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La crónica | El Arsenal conquista el norte de Londres: remontada, carácter y orgullo para doblegar al Tottenham en un derbi de máxima tensión

(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro

➡️ Las Gunners se impusieron por 1-2 al Tottenham en un derbi cargado de tensión que comenzó cuesta arriba con el gol de Cathinka Tandberg, pero que cambió de rumbo gracias a la pegada de Georgia Stanway y la sangre fría de Alessia Russo desde los once metros. Un triunfo de enorme valor para las de Renée Slegers, que rompen su mala dinámica en la Women’s Super League y reivindican su ambición en una competición que no concedió tregua.

Los onces |

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El fútbol femenino no entiende de fronteras cuando la pasión por este deporte se convierte en una forma de contar historias. Después de comenzar nuestro fin de semana futbolístico el viernes con la contundente victoria del Atlético de Madrid por 4-0 frente al Valencia, en un encuentro adelantado respecto a la fecha inicialmente prevista, en El Partido de Manu volvemos a mirar más allá de la Liga F Moeve para acercarnos a una de las grandes citas del calendario inglés. El Arsenal se llevó el derbi del norte de Londres frente al Tottenham por 1-2, remontando el tanto inicial de Cathinka Tandberg gracias a Georgia Stanway y Alessia Russo, protagonista de un penalti que terminó inclinando la balanza.

La victoria de las Gunners representa mucho más que tres puntos en una rivalidad histórica. El conjunto dirigido por Renée Slegers necesitaba una respuesta después de cinco jornadas ligueras sin conocer la victoria y encontró en el Tottenham Hotspur Stadium un escenario de máxima exigencia para reivindicar su capacidad competitiva. Las visitantes tuvieron que sobreponerse a un inicio incómodo, gestionar los momentos de incertidumbre y resistir la presión final de unas Spurs que, pese a quedarse sin premio, buscaron hasta el último instante una oportunidad para rescatar el empate

La jornada dejó dos imágenes que definieron el encuentro: la contundencia de Stanway para devolver la igualdad al marcador apenas cuatro minutos después del gol local y la serenidad de Russo desde los once metros para completar una remontada que puede convertirse en un punto de inflexión para el Arsenal. En un derbi donde la tensión, los detalles y las decisiones arbitrales tuvieron un peso determinante, las londinenses encontraron la recompensa a su insistencia y se marcharon con una victoria de enorme valor anímico. 

El fútbol femenino vuelve a demostrar que su grandeza no entiende de fronteras, que cada campeonato posee historias capaces de atrapar al aficionado y que las grandes rivalidades conservan una capacidad extraordinaria para convertir un partido de liga en una batalla emocional. El Arsenal conquistó este sábado el Tottenham Hotspur Stadium con una victoria por 1-2 que nació de la resistencia, creció gracias a la contundencia de Georgia Stanway y encontró su desenlace en la sangre fría de Alessia Russo desde el punto de penalti. Las de Renée Slegers necesitaban una respuesta y la encontraron en el escenario más exigente, ante un rival que comenzó golpeando primero, pero terminó cediendo ante la capacidad de reacción de las visitantes.

En El Partido de Manu, después de comenzar el fin de semana futbolístico el viernes con el triunfo del Atlético de Madrid por 4-0 frente al Valencia, volvemos a cruzar las fronteras para acercarnos a la Women’s Super League, una competición que merece una atención constante por la calidad de sus protagonistas y por la intensidad con la que se desarrollan sus encuentros. El derbi del norte de Londres ofreció goles, tensión, una lesión preocupante, una decisión arbitral discutida y un desenlace que modifica el ánimo de dos equipos que afrontaban el compromiso con necesidades muy diferentes, aunque ambos deseaban transformar sus dudas recientes en una victoria de prestigio.

El Arsenal llegaba a la cita condicionado por una racha de cinco partidos ligueros sin ganar, una secuencia demasiado larga para una entidad acostumbrada a competir por los objetivos más ambiciosos del fútbol inglés. La distancia respecto a las posiciones de cabeza había aumentado y las actuaciones anteriores habían alimentado las preguntas sobre la eficacia ofensiva de un equipo que necesitaba convertir su dominio y sus ocasiones en resultados. Renée Slegers sabía que el derbi no resolvería por sí solo todas las dificultades acumuladas, pero también comprendía que una victoria podía cambiar el estado de ánimo del vestuario y devolver confianza a una plantilla que todavía tiene argumentos para competir.

El Tottenham, por su parte, afrontaba el encuentro después de dos derrotas especialmente duras frente al London City Lionesses y al Chelsea, resultados que habían castigado su diferencia de goles y puesto a prueba la fortaleza de un proyecto que había comenzado la temporada con buenas sensaciones. Las locales querían aprovechar el apoyo de su público para recuperar la solidez defensiva, demostrar que aquellos tropiezos no definían su verdadera capacidad y defender su posición en la zona alta de la clasificación. La oportunidad de imponerse a uno de sus grandes rivales constituía un incentivo adicional para un equipo que aspiraba a transformar la frustración reciente en una noche memorable.

La lluvia acompañó una tarde londinense en la que el ambiente invitaba a esperar un encuentro intenso, con dos equipos conscientes de lo que representaba cada duelo individual. El Tottenham Hotspur Stadium se convirtió en el escenario de un partido que comenzó con las locales intentando imponer energía, mientras el Arsenal buscaba asentarse con balón y encontrar espacios para sus jugadoras ofensivas. En un derbi de estas características, la primera ventaja psicológica puede resultar decisiva, pero también puede convertirse en una trampa cuando el equipo que marca primero interpreta que tiene el encuentro bajo control antes de tiempo.

Renée Slegers apostó por un once en el que María Rodríguez defendía la portería, Emily Fox y Taylor Hinds ocupaban los laterales y Leah Williamson y Stephanie-Elise Catley componían el eje de la defensa. En el centro del campo, Kyra Cooney-Cross y Georgia Stanway debían proporcionar equilibrio, circulación y capacidad para romper líneas, mientras Lisa Baum, Caitlin Foord, Olivia Smith y Alessia Russo asumían responsabilidades en la construcción ofensiva. La disposición del Arsenal buscaba combinar paciencia con verticalidad, aunque el inicio del encuentro evidenció que todavía existían desajustes cuando el Tottenham aceleraba sus ataques.

