
♦️ El elenco de Sánchez Vera, de la mano de una acción de estrategia, se impuso por 1-0 al Sevilla en Fuenlabrada.

El duelo a fondo |

El Madrid CFF ha vuelto a demostrar que este inicio de temporada va muy en serio. El conjunto blanco y rosa conquistó una nueva victoria en la tercera jornada de la Liga F Moeve después de imponerse por 0-1 al Sevilla FC en el Fernando Torres, manteniendo así un pleno de nueve puntos sobre nueve posibles y confirmando que el arranque de este nuevo proyecto no responde a una simple cuestión de inercia, sino a la construcción progresiva de un equipo que empieza a reconocer perfectamente aquello que quiere hacer sobre el terreno de juego. Tres partidos, tres victorias y tres escenarios diferentes en los que las madrileñas han sabido encontrar el camino hacia el triunfo, esta vez con un único gol de Emilie Holt, pero también con una extraordinaria capacidad colectiva para defenderlo durante más de ochenta minutos frente a un Sevilla que nunca dejó de buscar la igualada.
Los onces |


El Madrid CFF ha empezado como un tiro. No hay otra manera de describir un arranque en el que el conjunto madrileño ha sido capaz de superar al Granada CF, imponerse posteriormente al Valencia CF y ahora derrotar al Sevilla FC, tres encuentros en los que ha demostrado recursos diferentes y que permiten empezar a observar una evolución muy interesante en el equipo dirigido por Sánchez Vera. Si en los primeros compromisos aparecía con mayor claridad su capacidad para encontrar espacios, correr y generar situaciones ofensivas, en el Fernando Torres tocó demostrar algo diferente: saber ganar un partido de marcador corto, resistir cuando el rival aprieta, mantener la cabeza fría cuando las ocasiones no llegan y proteger una ventaja mínima hasta convertirla en tres puntos.
Y precisamente ahí comienza a notarse la mano de Sánchez Vera. Todavía sería precipitado hablar de un Madrid CFF completamente moldeado por su entrenador, porque la temporada acaba de comenzar y queda un camino larguísimo por recorrer, pero sí existen señales que permiten entender hacia dónde quiere llevar el técnico a este equipo. Hay una mayor conciencia de los espacios, una lectura más madura de los diferentes momentos del partido y una sensación creciente de que cada futbolista conoce mejor cuál debe ser su papel cuando el balón está en juego y también cuando toca defender. El Madrid CFF empieza a tener esa personalidad que distingue a los equipos capaces de convertir una buena dinámica en algo verdaderamente importante.
El triunfo ante el Sevilla también adquiere una dimensión especial porque el conjunto hispalense es uno de esos rivales ante los que el Madrid CFF suele sentirse especialmente cómodo. La historia reciente ha dejado numerosos enfrentamientos en los que las madrileñas han conseguido imponer su fútbol y, una vez más, el conjunto capitalino encontró la fórmula para hacer daño al Sevilla. Esta vez no necesitó una goleada ni una exhibición ofensiva para conseguirlo. Le bastó con golpear muy pronto, defender con orden y demostrar durante el resto de la tarde que también sabe sufrir. Y en una Liga F Moeve cada vez más competitiva, esa capacidad para ganar partidos de diferentes maneras puede terminar siendo una de las mayores virtudes de este equipo.
Hay algo más que convierte este inicio en especialmente ilusionante. El Madrid CFF ya conoce la sensación de vivir temporadas en las que las expectativas comienzan a crecer después de un comienzo brillante. También conoce lo que significa mirar a los grandes equipos de frente y convertirse en un rival capaz de romper pronósticos. La memoria de aquella histórica victoria por 2-1 ante el FC Barcelona, en la última jornada de una temporada que quedó marcada para siempre en la historia del club, continúa presente como uno de esos ejemplos que demuestran hasta dónde puede llegar este escudo cuando el equipo encuentra confianza, compromiso y una identidad colectiva. Aquella tarde el Madrid CFF consiguió hacer lo que parecía imposible y terminó firmando una de las páginas más importantes de su historia.
