
🚨 Elba Vergés rescata un punto en Zubieta (1-1) con un gol en el tramo final.


El Costa Adeje Tenerife Egatesa volvió a demostrar su capacidad para competir lejos de casa y rescató un valioso empate (1-1) ante una Real Sociedad que continúa sin encontrar el camino después de un inicio de temporada especialmente preocupante. El conjunto donostiarra se adelantó en el tramo final gracias a Ainoa, pero Elba apareció en el minuto 89 para devolver el equilibrio al marcador y castigar a una Real que volvió a quedarse sin respuesta cuando más necesitaba proteger su ventaja.
Zubieta asistió a un encuentro en el que las necesidades de ambos equipos pesaban desde el primer minuto. La Real Sociedad llegaba con la obligación de reaccionar después de un arranque sin victorias y con demasiadas dudas acumuladas en muy poco tiempo. El Tenerife, por su parte, buscaba seguir sumando después de haber estrenado su casillero y afrontaba el desplazamiento con la intención de competir, resistir y aprovechar cualquier grieta que pudiera aparecer en el conjunto local.
La realidad terminó dejando un empate que sabe diferente para cada equipo. Para la Real Sociedad, el punto supone poner el contador en uno después de tres jornadas y prolongar una dinámica que empieza a adquirir una dimensión preocupante. Para el Tenerife, en cambio, supone alcanzar los dos puntos y regresar a casa con la sensación de haber conseguido algo importante en un campo complicado. El conjunto tinerfeño no se conformó con sobrevivir y, cuando recibió el golpe del 1-0, tuvo la personalidad necesaria para volver a levantarse.
El encuentro comenzó con una Real Sociedad que quiso asumir el protagonismo. Las locales intentaron instalarse en campo contrario, mover el balón con paciencia y encontrar espacios entre las líneas de un Tenerife que había preparado un partido de mucha concentración defensiva. El conjunto visitante, además, estrenaba su segunda equipación y afrontaba el duelo con varias jugadoras que buscaban consolidar su presencia en la máxima categoría, entre ellas Pola y Noelia Salazar, ambas con ficha del primer equipo esta temporada después de su paso por el filial.
Durante los primeros minutos, la Real tuvo una mayor presencia territorial, aunque ese dominio no se tradujo en ocasiones claras. El balón circulaba cerca del área de Noelia Ramos, pero el Tenerife conseguía cerrar los caminos interiores y obligaba a las locales a buscar soluciones que no terminaban de aparecer. La posesión donostiarra era más una cuestión de iniciativa que de verdadero peligro, mientras el conjunto tinerfeño esperaba su momento sin perder el orden.
Noelia Salazar, además, vivía un momento especialmente significativo al formar por primera vez de inicio en Liga F. Su presencia aportaba energía y capacidad para incomodar la salida de balón de la Real, mientras el Tenerife iba entendiendo poco a poco que el partido podía jugarse también desde la presión. Cada pase horizontal de las locales empezaba a convertirse en una oportunidad para adelantar metros y dificultar la construcción.
La Real intentaba encontrar a sus jugadoras ofensivas, pero el Tenerife estaba consiguiendo algo fundamental: impedir que el partido se rompiera. Las visitantes no necesitaban tener constantemente el balón para sentirse dentro del encuentro. Su bloque permanecía compacto, sus líneas se mantenían próximas y, cuando recuperaban, buscaban rápidamente a sus jugadoras más adelantadas para intentar transformar cada transición en una amenaza.
Con el paso de los minutos, la sensación inicial comenzó a cambiar. El Tenerife empezó a ganar metros y a adelantar su presión, obligando a la Real Sociedad a jugar cada vez más cerca de su propia área. Las locales ya no encontraban con la misma facilidad la salida limpia de los primeros compases y empezaban a aparecer pérdidas que podían haber resultado peligrosas si el último pase visitante hubiera tenido mayor precisión.
Koko Ange comenzaba también a adquirir protagonismo. Su capacidad para recibir abierta, acelerar y atacar espacios permitía al Tenerife ganar profundidad por banda. La Real tenía que vigilar constantemente sus movimientos porque cada conducción podía cambiar la velocidad del partido. Cuando Koko lograba superar la primera línea de presión, el conjunto visitante encontraba metros para correr y obligaba a las donostiarras a retroceder.