Martin Ho también introdujo modificaciones en su equipo para reforzar la estructura defensiva y recuperar la competitividad perdida en las jornadas anteriores. Lize Kop ocupó la portería, con Alice Sombath, Toko Koga, Caitlin Dijkstra y Julie Blakstad en la línea defensiva. En el centro del campo, Amy James-Turner, Drew Spence y Eveliina Summanen debían sostener el trabajo colectivo, mientras Matilda Vinberg, Victoria Pelova y Cathinka Tandberg aportaban movilidad y recursos para amenazar la portería visitante. La presencia de Pelova resultaría especialmente importante en las acciones a balón parado, una de las vías por las que el Tottenham consiguió encontrar su primera gran oportunidad.

El encuentro comenzó con las locales dispuestas a aprovechar cualquier pérdida del Arsenal para correr hacia delante. El Tottenham trató de incomodar la salida de balón visitante y buscó progresar mediante ataques rápidos, una estrategia que le permitía evitar que las londinenses instalaran su juego con comodidad. Las primeras aproximaciones reflejaron la intención de las dos entrenadoras: las locales querían convertir el partido en una sucesión de duelos y transiciones, mientras el Arsenal necesitaba controlar los tiempos para reducir los riesgos y encontrar a sus futbolistas más determinantes cerca del área rival.

La primera señal de peligro llegó cuando Caitlin Foord y Georgia Stanway comenzaron a combinar en posiciones interiores, tratando de encontrar una conexión que permitiera a Russo recibir con ventaja. El Arsenal consiguió aproximarse a la portería de Kop, pero la defensa local respondió con atención y evitó que aquellas primeras incursiones se transformaran en ocasiones claras. Las visitantes mostraban intención de asumir el protagonismo, aunque todavía necesitaban mejorar la precisión en los últimos metros para convertir sus llegadas en amenazas verdaderamente decisivas.

El Tottenham no estaba dispuesto a conceder terreno sin responder. Matilda Vinberg protagonizó una acción individual por el costado que obligó a la defensa visitante a mantenerse alerta y evidenció que cualquier desajuste podía dejar al Arsenal expuesto. Las locales encontraban espacios cuando conseguían superar la primera presión, especialmente si el balón llegaba a Pelova con tiempo para levantar la cabeza y elegir el destino de su siguiente pase. La amenaza no dependía exclusivamente de la posesión, sino de la capacidad para interpretar los momentos en los que convenía acelerar.

Georgia Stanway también buscó su oportunidad con un disparo que obligó a Kop a intervenir y dejó un primer aviso de lo que podía suceder si el Arsenal encontraba continuidad en sus ataques. La guardameta local respondió para evitar que las visitantes tomaran ventaja, mientras sus compañeras trataban de reorganizarse y recuperar la iniciativa. Aquel intercambio inicial reflejó que el encuentro no estaba destinado a resolverse únicamente mediante la paciencia, sino que podía decidirse en cualquier momento a partir de una acción individual o una jugada de estrategia.

El Arsenal intentaba progresar por los costados, pero el Tottenham defendía con una concentración que había echado en falta durante sus anteriores compromisos. Las locales procuraban cerrar los espacios interiores y obligar a sus rivales a buscar soluciones desde posiciones menos favorables, una manera de proteger el área sin renunciar a la posibilidad de salir al contraataque. El trabajo colectivo permitía a las Spurs mantenerse dentro del partido, aunque la igualdad inicial todavía no ofrecía garantías de que pudieran sostener ese nivel de atención durante los noventa minutos.

Las primeras aproximaciones visitantes también dejaron entrever la importancia de Russo, que se movía entre líneas para ofrecer una alternativa de pase y facilitar la llegada de sus compañeras desde posiciones retrasadas. La atacante inglesa no siempre encontraba el espacio necesario para girarse, pero su capacidad para participar en la elaboración ofrecía al Arsenal una herramienta con la que intentar desordenar a la defensa local. Su influencia acabaría siendo determinante, tanto por su participación en el primer gol visitante como por la responsabilidad que asumiría desde los once metros.

El Tottenham supo identificar una oportunidad para castigar los espacios y encontró en la pelota parada una vía especialmente prometedora. Pelova se preparó para ejecutar un saque de esquina, mientras las futbolistas de ambos equipos buscaban su posición dentro del área. El Arsenal debía defender con precisión una acción en la que cada movimiento, cada bloqueo y cada centímetro podían marcar la diferencia. Las locales, conscientes del peligro que representaba el balón aéreo, prepararon una llegada que terminaría alterando el marcador y cambiando el rumbo emocional del derbi.

La ejecución de Pelova encontró el destino que buscaba. El envío se dirigió hacia una zona peligrosa del área, donde Cathinka Tandberg consiguió imponerse en el salto y conectar un cabezazo contundente. La delantera noruega atacó el balón con determinación y lo dirigió hacia la portería de María Rodríguez, que no pudo evitar que el remate terminara en el fondo de la red. El Tottenham encontró así el premio a su capacidad para explotar una acción de estrategia y convirtió la primera gran oportunidad local en un golpe que hizo vibrar al estadio y abrió la lata poco ante del primer cuarto de hora .

El uno a cero en el minuto 13 y abrió un escenario que podía resultar incómodo para un Arsenal necesitado de confianza. Tandberg celebró una acción que reflejaba la importancia del trabajo colectivo en las jugadas a balón parado, mientras sus compañeras se preparaban para defender una ventaja que debía servirles como punto de apoyo. Las locales habían conseguido adelantarse y obligaban a sus rivales a demostrar si estaban preparadas para responder a un nuevo contratiempo después de varias semanas sin encontrar la victoria en la competición liguera.

El gol también confirmó que el Tottenham podía hacer daño sin necesidad de dominar todos los registros del encuentro. La precisión de Pelova y el movimiento de Tandberg bastaron para superar la estructura defensiva visitante, que no consiguió neutralizar la llegada de la atacante. Para el Arsenal, el tanto evidenció que debía mejorar la vigilancia dentro del área y evitar que las acciones a balón parado se convirtieran en una fuente constante de peligro. La reacción debía ser inmediata si quería impedir que el partido adquiriese una dinámica favorable a las locales.

