45 horas, el Deportivo Abanca y el Real Madrid CF levantarán el telón de la tercera jornada de Liga F Moeve en un duelo que llega cargado de historia reciente, cuentas pendientes y la necesidad de dar un paso adelante en el campeonato. Porque aunque el primer enfrentamiento oficial de la temporada todavía está por escribirse, gallegas y madridistas ya saben perfectamente lo que significa tenerse enfrente: hace apenas unas semanas midieron fuerzas en pretemporada y el conjunto blanco terminó imponiéndose por 2-1 en Valdebebas.
Pero ahora todo cambia. Ya no hay margen para probar piezas, repartir minutos o experimentar con sistemas. Ya no es un amistoso de preparación, sino una batalla por tres puntos que puede marcar el rumbo de dos proyectos que afrontan la temporada con objetivos muy diferentes. El Deportivo Abanca quiere estrenar su casillero de victorias después de sumar un punto en sus dos primeros compromisos, mientras que el Real Madrid aterriza en A Coruña invicto, pero con la necesidad de recuperar el sabor del triunfo después de su empate sin goles ante la SD Eibar.

El conjunto dirigido por Alberto Rodríguez llega a Riazor situado en la duodécima posición de la clasificación con un punto. El estreno liguero dejó una derrota por la mínima ante el Sevilla FC, un 0-1 que castigó a las deportivistas en un encuentro en el que el resultado terminó imponiéndose a las sensaciones. Una semana después, el equipo reaccionó y fue capaz de sacar un empate sin goles frente al Costa Adeje Tenerife, sumando en tierras tinerfeñas un punto que puede adquirir todavía más valor a medida que avance el campeonato.
Ese 0-0 permitió al Deportivo Abanca empezar a construir desde la paciencia. El proyecto gallego necesita tiempo, confianza y regularidad para convertir sus buenas sensaciones en resultados, y el encuentro ante el Real Madrid aparece como una oportunidad extraordinaria para comprobar hasta dónde puede competir ante uno de los grandes aspirantes de la categoría. Riazor, además, añade un componente emocional diferente a la cita, porque el escenario está preparado para que el equipo blanquiazul encuentre en su afición un impulso añadido frente a uno de los rivales más exigentes del fútbol español.
El desafío, sin embargo, no será sencillo. Alberto Rodríguez tendrá que afrontar el encuentro condicionado por una lista de ausencias importante. Merle Barth, Eva Alonso y Lucía Rivas causarán baja por lesión, mientras que Carla Castiñeyras no podrá participar al encontrarse sancionada. A ellas se suman Ainoa Gómez y Marisa García, concentradas con la selección española que disputa el Mundial Sub-20. Un escenario que obliga al técnico deportivista a encontrar soluciones y a exigir todavía más a las futbolistas disponibles.
En el otro lado del terreno de juego aparecerá un Real Madrid que llega a Galicia con cuatro puntos y situado en la cuarta posición. El conjunto de Pau Quesada arrancó la Liga F con una victoria de enorme valor emocional y competitivo frente al Atlético de Madrid. El 3-2 en el derbi madrileño supuso una declaración de intenciones para un equipo que quiere volver a pelear por todo y que, además, ha comenzado el curso con la mirada puesta también en Europa.
La segunda jornada, sin embargo, dejó un pequeño frenazo. El 0-0 frente a la SD Eibar impidió a las madridistas prolongar su inicio perfecto, aunque permitió mantener una condición que todavía no han perdido: el Real Madrid continúa invicto. Cuatro puntos en dos jornadas mantienen al equipo en la zona alta de la clasificación, pero la visita a Riazor llega precisamente con esa sensación de que falta volver a dar el golpe sobre la mesa y recuperar una victoria que permita seguir avanzando.
Y no será una plantilla de Pau Quesada al completo la que salte al césped coruñés. Sara Holmgaard, Sara Däbritz, Signe Bruun y Athenea del Castillo se encuentran lesionadas, mientras que Felicia Schröder deberá cumplir su segundo encuentro de sanción. A ese listado se incorporan también las ausencias de las canteranas Laia López, Noemí Bejarano, Silvia Cristóbal, Irune Dorado y Paula Comendador, que se encuentran disputando el Mundial Sub-20. El técnico madridista tendrá, por tanto, que volver a gestionar una plantilla golpeada por las bajas y buscar respuestas en un grupo que afronta un calendario exigente.