El encuentro entró entonces en una fase mucho más equilibrada. La Real seguía intentando llevar la iniciativa, pero el Tenerife ya no parecía un equipo dispuesto simplemente a resistir. Había encontrado una vía para competir desde la intensidad, y esa evolución empezó a hacerse visible en cada duelo dividido, en cada segunda jugada y en cada balón que caía cerca del centro del campo.
Las locales necesitaban encontrar mayor claridad cerca del área. El problema no estaba tanto en llegar como en transformar esa presencia en ocasiones verdaderamente peligrosas. El Tenerife defendía bien las zonas centrales y Noelia Ramos transmitía seguridad bajo palos. Cada centro que llegaba a sus dominios terminaba controlado por la guardameta o despejado por una defensa que estaba cumpliendo con precisión su trabajo.
Mientras tanto, el conjunto visitante continuaba creciendo. Henar encontraba espacios para aparecer entre líneas, Pola aportaba equilibrio y las jugadoras de banda comenzaban a generar una sensación de amenaza cada vez mayor. La Real Sociedad no estaba siendo inferior de manera manifiesta, pero tampoco conseguía imponer el ritmo que necesitaba para convertir su dominio inicial en una ventaja.
El paso de los minutos aumentó la tensión. Cada equipo parecía consciente de que un error podía marcar la diferencia. La Real necesitaba ganar después de dos derrotas consecutivas, mientras el Tenerife sabía que un punto en Zubieta podía convertirse en un botín importante. Esa diferencia de necesidades provocaba un choque táctico interesante, con las locales buscando asumir riesgos y las visitantes tratando de escoger cuidadosamente cuándo acelerar.
No hubo, sin embargo, un golpe definitivo antes del descanso. La Real Sociedad tuvo más presencia en determinados momentos, pero no encontró el último pase ni la definición necesaria. El Tenerife, por su parte, consiguió terminar la primera parte con una sensación positiva: había sobrevivido al inicio local, había mejorado con el paso del tiempo y había conseguido llevar el partido al terreno que más le interesaba.
El 0-0 del descanso reflejaba esa igualdad. No era un resultado que solucionara los problemas de ninguno de los dos equipos, pero sí permitía al Tenerife marcharse al vestuario con confianza y obligaba a la Real a replantearse cómo quería afrontar una segunda parte que podía convertirse en una cuestión de paciencia, eficacia y fortaleza mental.
La Real necesitaba cambiar algo más que el marcador. Necesitaba recuperar sensaciones. Después de un comienzo de temporada tan complicado, cada minuto sin marcar podía aumentar la ansiedad. El equipo donostiarra tenía que evitar que la presión por ganar terminara convirtiéndose en precipitación.
El Tenerife, mientras tanto, había conseguido exactamente lo que buscaba durante los primeros 45 minutos. Seguía vivo, había mantenido su portería a cero y había conseguido que la Real Sociedad no pudiera sentirse cómoda. El partido estaba abierto y el conjunto tinerfeño sabía que, si conseguía mantener ese nivel de concentración, podía aspirar a mucho más que a resistir.
La segunda mitad confirmó rápidamente que el Tenerife había dado un paso adelante. El conjunto visitante salió con una mentalidad más ofensiva y comenzó a buscar con mayor frecuencia la portería de Arrula. La Real, que necesitaba controlar el encuentro, se encontró con un rival mucho más valiente y decidido a disputar cada metro.
En el minuto 50 llegó uno de los primeros avisos serios. Koko volvió a generar peligro desde la banda y encontró a Henar en una posición favorable, pero su remate se marchó por muy poco. Fue una acción que resumió el crecimiento visitante: recuperación, aceleración, profundidad y llegada. El Tenerife empezaba a creer que podía ganar.
La Real Sociedad respondió intentando recuperar el control. En el minuto 54 dispuso de una situación peligrosa y obligó a Noelia Ramos a intervenir con calidad. La guardameta volvió a aparecer en un momento importante para evitar que las locales transformaran su aproximación en el gol que podía cambiar completamente el partido.