El Tottenham trató de aprovechar el impulso de su ventaja para mantener la presión y dificultar la reorganización visitante. Las futbolistas locales encontraron energía en el apoyo de su afición y buscaron prolongar el momento de incertidumbre del Arsenal, consciente de que una segunda acción peligrosa podía aumentar las dificultades de las de Slegers. El encuentro exigía ahora una respuesta de personalidad, porque la reacción no dependía únicamente de disponer de más balón, sino de utilizarlo con la claridad necesaria para llegar al área rival.

Sin embargo, el Arsenal no tardó en demostrar que el gol encajado no había descompuesto por completo sus planes. Las visitantes encontraron una vía de progresión por la izquierda, donde Taylor Hinds y Alessia Russo comenzaron a combinar para generar una situación favorable. La circulación permitió atraer a las defensoras locales y encontrar un espacio desde el que preparar el pase definitivo. En lugar de precipitarse, las londinenses aprovecharon una acción bien construida para responder con contundencia y devolver el equilibrio al marcador antes de que el Tottenham pudiera consolidar su ventaja.

La jugada del empate nació de la participación de Hinds, que encontró a Russo en una posición desde la que la atacante pudo levantar la cabeza y leer la llegada de una compañera desde segunda línea. La inglesa no buscó resolver la acción por su cuenta, sino que optó por retrasar el balón hacia una zona desde la que Georgia Stanway podía golpear con espacio. La decisión resultó decisiva, porque el Arsenal consiguió convertir una aproximación colectiva en una ocasión de remate de enorme valor.

Stanway recibió el pase y conectó un disparo potente desde las inmediaciones del área. El golpeo salió con una velocidad extraordinaria y obligó a Kop a intervenir, pero la guardameta no logró desviar el balón lo suficiente para impedir que acabara superando la línea de gol. El esférico terminó entrando después de golpear en la zona inferior del larguero, una trayectoria que dejó sin respuesta definitiva a la portera local y devolvió al Arsenal a la pelea por la victoria amén del 1–1 en el derbi londinense.

El empate llegó en el minuto 17, apenas cuatro minutos después del tanto de Tandberg. El Arsenal había demostrado una capacidad de reacción que resultaba especialmente valiosa después de su mala dinámica liguera, y lo había hecho mediante una acción que combinó lectura, precisión y potencia. Stanway celebró el gol que devolvía la igualdad al derbi, mientras Russo sumaba una intervención decisiva en la construcción de una jugada que terminaría adquiriendo todavía más importancia cuando llegara el momento de decidir el encuentro.

La rapidez con la que las visitantes igualaron el marcador alteró el escenario psicológico del partido. El Tottenham había conseguido adelantarse y disponer de un momento de euforia, pero no logró transformar esa ventaja en un periodo prolongado de control. El Arsenal respondió sin dejar que la incertidumbre se instalara en su juego y recordó que la calidad individual de su plantilla podía aparecer incluso en una fase complicada de la temporada. El derbi volvía a empezar prácticamente desde cero, aunque el gol visitante ofrecía a las de Slegers un impulso importante.

Pelova intentó responder desde fuera del área con un disparo que se marchó por encima del larguero, una acción con la que las locales trataron de recuperar la iniciativa después del golpe recibido. La centrocampista neerlandesa volvió a mostrar su capacidad para encontrar espacios desde los que finalizar las jugadas, pero esta vez no consiguió dirigir el balón hacia la portería. El Tottenham seguía teniendo recursos para amenazar, aunque necesitaba recuperar la precisión que había mostrado en la acción del primer gol.

La igualdad favoreció durante algunos minutos un intercambio de ataques en el que ambos equipos intentaban encontrar ventajas sin exponerse demasiado. El Arsenal buscaba conectar con Smith y Foord, mientras el Tottenham trataba de aprovechar las pérdidas visitantes para correr hacia el área contraria. Las defensas tuvieron que ajustar sus posiciones y vigilar las recepciones entre líneas, porque cada pase que superaba la primera barrera podía obligar a retroceder a las centrales y abrir un espacio peligroso en las inmediaciones del área.

Las visitantes consiguieron mantener una mayor presencia con balón durante determinados tramos, pero esa superioridad territorial no se tradujo en una sucesión de ocasiones claras. El Tottenham cerraba bien las líneas de pase y obligaba al Arsenal a buscar soluciones por fuera, donde los centros no siempre encontraban una destinataria en condiciones de rematar. La posesión debía convertirse en profundidad y precisión si las de Slegers querían marcharse al descanso con una ventaja que les permitiera afrontar la segunda mitad con mayor tranquilidad.

Foord trató de generar peligro con sus movimientos por el costado y buscó conectar con las futbolistas que llegaban desde posiciones interiores. Su capacidad para conducir y encontrar el momento adecuado para soltar el balón representaba una de las principales vías de progresión visitante, aunque la defensa del Tottenham se mantuvo atenta para reducir los espacios. Las locales necesitaban evitar que el Arsenal pudiera encadenar varias acciones de ataque consecutivas, porque esa continuidad podía terminar desgastando su estructura defensiva.

Emily Fox también se incorporó al ataque y tuvo una oportunidad de remate de cabeza después de una acción en la que Foord participó en la construcción. La lateral estadounidense consiguió llegar a una posición desde la que podía finalizar, pero no logró imprimir al balón la potencia ni la dirección necesarias para comprometer seriamente a Kop. El Arsenal había encontrado una alternativa para atacar desde el costado, aunque todavía necesitaba transformar esas aproximaciones en remates de mayor calidad.

La defensa local consiguió contener buena parte de los intentos visitantes y evitó que el empate se convirtiera en una desventaja antes del descanso. Koga y Dijkstra trabajaron para proteger el área, mientras las futbolistas de banda procuraban impedir que el Arsenal dispusiera de demasiado tiempo para preparar los centros. El Tottenham había sufrido durante sus anteriores encuentros por su fragilidad defensiva y necesitaba demostrar que podía corregir aquellos errores, especialmente en un partido en el que cada concesión podía tener consecuencias inmediatas.

Lisa Baum buscó también una oportunidad para el Arsenal, pero su intento fue bloqueado por la defensa local. La acción reflejó la dificultad de las visitantes para encontrar un camino limpio hacia la portería, pese a que estaban consiguiendo instalarse en campo contrario durante determinadas fases. El Tottenham defendía con muchas futbolistas cerca del área y trataba de obligar a las rivales a resolver desde posiciones congestionadas, una estrategia que permitía mantener la igualdad y evitar que el partido se inclinara definitivamente hacia las visitantes.

