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Noticia | Laia Aleixandri vuelve a entrar en contacto con el esférico

(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro

🟨 La exjugadora del Manchester City Women entra en la fase final de su recuperación de una grave lesión de LCA.

Laia Aleixandri vuelve a ver el fútbol desde el lugar desde el que más le gusta vivirlo: sobre el césped y con un balón entre los pies. Seis meses después de que una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha detuviera de manera abrupta su primera temporada de regreso al FC Barcelona, la defensa catalana ha protagonizado en Andorra una de esas imágenes que, aunque todavía no significan un regreso a la competición, tienen un enorme valor dentro de una recuperación tan larga como delicada. Laia ha vuelto a correr, ha trabajado con obstáculos y, sobre todo, ha vuelto a realizar pases cortos con balón durante el entrenamiento del conjunto azulgrana en el Estadi Comunal Joan Samarra. El Barça ha confirmado que su evolución continúa dentro del plan establecido y que los progresos son fruto de meses de trabajo de fisioterapia y gimnasio.

La noticia llega, además, en un momento especialmente significativo para el equipo de Pere Romeu. El Barcelona acaba de conocer la lesión de Kika Nazareth, que sufre una lesión en la porción pubofemoral del aductor mayor de la pierna izquierda y que tendrá que permanecer aproximadamente cuatro semanas de baja. La portuguesa se perderá, salvo una evolución más rápida de lo previsto, el estreno de la Liga F Moeve frente al Costa Adeje Tenerife y la segunda jornada ante el Sevilla, con el Atlético de Madrid apareciendo como una posible fecha para su regreso. Kika viene de firmar una temporada de 12 goles y nueve asistencias en 40 partidos y, además, afronta una campaña especialmente importante al tratarse de la primera del Barça sin Alexia Putellas en el centro del campo.

Son dos noticias diferentes, dos procesos de recuperación completamente distintos y dos posiciones que no pueden compararse desde el punto de vista estrictamente futbolístico, pero ambas ayudan a explicar una realidad que el Barcelona tendrá que gestionar durante los primeros meses de competición: una plantilla acostumbrada a competir por todo necesita mantener la profundidad y la disponibilidad de sus piezas importantes. La lesión de Kika supone una ausencia inmediata y de corta duración, mientras que la de Aleixandri pertenece a una categoría completamente diferente, con un calendario de recuperación mucho más largo y una reincorporación que debe producirse sin ningún tipo de precipitación. Pero precisamente por eso las imágenes de Laia adquieren todavía más valor. El Barça no la necesita mañana. La necesita bien.

Aleixandri sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha el 5 de febrero, durante el Clásico de Copa de la Reina frente al Real Madrid, y fue intervenida quirúrgicamente el 10 de febrero por el doctor Joan Carles Monllau. El periodo de baja establecido inicialmente por el club se situó entre los diez y los doce meses, de manera que alcanzar ahora el ecuador del proceso y poder volver a realizar acciones con balón supone una señal positiva, pero no modifica el horizonte de una recuperación que todavía debe completar diferentes fases antes de recibir el alta competitiva.

La diferencia entre volver a tocar balón y volver a competir es enorme. Entre una cosa y otra todavía existen semanas de trabajo, fortalecimiento, readaptación, cambios de dirección, aceleraciones, desaceleraciones, duelos, contactos, cargas de entrenamiento y, finalmente, la necesidad de recuperar la confianza necesaria para jugar un partido oficial sin que la rodilla condicione cada movimiento. El Barça, por tanto, no tiene ninguna intención de convertir una imagen ilusionante en una presión añadida. La recuperación de Laia continuará siguiendo los plazos médicos y deportivos marcados, porque el verdadero objetivo no consiste en verla regresar cuanto antes, sino en conseguir que cuando vuelva pueda quedarse.

Y ahí aparece una segunda dimensión de la noticia. Porque Laia Aleixandri no es una futbolista cualquiera dentro de la estructura azulgrana. Es una jugadora formada en La Masia que regresó al club en el verano de 2025 después de cinco temporadas en el Atlético de Madrid y tres campañas en el Manchester City. Su paso por Inglaterra terminó de transformar un perfil que ya era interesante en categorías inferiores y que posteriormente se convirtió en una futbolista capaz de actuar como central, lateral e incluso centrocampista defensiva. El propio FC Barcelona define actualmente a Aleixandri como una central adaptable a la posición de pivote, destacando especialmente su salida de balón y su capacidad natural para ejercer como líder.