El contexto convierte el duelo en algo más que un simple enfrentamiento entre duodécimo y cuarto clasificado. Es una prueba de carácter para el Deportivo Abanca y una oportunidad de confirmación para el Real Madrid. Las gallegas quieren demostrar que el punto conseguido en Tenerife puede ser el comienzo de una dinámica diferente, mientras que las madrileñas necesitan transformar su dominio y sus aspiraciones en una nueva victoria que les permita mantenerse cerca de la parte más alta de la tabla.
Además, existe un precedente demasiado reciente como para ignorarlo. Deportivo Abanca y Real Madrid ya se vieron las caras durante la pretemporada en Valdebebas, en un encuentro que terminó con triunfo madridista por 2-1. Aquel partido sirvió como primera toma de contacto entre dos equipos que ahora vuelven a encontrarse con las cartas sobre la mesa. El resultado fue favorable al conjunto blanco, pero la historia del viernes empezará desde cero.
Porque aquel amistoso tuvo incluso un guion que explica perfectamente la capacidad de reacción del Real Madrid. El Deportivo Abanca consiguió adelantarse gracias a un tanto de Lucía Pardo, poniendo al conjunto gallego por delante y obligando a las madridistas a remar contracorriente. Sin embargo, la respuesta llegó en apenas ocho minutos. Oihane San Martín y Pau Rubio encontraron el camino hacia la remontada y terminaron dando la vuelta al marcador para que el triunfo se quedara en Valdebebas.
Ese precedente puede funcionar como referencia, pero difícilmente como sentencia. La pretemporada sirve para preparar, mientras que la Liga castiga los errores y premia la regularidad. Lo que ocurrió en Valdebebas permitirá a ambos cuerpos técnicos extraer conclusiones, pero nada de aquello garantiza que el desenlace de Riazor vaya a ser parecido. Ahora hay tres puntos, clasificación, presión y una competición que apenas empieza a coger velocidad.
La historia reciente, eso sí, sonríe claramente al Real Madrid. Desde el regreso del Deportivo Abanca a la máxima categoría en la temporada 2024/2025, ambos equipos se han enfrentado en cuatro ocasiones, con un balance de tres victorias madridistas y un empate. El único encuentro que no terminó con triunfo blanco fue aquel 2-2 disputado en el Alfredo Di Stéfano durante la temporada 2024/2025, un resultado que dejó patente que el Deportivo también sabe hacer daño cuando consigue llevar el partido a su terreno.
Los precedentes anteriores tampoco son favorables al conjunto gallego. En la última etapa en la que el Deportivo compitió en Primera División, ambos equipos también llegaron a encontrarse en dos ocasiones y en ambas el triunfo correspondió al Real Madrid. Es decir, el duelo del viernes no será únicamente una nueva página entre dos clubes que comparten presente en la Liga F, sino la continuación de una historia en la que las madridistas han conseguido imponer su ley con frecuencia.
Sin embargo, el fútbol no entiende de estadísticas cuando comienza a rodar el balón. El Deportivo Abanca tiene ante sí la posibilidad de cambiar el relato en su propia casa, delante de una afición que espera una noche especial y ante un adversario que llegará con numerosas ausencias. La oportunidad existe y será el equipo de Alberto Rodríguez quien tenga que decidir si quiere convertirla en realidad. Para ello deberá competir con personalidad, resistir los momentos de dominio madridista y aprovechar cada espacio que pueda encontrar.
El Real Madrid, por su parte, afronta el encuentro con la obligación que acompaña a un escudo acostumbrado a luchar por los objetivos más altos. El empate ante el Eibar dejó dos puntos en el camino y el calendario no permite demasiadas concesiones. Ganar en Riazor significaría recuperar sensaciones, mantener la invencibilidad y añadir presión a los equipos que ocupan las primeras posiciones. Pero para conseguirlo tendrá que superar un ambiente que promete ser muy diferente al de Valdebebas y un Deportivo dispuesto a convertir cada disputa en una batalla.