El encuentro entró en su tramo final de la primera parte con el marcador equilibrado y con la sensación de que ambos equipos todavía tenían argumentos para desequilibrar la balanza. El Tottenham había aprovechado una jugada de estrategia, mientras el Arsenal había respondido con un disparo extraordinario de Stanway. Los dos goles habían demostrado que el derbi podía decidirse tanto por la precisión en una acción preparada como por la capacidad individual para ejecutar un remate desde fuera del área.

Las locales intentaron aprovechar sus oportunidades para recuperar el control antes del descanso, pero el Arsenal consiguió sostener su estructura defensiva y evitar que las aproximaciones se convirtieran en nuevas ocasiones claras. La necesidad de no conceder espacios obligaba a las visitantes a medir sus incorporaciones, conscientes de que una pérdida podía dejar a Pelova y Tandberg en condiciones de correr hacia la portería. La prioridad era llegar al intermedio sin otro golpe que complicara una reacción que ya había requerido personalidad.

El Arsenal también tuvo que aceptar que dominar determinados tramos del juego no significaba disponer de un control absoluto sobre el partido. Las londinenses necesitaban mayor continuidad en sus ataques y una mejor conexión entre el centro del campo y las futbolistas más adelantadas. A pesar de la calidad de Stanway y Russo, el Tottenham había conseguido cerrar muchos espacios y obligar a las visitantes a trabajar cada llegada. La primera mitad dejaba una conclusión clara: la remontada era posible, pero todavía quedaba mucho por resolver.

La última parte del primer tiempo transcurrió sin que ninguna de las dos porterías sufriera una amenaza capaz de modificar el marcador. El Arsenal buscó una oportunidad adicional a través del balón parado, aunque el Tottenham defendió la acción con seguridad y permitió que Kop se hiciera con el esférico. Las visitantes se marcharon al descanso con la satisfacción de haber reaccionado al primer golpe, pero también con la obligación de encontrar soluciones para superar una defensa que había resistido durante buena parte de la primera mitad.

El 1-1 reflejaba lo sucedido en los primeros cuarenta y cinco minutos: un Tottenham eficaz en una acción a balón parado y un Arsenal que había encontrado en Stanway la respuesta necesaria para no quedar atrapado en una dinámica negativa. La igualdad mantenía abiertas todas las posibilidades y obligaba a ambos equipos a tomar decisiones durante el descanso. El partido estaba lejos de resolverse, y la segunda mitad exigiría mayor precisión, concentración y capacidad para gestionar los momentos de máxima tensión.

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La reanudación comenzó con el Arsenal tratando de acelerar sus ataques para sorprender a una defensa local que todavía estaba reorganizándose. Olivia Smith buscó una oportunidad para finalizar, pero su intento quedó bloqueado antes de convertirse en un remate peligroso. Las visitantes querían aprovechar los primeros minutos para encontrar el segundo gol, conscientes de que una ventaja temprana podía cambiar la dinámica del encuentro y obligar al Tottenham a asumir mayores riesgos para intentar rescatar un resultado positivo.

El partido quedó interrumpido poco después por una situación que generó preocupación entre las futbolistas y el público. Alice Sombath sufrió una lesión en una acción que requirió asistencia médica y terminó siendo retirada del terreno de juego en camilla. La lateral había afrontado el encuentro como una de las piezas de la reorganización defensiva del Tottenham, por lo que su salida suponía un contratiempo deportivo y, sobre todo, un momento delicado para una jugadora cuya evolución debía quedar en manos de los servicios médicos.

La lesión alteró el ritmo del encuentro y obligó a Martin Ho a realizar una sustitución que no respondía únicamente a una decisión táctica. Ella Morris entró en el lugar de Sombath, incorporándose a un partido que ya exigía máxima concentración y en el que cualquier error podía resultar decisivo. La pausa también recordó que, más allá de la rivalidad y del resultado, la salud de las futbolistas ocupa un lugar prioritario y que las lesiones graves constituyen una de las realidades más difíciles de afrontar en el deporte profesional.

Una vez reanudado el juego, el Arsenal encontró una ocasión muy clara para adelantarse. Georgia Stanway participó en la construcción de una acción que llevó el balón hacia Caitlin Foord, situada en una posición favorable para preparar el pase atrás. La australiana encontró a Russo dentro del área y la delantera inglesa pudo rematar de primeras, con la intención de aprovechar la oportunidad antes de que la defensa local recuperara sus posiciones. El ataque visitante había conseguido desordenar por fin a la zaga del Tottenham.

Russo conectó el disparo desde una distancia que ofrecía posibilidades reales de marcar, pero Kop reaccionó con una intervención extraordinaria. La guardameta local consiguió meter las manos y desviar el balón, evitando un gol que habría dado al Arsenal una ventaja muy importante en un momento en el que comenzaba a generar peligro con mayor continuidad. La parada sostuvo al Tottenham y confirmó que las locales todavía disponían de recursos para resistir, aunque la presión visitante estaba aumentando de manera evidente.

La intervención de Kop tuvo un valor que iba más allá de mantener el empate. En un derbi condicionado por la necesidad de ganar, detener una ocasión tan clara podía convertirse en el impulso necesario para reorganizar al equipo y recuperar confianza. El Tottenham necesitaba aprovechar esa acción para volver a encontrar equilibrio, mientras el Arsenal debía evitar que la frustración por no haber marcado se transformara en precipitación. El partido entraba en una fase en la que la diferencia entre insistir y desordenarse podía resultar decisiva.

El saque de esquina posterior mantuvo la presión visitante sobre el área local. El Arsenal volvió a cargar la zona de remate y consiguió que el balón llegara a una posición desde la que Lisa Baum pudo intentar finalizar la jugada. La futbolista alemana reaccionó con rapidez para conectar un disparo con la intención de superar a Kop, pero el balón terminó golpeando el poste. El rechace mantuvo viva la acción durante unos instantes y obligó a las defensoras locales a intentar despejar antes de que las atacantes visitantes pudieran aprovechar una segunda oportunidad.

La pelota quedó en una zona de máxima congestión, con varias futbolistas intentando intervenir para despejar o rematar. En ese intercambio, el balón golpeó el brazo de Ella Morris, que había entrado poco antes para sustituir a la lesionada Sombath. La colegiada Phoebe Cross interpretó que la acción era sancionable y señaló el punto de penalti, una decisión que provocó protestas y que terminaría convirtiéndose en el momento más discutido de la tarde. La cercanía entre las futbolistas y la naturaleza de la jugada alimentaron las dudas sobre la dureza de la decisión.

