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La crónica | La Real Sociedad lo vuelve a hacer ante el Barcelona (2-1)

(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro

♦️ La Real Sociedad volvió a demostrar que sabe cómo desafiar al vigente campeón de Europa. El conjunto donostiarra remontó el tanto inicial del FC Barcelona para imponerse por 2-1 y repetir, por segundo año consecutivo, una victoria ante el campeón continental. La temporada pasada, las txuri-urdin ya habían doblegado al conjunto blaugrana, y ahora vuelven a firmar la gesta para confirmar que el Barça también encuentra resistencia en San Sebastián.

Los XI |

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La Real Sociedad volvió a demostrar que el FC Barcelona también puede encontrar en Zubieta uno de los escenarios más incómodos de la Liga F. El conjunto donostiarra remontó el tanto inicial de Patri Guijarro para imponerse por 2-1 al vigente campeón de Europa en la séptima jornada del campeonato, en una tarde marcada por la eficacia txuri-urdin, la capacidad de resistencia local y una controvertida decisión arbitral en el tramo decisivo. Cecilia Marcos y Ainhoa Marín firmaron los goles de una remontada que volvió a dejar al cuadro azulgrana sin premio, pese a su insistencia ofensiva y a las ocasiones generadas durante la segunda mitad.

El resultado adquirió una dimensión especial por el precedente de la temporada anterior. La Real Sociedad ya había derrotado al Barcelona por 1-0 en Zubieta el 2 de noviembre de 2025, durante la novena jornada de Liga F, gracias a un penalti transformado por Edna Imade. Aquella derrota terminó con la imbatibilidad liguera azulgrana de la campaña 2025-2026. Casi un año después, el conjunto donostiarra volvió a imponerse al mismo adversario, en el mismo escenario y con una nueva entrenadora técnica al frente del equipo, para confirmar que aquel triunfo no había sido una anécdota. La Real, campeona de la Copa de la Reina en 2019, volvió a encontrar la fórmula para discutirle el partido al gigante del fútbol europeo.

El encuentro comenzó con un golpe de autoridad del Barcelona. El equipo dirigido por Pere Romeu apenas necesitó un minuto para encontrar el camino hacia la portería rival y adelantarse en el marcador. Patri Guijarro aprovechó un balón despejado por la defensa local después de un centro de Rosalía y conectó un zurdazo desde la frontal del área que terminó en el fondo de la red para abrir la lata con el 0-1 en el minuto 1 de juego . La acción sorprendió a la Real cuando todavía estaba tratando de asentarse sobre el terreno de juego y colocó al conjunto azulgrana en una posición favorable desde los primeros compases.

El tanto permitió al Barcelona afrontar los minutos iniciales con la tranquilidad que suele proporcionarle una ventaja temprana. La circulación de balón y la presión adelantada se convirtieron en las herramientas con las que el conjunto visitante trató de controlar el encuentro, obligando a las donostiarras a reorganizarse rápidamente para evitar que el golpe inicial tuviera consecuencias mayores. Patri Guijarro había abierto el marcador con una acción de calidad, pero el partido todavía estaba lejos de quedar resuelto.

La Real Sociedad necesitaba reaccionar, recuperar la confianza y evitar que el Barcelona transformara su ventaja en un dominio todavía más pronunciado. El conjunto txuri-urdin encontró una respuesta en la organización colectiva y en su capacidad para aprovechar los espacios que aparecían cuando las azulgranas adelantaban sus líneas. Las locales no se dejaron llevar por la precipitación después de encajar el primer tanto y comenzaron a buscar situaciones que les permitieran amenazar la portería defendida por Cata Coll.

La respuesta donostiarra llegó en el minuto 13. Ainhoa Marín recuperó el balón y puso en marcha una transición ofensiva que permitió a la Real encontrar el espacio necesario para atacar. La acción terminó con Cecilia Marcos, que se encargó de culminar el contragolpe con un zurdazo que superó a la guardameta azulgrana. El empate (1- 1) cambió por completo el escenario del encuentro y devolvió a las locales la confianza necesaria para discutirle el partido a uno de los equipos más poderosos del continente.

El gol de Cecilia Marcos tuvo un valor que iba más allá de la igualdad en el marcador. La Real había encajado un tanto en el primer minuto y, lejos de acusar el golpe, respondió con personalidad y encontró una vía para castigar al Barcelona. La recuperación de Ainhoa Marín y la finalización de Cecilia pusieron de manifiesto la importancia de las transiciones rápidas ante un rival que acostumbra a instalarse en campo contrario y a acumular futbolistas por delante del balón.