Será también un duelo marcado por las jóvenes que están llamadas a asumir responsabilidades. Las ausencias provocadas por las lesiones, las sanciones y el Mundial Sub-20 obligarán a ambos equipos a mirar hacia dentro, a buscar respuestas en futbolistas que quizá tengan que asumir un protagonismo superior al previsto y a demostrar que las plantillas no se construyen únicamente con nombres, sino también con capacidad para responder cuando llegan las dificultades.
En medio de todas esas circunstancias aparece Riazor. El estadio coruñés volverá a vestirse de gala para recibir un partido de Liga F y ofrecer al Deportivo Abanca un escenario de máxima exigencia. El fútbol femenino continúa ganando espacio en grandes estadios y encuentros como este representan mucho más que una simple jornada de campeonato: son oportunidades para convertir el partido en una experiencia, para acercar al público al equipo y para hacer que cada minuto tenga una dimensión especial.
El Real Madrid llegará sabiendo que ya conoce el camino para derrotar al Deportivo, pero también consciente de que el partido oficial puede tener muy poco que ver con aquel amistoso de pretemporada. El conjunto blanco ganó entonces por 2-1 después de remontar el tanto de Lucía Pardo. Ahora tendrá que volver a empezar, ante un rival que conoce mejor sus virtudes, que habrá estudiado sus mecanismos y que sabe que una victoria podría cambiar por completo el significado de su inicio de campeonato.
Para el Deportivo Abanca, el reto consiste en convertir las buenas sensaciones en hechos. Un punto después de dos jornadas no refleja necesariamente todo lo que el equipo puede ofrecer, pero sí deja claro que todavía falta ese primer golpe de autoridad. Y qué mejor escenario para buscarlo que Riazor, frente a uno de los gigantes de la Liga F y en una noche en la que el equipo gallego puede demostrar que su regreso a la élite no se limita a sobrevivir entre los grandes, sino que pretende competir contra ellos.
Para el Real Madrid, el objetivo es igualmente claro: ganar. Después del 3-2 ante el Atlético y del empate sin goles frente al Eibar, las madridistas quieren volver a encontrar la portería rival y recuperar tres puntos que mantengan intactas sus aspiraciones. La clasificación todavía está dando sus primeros pasos y queda prácticamente todo el campeonato por delante, pero cada jornada empieza a construir una tendencia, y el equipo de Pau Quesada quiere que esa tendencia vuelva a apuntar hacia arriba.
Riazor será, por tanto, el lugar donde dos caminos vuelvan a cruzarse. Dos equipos que ya conocen el sabor de enfrentarse, que ya protagonizaron un capítulo en pretemporada y que ahora escribirán el primero que realmente cuenta. El Deportivo Abanca buscará su primera victoria liguera de la temporada; el Real Madrid, reencontrarse con el triunfo. Entre ambos habrá noventa minutos para descubrir si el fútbol vuelve a obedecer a los precedentes o si, como tantas veces ocurre, decide escribir una historia completamente diferente.
Porque el viernes ya no habrá amistosos, ni pruebas, ni margen para interpretar el resultado como una simple fotografía de pretemporada. Habrá tres puntos esperando, un Riazor dispuesto a empujar y dos equipos con la necesidad de demostrar quién está preparado para dar el siguiente paso. Deportivo Abanca y Real Madrid volverán a mirarse a los ojos, esta vez con la Liga F Moeve como juez.
Y cuando el balón eche a rodar a las 20:45 horas, todo lo sucedido antes quedará atrás. Riazor tendrá la última palabra.

🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve
🔵⚪️ Deportivo Abanca 🆚 Real Madrid ⚪️🔥
🙌🏻 Matchday 3 | Día de partido
⚔️ ¡RIAZOR SE VISTE DE GALA! ⚔️
🔥 Una noche especial de fútbol femenino en A Coruña 🔥
✨ Temporada 2026-2027 ✨
⏰ 20:45 horario peninsular
📅 Viernes, 11 de septiembre de 2026
📺 DAZN | Teledeporte | RTVE Play
🏟️ ABANCA-RIAZOR, Galicia
Los XI |


Riazor se vistió de gala para recibir el encuentro que levantaba el telón de la tercera jornada de Liga F Moeve. El Deportivo Abanca quería convertir su estadio en un territorio de resistencia, mientras que el Real Madrid CF llegaba dispuesto a imponer desde el primer minuto una superioridad que pronto comenzó a hacerse visible sobre el césped. La pelota encontró pronto el dominio visitante y las madridistas empezaron a dibujar sus primeras aproximaciones con la intención de instalarse definitivamente en campo contrario.
Eva Navarro fue una de las primeras en intentarlo para el conjunto blanco, buscando romper el equilibrio inicial con sus movimientos y su capacidad para aparecer entre líneas. El Deportivo, sin embargo, permaneció ordenado y preparado para responder a cada intento de las visitantes, consciente de que un partido de estas características podía decidirse en un instante. Riazor empujaba y cada recuperación local se celebraba como una pequeña victoria frente al dominio madridista.
Pero el primer gran golpe de la tarde estuvo a punto de llegar desde los once metros. Apenas habían transcurrido cinco minutos cuando Millene agarró a Beerensteyn dentro del área y la colegiada señaló inmediatamente el punto de penalti. La decisión no admitía discusión y el Real Madrid tenía ante sí una oportunidad inmejorable para adelantarse demasiado pronto en el marcador y poner todavía más cuesta arriba la resistencia deportivista.
Linda Caicedo asumió la responsabilidad con la personalidad que acompaña a las grandes futbolistas en los momentos de máxima presión. La colombiana tomó distancia, fijó su mirada en la portería y se preparó para convertir la pena máxima en el primer tanto del encuentro. Sin embargo, bajo los palos apareció una protagonista inesperada que decidió desafiar el guion madridista.
Andrea Tarazona se hizo enorme. La guardameta del Deportivo adivinó la intención de Caicedo y protagonizó una maravillosa intervención para detener el lanzamiento. El rugido de Riazor fue inmediato, porque aquella parada no solo evitaba el 0-1, sino que entregaba al conjunto gallego una inyección de confianza cuando apenas se habían disputado unos minutos. El Deportivo seguía vivo y su portera acababa de levantar un muro frente a una de las grandes amenazas del Real Madrid.

La reacción local no tardó en aparecer. Millene encontró un tímido remate que terminó en las manos de Frohms, que respondió con seguridad para impedir cualquier atisbo de sorpresa. Poco después fue Lucía Pardo quien probó fortuna ante la portería visitante, obligando nuevamente a la guardameta madridista a intervenir. El encuentro comenzaba a adquirir ese ritmo de ida y vuelta que convierte cada llegada en una amenaza.
La igualdad era máxima. El Real Madrid manejaba más tiempo la pelota y trataba de llevar el encuentro hacia el terreno que más le convenía, pero el Deportivo no renunciaba a competir cada balón. Tarazona volvía a aparecer para negar una ocasión de Beerensteyn y mantener intacta la esperanza de un equipo que encontraba en su guardameta a uno de sus grandes argumentos.
Paula Hernández también quiso probar fortuna desde la distancia, intentando sorprender a Frohms con un lanzamiento lejano. El disparo no encontró el premio buscado, pero reflejaba la intención de un Deportivo que no quería limitarse a sobrevivir. Riazor estaba viviendo un partido intenso, físico y lleno de alternativas, con dos equipos conscientes de que cualquier pequeño detalle podía modificar el destino de la tarde.
Y entonces apareció Linda Caicedo. La futbolista que minutos antes había visto cómo Tarazona detenía su penalti decidió no esconderse y volvió a asumir el protagonismo. En una acción individual cargada de personalidad, la colombiana se internó dentro del área, encontró el espacio necesario y se armó de valor para sacar un zapatazo que terminó entrando en el fondo de la red.