El recuerdo de aquel triunfo ante el Barcelona sirve ahora como una referencia emocional, no como una comparación deportiva definitiva. Este Madrid CFF apenas está comenzando a construir su camino, pero sí transmite una sensación que invita a recordar aquellas etapas en las que el conjunto blanco y rosa era capaz de competir sin complejos ante cualquier rival. El objetivo ahora no debe ser vivir de recuerdos ni adelantarse al futuro, sino aprovechar este arranque para construir una dinámica sólida. Nueve puntos después de tres jornadas no garantizan absolutamente nada, pero sí ofrecen algo que en el fútbol tiene un valor enorme: confianza.
El once elegido por Sánchez Vera para afrontar este duelo respondió a la necesidad de mantener el equilibrio entre seguridad defensiva, capacidad para dominar el centro del campo y amenaza en los últimos metros. Bajo los palos apareció Paola Ulloa, una futbolista que acabaría teniendo una importancia fundamental en el desarrollo de la segunda mitad, especialmente cuando el Sevilla comenzó a buscar con mayor insistencia el camino hacia el empate. Su seguridad permitió que el equipo pudiera jugar los últimos minutos con la tranquilidad necesaria para no cometer errores innecesarios.
La defensa madrileña tuvo ante sí una tarea complicada desde el primer minuto. El Sevilla contaba con futbolistas capaces de generar peligro mediante acciones individuales y buscaba especialmente situaciones en las que pudiera encontrar a sus atacantes con metros por delante. El Madrid CFF entendió que una de las claves del encuentro iba a estar precisamente en impedir esas carreras y evitar que el conjunto hispalense pudiera instalarse cómodamente en campo contrario. Cada cobertura tuvo importancia, cada despeje sirvió para ganar segundos y cada duelo defensivo comenzó a adquirir un valor enorme conforme avanzaba el encuentro.
En la medular, el conjunto blanco y rosa necesitaba personalidad. Marina Rivas fue una de las futbolistas que mejor interpretó esa necesidad durante la segunda mitad, cuando el partido comenzó a exigir una mayor capacidad para conservar el balón y salir de la presión sevillista. El centro del campo madrileño tuvo que trabajar muchísimo, porque el encuentro no se convirtió en una sucesión de posesiones largas y tranquilas, sino en una batalla constante por controlar los espacios y las segundas jugadas.
Por delante, Sánchez Vera apostó por futbolistas capaces de ofrecer movilidad, profundidad y presencia dentro del área. Emilie Nautnes representó una amenaza especialmente importante en las acciones aéreas y tuvo incluso una oportunidad para ampliar la ventaja en la segunda mitad, mientras el resto de las piezas ofensivas buscaban generar líneas de pase y aprovechar los espacios que el Sevilla pudiera dejar cuando se viera obligado a adelantar sus posiciones.
Y en ese entramado apareció una protagonista que terminó siendo fundamental: Ana González. Su actuación no puede explicarse únicamente desde la asistencia que permitió marcar a Emilie Holt, porque durante el encuentro mostró personalidad, capacidad para participar en el juego ofensivo y una amenaza constante a balón parado. Su golpeo desde el saque de esquina fue el origen de la acción decisiva y, ya en la segunda mitad, estuvo a punto de convertirse también en goleadora, pero el larguero decidió que la historia de la tarde debía quedarse en manos de Emilie Holt.
En el lado sevillista, el planteamiento de David Losada partía de una necesidad evidente: reaccionar después de la derrota ante el FC Barcelona y volver a recuperar las sensaciones mostradas durante el estreno liguero. El Sevilla había comenzado el campeonato con una victoria frente al Deportivo Abanca y llegaba al Fernando Torres dispuesto a competir contra un Madrid CFF que, por su parte, todavía no había dejado escapar ningún punto. El reto era enorme, pero el equipo andaluz sabía que una victoria podía cambiar completamente el rumbo de su inicio.
Esther Sullastres asumió la responsabilidad bajo los palos y tuvo que intervenir psicológicamente desde muy pronto, porque el Madrid CFF golpeó cuando apenas se habían disputado siete minutos. El gol de Emilie Holt obligó a la guardameta sevillista y a toda su defensa a jugar durante el resto del encuentro con la obligación de buscar una remontada. A pesar de ello, Sullastres mantuvo la concentración y evitó que el marcador se ampliara en varias acciones posteriores.