El intercambio de golpes comenzó a aumentar. La Real encontraba espacios con mayor facilidad, pero el Tenerife seguía amenazando cuando recuperaba. El partido había dejado atrás la cautela de la primera mitad y comenzaba a convertirse en un duelo de ida y vuelta, aunque ninguno de los dos equipos conseguía todavía imponer definitivamente su ley.
El Tenerife continuaba demostrando que no había viajado a Zubieta para limitarse a defender. Las visitantes presionaban, adelantaban líneas y buscaban que la Real tuviera que tomar decisiones incómodas. El conjunto donostiarra, por momentos, parecía atrapado entre la necesidad de ganar y el miedo a conceder una ocasión que pudiera terminar de complicar su situación.
Los cambios comenzaron a modificar el escenario. La entrada de Marina Martí en el tramo final aportó profundidad y nuevas alternativas ofensivas al Tenerife. Su presencia permitió mantener la amenaza visitante y ofreció al equipo más recursos para atacar los espacios que empezaban a aparecer detrás de la defensa local.
Pero cuando el partido parecía encaminado a mantenerse sin goles, apareció Ainoa. En el minuto 73, la futbolista de la Real Sociedad encontró espacio dentro del área y no perdonó. Recibió en una zona peligrosa, detectó el hueco y armó el disparo con rapidez, encontrando el camino hacia la portería para convertir el 1-0.
El gol fue un golpe importante para el Tenerife porque llegó después de una fase en la que el conjunto visitante había conseguido competir de tú a tú. La Real, por fin, encontraba el premio que llevaba buscando durante buena parte del encuentro. Ainoa apareció donde tenía que hacerlo, dentro del área, y su definición permitió a las donostiarras adelantarse cuando el reloj comenzaba a entrar en la fase decisiva.
Durante unos minutos, la sensación fue que el gol podía desbloquear definitivamente a la Real Sociedad. Las locales tenían ventaja, el rival debía asumir más riesgos y aparecían espacios que podían ser aprovechados para sentenciar. Sin embargo, la Real no consiguió transformar esa situación favorable en un segundo golpe.
El Tenerife reaccionó con personalidad. No se descompuso después del 1-0 y continuó buscando la portería rival. Las visitantes entendieron que quedaba tiempo suficiente y que la Real Sociedad estaba mostrando dificultades para cerrar los partidos. En lugar de renunciar al ataque, el equipo tinerfeño siguió insistiendo.
La presión comenzó a crecer alrededor del área local. Cada centro suponía una amenaza y cada balón parado podía convertirse en una oportunidad. La Real intentaba proteger su ventaja, pero retrocedía demasiado y permitía que el Tenerife acumulara jugadores cerca de su área.
El reloj avanzaba y el conjunto visitante seguía creyendo. Esa insistencia terminó teniendo recompensa en el minuto 89. Aithiara recibió en una posición favorable y puso un centro magnífico al corazón del área. Allí apareció Elba, atacando el balón con decisión, para conectar un poderoso cabezazo que terminó dentro de la portería.
El 1-1 fue una demostración de carácter. El Tenerife había recibido un golpe cuando más podía dolerle, pero respondió con fútbol y determinación. Aithiara puso la precisión y Elba puso la contundencia. El cabezazo de la central culminó una acción perfectamente construida y devolvió al marcador una igualdad que hacía justicia al esfuerzo visitante.
Para la Real Sociedad, en cambio, el empate fue otro golpe difícil de asumir. Había conseguido ponerse por delante en el minuto 73 y tenía el partido en sus manos, pero volvió a sufrir en el tramo final. La falta de control después del 1-0 terminó castigando a un equipo que necesita urgentemente aprender a gestionar mejor las ventajas.
Los últimos minutos fueron un ejercicio de supervivencia para ambos conjuntos. El Tenerife olió la posibilidad de conseguir incluso una remontada y se lanzó hacia adelante. La Real, obligada a defender, intentaba resistir y conservar al menos el punto que tenía en sus manos.