El Tottenham se encontró así ante una situación que podía cambiar por completo el resultado de un partido que había conseguido mantener equilibrado durante buena parte de su desarrollo. Las locales consideraban que la acción no merecía un castigo de tanta trascendencia, mientras el Arsenal entendía que tenía ante sí una oportunidad inmejorable para culminar la remontada. El fútbol, en ocasiones, queda condicionado por decisiones que se producen en apenas un instante y que obligan a los equipos a gestionar una mezcla de frustración, responsabilidad y presión competitiva.

Alessia Russo asumió la responsabilidad de ejecutar el lanzamiento desde los once metros. La delantera inglesa colocó el balón y se preparó para afrontar una acción que exigía precisión técnica y serenidad mental. En un escenario de máxima rivalidad, con el marcador igualado y una victoria de enorme valor en juego, el penalti representaba una oportunidad para cambiar el rumbo de la temporada del Arsenal, pero también una prueba para una futbolista que debía abstraerse del ruido y concentrarse exclusivamente en su ejecución.

Russo golpeó con seguridad y envió el balón a la red, engañando a Kop, que se venció hacia el lado contrario. El lanzamiento terminó en el fondo de la portería y el Arsenal culminó la remontada en el minuto 56, celebrando un 1–2 que ponía en ventaja al campeón de Europa hace un par de campañas.

celebración visitante reflejó el alivio acumulado durante las últimas jornadas y la importancia de una ventaja que llegaba después de haber tenido que reaccionar al gol inicial del Tottenham. Las londinenses ya estaban por delante y ahora debían demostrar que podían proteger su conquista.

El 1-2 transformó las prioridades de ambos equipos. El Arsenal tenía la oportunidad de gestionar el resultado y elegir con mayor cuidado los momentos en los que debía presionar, mientras el Tottenham se veía obligado a asumir más riesgos para intentar igualar el marcador. Las locales no podían permitirse esperar indefinidamente, porque el paso de los minutos favorecía a las visitantes. El derbi entraba en una fase de mayor tensión, con cada pérdida y cada balón dividido adquiriendo una importancia especial.

La ventaja también ofrecía al Arsenal una oportunidad para recuperar parte de la confianza perdida durante su mala racha. Las futbolistas de Slegers habían respondido al primer gol local, habían sobrevivido a una ocasión clara de Russo y finalmente habían encontrado el segundo tanto mediante una acción que exigió estar atentas hasta el último instante. El equipo debía ahora demostrar madurez para no confundir la necesidad de proteger el resultado con la obligación de renunciar por completo al ataque, especialmente ante un Tottenham que podía encontrar espacios si las visitantes se replegaban demasiado.

Leah Williamson trató de ayudar a su equipo a controlar las transiciones mediante desplazamientos largos que buscaban a las jugadoras ofensivas. El Arsenal intentaba evitar que el Tottenham recuperara el balón demasiado cerca de su área y procuraba alejar el juego de las zonas más peligrosas. La capitana debía liderar una defensa que no podía permitirse desconcentraciones, especialmente después de haber concedido el gol inicial en una acción de estrategia. Cada despeje y cada cobertura resultaban fundamentales para mantener una ventaja todavía frágil.

Russo dispuso de otra oportunidad para aumentar la distancia después de recibir un balón que le permitió preparar un disparo desde las inmediaciones del área. La delantera controló el esférico y buscó sorprender a Kop con una finalización que podía haber proporcionado tranquilidad a las visitantes. Sin embargo, el remate salió demasiado centrado y la guardameta consiguió detenerlo sin conceder un nuevo tanto. El Arsenal seguía teniendo capacidad para hacer daño, pero no conseguía transformar sus ocasiones en una ventaja que redujera la incertidumbre del tramo final.

Georgia Stanway protagonizó una acción que terminó con una tarjeta amarilla después de una entrada sobre Tandberg. La centrocampista había sido una de las grandes protagonistas del encuentro gracias a su gol y a su trabajo en la medular, pero también debía controlar la intensidad de sus intervenciones para evitar que una amonestación condicionara el resto de su actuación. El derbi mantenía un ritmo competitivo elevado, con los duelos individuales y la necesidad de recuperar el balón obligando a las futbolistas a medir cada movimiento.

El Arsenal introdujo a Ona Batlle en el minuto 71, cuando Emily Fox dejó su lugar en el terreno de juego. La entrada de la defensora española aportaba una alternativa para gestionar el costado derecho y ayudar al equipo a mantener el equilibrio entre la vigilancia defensiva y la posibilidad de salir con balón controlado. En un encuentro que comenzaba a exigir piernas frescas y concentración, las sustituciones adquirían un papel importante para conservar la estructura y evitar que el Tottenham encontrara una vía sencilla para acercarse a la portería visitante.

Batlle participó en una acción ofensiva en la que Leah Williamson buscó su incorporación por la derecha. El pase permitió a la española progresar y enviar un centro hacia Olivia Smith, que intentó controlar el balón en una posición desde la que podía generar peligro. Sin embargo, el primer toque no resultó lo suficientemente limpio y la oportunidad terminó en manos de Kop. La acción mostró que el Arsenal todavía encontraba caminos para acercarse al área, aunque la falta de precisión en el último gesto impedía ampliar una ventaja que habría cambiado el desenlace del derbi.

Renée Slegers volvió a mover el banquillo en el minuto 78, cuando Élisa de Almeida sustituyó a Stephanie-Elise Catley. El cambio permitía refrescar la defensa y reforzar la capacidad del equipo para gestionar los últimos minutos, una fase en la que el Tottenham iba a buscar cada vez con más insistencia el gol del empate. El Arsenal debía combinar experiencia y energía para evitar que la presión local se tradujera en ocasiones claras, sin perder la concentración ante un rival que conocía perfectamente la importancia de rescatar al menos un punto.

Martin Ho también recurrió a sus suplentes para intentar cambiar el rumbo del encuentro. Shekiera Martinez y Kirsty Hanson entraron con la misión de aportar movilidad, velocidad y presencia ofensiva en una fase en la que el Tottenham necesitaba encontrar una oportunidad que justificara su esfuerzo. Las locales trataron de aprovechar el impulso de su público y buscaron llevar el balón hacia zonas desde las que pudieran generar centros o remates, conscientes de que el Arsenal comenzaba a concentrar buena parte de sus esfuerzos en proteger el resultado.