La defensa sevillista tuvo que enfrentarse a un Madrid CFF que encontraba espacios especialmente cuando podía acelerar después de recuperar el balón. La línea defensiva trató de mantener las distancias, evitar que las delanteras madrileñas pudieran girarse y cerrar las zonas interiores, pero una acción a balón parado terminó rompiendo ese equilibrio demasiado pronto. A partir de ese momento, cada decisión defensiva tuvo que tomarse con una presión añadida.
En el centro del campo, Gemma Gili trató de asumir el mando del Sevilla. Su misión era fundamental porque el conjunto hispalense necesitaba encontrar una salida limpia, establecer posesiones más largas y acercar progresivamente al equipo a la portería defendida por Paola Ulloa. Sin embargo, el Madrid CFF supo cerrar espacios y dificultar la circulación sevillista, obligando a las visitantes a buscar alternativas más directas.
En ataque, Fatou Kanteh y Laura Pérez intentaron ofrecer velocidad y desequilibrio. El Sevilla necesitaba que sus futbolistas ofensivas encontraran situaciones de uno contra uno, porque cada acción individual podía ser la puerta de entrada hacia el empate. Laura Pérez trató de superar a su defensora en los primeros compases, pero la defensa madrileña consiguió contenerla, mientras Kanteh apareció posteriormente en diferentes acciones en las que el Sevilla buscó atacar con mayor profundidad.
El once sevillista, por tanto, terminó viviendo una tarde marcada por la necesidad de remontar. El planteamiento inicial no pudo desarrollarse exactamente como estaba previsto porque el gol madrileño llegó demasiado pronto, pero el equipo de David Losada nunca abandonó la batalla. Esa insistencia permitió mantener la incertidumbre hasta los últimos minutos y convirtió el encuentro en un duelo mucho más igualado de lo que podría sugerir el resultado final.
El partido comenzó con una igualdad máxima. Los primeros minutos transcurrieron con ambos equipos intentando medir sus fuerzas, buscando encontrar el espacio que pudiera romper el equilibrio y evitando cometer errores cerca de sus propias áreas. El Madrid CFF, sin embargo, empezó a crecer rápidamente y encontró una vía que terminaría resultando definitiva: el balón parado.
Corría el minuto 7 de juego cuando Ana González se colocó junto al banderín de córner. El encuentro apenas había comenzado, pero la futbolista madrileña ya tenía ante sí una oportunidad para poner a prueba a la defensa sevillista. Levantó la cabeza, observó los movimientos dentro del área y ejecutó el saque de esquina buscando una zona concreta en la que el Madrid CFF podía hacer daño. El balón viajó hacia el corazón del área y allí apareció Emilie Holt.
La futbolista local atacó el envío con decisión y consiguió conectar con el balón en una posición perfecta para armar el remate. Holt no dudó. En lugar de buscar un disparo colocado que permitiera reaccionar a Esther Sullastres, imprimió toda la potencia posible al golpeo y convirtió aquel saque de esquina en una auténtica descarga de energía. El remate salió despedido con una violencia extraordinaria y superó a la guardameta sevillista, que apenas pudo reaccionar ante la velocidad con la que el balón se dirigió hacia la red.
El 1–0 fue una obra de precisión y potencia. Ana González puso el envío y Emilie Holt puso el golpeo. Una jugada que apenas necesitó unos segundos para transformar un partido todavía equilibrado en un encuentro en el que el Sevilla estaba obligado a remar contra corriente. Holt celebró el tanto con sus compañeras mientras el Fernando Torres entendía que aquel gol podía terminar teniendo una importancia enorme. No era simplemente el primer tanto de la tarde: era el golpe que podía marcar el desarrollo de los ochenta y tres minutos restantes.
El Sevilla reaccionó intentando recuperar rápidamente el control. Laura Pérez quiso convertirse en una de las primeras vías de escape, aunque no consiguió superar a su defensora. En el otro lado, Hasnath Ubamba tuvo también una oportunidad para el Madrid CFF y buscó ampliar inmediatamente la diferencia, pero su disparo se marchó fuera. El partido comenzaba a adquirir velocidad y ambos equipos entendían que el siguiente gol podía ser determinante.