Su primera temporada como azulgrana permitió comprobar precisamente esa versatilidad. Aleixandri disputó 21 partidos oficiales y acumuló alrededor de 1.347 minutos antes de que la lesión pusiera punto final a su curso, cifras que reflejan que ya había adquirido un papel importante dentro de las rotaciones de Pere Romeu. Además, formó parte de un equipo que terminó levantando Liga F, Copa de la Reina, Supercopa de España y Champions League.

Su importancia no reside únicamente en el número de minutos, sino en todo aquello que puede modificar alrededor de sus compañeras. Aleixandri es una central que entiende el juego desde la primera línea de construcción. No necesita limitarse a recibir y entregar el balón al futbolista más cercano, sino que tiene capacidad para conducir, atraer una presión y encontrar una línea de pase que permita al equipo superar la primera línea rival. Esa cualidad encaja de manera natural con un Barça que quiere dominar desde la posesión, defender lejos de su propia portería y convertir la circulación de balón en una herramienta para controlar territorialmente los partidos.

Su formación como centrocampista defensiva también aparece cuando juega como central. Tiene una relación especialmente natural con el balón y una capacidad para interpretar los espacios que le permite ocupar posiciones avanzadas cuando el equipo domina. El propio Barcelona subraya su gran salida de balón, mientras que su experiencia en el Manchester City amplió todavía más su repertorio después de jugar numerosos encuentros como mediocentro defensivo. En Inglaterra llegó incluso a ser utilizada como lateral en ambos perfiles, lo que demuestra que su polivalencia no es un recurso puntual, sino una de las principales características de su juego.

En fase de posesión, una de sus grandes virtudes es precisamente la capacidad para dar continuidad al juego desde atrás sin perder la amenaza de progresar. Puede jugar en corto, pero también encontrar pases verticales cuando aparece una línea de pase limpia. Su primer control y su orientación corporal le permiten recibir bajo presión con cierta naturalidad, mientras que su lectura del espacio le ayuda a decidir cuándo avanzar unos metros y cuándo asegurar la posesión. En un equipo como el Barcelona, donde las centrales participan constantemente en la construcción y donde los rivales cada vez presionan más arriba, tener una defensora capaz de superar una primera presión con balón tiene un valor enorme.

Pero Aleixandri no es solamente una central de salida. Su otra gran virtud aparece cuando el equipo pierde el balón. Es una futbolista agresiva en la defensa de los espacios, capaz de anticiparse y atacar la jugada antes de que el rival pueda girarse. Su experiencia en Inglaterra, además, la obligó a convivir con partidos de mayor ritmo y con transiciones en las que las centrales deben defender muchos metros a su espalda. Esa experiencia puede resultar especialmente útil para un Barcelona que, al instalarse durante muchos minutos en campo contrario, necesita que sus defensoras sean capaces de vivir lejos de Cata Coll y sostener una línea defensiva adelantada.

También aporta contundencia en los duelos. No es una defensora que dependa únicamente de su capacidad para posicionarse, sino que tiene recursos para competir físicamente cuando el partido exige defender el área, proteger una recepción de espaldas o disputar un balón dividido. El Manchester City destacó precisamente su consistencia y su importancia dentro de una unidad defensiva que fue la mejor de la Women’s Super League 2023/24. Durante su etapa en Inglaterra llegó a disputar 88 partidos y asumió además un papel de liderazgo durante la larga ausencia por lesión de Alex Greenwood.

Y existe una característica que puede terminar siendo especialmente importante para Pere Romeu: su capacidad para ofrecer diferentes soluciones sin obligar al entrenador a modificar completamente la estructura. Aleixandri puede ser central en una línea de cuatro, puede adaptarse a una salida en la que una defensora se incorpora al centro del campo y puede actuar como pivote si las circunstancias lo requieren. No todas esas funciones son intercambiables ni tienen exactamente las mismas exigencias, pero su experiencia en diferentes posiciones permite al cuerpo técnico disponer de una herramienta táctica de enorme valor.