El uno a uno también obligó al Barcelona a reconsiderar la manera de afrontar el encuentro. La ventaja temprana había permitido a las azulgranas iniciar el partido con una sensación de control, pero la reacción local demostraba que el equipo donostiarra estaba dispuesto a competir cada balón y aprovechar cualquier desajuste. El conjunto de Pere Romeu continuó buscando la portería rival, aunque la Real comenzó a cerrar mejor los espacios y a dificultar la circulación ofensiva de las visitantes.

Las donostiarras encontraron en la solidaridad defensiva una de sus principales fortalezas. Cada jugadora tuvo que asumir su responsabilidad para proteger la ventaja que el empate había devuelto al partido y evitar que el Barcelona recuperara la iniciativa que había mostrado durante los primeros minutos. El conjunto azulgrana conservaba el balón durante largos periodos, pero la posesión no siempre se traducía en situaciones claras de remate.

La Real Sociedad de Fútbol, por su parte, entendió que el encuentro exigía paciencia y concentración. Las locales no necesitaban discutirle al Barcelona cada fase de la circulación, sino mantenerse ordenadas y aprovechar las oportunidades que surgieran cuando el rival perdiera precisión. Esa lectura permitió a las txuri-urdin sostenerse en el partido y comenzar a generar inquietud en la defensa azulgrana.

En el minuto 24, Ainhoa Marín volvió a amenazar la portería visitante. La atacante protagonizó una llegada que terminó con un disparo desviado, una nueva señal de que la Real podía hacer daño cuando conseguía superar la primera línea de presión. La ocasión no modificó el marcador, pero sí reforzó la sensación de que el conjunto local había encontrado espacios para poner a prueba a las azulgranas.

La presencia de Ainhoa Marín resultó especialmente importante para las aspiraciones donostiarras. Su participación en la recuperación que precedió al empate y su posterior llegada al área demostraron que la Real tenía recursos para inquietar al Barcelona más allá de las acciones aisladas. La movilidad ofensiva de las locales obligaba a las visitantes a vigilar los espacios a su espalda y a no descuidar el repliegue cuando perdían la posesión.

El Barcelona intentó recuperar la claridad de los primeros minutos mediante la circulación de balón y la búsqueda de espacios entre las líneas defensivas. Aitana Bonmatí y Patri Guijarro trataron de aportar soluciones desde el centro del campo, mientras Irene Paredes también probó fortuna con un disparo lejano. Sin embargo, el conjunto azulgrana no encontró la continuidad necesaria para convertir su iniciativa en una sucesión de ocasiones claras.

La Real Sociedad fue creciendo a medida que avanzaba el encuentro. El empate había reducido la ventaja psicológica que el Barcelona había obtenido con su gol inicial y permitió a las locales afrontar cada disputa con mayor confianza. El equipo donostiarra no renunció a buscar la portería contraria, pero tampoco perdió de vista la necesidad de mantener el equilibrio defensivo frente a un rival que dispone de numerosas alternativas ofensivas.

La igualdad se prolongó durante buena parte del primer tiempo, con un Barcelona que trataba de imponer su modelo de juego y una Real que respondía con orden, concentración y verticalidad. Las azulgranas necesitaban encontrar una manera de superar el entramado defensivo local, mientras las donostiarras esperaban el momento oportuno para volver a golpear. El partido se acercaba al descanso con todo por decidir.

Cuando el empate parecía encaminado a convertirse en el resultado de la primera mitad, la Real Sociedad encontró el momento perfecto para completar la remontada. El conjunto local aprovechó el tiempo añadido para volver a castigar a la defensa azulgrana y colocar el 2–1 en en el marcador sobre el 46 del encuentro . La acción nació de un excelente pase en profundidad de Nerea Eizagirre, que encontró a Ainhoa Marín en una posición favorable para atacar el espacio.

La atacante donostiarra interpretó a la perfección la oportunidad. Ainhoa Marín avanzó hacia la portería, superó la salida de Cata Coll mediante un regate y, una vez que la guardameta quedó fuera de la acción, definió a puerta vacía. El balón terminó en la red y Zubieta celebró una remontada que había comenzado con el empate de Cecilia Marcos y que ahora encontraba su culminación en el acierto de una de las futbolistas más determinantes de la tarde.

El 2-1, anotado en el minuto 45+1, supuso un golpe importante para el Barcelona. Las azulgranas habían comenzado el encuentro con una ventaja casi inmediata, pero se marchaban al descanso por detrás en el marcador. La Real había aprovechado sus oportunidades y castigado dos situaciones en las que encontró espacios para atacar con decisión. La eficacia local contrastaba con las dificultades visitantes para generar ocasiones claras después del gol inicial.