Las visitantes comenzaron a ganar metros y Gemma Gili intentó darle sentido a las posesiones sevillistas. El Madrid CFF, sin embargo, no se desordenó. El conjunto de Sánchez Vera entendió que no necesitaba lanzarse desesperadamente a buscar el segundo, sino mantener una estructura que permitiera controlar las transiciones y obligar al Sevilla a atacar desde posiciones menos favorables.

Fatou Kanteh apareció entonces para intentar generar peligro. La atacante sevillista buscó espacios, recibió en posiciones adelantadas y trató de poner a prueba a la defensa madrileña, pero la zaga local respondió con contundencia y mandó una de las acciones a saque de esquina. Era una señal de que el Sevilla empezaba a encontrar caminos hacia el área, aunque todavía no conseguía transformar sus aproximaciones en ocasiones suficientemente claras.
Y entonces llegó uno de los momentos más importantes de la primera parte. Alice Marques consiguió encontrar la red y el Sevilla llegó a celebrar lo que parecía ser el empate. El conjunto andaluz había encontrado por fin la recompensa a su insistencia y durante unos instantes el partido pareció volver a empezar. Sin embargo, la alegría sevillista se apagó rápidamente cuando la colegiada determinó que la acción estaba invalidada por fuera de juego.
El gol no subió al marcador y el Madrid CFF volvió a respirar. La acción demostraba que el Sevilla podía hacer daño y obligaba a las madrileñas a no bajar la guardia. El conjunto blanco y rosa siguió trabajando sin balón, cerrando espacios y tratando de que el encuentro no se convirtiera en un intercambio permanente de ataques.

El Sevilla insistió a través de sus diferentes recursos ofensivos. Fatou Kanteh volvió a aparecer, mientras Gemma Gili trataba de encontrar la manera de aumentar la velocidad de las circulaciones. El Madrid CFF se defendía con orden y esperaba el momento adecuado para volver a salir hacia arriba. La ventaja era mínima, pero la sensación era que las madrileñas estaban empezando a comprender cómo debía jugarse un partido de estas características.

Cuando el descanso comenzó a acercarse, el conjunto de David Losada aumentó la presión. Rosa Márquez tuvo una oportunidad de cabeza que se perdió completamente fuera, mientras Raquel Morcillo también buscó el empate con un disparo que no encontró portería. El Sevilla estaba acumulando aproximaciones y el Madrid CFF tenía que mantenerse concentrado para evitar que una acción aislada pudiera cambiar el partido.
Las locales tampoco dejaron de mirar hacia adelante. Rosa Márquez volvió a protagonizar una acción ofensiva con un remate mordido que terminó atrapando Esther Sullastres sin excesivos problemas, mientras Laura Pérez volvió a intentar encontrar una grieta antes del descanso. El marcador, sin embargo, permaneció inmóvil. El Madrid CFF había conseguido marcharse al vestuario por delante gracias a aquel espectacular golpeo de Emilie Holt.
El descanso llegó con el 0-1 en el marcador y con la sensación de que todavía quedaba una batalla enorme por delante. El Madrid CFF había hecho lo más difícil, pero todavía tenía que proteger su ventaja durante otros cuarenta y cinco minutos. El Sevilla, por su parte, sabía que necesitaba encontrar una marcha más si quería evitar que las madrileñas mantuvieran su pleno de triunfos.
La segunda parte comenzó con el Sevilla intentando adelantar sus líneas. El equipo andaluz necesitaba asumir más riesgos y el Madrid CFF debía aprovechar los espacios que inevitablemente iban a aparecer. Sánchez Vera pedía a sus futbolistas concentración, paciencia y personalidad para no caer en la precipitación.
Marina Rivas empezó a adquirir una importancia creciente en el centro del campo. Su capacidad para recibir y darle continuidad a la posesión permitió al Madrid CFF respirar cuando el Sevilla comenzaba a acumular futbolistas en campo contrario. Cada balón que las madrileñas conseguían conservar durante unos segundos servía para alejar el peligro y recuperar el control de un encuentro que cada vez se jugaba más cerca de la portería de Paola Ulloa.
El Sevilla insistió buscando a Fatou Kanteh. Los balones largos comenzaron a ser una de las herramientas utilizadas por el conjunto hispalense para intentar superar la presión y encontrar metros a la espalda de la defensa. Pero el Madrid CFF respondió con seguridad. Cuando hubo que despejar, despejó; cuando hubo que correr, corrió; y cuando hubo que proteger el resultado, cerró filas.