Martinez se convirtió en una de las principales amenazas del Tottenham durante los últimos minutos. La atacante buscó constantemente la espalda de la defensa visitante y trató de aprovechar los espacios que aparecían cuando el Arsenal retrocedía para proteger su ventaja. Su movilidad ofrecía a las locales una alternativa diferente a los ataques más elaborados, aunque las defensoras visitantes debían vigilar con atención sus desmarques para evitar que pudiera recibir con ventaja cerca de la portería de María Rodríguez.

Una de las acciones más peligrosas de ese tramo llegó cuando Hanson encontró espacio para enviar un centro hacia el interior del área. Martinez apareció en una posición favorable para finalizar y consiguió conectar un remate que obligó a María Rodríguez a intervenir con rapidez. La guardameta visitante respondió para impedir que el balón terminara en la red, aunque la jugada quedó invalidada posteriormente por fuera de juego. El Tottenham había encontrado una vía para inquietar al Arsenal, pero la acción no podía convertirse en el empate que buscaban las locales.

La defensa del Arsenal tuvo que afrontar entonces un periodo de máxima concentración, con el Tottenham acumulando intentos y tratando de prolongar cada posesión cerca del área rival. Las visitantes procuraban cerrar los espacios centrales y obligar a las locales a buscar soluciones desde posiciones menos favorables. Cada despeje debía ir acompañado de una reorganización inmediata, porque el equipo de Ho estaba dispuesto a aprovechar cualquier rechace para volver a cargar contra una portería que ya había tenido que responder a varias situaciones de peligro.

El Arsenal realizó sus últimos cambios en el minuto 87, cuando Stina Blackstenius y Smilla Holmberg entraron por Olivia Smith y Lisa Baum. Las sustituciones ofrecían energía renovada para afrontar el desenlace y permitían a Slegers ajustar las piezas en una fase en la que cada minuto adquiría un valor extraordinario. Las visitantes necesitaban mantener la amenaza de una posible salida ofensiva para impedir que el Tottenham pudiera adelantar todas sus líneas sin asumir riesgos, pero la prioridad inmediata era sostener la ventaja conseguida con el penalti de Russo.

El cuarto árbitro anunció siete minutos de tiempo añadido, una prolongación que aumentó la tensión y concedió al Tottenham una última oportunidad para intentar cambiar el desenlace. Las locales se lanzaron hacia delante, mientras el Arsenal debía resistir sin perder la organización. El cansancio acumulado, la responsabilidad de proteger el resultado y el deseo de aprovechar la última ocasión convertían cada acción en una prueba de concentración. El derbi todavía no estaba terminado y cualquier balón que llegara al área podía provocar un giro inesperado.

En el tiempo añadido, el Tottenham volvió a buscar una combinación por el costado y trató de encontrar a Martinez dentro del área. Pelova consiguió superar a una defensora visitante y preparó el envío hacia una zona en la que la atacante esperaba encontrar la oportunidad para rematar. Sin embargo, Kyra Cooney-Cross llegó a tiempo para intervenir y despejar el balón antes de que pudiera convertirse en una ocasión clara. La acción reflejó el esfuerzo colectivo del Arsenal para proteger su ventaja y la importancia de las coberturas en los instantes decisivos.

El Tottenham siguió insistiendo, pero el Arsenal encontró la manera de frenar sus últimos intentos y evitar que la presión local se transformara en un remate definitivo. Las visitantes mantuvieron la atención en las jugadas a balón parado y en los centros laterales, conscientes de que una segunda acción podía resultar tan peligrosa como la primera. El equipo de Slegers debía superar el desgaste físico y emocional de un partido que había exigido una reacción temprana y una resistencia final de enorme valor competitivo.

La última fase del encuentro confirmó que el Arsenal había aprendido a convivir con la incertidumbre. Después de encajar el primer gol, las visitantes habían reaccionado sin perder la compostura; después de adelantarse desde el punto de penalti, habían tenido que defender una ventaja mínima ante un rival que no renunció a buscar el empate. La victoria no llegó mediante una exhibición ofensiva incontestable, sino a través de la capacidad para aprovechar los momentos decisivos y resistir cuando el Tottenham trató de llevar el partido hacia un desenlace diferente.

Phoebe Cross señaló el final y el Arsenal pudo celebrar una victoria que llevaba demasiado tiempo buscando en la Women’s Super League. Las futbolistas visitantes se abrazaron después de completar una remontada que exigió concentración, determinación y capacidad para superar los contratiempos. El Tottenham se quedó sin recompensa pese a haber tomado la iniciativa en el marcador y haber mantenido la esperanza hasta los últimos segundos, mientras las de Slegers abandonaban el estadio con tres puntos que podían devolverles parte de la confianza perdida durante las jornadas anteriores.

El 1-2 final dejó una lectura competitiva que trasciende el resultado inmediato. El Arsenal demostró que todavía puede reaccionar ante la adversidad y que su calidad individual continúa siendo una herramienta importante para resolver encuentros de máxima exigencia. Stanway y Russo firmaron los goles de la remontada, pero la victoria también necesitó intervenciones defensivas, paradas decisivas y una capacidad colectiva para soportar la presión final. El Tottenham, por su parte, encontró argumentos para competir, aunque volvió a pagar un precio elevado por no mantener la ventaja y por no aprovechar sus oportunidades en el tramo decisivo.

En la clasificación de la Women’s Super League, el triunfo permitió al Arsenal alcanzar los nueve puntos y situarse en la sexta posición al término del encuentro, mientras el Tottenham permanecía cuarto con diez unidades, de acuerdo con la tabla publicada tras el derbi. La diferencia entre ambos quedó reducida a un punto, una circunstancia que mantiene a las dos entidades relativamente próximas en la zona media-alta y deja abierta la posibilidad de que los próximos compromisos modifiquen de nuevo sus aspiraciones. La clasificación todavía ofrece margen para reaccionar, pero también exige regularidad a quienes quieran acercarse a los puestos europeos.