Esta vez Tarazona no pudo hacer nada. El golpeo de Caicedo fue demasiado poderoso y preciso, y el balón terminó besando las redes para abrir la lata en Riazor. El 0–1 castigaba la resistencia deportivista, pero también explicaba la dimensión de una futbolista capaz de fallar desde los once metros y, apenas unos minutos después, responder con la contundencia de una auténtica estrella.
Real Madrid encontró con ese tanto la tranquilidad que había buscado desde el comienzo. El gol liberó a las visitantes, que comenzaron a jugar con mayor serenidad y a encontrar espacios con más facilidad. El Deportivo, obligado a dar un paso adelante, necesitaba ahora contener el talento de un conjunto madridista que empezaba a sentirse cada vez más cómodo.
En ese escenario emergió Elisa Senss, una de las grandes protagonistas del encuentro y posteriormente reconocida como MVP. Su capacidad para manejar los tiempos, ordenar el juego y marcar el ritmo desde el centro del campo permitió al Real Madrid mantener el control del duelo. Cada posesión madridista parecía tener un propósito y cada movimiento servía para ir desgastando poco a poco la resistencia local.
El segundo golpe llegó cuando más daño podía hacer. Andreia Jacinto puso un envío desde la esquina y Bella Andersson apareció completamente libre de marca para rematarlo. La central no perdonó y convirtió la oportunidad en el 0-2, ampliando una ventaja que empezaba a adquirir un peso enorme antes de llegar al descanso.
Riazor recibió el segundo tanto con la sensación de que el partido se había puesto muy cuesta arriba. El Deportivo había competido, había tenido sus oportunidades y había encontrado en Tarazona un seguro de vida, pero el Real Madrid estaba demostrando que la diferencia entre resistir y sobrevivir muchas veces reside en la capacidad de castigar cada error.
Todavía quedaba una última noticia negativa para el conjunto gallego antes del descanso. Tarazona volvió a intervenir ante una acción de Beerensteyn, pero terminó recibiendo un fuerte golpe en la espalda durante la jugada. La guardameta, que había detenido un penalti y mantenido durante muchos minutos a su equipo dentro del encuentro, no pudo continuar y tuvo que ser sustituida por Inês Pereira.
El cambio puso fin a una primera parte de enorme exigencia para Tarazona, cuya actuación había sido fundamental para evitar que el Real Madrid tomara ventaja mucho antes. Inês Pereira asumía ahora la responsabilidad bajo los palos con la difícil misión de mantener a su equipo con vida en una segunda mitad en la que el conjunto blanco llegaba con dos goles de ventaja y toda la confianza del mundo.
Con el 0-2, el encuentro se marchó al descanso. El Real Madrid había sobrevivido al primer gran desafío de Tarazona, había encontrado en Caicedo la respuesta al penalti detenido y había ampliado su renta gracias al oportunismo de Bella Andersson. El Deportivo necesitaba una remontada mayúscula, pero Riazor todavía tenía mucho que decir.

La segunda mitad comenzó con el mismo guion que había marcado buena parte del primer acto. El Real Madrid CF asumió nuevamente el peso del encuentro, moviendo el balón con paciencia y tratando de encontrar los espacios que le permitieran sentenciar definitivamente la contienda. El Deportivo Abanca, por su parte, debía defenderse sin perder la fe en una remontada que todavía exigía una noche perfecta.
La segunda mitad comenzó con el mismo guion que había marcado buena parte del primer acto. El Real Madrid CF asumió nuevamente el peso del encuentro, moviendo el balón con paciencia y tratando de encontrar los espacios que le permitieran sentenciar definitivamente la contienda. El Deportivo Abanca, por su parte, debía defenderse sin perder la fe en una remontada que todavía exigía una noche perfecta.
Inês Pereira entró al partido con la concentración de quien sabe que cada intervención puede mantener encendida una llama. La guardameta portuguesa estuvo muy atenta para cortar una acción peligrosa de las visitantes y evitó que el Real Madrid encontrara rápidamente el tercer tanto. Su presencia comenzó a adquirir importancia a medida que avanzaban los minutos.