El conjunto madrileño tuvo incluso una oportunidad magnífica para sentenciar. Emilie Nautnes apareció en una acción dentro del área y conectó con el balón de cabeza, pero su testarazo terminó perdiéndose completamente fuera. El segundo gol seguía resistiéndose y el Sevilla recibía una nueva oportunidad para seguir creyendo.
El banquillo comenzó entonces a adquirir protagonismo. El Sevilla buscó soluciones y el Madrid CFF también introdujo piernas frescas con la entrada de Paula León y Bebê. El encuentro entraba en una fase en la que cada carrera comenzaba a costar más, cada duelo se volvía más físico y cada pérdida podía convertirse en una ocasión de gol.
Raquel Morcillo volvió a probar fortuna con un auténtico latigazo. El disparo llevaba fuerza y buscaba poner a prueba a Paola Ulloa, pero la guardameta madrileña respondió con seguridad y atrapó el balón. Era otra muestra de que el Madrid CFF no estaba dispuesto a regalar nada.
Sakina Ouzraoui quiso responder para las locales con un disparo que terminó en saque de esquina. El partido estaba completamente abierto en cuanto a sensaciones, aunque el marcador continuaba bajo control madrileño. El Sevilla empujaba y el Madrid CFF buscaba el espacio que pudiera permitirle sentenciar.
Entonces apareció Paula León. La futbolista madrileña consiguió mandar el balón al fondo de la portería y por unos instantes parecía que el encuentro podía quedar prácticamente resuelto. Pero nuevamente la celebración quedó anulada. La colegiada señaló falta y el segundo tanto no subió al marcador. El Madrid CFF seguía teniendo que convivir con una ventaja mínima.
El Sevilla recibió una nueva inyección de esperanza. Andrea Álvarez entró al terreno de juego con la misión de aportar energía y encontrar el empate en el tramo definitivo. Las visitantes sabían que todavía quedaban minutos suficientes para cambiar la historia, pero también empezaban a notar que el Madrid CFF estaba defendiendo su ventaja con una enorme determinación.
Sakina Ouzraoui tuvo otra oportunidad para sentenciar, pero su remate salió alto. La sensación era que el segundo gol madrileño estaba cerca, pero al mismo tiempo el empate sevillista también podía aparecer en cualquier acción. El partido había llegado a ese punto de máxima tensión en el que un solo error podía cambiarlo absolutamente todo.
Y entonces Ana González volvió a ser protagonista. La MVP de la tarde encontró una nueva oportunidad para marcar y su remate llevaba dirección hacia la portería. Parecía que el segundo gol podía llegar por fin, pero el larguero decidió intervenir. El balón golpeó la madera y el sonido metálico recorrió el Fernando Torres. El Madrid CFF había vuelto a rozar la sentencia, pero el 0-1 seguía vivo.

Los últimos minutos fueron un ejercicio de resistencia. El Sevilla continuó buscando un último resquicio, una última oportunidad, una última acción capaz de devolver el empate al marcador. El Madrid CFF, mientras tanto, defendió cada balón como si fuera el último, mantuvo las líneas juntas y evitó que el nerviosismo se transformara en precipitación.
Cuando llegó el pitido final, las jugadoras madrileñas pudieron levantar los brazos. El 0-1 era definitivo. Emilie Holt había marcado a los siete minutos y ese gol había sobrevivido a todos los intentos del Sevilla durante el resto del encuentro. No había sido una victoria construida desde la comodidad, sino desde la resistencia, la concentración y la certeza de que un equipo también demuestra su fortaleza cuando sabe sufrir.
El triunfo permite al Madrid CFF mantener un pleno perfecto después de tres jornadas. Tres partidos y tres victorias que dibujan un comienzo de temporada extraordinario y que colocan al conjunto blanco y rosa en una posición privilegiada en este arranque de Liga F Moeve. Primero fue el 3-1 ante el Granada, después el 1-3 ante el Valencia y ahora este 0-1 en el Fernando Torres. Tres victorias diferentes, pero todas ellas con un denominador común: la capacidad de competir.