El regreso de Laia, por tanto, no significará únicamente recuperar a una central. Significará recuperar una pieza que puede modificar la configuración de la plantilla y aumentar considerablemente las posibilidades de Romeu a la hora de construir sus alineaciones. En determinados partidos podrá competir por un puesto en el eje de la defensa; en otros, su presencia permitirá reservar a otras futbolistas o modificar la altura y la estructura de la salida de balón. En escenarios donde el Barcelona necesite más control en el centro del campo, su pasado como pivote puede convertirse incluso en una alternativa adicional.

Y todo ello adquiere todavía más relevancia en una temporada que supone el primer gran cambio estructural del centro del campo azulgrana tras la marcha de Alexia Putellas. La lesión temporal de Kika obliga ahora a gestionar todavía mejor los recursos disponibles en la zona de creación, mientras que otras futbolistas también tendrán que asumir responsabilidades diferentes. La vuelta futura de Aleixandri no solucionará el problema de Kika porque juegan en posiciones y registros distintos, pero sí permitirá a Romeu ganar profundidad en otra zona y, sobre todo, recuperar una futbolista capaz de aportar soluciones tácticas que pocas integrantes de la plantilla pueden ofrecer.

Por eso, la imagen de Laia tocando balón en Andorra debe entenderse como algo más profundo que una simple fotografía de pretemporada. Es el primer capítulo visible de la segunda mitad de una recuperación que comenzó en febrero, cuando una acción desafortunada en el Clásico cambió completamente sus planes. Desde entonces, Aleixandri ha tenido que aprender a convivir con una temporada prácticamente en blanco, a mirar desde fuera cómo sus compañeras conquistaban todos los títulos y a trabajar cada día para recuperar aquello que parecía tan cotidiano antes de la lesión: correr, girar, acelerar, frenar y tocar un balón.

Ahora ha vuelto a hacerlo. Todavía de manera controlada, todavía sin entrar en ejercicios competitivos y todavía muy lejos de poder ser considerada una jugadora disponible para Pere Romeu.

Pero ya lo hace sobre el césped. Y eso significa que la recuperación ha entrado en una nueva dimensión. El Barça tendrá que comenzar la temporada sin Kika Nazareth durante varias semanas, con la incertidumbre añadida de otras situaciones físicas que el equipo está gestionando durante la pretemporada, pero al mismo tiempo empieza a recuperar una certeza para el futuro. Laia Aleixandri está avanzando. El calendario todavía no permite poner una fecha exacta a su regreso y cualquier previsión debe estar supeditada a su evolución médica y funcional, pero el horizonte empieza a cambiar. El balón vuelve a formar parte de su rutina y, con él, regresan también las sensaciones que durante seis meses quedaron aparcadas.

Cuando llegue el momento de reincorporarse a las convocatorias de Pere Romeu, el Barcelona no recibirá simplemente a una futbolista que vuelve de una lesión. Recibirá a una jugadora que ya conoce el club, que entiende su modelo de juego, que ha crecido en La Masia y que antes de lesionarse había demostrado que podía convertirse en una pieza importante dentro del proyecto. Recibirá a una central capaz de construir, defender hacia delante, competir en los duelos, jugar como pivote y ofrecer al entrenador una polivalencia que puede convertirse en una ventaja decisiva durante una temporada tan exigente.

Pero antes de pensar en convocatorias, partidos y minutos, Laia tiene que completar su camino. El Barça no necesita que vuelva ahora. Necesita que vuelva cuando esté preparada. Por eso, seis meses después de aquella lesión, la mejor noticia no es que Aleixandri esté cerca de competir, porque todavía no lo está. La mejor noticia es que vuelve a acercarse al fútbol. Primero fueron la fisioterapia y el gimnasio; después, la carrera; ahora, el balón. Y cada etapa tiene un significado diferente.

En Andorra, Laia ha dado otro paso. Uno pequeño en apariencia, enorme en realidad. Porque después de seis meses de espera, una futbolista que llevaba demasiado tiempo mirando el césped desde fuera ha vuelto a pisarlo con un balón delante. Y el Barça, mientras afronta el contratiempo de Kika Nazareth, empieza a ver en el horizonte el regreso de una pieza que puede darle algo más que una jugadora: puede devolverle a Pere Romeu una de las herramientas tácticas más completas de su plantilla.

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