
🔲 Jenni Hermoso, ante el esperado regreso a casa: la expulsión de Gio abre la puerta a su debut con el Atlético de Madrid.

Hay hype. Mucho hype. Y quizá sea precisamente esa palabra, tan utilizada por las nuevas generaciones, la que mejor resume lo que se está viviendo alrededor del Atlético de Madrid desde que Jenni Hermoso volvió a convertirse oficialmente en futbolista rojiblanca. La delantera madrileña ya estuvo en el Alfredo Di Stéfano para acompañar a sus compañeras en el derbi, aunque lo hizo vestida de calle y fuera de una convocatoria a la que todavía no podía acceder por su estado físico, y ahora la expulsión de Gio Garbelini puede abrirle la puerta al momento que todo el entorno atlético está esperando: volver a verla jugar un partido oficial con el escudo que ella misma definió como su casa.
Jenni Hermoso todavía no ha podido debutar con el Atlético de Madrid, pero su tercera etapa como rojiblanca ya ha comenzado a construirse lejos del terreno de juego. La primera historia comenzó cuando llegó al club siendo apenas una niña y dio sus primeros pasos hacia el fútbol profesional; la segunda tuvo lugar años después, cuando regresó al Atlético y se convirtió en una de las grandes protagonistas del equipo campeón de Liga en la temporada 2018-2019; y la tercera, probablemente la más inesperada y también una de las más especiales por todo lo que ha sucedido durante el tiempo que ha transcurrido desde entonces, acaba de comenzar después de que la entidad rojiblanca hiciera oficial su regreso tras poner punto final a su etapa en Tigres Femenil. Ahora, después de haber tenido que esperar para estrenarse, el calendario y las circunstancias deportivas pueden colocarla ante una oportunidad que hace apenas una semana parecía mucho más complicada.
El primer escenario elegido por el calendario para su posible regreso competitivo era, nada más y nada menos, el derbi madrileño frente al Real Madrid, pero el propio contexto de su incorporación hizo imposible que ese estreno se produjera. Jenni Hermoso no fue convocada para el encuentro disputado en el Alfredo Di Stéfano porque todavía no se encontraba en plena forma física después de incorporarse prácticamente sobre la bocina al proyecto de David González. La delantera había rescindido su contrato con Tigres Femenil, había cerrado su regreso al fútbol español y apenas había tenido tiempo para incorporarse a los entrenamientos con sus nuevas compañeras, de manera que cuando llegó el derbi únicamente había completado tres sesiones con el grupo, un margen demasiado reducido para afrontar con garantías un encuentro de semejante exigencia y con la intensidad que siempre acompaña a un enfrentamiento entre Real Madrid y Atlético.
Sin embargo, que Jenni no estuviera en la convocatoria no significó que estuviera lejos de su equipo. Todo lo contrario. La futbolista madrileña estuvo presente en el Alfredo Di Stéfano, vestida de calle y junto a sus compañeras, acompañando desde el estadio al conjunto rojiblanco en uno de los partidos más importantes de toda la temporada. Aunque todavía no podía ayudar sobre el césped, quiso estar cerca del vestuario, compartir el ambiente del derbi y apoyar al equipo de su corazón en el comienzo de una nueva aventura que para ella tiene un componente sentimental imposible de separar de la dimensión deportiva. La imagen de Jenni siguiendo el encuentro desde el estadio adquirió todavía más significado después de las palabras que pronunció cuando se hizo oficial su fichaje, cuando resumió su regreso con una declaración que explica perfectamente lo que significa para ella volver a vestir de rojiblanco: «Estoy donde quiero estar, el Atleti es mi casa».