El Sevilla, en cambio, queda con una trayectoria de una victoria y dos derrotas después de estas tres primeras jornadas. El triunfo inicial ante el Deportivo Abanca demostró que el equipo tiene argumentos para competir, mientras que las derrotas frente al FC Barcelona y ahora ante el Madrid CFF reflejan la enorme exigencia de una competición en la que cada pequeño detalle puede terminar decidiendo un resultado. El conjunto hispalense tendrá ahora que transformar la decepción de esta derrota en energía para afrontar la cuarta jornada.
Para el Madrid CFF, el siguiente desafío llegará ya en la cuarta fecha del campeonato, ante un RCD Espanyol que pondrá a prueba la capacidad del equipo para mantener este extraordinario ritmo lejos de la euforia generada por las tres primeras victorias. Será otro examen completamente diferente, otro escenario y otra oportunidad para comprobar si este inicio de temporada puede transformarse en una dinámica verdaderamente sostenida. El Madrid CFF ya ha demostrado que sabe ganar en casa y fuera, con goles y también por la mínima, y ahora tendrá que continuar creciendo sin perder la humildad que le ha permitido llegar hasta aquí.
El Sevilla, por su parte, afrontará su próxima batalla ante el Costa Adeje Tenerife con la necesidad de recuperar sensaciones y volver a sumar. La cuarta jornada llega demasiado pronto como para quedarse atrapado en la frustración de una derrota, y el conjunto andaluz tendrá la oportunidad de cambiar su dinámica y demostrar que los dos tropiezos consecutivos no definen su verdadero potencial. La temporada es todavía demasiado larga para sacar conclusiones definitivas y queda mucho fútbol por delante.
Y mientras la Liga F Moeve continúa avanzando, nuestra mirada sobre el fútbol femenino también nos ha llevado durante esta jornada hasta Inglaterra, donde el West Ham United consiguió derrotar por 2-1 al London City Lionesses en un encuentro correspondiente a la Barclays Women’s Super League. El triunfo de las Hammers y la victoria del Madrid CFF vuelven a conectar dos campeonatos que, aunque se desarrollan en contextos diferentes, comparten una misma realidad: cada semana el fútbol femenino ofrece partidos capaces de cambiar estados de ánimo, poner a prueba proyectos y convertir una jornada aparentemente más en una historia que merece ser contada.
En Londres, el West Ham tuvo que trabajar para imponerse por 2-1 al London City Lionesses; en Madrid, el Madrid CFF necesitó un único golpe para superar al Sevilla. Dos partidos distintos, dos maneras diferentes de ganar y una misma enseñanza: no existe una única fórmula para construir una temporada importante. A veces hacen falta goles, otras veces resistencia, y en ocasiones basta con encontrar el momento exacto para golpear y tener después la personalidad suficiente para proteger la ventaja.
En el Fernando Torres, ese momento llegó en el minuto siete. Ana González levantó la cabeza, colocó el balón y encontró a Emilie Holt. Holt no perdonó. Su golpeo fue el principio y el final de una historia que el Madrid CFF tuvo que defender durante casi toda la tarde. El disparo de la futbolista madrileña se convirtió en una especie de hilo conductor de todo el encuentro, porque cada ocasión sevillista tenía como objetivo borrar aquella ventaja y cada intervención defensiva del Madrid CFF servía para protegerla.
Emilie Holt puso el nombre al gol, pero la victoria pertenece a todo el equipo. Pertenece a Ana González por su asistencia y por su extraordinario partido, pertenece a Paola Ulloa por su seguridad bajo los palos, pertenece a Marina Rivas por su trabajo en la medular, pertenece a una defensa que resistió durante los momentos más complicados y pertenece también a un banquillo que supo aportar soluciones cuando las fuerzas comenzaron a escasear. El 0-1 fue una firma individual sobre una obra colectiva.
Y quizá ahí reside la verdadera dimensión de este Madrid CFF. Porque ganar cuando todo sale de cara es importante, pero ganar cuando el partido se vuelve incómodo, cuando el rival aprieta y cuando el segundo gol no llega demuestra algo mucho más profundo. Demuestra que existe una estructura detrás del resultado. Demuestra que el equipo sabe sufrir. Demuestra que empieza a comprender lo que quiere su entrenador.