La prolongación añadió todavía más dramatismo. Con ocho minutos añadidos, cualquier acción podía convertirse en el último gran episodio de la tarde. El Tenerife siguió buscando el segundo tanto y tuvo una oportunidad especialmente peligrosa a balón parado. Ari Mingueza ejecutó una falta que estuvo cerca de convertirse en el 1-2, pero el lanzamiento terminó marchándose fuera.
La ocasión de Ari Mingueza dejó claro que el Tenerife había terminado mucho más cerca de la victoria de lo que podía imaginarse después del 1-0. El equipo no se conformó con haber empatado y quiso aprovechar el desconcierto local para llevarse los tres puntos.
La Real Sociedad consiguió finalmente resistir y evitar una derrota que habría agravado todavía más su situación. El pitido final confirmó el 1-1 y dejó sensaciones contrapuestas. El Tenerife celebró un punto conquistado lejos de casa, mientras la Real abandonó Zubieta con la certeza de que todavía queda muchísimo trabajo por delante.
El empate deja a la Real Sociedad con un solo punto después de las tres primeras jornadas. Dos derrotas y un empate dibujan un comienzo muy por debajo de las expectativas de un equipo que necesita reaccionar cuanto antes. El problema no es únicamente clasificatorio: las sensaciones futbolísticas tampoco están acompañando y cada jornada que pasa aumenta la presión sobre un proyecto que todavía no encuentra estabilidad.
El contexto tampoco ayuda. La Real Sociedad venía de una temporada anterior especialmente mala y afrontaba este nuevo curso con la obligación de cambiar radicalmente la imagen. Sin embargo, las primeras semanas han vuelto a estar marcadas por los problemas. El equipo no consiguió superar la fase previa de la UEFA Women’s Champions League y terminó cayendo ante el Chelsea, una eliminación que añadió todavía más incertidumbre a un comienzo que ya estaba siendo complicado.
A todo ello se sumó la salida de Arturo Ruiz. Apenas dos días antes del comienzo de la Liga F, el Brighton & Hove Albion abonó su cláusula y se llevó al futbolista, dejando a la Real con muy poco margen de maniobra para reaccionar. Una salida de ese calibre, producida prácticamente en la puerta de entrada de la competición, obligó al proyecto a afrontar el inicio de temporada con una pieza menos y con escaso tiempo para reorganizarse.
Por eso este empate ante el Tenerife debe analizarse dentro de un contexto mucho más amplio. La Real Sociedad no está simplemente dejando escapar puntos aislados. Está acumulando señales que, juntas, dibujan una situación preocupante. Después de tres jornadas, el equipo continúa sin ganar y necesita encontrar rápidamente una identidad competitiva que le permita abandonar esta dinámica.
El Tenerife, en cambio, puede regresar a casa con una lectura mucho más positiva. Los dos puntos que suma después de tres jornadas todavía no permiten hablar de tranquilidad, pero sí reflejan que el conjunto tinerfeño está siendo capaz de competir. El punto conseguido en Zubieta tiene un valor especial porque llegó después de verse por debajo en el marcador y porque el equipo tuvo la personalidad necesaria para buscar el empate hasta el último instante.
El gol de Elba resume precisamente esa mentalidad. El Tenerife no dejó de creer cuando Ainoa puso el 1-0. Siguió atacando, siguió buscando centros y terminó encontrando la recompensa en una acción en la que Aithiara y Elba combinaron precisión y potencia. Esos pequeños detalles son los que pueden marcar la diferencia en una temporada tan larga como la de Liga F.
La clasificación deja ahora a ambos equipos necesitados de una reacción, aunque con estados de ánimo diferentes. La Real Sociedad suma un punto de nueve y continúa buscando su primera victoria. El Tenerife alcanza los dos puntos de nueve y sabe que todavía necesita ganar partidos, pero al menos ha demostrado que puede competir y sumar en escenarios exigentes.
Para la Real Sociedad, la Jornada 4 aparece ya como una auténtica prueba de carácter. El conjunto donostiarra tendrá que visitar al FC Badalona Women y afrontar otro partido en el que la presión por conseguir los tres puntos será enorme. Después de este arranque, no hay demasiado margen para seguir dejando puntos por el camino si el objetivo es evitar que las dudas se conviertan en una crisis deportiva mucho más profunda.