El Deportivo necesitaba una chispa y esa energía llegó de la mano de Esperanza Pizarro. La futbolista local se convirtió en una de las principales amenazas de su equipo, apareciendo con intensidad y buscando constantemente la manera de acercarse a la portería defendida por Frohms. El conjunto gallego no quería rendirse y comenzó a mirar más hacia adelante.
Cerca de la hora de partido, Lucía Pardo volvió a intentarlo con un disparo que Frohms atrapó con seguridad. La guardameta alemana estaba demostrando que el Real Madrid también tenía su propio muro bajo los palos. Cada intento deportivista encontraba una respuesta y cada minuto que pasaba hacía más difícil imaginar una remontada.
Pizarro siguió insistiendo. Su intensidad representaba perfectamente el espíritu de un Deportivo que se negaba a aceptar el resultado. Las locales buscaban cualquier resquicio para reducir distancias y devolverle emoción al encuentro, mientras el Real Madrid esperaba su momento para lanzar el golpe definitivo.
Las madridistas comenzaron a mover el banquillo para mantener el nivel de intensidad. Angeldahl fue la primera incorporación del conjunto visitante, aportando piernas frescas a un equipo que necesitaba controlar el tramo final y evitar que el Deportivo encontrara la energía necesaria para convertir su empuje en goles.
En el lado deportivista también llegaron cambios. Sofía Domínguez y Lucía Rivas entraron al terreno de juego con la misión de cambiar la dinámica y aportar nuevos argumentos ofensivos. El Deportivo entendía que el tiempo comenzaba a convertirse en su peor enemigo y necesitaba acelerar cada acción.
Redru estuvo muy cerca de conseguirlo con un cabezazo que parecía destinado a convertirse en el uno a dos, sin embargo, Frohms apareció de nuevo para sacar el balón con una gran parada. La guardameta visitante se estiró para evitar que el Deportivo encontrara el premio a su insistencia y sostuvo una vez más la ventaja de su equipo.
La protagonista local no se dio por vencida. Redru volvió a intentarlo desde lejos y Frohms respondió nuevamente con seguridad. El balón buscaba una grieta en la portería madridista, pero la arquera alemana se empeñaba en mantenerla cerrada. Esperanza Pizarro esperaba ya el posible rechace, preparada para convertir cualquier balón suelto en una oportunidad.
El encuentro comenzaba a convertirse en una batalla de guardametas. Primero había sido Tarazona quien había mantenido al Deportivo en pie durante la primera mitad; después, Inês Pereira y Frohms asumieron el protagonismo bajo los palos. El marcador no se movía, pero las ocasiones mantenían vivo un partido que seguía ofreciendo emoción hasta el último tramo.
Y cuando el Deportivo parecía encontrar su mejor momento, el Real Madrid volvió a rozar la sentencia. Beerensteyn recibió una oportunidad clara y su remate terminó estrellándose contra el palo. El sonido de la madera volvió a recorrer Riazor y recordó a las locales que, incluso cuando ellas apretaban, las visitantes seguían teniendo argumentos suficientes para cerrar el encuentro.
Olaya también quiso aportar su nombre a la ofensiva deportivista con un lanzamiento que se marchó desviado. Michi Apóstol se sumó igualmente a los intentos locales, pero ninguna de las dos futbolistas logró encontrar la portería. El Deportivo acumulaba aproximaciones, pero el último toque continuaba siendo su gran asignatura pendiente.
El reloj avanzaba inexorablemente y cada minuto alejaba un poco más el milagro. El Real Madrid había conseguido administrar su ventaja con oficio, mientras el Deportivo continuaba buscando una recompensa que se le resistía. Riazor empujaba, pero el conjunto gallego necesitaba mucho más que voluntad para superar una defensa madridista que había aprendido a convivir con el sufrimiento.
La última gran ocasión visitante volvió a tener como protagonista a Beerensteyn. La delantera tuvo en sus botas la posibilidad de ampliar todavía más la renta, pero Inês Pereira apareció para impedir el tanto. La guardameta portuguesa cerraba así una actuación importante desde su entrada al terreno de juego y mantenía el 0-2 hasta el tramo final.