Y ahora esa casa puede abrirle las puertas sobre el terreno de juego, porque las circunstancias que rodean a la segunda jornada de la Liga F Moeve han cambiado considerablemente después de lo sucedido en el derbi. El Atlético perdió frente al Real Madrid por 3-2 en un partido intenso, de enorme ritmo y con todos los ingredientes propios de un duelo de máxima rivalidad, pero además salió del Alfredo Di Stéfano con una consecuencia que tendrá incidencia directa en la planificación del siguiente encuentro. Gio Garbelini fue expulsada con tarjeta roja directa después de una acción sobre Eva Navarro y, como consecuencia de esa sanción, no estará disponible para enfrentarse al Deportivo Alavés, dejando a David González ante la necesidad de encontrar una nueva solución para configurar su ataque.
Ahí es donde aparece el nombre de Jenni Hermoso con una fuerza todavía mayor. La ausencia de Gio no implica que Jenni tenga que convertirse automáticamente en su sustituta, porque las dos futbolistas tienen características diferentes y entienden el ataque desde registros muy distintos, pero precisamente esa diferencia puede convertirse en una de las grandes ventajas del Atlético. David González no necesita encontrar una copia de la brasileña, sino decidir qué tipo de ataque quiere construir ante el Deportivo Alavés y qué futbolistas pueden ofrecerle las mejores herramientas para hacerlo. En ese escenario, la presencia de Jenni puede permitir que el conjunto rojiblanco modifique su manera de progresar, de asociarse y de llegar al área rival, incorporando una serie de recursos que hasta ahora no ha podido utilizar porque su nueva número 9 todavía no estaba disponible.
Gio Garbelini representa, fundamentalmente, velocidad, potencia, ruptura y capacidad para atacar los espacios. La delantera brasileña puede convertirse en una amenaza especialmente peligrosa cuando encuentra metros por delante, ya que su capacidad para acelerar las transiciones obliga a las defensas rivales a correr hacia su propia portería y a vigilar permanentemente la espalda de las centrales. Su presencia permite al Atlético estirar los partidos, encontrar situaciones de carrera y aprovechar recuperaciones en campo propio para lanzar rápidamente a sus atacantes hacia posiciones avanzadas, generando una amenaza vertical que puede resultar especialmente dañina cuando el encuentro se rompe y aparecen espacios.
Jenni Hermoso puede cambiar completamente esa fotografía sin necesidad de renunciar a la profundidad ni a la amenaza ofensiva. La madrileña puede convertirse en una nueve mucho más referencial, una futbolista alrededor de la cual puedan comenzar a girar diferentes mecanismos ofensivos y que permita al Atlético disponer de una referencia clara en el último tercio. Su capacidad para fijar centrales puede liberar espacios para las jugadoras que lleguen desde posiciones más retrasadas, pero también tiene la inteligencia futbolística suficiente para abandonar temporalmente esa posición y aparecer entre líneas, acercarse a las centrocampistas, recibir de espaldas y participar en la elaboración de una jugada que posteriormente puede terminar nuevamente dentro del área.
Esa capacidad para modificar su posición durante una misma acción es precisamente una de las grandes virtudes que puede aportar Jenni al Atlético de David González. La delantera puede convertirse en un punto de apoyo para superar una primera línea de presión, puede recibir un balón directo y descargarlo de cara, puede participar en una combinación rápida en la frontal, puede atraer a una defensora hacia una zona determinada para liberar el espacio de una compañera y, cuando la jugada avance, puede regresar al área para convertirse en la futbolista que finalice la acción. Su presencia no tiene por qué limitarse a recibir balones cerca de la portería, porque una de sus grandes cualidades es precisamente la capacidad para participar en diferentes alturas del ataque sin perder su instinto goleador.
Con Jenni sobre el terreno de juego, el Atlético puede disponer de diferentes caminos para llegar hasta la portería rival. Puede utilizarla como referencia para jugar directamente sobre ella cuando el rival presione arriba, puede buscar su apoyo para conectar con las centrocampistas, puede permitirle caer a cualquiera de los costados para generar superioridades y puede aprovechar los espacios que deje su movimiento para que las futbolistas exteriores ataquen zonas interiores. También puede utilizar su capacidad asociativa para construir ataques más largos cuando el partido requiera paciencia y, al mismo tiempo, encontrar en ella una referencia dentro del área cuando llegue el momento de acelerar y buscar el último pase.