La remontada también puso de manifiesto la importancia de mantener la concentración durante los últimos instantes de cada periodo. El Barcelona no consiguió evitar que la Real volviera a encontrar una vía hacia su portería en el tiempo añadido, y el tanto de Ainhoa Marín alteró las perspectivas de ambos equipos antes de regresar a los vestuarios. Las locales podían afrontar la segunda parte con la confianza de quien había conseguido superar una situación adversa, mientras las visitantes estaban obligadas a reaccionar.

El descanso llegó con una ventaja mínima para la Real Sociedad, pero con un escenario muy diferente al que había dibujado el gol de Patri Guijarro. El Barcelona necesitaba recuperar la precisión y encontrar soluciones ante una defensa que había ido ganando seguridad, mientras las donostiarras debían prepararse para una segunda mitad en la que previsiblemente aumentaría la presión ofensiva azulgrana. La ventaja era valiosa, aunque todavía quedaba mucho trabajo por delante.

La Real regresó al terreno de juego consciente de que el Barcelona no iba a renunciar fácilmente al encuentro. El conjunto de Pere Romeu necesitaba marcar para evitar una derrota que acabaría con su inicio liguero perfecto y, desde los primeros compases de la segunda mitad, intensificó la búsqueda del empate. Las azulgranas elevaron la presión y trataron de instalarse cerca del área local, obligando a las donostiarras a multiplicar sus esfuerzos defensivos.

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La segunda mitad planteó un desafío distinto para las txuri-urdin. Si durante el primer periodo habían encontrado espacios para lanzar sus transiciones, ahora debían gestionar una ventaja que las obligaba a protegerse frente a la insistencia del rival. La Real necesitaba mantener la concentración, evitar errores en la salida y aprovechar cualquier oportunidad para alejar el peligro de su portería.

El Barcelona comenzó a acumular presencia en campo contrario. Las visitantes movían el balón en busca de espacios y trataban de encontrar situaciones de remate que les permitieran restablecer la igualdad. Sin embargo, la Real mantuvo una estructura defensiva ordenada y obligó a las azulgranas a trabajar cada oportunidad. La posesión visitante no se convirtió automáticamente en ocasiones claras, y el conjunto donostiarra siguió defendiendo su ventaja con determinación.

En el minuto 58, Irene Paredes probó fortuna después de una falta, pero Estensoro respondió con una intervención que impidió que el balón terminara en la portería local. La guardameta volvió a demostrar que su actuación podía resultar determinante en un partido en el que el Barcelona comenzaba a aumentar su presencia ofensiva. La Real necesitaba respuestas de ese tipo para mantener la ventaja y sostenerse ante el empuje azulgrana.

La acción de Irene Paredes evidenció que el Barcelona estaba dispuesto a buscar alternativas para romper la resistencia local. Las jugadoras visitantes no encontraban siempre el espacio necesario para elaborar ataques limpios, por lo que las acciones a balón parado y los remates desde distintas posiciones adquirían una importancia creciente. La Real debía vigilar cada envío y cada segunda jugada para evitar que una acción aislada cambiara el rumbo del encuentro.

El minuto 58 también dejó una tarjeta amarilla para Nahia Aparicio. La amonestación reflejó la exigencia de una segunda parte en la que cada duelo comenzaba a adquirir mayor relevancia. La Real necesitaba mantener su agresividad competitiva sin perder el control de sus acciones, especialmente ante un Barcelona que buscaba acelerar el ritmo y aumentar la presión sobre la defensa local.

Pere Romeu decidió intervenir desde el banquillo en el minuto 60. El técnico azulgrana dio entrada a Sydney Schertenleib, Aïcha Cámara y Kerolin para renovar diferentes posiciones y buscar un impulso ofensivo que permitiera al equipo acercarse al empate. Los cambios respondían a la necesidad de encontrar soluciones ante una Real que seguía protegiendo su área y que no concedía facilidades para llegar hasta Estensoro.

La modificación del once visitante también aumentó la responsabilidad defensiva de las donostiarras. El Barcelona disponía de nuevas alternativas para tratar de desequilibrar el encuentro y podía renovar sus esfuerzos en el tramo decisivo. La Real debía adaptarse a los movimientos del rival, mantener las distancias entre sus líneas y evitar que la entrada de futbolistas frescas alterara la solidez que había mostrado hasta entonces.