Paula Novo tuvo también la última palabra para el Deportivo con un disparo que se marchó por encima de la portería. Fue el último intento de una tarde en la que las locales nunca dejaron de buscar una vía de escape. Sin embargo, el gol se había convertido en un territorio prohibido para el conjunto gallego.
El pitido final confirmó la victoria del Real Madrid CF. El 0-2 no reflejó únicamente dos goles de diferencia, sino la capacidad del conjunto madridista para resistir los mejores momentos de su rival y golpear cuando encontró los espacios adecuados. Enfrente, el Deportivo Abanca se marchó con la sensación amarga de haber competido y generado ocasiones, pero sin la recompensa que perseguía.
Linda Caicedo fue la encargada de abrir una noche que comenzó con una historia inesperada: la colombiana falló un penalti detenido magistralmente por Tarazona y, lejos de venirse abajo, respondió con un golazo que cambió el encuentro. Su carácter terminó siendo uno de los grandes símbolos de una victoria construida desde la personalidad.
Bella Andersson puso la firma al segundo tanto y Elisa Senss gobernó el centro del campo hasta convertirse en la MVP del encuentro. El Real Madrid encontró en sus futbolistas diferenciales la manera de superar un partido mucho más exigente de lo que podría indicar el resultado final.
Para el Deportivo Abanca queda la frustración de una derrota en casa, pero también la certeza de haber plantado cara durante muchos minutos a uno de los grandes aspirantes de la competición. Tarazona, Frohms e Inês Pereira protagonizaron un particular duelo bajo los palos, mientras Pizarro, Redru, Lucía Pardo y el resto del conjunto gallego buscaron hasta el último suspiro un gol que nunca llegó.
El Real Madrid suma así tres puntos más en esta tercera jornada de Liga F Moeve, gracias a un triunfo que le permite seguir avanzando en su objetivo de mantenerse en la zona alta de la clasificación. El Deportivo Abanca, por el contrario, se queda sin sumar en esta jornada y deberá buscar la reacción en su próximo compromiso.
Riazor fue testigo de una tarde en la que el fútbol premió la contundencia. El Deportivo tuvo corazón, insistencia y ocasiones; el Real Madrid tuvo respuesta, calidad y eficacia. Y cuando el partido exigió convertir las oportunidades en golpes definitivos, las madridistas no perdonaron.
Porque en encuentros como este, la diferencia no siempre está en quién juega mejor durante más minutos, sino en quién sabe levantarse después de recibir un golpe y quién consigue asestar el siguiente. Tarazona detuvo el penalti y encendió la esperanza gallega; Caicedo respondió con un disparo imparable; Bella Andersson amplió la herida y Frohms se encargó de cerrarla. Riazor quiso creer, pero el Real Madrid supo ganar.

📋 Ficha técnica |
Deportivo (0): Tarazona (Inês Pereira, 45+3′); Caracas (Eva Dios, 82′), Paula Novo, Ranera, Montesinos; Lucía Pardo (Michi, 82′), Redru, Olaya, Espe Pizarro; Paula Hernández (Sofía Domínguez, 65′), Millene (Lucía Rivas, 65′).
Real Madrid (2): Frohms; Eva Navarro, Lakrar, Andersson, Levels; Andreia Jacinto, Senß, Caruso (Zouhir, 80′); Keukelaar (Angeldahl, 62′), Beerensteyn, Linda Caicedo (Toletti, 68′).
⚽️ Goles:
0-1 Linda Caicedo 31’ ⚽️
0-2 Andersson 39’ ⚽️
🟨 Amonestaciones: Millene (6′), Andersson (20′).
👩🏻⚖️ Árbitra: Elena Peláez Arnillas (Colegio Castellano y Leonés).
🏟️ Estadio: Riazor.
👥 Asistencia: 1.266 espectadores.
📅 Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 3 de la Liga F Moeve 2026/27, disputado en el estadio de Riazor entre el Deportivo Abanca y el Real Madrid.














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