Ese cambio de registro puede resultar especialmente interesante ante el Deportivo Alavés, porque el encuentro puede presentar un escenario completamente diferente al que el Atlético encontró frente al Real Madrid. Después de enfrentarse a uno de los grandes favoritos al título en un partido de máxima intensidad, el conjunto rojiblanco afrontará ahora un compromiso en el que probablemente tendrá que asumir una mayor responsabilidad con el balón y encontrar soluciones ante un rival que puede plantear diferentes alturas defensivas. En este tipo de partidos, contar con una delantera capaz de recibir entre líneas, proteger la pelota y asociarse puede ser determinante para evitar que el equipo dependa exclusivamente de las transiciones rápidas y del ataque del espacio.
Jenni también puede ofrecer algo que el Atlético necesita especialmente cuando el rival consigue cerrar los caminos hacia su área: paciencia e interpretación. La madrileña no necesita que cada ataque termine en una carrera hacia la portería, porque sabe cuándo conviene detener la jugada, esperar una incorporación y encontrar el pase adecuado para continuar progresando. También sabe reconocer el instante en el que esa pausa debe transformarse en aceleración, utilizando un movimiento, una pared o un pase vertical para romper una estructura defensiva que parecía perfectamente organizada. Esa lectura de los tiempos puede permitir al Atlético variar su velocidad de ataque sin necesidad de modificar continuamente sus piezas.
La nueva nueve rojiblanca puede, además, convertirse en una herramienta para hacer más imprevisible al conjunto de David González. Si una central decide seguirla cuando abandone el área para recibir, puede generar un espacio que otra compañera ataque desde atrás; si las defensoras deciden mantener su posición, Jenni puede recibir con mayor libertad y girarse para buscar el último pase; si el rival adelanta sus líneas, puede utilizar su experiencia para interpretar los espacios que aparezcan a su espalda; y si el contrario se encierra cerca de su área, puede convertirse en una referencia capaz de fijar centrales y generar situaciones de remate.
No se trata, por tanto, únicamente de marcar goles, aunque el gol seguirá siendo una de las grandes razones por las que el Atlético ha apostado por ella. Jenni Hermoso puede aportar una dimensión mucho más amplia al juego ofensivo, convirtiéndose en una futbolista que participe en la creación, en la progresión y en la finalización de las jugadas. Su capacidad para jugar de espaldas, su inteligencia para ocupar espacios, su calidad técnica y su experiencia pueden convertirla en una pieza alrededor de la cual el Atlético pueda construir diferentes soluciones dependiendo de lo que demande cada partido.
Y el Atlético conoce perfectamente su capacidad para convertirse en referencia ofensiva, porque la vivió durante su anterior etapa en el club. La temporada 2018-2019 permanece como uno de los grandes recuerdos de Jenni con la camiseta rojiblanca, ya que el equipo consiguió proclamarse campeón de Liga y alcanzó también la final de la Copa de la Reina. Jenni fue una de las grandes protagonistas de aquella campaña y terminó como máxima goleadora de la competición liguera con 24 tantos, convirtiéndose en una pieza fundamental del equipo que dominó el campeonato y volvió a levantar el título.
La Copa de la Reina también llevó al Atlético hasta el último partido, disputado en Granada ante la Real Sociedad. El conjunto rojiblanco consiguió adelantarse en el marcador, pero el equipo donostiarra reaccionó y terminó remontando para imponerse por 1-2 y conquistar el trofeo. El Atlético cerró así aquella temporada con una Liga conquistada y un subcampeonato copero, mientras Jenni Hermoso dejaba una huella enorme desde el punto de vista ofensivo y confirmaba su condición de una de las grandes goleadoras del fútbol español.