El resultado también permitió al Arsenal poner fin a una racha de cinco partidos ligueros sin ganar, una secuencia que había aumentado la presión sobre Renée Slegers y obligado al equipo a convivir con preguntas sobre su capacidad para competir por los objetivos más ambiciosos. La victoria no borra los problemas que habían aparecido durante las semanas anteriores, pero ofrece una base sobre la que trabajar. Recuperar la eficacia ofensiva, reducir los errores defensivos y convertir las buenas fases de juego en resultados sostenidos serán las tareas fundamentales para que este triunfo no se quede en un episodio aislado.

La situación del Tottenham exige una reflexión diferente. El equipo de Martin Ho había comenzado la temporada con buenas sensaciones, pero las derrotas ante el London City Lionesses, el Chelsea y ahora el Arsenal han complicado su dinámica reciente. El derbi mostró una versión más competitiva durante determinados tramos, especialmente en el inicio, aunque también evidenció la necesidad de gestionar mejor las ventajas y mantener la concentración cuando el rival aumenta la presión. La lesión de Alice Sombath añadió una preocupación que trasciende el resultado y cuya evolución será importante para la planificación de las próximas jornadas.

La actuación de Cathinka Tandberg merece una mención especial por su capacidad para atacar el balón en el primer gol. La delantera noruega encontró el momento adecuado para imponerse en el área y convertir el saque de esquina de Pelova en una ventaja que llenó de esperanza al Tottenham. Su tanto confirmó que el equipo local puede aprovechar las acciones a balón parado como una herramienta para competir contra rivales de gran nivel, aunque el desarrollo posterior del encuentro recordó que marcar primero no basta cuando no se consigue sostener la intensidad durante el resto del partido.

Georgia Stanway volvió a demostrar por qué su presencia en el centro del campo puede resultar determinante para el Arsenal. Su gol llegó en un momento delicado y permitió que las visitantes evitaran quedar atrapadas en la ansiedad de una nueva derrota. La potencia del disparo y la rapidez con la que respondió al tanto local reflejaron su capacidad para asumir responsabilidades en situaciones de máxima presión. Además de su aportación ofensiva, su trabajo en la medular fue importante para sostener la circulación y ayudar al equipo a recuperar el control durante diferentes fases del encuentro.

Alessia Russo también salió reforzada de una tarde que exigía una respuesta de las futbolistas llamadas a marcar diferencias. La delantera participó en la construcción del empate y asumió la responsabilidad de ejecutar el penalti que terminó decidiendo el derbi. Su lanzamiento mostró serenidad en un contexto de enorme presión y permitió al Arsenal convertir una ocasión discutida en el gol que acabaría valiendo tres puntos. La actuación no estuvo exenta de dificultades, pero su participación en los dos tantos visitantes subrayó la importancia de su influencia en el ataque londinense.

La portería del Arsenal encontró en María Rodríguez una pieza importante para sostener la ventaja durante el tramo final. La guardameta tuvo que responder a los intentos del Tottenham cuando las locales adelantaron sus líneas y buscaron una última oportunidad para rescatar el empate. Su intervención ante Martinez ayudó a mantener el resultado, aunque la acción acabara invalidada por fuera de juego. En encuentros tan ajustados, la seguridad de la portera y la capacidad de la defensa para proteger los rechaces pueden marcar la diferencia entre una victoria valiosa y una nueva decepción.

El Tottenham Hotspur Stadium volvió a ofrecer un escenario a la altura de una rivalidad que ocupa un lugar destacado en el fútbol inglés. El derbi reunió intensidad, calidad técnica y una tensión competitiva que se mantuvo hasta los últimos instantes, incluso cuando las locales ya estaban por detrás en el marcador. La asistencia de 13.719 espectadores acompañó un encuentro que recordó el atractivo de la Women’s Super League y su capacidad para generar historias que merecen ser contadas con profundidad, sin limitarse a reproducir el resultado final.

La jornada también dejó una imagen de la exigencia física que caracteriza al fútbol profesional femenino. La lesión de Sombath interrumpió el partido y obligó a compañeras y rivales a convivir durante varios minutos con la preocupación por el estado de una futbolista que había tenido que abandonar el campo en camilla. El deporte necesita seguir avanzando en la prevención, el tratamiento y la recuperación de este tipo de lesiones, al tiempo que reconoce que ninguna rivalidad debe situarse por encima del bienestar de las deportistas.

Desde el punto de vista táctico, el Arsenal encontró su mejor versión cuando consiguió conectar a sus centrocampistas con las jugadoras de ataque y acelerar la circulación en los espacios interiores. El pase de Russo para Stanway fue el ejemplo más claro de una acción que combinó lectura y precisión, mientras la presión ejercida durante el inicio de la segunda parte permitió generar una secuencia de ocasiones que terminó desembocando en el penalti. La capacidad para aprovechar esas fases favorables fue determinante, aunque el equipo todavía deberá mejorar su continuidad para aspirar a dominar los partidos con mayor regularidad.

El Tottenham, en cambio, mostró que puede generar peligro mediante el balón parado, las transiciones rápidas y la movilidad de sus atacantes. El gol de Tandberg nació de una ejecución precisa de Pelova y de un movimiento que superó a la defensa visitante, mientras los intentos finales reflejaron la capacidad de Martinez para amenazar los espacios. Sin embargo, las locales necesitan encontrar un equilibrio más sólido entre el esfuerzo ofensivo y la protección de su propia área, porque los errores en momentos clave están condicionando una campaña que había comenzado con expectativas superiores.

La carrera por los puestos europeos continúa abierta, aunque el Manchester City ha establecido una referencia importante después de ganar sus seis primeros encuentros y alcanzar los dieciocho puntos. Chelsea y London City Lionesses también se mantienen en una posición destacada, mientras el Tottenham debe defender su presencia en la zona alta y el Arsenal necesita encadenar victorias si quiere reducir la distancia respecto a los equipos que ocupan las posiciones de privilegio. El campeonato inglés conserva una competitividad notable y todavía quedan muchas jornadas para que las aspiraciones de cada proyecto se consoliden o cambien de rumbo.

Para el Arsenal, el siguiente desafío será demostrar que el triunfo en el derbi puede convertirse en el comienzo de una recuperación sostenida. La victoria aporta confianza, pero también obliga a elevar el nivel de exigencia, porque una entidad de su dimensión necesita aspirar a mucho más que a abandonar una mala racha. Slegers deberá trabajar para que el equipo transforme su capacidad de reacción en un rendimiento más estable, mejore su eficacia de cara a portería y reduzca los errores que han permitido a sus rivales encontrar oportunidades en los momentos menos convenientes.