Sánchez Vera empieza a dejar su sello en un Madrid CFF que vuelve a mirar hacia arriba. El blanco y rosa ha comenzado la temporada con nueve puntos, con confianza, con personalidad y con una ilusión que crece después de cada jornada. Nadie puede saber todavía dónde terminará este camino, pero sí se puede afirmar que el primer tramo está siendo extraordinario.
El Sevilla se marchó del Fernando Torres sin premio, pero con la certeza de que tuvo oportunidades para cambiar el partido. El Madrid CFF, en cambio, se marchó celebrando una victoria que vale tres puntos y también una dosis enorme de confianza. El fútbol, una vez más, volvió a demostrar que no siempre gana quien más marca, sino quien sabe proteger mejor aquello que ha conseguido.
La Liga F Moeve apenas ha comenzado a escribir su historia de la temporada 2026/27 y ya ofrece emociones suficientes para entender que lo que viene puede ser todavía más apasionante. La cuarta jornada se acerca, los grandes proyectos empiezan a enseñar sus cartas y los equipos que han comenzado con dudas buscarán una reacción inmediata. En ese escenario, el Madrid CFF llega con el viento a favor y con la posibilidad de seguir escribiendo una historia que, de momento, solamente conoce un verbo: ganar.
Y mientras el Fernando Torres celebraba el último pitido, Emilie Holt y sus compañeras podían mirar hacia las gradas sabiendo que habían dejado otra noche para el recuerdo. Un gol en el minuto siete, un larguero que evitó la sentencia, dos tantos anulados, una portería a cero y noventa minutos de lucha resumidos en un marcador tan pequeño como enorme en significado: 0-1.
El Madrid CFF mantiene el pleno. Tres jornadas, tres victorias, nueve puntos y una nueva señal de que este equipo ha empezado a caminar con una ambición diferente. Quizá todavía sea demasiado pronto para saber hasta dónde llegará, pero ya no es demasiado pronto para reconocer que algo está pasando en el conjunto blanco y rosa. Sánchez Vera comienza a construir, las futbolistas empiezan a creer y el Madrid CFF vuelve a mirar al campeonato con la sensación de que este puede ser solamente el comienzo de algo mucho más grande.
Porque hubo una época en la que el Madrid CFF sorprendió al fútbol español derrotando al Barcelona en una de esas tardes que quedan grabadas para siempre. Hoy, varios años después, el escudo vuelve a transmitir aquella sensación de inconformismo, aquella capacidad de desafiar los pronósticos y aquella voluntad de competir contra cualquiera. Esta vez no hizo falta una goleada ni una remontada imposible. Bastó Emilie Holt, bastó un córner perfectamente ejecutado y bastó un equipo entero dispuesto a defenderlo hasta el último suspiro.
Y así termina una nueva tarde de Liga F Moeve: con el Sevilla buscando respuestas, con el Madrid CFF celebrando otro triunfo y con una cuarta jornada que ya aparece en el horizonte.

El campeonato se hace cada vez más emocionante, las distancias todavía son pequeñas y cada punto empieza a adquirir un valor incalculable. Pero, por ahora, en Fuenlabrada pueden disfrutar de una certeza que nadie puede discutir: el Madrid CFF ha empezado como un tiro, mantiene el pleno y ya ha encontrado en Emilie Holt a una de las protagonistas de un comienzo que promete escribir muchas más páginas.

📋 Ficha técnica |
Madrid CFF: Paola; Vargas (Herrera, min. 88), Lejeune, Taylor, Villafañe; Holt (Mónica, min. 88), Ana González, Marina Rivas (Bebe, min. 63); Diki, Ubamba y Nautnes (Paula León, min. 63).
Sevilla FC: Sullastres; Alba López (Clau Blanco, min. 90+2), Marques, Iris Arnaiz, Raquel; Alicia, Sandra Castelló, Gemma (Barrios, min. 66), Rosa Márquez; Laura Pérez y Kanteh.
Árbitra: Ainara Andrea Acevedo Dudley, del comité catalán. Amonestó a la local Bebe y a las visitantes Sandra Castelló y Clau Blanco.
Goles:
1-0 Holt 7’ ⚽️
Incidencias: Partido correspondiente a la tercera jornada de la Liga F Moeve, disputado en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada.
Vídeo |














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