El Tenerife, por su parte, tendrá la oportunidad de trasladar estas buenas sensaciones a su próximo compromiso frente al Sevilla FC. Después de haber conseguido un punto en Zubieta, el conjunto tinerfeño buscará convertir esa resistencia y esa capacidad de reacción en una victoria que permita dar un salto en la clasificación.
Zubieta dejó, por tanto, un empate que dice mucho más de lo que refleja el marcador. La Real Sociedad volvió a quedarse a medias, volvió a mostrar dificultades para controlar un partido después de adelantarse y volvió a marcharse con más preguntas que respuestas. El Tenerife, en cambio, encontró un premio a su perseverancia y demostró que incluso cuando el partido parece escaparse todavía existe espacio para reaccionar.
La historia de este 1-1 queda marcada por dos momentos completamente opuestos. Ainoa parecía haber encontrado la llave para abrir una puerta que la Real llevaba semanas intentando derribar. Elba, apenas unos minutos antes del final, apareció para cerrársela de golpe y recordar que un partido no termina cuando llega el gol que te pone por delante, sino cuando eres capaz de protegerlo hasta el último segundo.
Y esa es precisamente la gran tarea que queda pendiente para la Real Sociedad. No basta con competir durante fases, no basta con encontrar un gol y no basta con generar buenas sensaciones durante algunos minutos. El equipo necesita consistencia, necesita personalidad y necesita recuperar una confianza que parece haberse quedado atrapada entre la temporada anterior, la eliminación europea y un inicio de Liga F que vuelve a dejar demasiadas dudas.
El Tenerife, mientras tanto, se marcha de Zubieta con un punto que puede terminar teniendo mucho valor cuando llegue el momento de mirar atrás. Es un punto ganado lejos de casa, trabajado durante noventa minutos y construido desde la resistencia, la presión, la reacción y la fe. Un punto que demuestra que este equipo está dispuesto a competir hasta el final y que, cuando el partido parece perdido, todavía tiene argumentos para cambiar la historia.
La Real Sociedad tendrá que hacerlo mucho mejor. El Tenerife tendrá que seguir creciendo. Y la Liga F apenas acaba de comenzar. Pero después de tres jornadas, mientras el conjunto tinerfeño regresa a casa con la satisfacción de haber arrancado un empate en un campo complicado, la Real Sociedad se queda mirando una clasificación que ya empieza a ser incómoda y un calendario que no concede tiempo para lamentaciones. La próxima jornada exigirá respuestas, porque las dudas ya han dejado de ser una sensación pasajera y empiezan a convertirse en una realidad que el equipo donostiarra necesita cambiar cuanto antes.

📋 Ficha técnica |
1. REAL SOCIEDAD: Arrula; Florentino, Moraza, Apari; P. Fernández (Esther, 87’), Camino, Ainhoa M., Cecilia, Intza (N. Eizagirre, 68’); Ainoa (Seelenfreund, 78’) y Cahynová.
1. COSTA ADEJE TENERIFE EGATESA: Noelia Ramos; Aleksandra (c), Cinta R., Elba, Aithiara; Pola (Zamanian, 84’), Henar (Iratxe, 84’), N. Salazar (A. Mingueza, 76’), Koko Ange (M. Martí, 68’), V. Quiles (Gramaglia, 76’) y Padilla.
Árbitra: Elisabeth Calvo.
Asistentes: Andrada Alomán y Raquel Díaz.
Cuarta árbitra: Nuria Sánchez.
Goles:
1-0 | Ainoa (73’) ⚽️
1-1 | Elba (89’) ⚽️
Tarjetas amarillas: Real Sociedad: Florentino (98’). Costa Adeje Tenerife Egatesa: N. Salazar (29’), Pola (46’), Henar (53’) y Zamanian (90’).
Incidencias: Jornada 3 de la Liga F Moeve. Partido entre la Real Sociedad de Fútbol y el Costa Adeje Tenerife Egatesa, celebrado en el Estadio de Zubieta sobre superficie de hierba natural.
Vídeo |














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