El Tottenham, por su parte, tendrá que recuperar la seguridad defensiva que mostró en determinados tramos de la primera mitad y evitar que los contratiempos recientes se conviertan en una dinámica difícil de romper. La derrota ante el Arsenal no elimina sus posibilidades de competir por los puestos europeos, pero sí obliga a responder con rapidez. El equipo necesita recuperar confianza, gestionar mejor las ventajas y encontrar una continuidad que le permita transformar su capacidad para generar ocasiones en resultados positivos, especialmente ante rivales que pueden castigar cada desajuste.

La Women’s Super League vuelve a confirmar que el nivel competitivo de la élite inglesa exige una preparación constante y una capacidad de adaptación que no admite distracciones. Las diferencias entre los equipos pueden reducirse en cuestión de minutos, y una acción individual, una jugada a balón parado o una decisión arbitral pueden alterar el desarrollo de un encuentro que parecía encaminado hacia otro desenlace. El derbi del norte de Londres fue una demostración de esa realidad: el Tottenham golpeó primero, el Arsenal respondió y el resultado terminó decidiéndose por los detalles.

En El Partido de Manu seguiremos prestando atención a lo que sucede más allá de nuestras fronteras, porque el fútbol femenino se construye también a partir de las historias que nacen en Inglaterra, Francia, Italia y el resto de los campeonatos europeos. La Liga F Moeve constituye una parte esencial de nuestra identidad editorial, pero la dimensión internacional de este deporte exige mirar más allá de una única competición. El crecimiento del fútbol femenino merece una cobertura que conecte a sus protagonistas, sus estilos y sus desafíos, ofreciendo al lector una perspectiva amplia y rigurosa de lo que sucede en los grandes escenarios.

El Atlético de Madrid había abierto nuestro fin de semana con una contundente victoria por 4-0 frente al Valencia, adelantada al viernes, y el Arsenal ha añadido ahora una nueva historia a una agenda futbolística que vuelve a cruzar competiciones y fronteras. Dos partidos diferentes, dos contextos competitivos y una misma certeza: los resultados adquieren valor cuando se explican a través del esfuerzo, las decisiones y las emociones que los hacen posibles. El fútbol femenino no necesita comparaciones artificiales para demostrar su grandeza; necesita atención, análisis y espacios capaces de narrar sus encuentros con la profundidad que merecen.

El triunfo del Arsenal supone una inyección de confianza para un equipo que necesitaba recuperar el pulso de la competición, mientras el Tottenham deberá convertir la frustración de la derrota en una oportunidad para corregir sus errores. La temporada todavía tiene recorrido y ninguna de las dos entidades puede permitirse interpretar este resultado como una sentencia definitiva sobre sus aspiraciones. El campeonato seguirá poniendo a prueba sus estructuras, la profundidad de sus plantillas y la capacidad de sus entrenadoras para encontrar soluciones cuando el calendario apriete y los puntos empiecen a adquirir un valor todavía mayor.

El derbi terminó con una victoria visitante, pero dejó suficientes interrogantes como para mantener el interés en los próximos compromisos de ambos equipos. El Arsenal debe confirmar que la remontada representa un cambio de tendencia, mientras el Tottenham necesita recuperar la solidez que le permitió adelantarse y competir durante buena parte del encuentro. La diferencia de un punto entre ambos en la clasificación convierte sus siguientes jornadas en una oportunidad para medir hasta qué punto este resultado puede alterar sus trayectorias y sus aspiraciones dentro de una Women’s Super League que no concede treguas.

El fútbol femenino inglés seguirá ofreciendo grandes escenarios, rivalidades históricas y equipos capaces de transformar una tarde complicada en una victoria memorable. El Arsenal encontró en Stanway y Russo a las protagonistas de una remontada que necesitaba, pero la historia también pertenece a quienes defendieron la ventaja inicial, a quienes sostuvieron el esfuerzo durante los minutos más exigentes y a quienes lucharon hasta el final por cambiar el desenlace. Esa es la esencia de una competición que crece desde el talento y la exigencia de sus protagonistas.

La jornada deja una conclusión clara: el Arsenal ha recuperado el camino de la victoria en el momento más oportuno, aunque todavía debe demostrar que puede sostener ese impulso durante las próximas semanas. El Tottenham se queda sin premio, pero conserva margen para reaccionar y volver a situarse entre los equipos que aspiran a competir por Europa. En Londres, el derbi se resolvió por un gol de diferencia y una remontada cargada de tensión; en la clasificación, la batalla continúa abierta. Y en El Partido de Manu seguiremos cruzando fronteras para contarla, porque el fútbol femenino merece ser seguido, analizado y celebrado en toda su dimensión.

📋 Ficha técnica |

Tottenham Hotspur: Lize Kop; Caitlin Dijkstra, Toko Koga, Alice Sombath (Ella Morris, min. 50), Julie Blakstad; Eveliina Summanen (Olivia Holdt, min. 78), Drew Spence, Signe Gaupset; Victoria Pelova, Matilda Vinberg (Kirsty Hanson, min. 70) y Cathinka Tandberg (Shekiera Martínez, min. 70).

Entrenador: Martin Ho.

Arsenal: Misa Rodríguez; Emily Fox (Ona Batlle, min. 71), Leah Williamson, Steph Catley (Élisa De Almeida, min. 78), Taylor Hinds; Kyra Cooney-Cross, Georgia Stanway, Lisa Baum (Smilla Holmberg, min. 87); Olivia Smith (Stina Blackstenius, min. 87), Caitlin Foord y Alessia Russo.

Entrenadora: Renée Slegers.

🟨 Tarjetas amarillas: Toko Koga (26’), Eveliina Summanen (43’), Caitlin Dijkstra (58’), Georgia Stanway (66’), Kyra Cooney-Cross (82’) y Signe Gaupset (90+7’).

🟥 Tarjetas rojas: No hubo.

👩🏻‍⚖️ Árbitra: Phoebe Cross.

🏟️ Estadio: Tottenham Hotspur Stadium (Londres).

Goles |

1-0 Cathinka Tandberg 13’ ⚽️

1-1 Georgia Stanway 17’ ⚽️

1-2 Alessia Russo 56’ ⚽️

Vídeo |

https://www.youtube.com/live/8iMU5LDQ_SE?is=La-tL3S0HdUQbamN

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