Su último encuentro liguero con el Atlético también tiene ahora un valor simbólico especial. El 27 de abril de 2019, en el Cerro del Espino, el conjunto rojiblanco recibió al Valencia y terminó imponiéndose por 3-0. Jenni comenzó el partido en el banquillo, entró durante la segunda mitad y terminó siendo protagonista en los minutos finales, ya que en el minuto 88 transformó desde los once metros el penalti que permitió al Atlético cerrar definitivamente el marcador. Aquel lanzamiento fue su último gol en Liga como futbolista rojiblanca antes de abandonar el club y comenzar una nueva etapa de una carrera que todavía estaba muy lejos de haber alcanzado todas las dimensiones que posteriormente tendría.
Más de siete años después, aquella historia puede continuar. Jenni regresa al Atlético convertida en una futbolista completamente diferente a la que dejó el club, aunque conserve intactas algunas de las características que la convirtieron en una referencia durante aquella temporada. Ahora vuelve con 36 años, pero también con una experiencia internacional muchísimo mayor, después de haber competido en diferentes países, haber pasado por clubes de enorme relevancia y haber vivido algunos de los escenarios más importantes de la historia reciente del fútbol femenino español. La Jenni que regresa no es la misma futbolista, pero precisamente esa evolución puede ser una de las grandes razones por las que su incorporación resulte tan interesante para el proyecto de David González.
Su experiencia puede convertirse en un valor añadido dentro de un vestuario que afronta una nueva etapa, pero será sobre todo su capacidad para interpretar el juego la que pueda marcar diferencias. Jenni no necesita que el partido se desarrolle siempre bajo un mismo patrón para resultar útil, porque puede adaptarse a diferentes necesidades y modificar su comportamiento dependiendo de lo que suceda sobre el terreno de juego. Puede ser una nueve de área, una referencia para el juego directo, una pieza asociativa entre líneas o una futbolista que se descuelgue para generar espacios, todo ello sin perder la capacidad para regresar a la zona de finalización cuando la jugada lo requiera.
Y precisamente por eso su posible debut puede tener un interés mucho mayor que el de comprobar simplemente si consigue marcar en su primer partido. La cuestión será descubrir qué versión del Atlético aparece cuando Jenni esté sobre el césped y qué decisiones toma David González para aprovechar todas las posibilidades que ofrece una futbolista con semejante abanico de recursos. El entrenador puede utilizarla como referencia única, acompañarla de una segunda punta, buscar que caiga a uno de los costados o permitirle libertad para moverse por todo el frente ofensivo, dependiendo de cómo quiera atacar al Deportivo Alavés.
La expulsión de Gio Garbelini introduce ahora una circunstancia que puede acelerar ese proceso. La brasileña no estará disponible por sanción y el cuerpo técnico tendrá que buscar una solución para el ataque. Jenni, por su parte, tendrá más días de trabajo con sus compañeras que los que tuvo antes del derbi y podrá seguir recuperando el ritmo físico que todavía no tenía cuando llegó al equipo. Si sus sensaciones durante la semana son positivas y David González considera que está preparada, la segunda jornada puede convertirse en el momento elegido para que la nueva número 9 comience oficialmente su tercera etapa con el Atlético.
El hype de la afición, mientras tanto, seguirá creciendo porque el regreso de Jenni no es un fichaje cualquiera. La expectación tiene una dimensión deportiva evidente, pero también existe una conexión emocional con una futbolista que ya forma parte de la historia del club y que ha regresado después de haber alcanzado algunos de los mayores éxitos posibles en su carrera. La imagen del Alfredo Di Stéfano resume perfectamente ese sentimiento, porque aunque todavía no pudiera jugar, Jenni quiso estar allí, vestida de calle, junto a sus compañeras y apoyando al equipo durante el derbi, demostrando que su regreso no se limita a una operación deportiva y que existe un vínculo sentimental con el Atlético que continúa intacto.
