
⬛️ La doble Balón de Oro ha anunciado que se marcha del FC Barcelona al final de temporada. La de Mollet del Vallés lo hace como la jugadora con más títulos en la historia del club en todas sus categorías profesionales, con 38 trofeos en su palmarés, y tras dejar una huella imborrable en la historia de Liga F.

La historia de Alexia Putellas trasciende mucho más allá de los títulos y los goles. La capitana de Mollet del Vallès se convirtió en el rostro de una generación que cambió para siempre la dimensión del fútbol femenino y en el gran símbolo competitivo, emocional y cultural del Barça más dominante de todos los tiempos. Su discurso reivindicativo, su liderazgo sereno, su manera de entender el juego y su profundo barcelonismo moldearon el ADN de un equipo que lo ganó absolutamente todo. Ahora, a los 32 años, Alexia inicia una nueva etapa después de cerrar un ciclo irrepetible como la futbolista más importante de la historia del club azulgrana.
Se marcha tras 14 temporadas dejando cifras monumentales: más de 500 partidos con la camiseta del Barça, 230 goles —solo superada históricamente por Lionel Messi en el global del club— y un palmarés de 38 títulos que incluye diez Ligas, ocho Copas de la Reina y cuatro Champions League. Fue la primera futbolista azulgrana en conquistar el Balón de Oro y lo ganó en dos ocasiones consecutivas, en 2021 y 2022, incluso después de superar la grave lesión de ligamento cruzado sufrida con la selección española en el verano de 2022. Aquella lesión no frenó su legado: regresó a tiempo para disputar y ganar el Mundial y terminó dejando otra imagen eterna en San Mamés, marcando ante el Olympique de Lyon en la final de Champions que confirmó definitivamente el cambio de era en el fútbol femenino.
Su despedida oficial tuvo lugar este 27 de mayo de 2026 en el Spotify Camp Nou, en un acto cargado de emoción junto a sus compañeras, la directiva y los 38 títulos conquistados durante su trayectoria como blaugrana. La propia Alexia reconoció que dejar el club había sido “la decisión más difícil” de su vida y explicó que sintió que levantar la cuarta Champions en Oslo era “el momento perfecto para decir adiós”.
Sobre el césped, Alexia redefinió la figura de la centrocampista moderna. Interior de enorme sensibilidad técnica, dominaba el juego desde la pausa y la interpretación táctica más que desde la velocidad. Su principal virtud siempre fue entender antes que nadie dónde iba a suceder la jugada. Capaz de jugar entre líneas, acelerar ataques con un solo control orientado y aparecer en zonas de remate como una delantera, combinaba visión periférica, precisión en el pase y una relación extraordinaria con el gol. Su golpeo con la izquierda marcó una época, tanto desde la frontal como en acciones a balón parado, mientras que su lectura de espacios la convirtió en una especialista en atacar el intervalo entre centrales y mediocampistas rivales. Además, desarrolló una personalidad competitiva incomparable: pedía siempre la pelota en los momentos críticos, manejaba los ritmos emocionales de los partidos y elevaba el nivel colectivo desde el liderazgo silencioso. Alexia no solo organizaba el juego; ordenaba al equipo entero.
Su influencia también fue cultural. Representó la profesionalización del fútbol femenino en España, empujó al Barça hacia una dimensión global y se convirtió en referente para toda una generación de niñas que crecieron viéndola levantar Champions y Balones de Oro. Por eso su adiós deja un vacío casi imposible de llenar en Can Barça: porque no se marcha únicamente una futbolista legendaria, sino la gran líder de la era más gloriosa del fútbol femenino azulgrana.

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