Ahora la afición quiere verla cambiar la ropa de calle por la camiseta rojiblanca y la grada por el césped. Quiere comprobar cómo funciona esa nueva conexión con sus compañeras, cómo interpreta las instrucciones de David González y cómo puede transformar un ataque que todavía está buscando su identidad. Quiere ver a la nueva nueve en acción y descubrir si aquella futbolista que hace más de siete años dejó el Cerro del Espino marcando desde los once metros todavía conserva esa capacidad especial para aparecer cuando el equipo más la necesita.
La respuesta llegará cuando llegue el momento, porque todavía no existe ninguna confirmación de que Jenni vaya a ser titular ante el Deportivo Alavés. Su presencia en la convocatoria también dependerá de cómo evolucione durante los entrenamientos y de la valoración que haga el cuerpo técnico sobre su estado físico, pero las circunstancias han colocado su posible estreno mucho más cerca de lo que estaba antes de que comenzara la temporada. El Atlético necesita reaccionar después de la derrota del derbi, Gio no podrá jugar por sanción y Jenni dispone ahora de una semana adicional para acercarse al nivel físico necesario para competir.
Todo conduce, por tanto, hacia una misma posibilidad: que el Deportivo Alavés pueda convertirse en el escenario del regreso oficial de Jenni Hermoso al Atlético de Madrid. No sería un regreso cualquiera, porque llegaría después de una espera provocada por una incorporación que se produjo prácticamente al límite del inicio de la competición y después de que la futbolista tuviera que vivir el primer partido desde fuera, aunque sin alejarse del equipo y permaneciendo en el Alfredo Di Stéfano junto a sus compañeras para apoyar al club que considera su casa.
La historia comenzó mucho antes de este verano y ahora tiene la oportunidad de escribir un nuevo capítulo. Jenni llegó al Atlético siendo una niña, volvió años después para ser campeona de Liga y máxima goleadora, se marchó dejando atrás un último gol desde los once metros en el Cerro del Espino y regresó al club después de haber construido una carrera extraordinaria. Ahora tiene ante sí la posibilidad de disputar su primer partido oficial de esta tercera etapa, con el dorsal 9 a la espalda y con un proyecto que puede necesitar precisamente todo aquello que ella está en condiciones de aportar.
Gio Garbelini ofrece profundidad, velocidad, potencia y ruptura; Jenni Hermoso puede ofrecer pausa, asociación, lectura del juego, capacidad para fijar centrales, inteligencia para ocupar espacios, experiencia y una enorme capacidad de finalización. No son dos futbolistas intercambiables, y precisamente por eso la ausencia de la brasileña no tiene por qué entenderse únicamente como un problema para David González. También puede ser la oportunidad de mostrar una versión diferente del Atlético, una versión en la que el ataque tenga una referencia capaz de modificar los tiempos, conectar con sus compañeras y generar diferentes caminos hacia la portería rival.
Jenni Hermoso quiere volver a jugar con el Atlético y el Atlético quiere verla jugar. Ahora, con la baja de Gio Garbelini, con más entrenamientos acumulados y con un partido ante el Deportivo Alavés que puede ofrecer un contexto diferente al del derbi, el esperado momento parece un poco más cerca. La afición tendrá que esperar a la decisión definitiva de David González, pero el hype ya está instalado y cada entrenamiento acerca un poco más una imagen que muchos llevan años esperando volver a contemplar: Jenni Hermoso con la camiseta del Atlético de Madrid, el dorsal 9 a la espalda y el balón a sus pies, comenzando de nuevo una historia que nunca dejó de pertenecerle.
Si finalmente llega el momento ante el Deportivo Alavés, el Atlético no estará simplemente estrenando a una nueva delantera, sino recuperando para su camiseta a una futbolista que ya conoce perfectamente lo que significa vestir de rojiblanco y que vuelve después de haber vivido una carrera que la ha convertido en una de las grandes referencias del fútbol femenino español. Será el regreso de una futbolista que no ha olvidado de dónde viene y que, incluso antes de volver a pisar el césped, ya dejó claro desde la grada del Alfredo Di Stéfano que su compromiso con el equipo de su corazón está presente desde el primer día.














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