Las locales también comenzaron a gestionar sus propios recursos. En el minuto 65, Maren Lezeta y Ane Isasisasmendi entraron en sustitución de Klára Cahynová y Nerea Eizagirre, respectivamente, de acuerdo con la relación de cambios facilitada. La Real buscaba conservar su equilibrio y afrontar con garantías una fase del partido en la que el Barcelona estaba intensificando su ofensiva.

La entrada de nuevas futbolistas no modificó la necesidad principal del conjunto donostiarra: defender con orden y evitar que el rival encontrara el camino hacia el empate. Cada minuto que pasaba sin que el Barcelona marcara reforzaba la importancia de la ventaja local, pero también aumentaba la presión sobre las jugadoras que debían sostenerla. El encuentro entraba en una fase en la que la concentración podía resultar decisiva.

El Barcelona continuó insistiendo y encontró en Patri Guijarro una de sus principales referencias ofensivas. La centrocampista, autora del primer tanto del encuentro, volvió a aparecer en una posición favorable durante el minuto 71. En medio de una acción dentro del área, la futbolista dispuso de una oportunidad a bocajarro que parecía reunir condiciones para convertirse en el empate, pero Estensoro respondió con una gran intervención.

La parada de la guardameta local se convirtió en uno de los momentos más importantes de la segunda mitad. El Barcelona había encontrado una ocasión clara para cambiar el marcador y Patri Guijarro estaba en condiciones de volver a marcar, pero la portera donostiarra sostuvo a su equipo con una intervención decisiva. La Real seguía por delante y encontraba en su última línea una respuesta a la insistencia de las visitantes.

Para el Barcelona, la oportunidad desperdiciada supuso una nueva frustración en su intento de remontar. Las azulgranas estaban aumentando la presión, pero necesitaban transformar esa presencia ofensiva en goles. El tiempo avanzaba y la Real seguía encontrando la manera de proteger su ventaja, de modo que cada ocasión perdida adquiría un peso creciente en el desarrollo del partido.

Pere Romeu volvió a recurrir al banquillo para reforzar el ataque. Kika Nazareth entró en el minuto 69, mientras Caroline Graham Hansen se incorporó posteriormente, según la secuencia de sustituciones facilitada, para aportar nuevas alternativas al equipo visitante. El Barcelona buscaba ampliar sus recursos en los últimos metros, mientras la Real trataba de evitar que el incremento de futbolistas ofensivas se tradujera en una presión imposible de contener.

La Real Sociedad afrontó el tramo final con el marcador a favor y con la conciencia de que cualquier error podía permitir al campeón de Europa recuperar el terreno perdido. El equipo local debía equilibrar dos necesidades: proteger su área y no renunciar por completo a la posibilidad de aprovechar los espacios que dejara un Barcelona cada vez más volcado. La victoria estaba al alcance, pero todavía exigía una última dosis de resistencia.

El encuentro alcanzó uno de sus momentos más controvertidos en el tramo final. Una acción dentro del área terminó con una decisión arbitral inicialmente favorable al Barcelona, que dispuso de la posibilidad de buscar el empate desde el punto de penalti. La acción generó expectación en Zubieta y abrió un episodio que podía alterar por completo el desenlace de una tarde que hasta entonces había estado marcada por la remontada local y la insistencia azulgrana.

La colegiada Melissa López Osorio señaló inicialmente la pena máxima por una acción en la que se vio implicada Esmee Brugts, según la información facilitada para la crónica. Sin embargo, la intervención del VAR llevó a revisar la jugada y la decisión inicial terminó siendo revocada. El Barcelona perdió así una oportunidad para igualar el encuentro desde los once metros, mientras la Real recibió un alivio importante en un momento en el que cada acción podía resultar definitiva.

La anulación del penalti provocó las protestas de Pere Romeu, que terminó siendo amonestado. El técnico azulgrana expresó su disconformidad con la decisión en un tramo del encuentro en el que la tensión había aumentado de manera considerable. Para las visitantes, la acción representaba una oportunidad de regresar al partido; para las locales, la resolución suponía mantener una ventaja que llevaban defendiendo desde el tiempo añadido de la primera mitad.

La polémica añadió un nuevo elemento de tensión a un encuentro que ya había exigido un importante esfuerzo defensivo a la Real Sociedad. La decisión arbitral no modificó el marcador, pero sí condicionó el contexto emocional de los minutos restantes. El Barcelona debía dejar atrás la frustración y continuar buscando el empate, mientras las donostiarras necesitaban recuperar rápidamente la concentración para evitar que las protestas y la interrupción alteraran su rendimiento.

El episodio también volvió a poner de relieve la importancia de la revisión arbitral en el fútbol contemporáneo. La tecnología intervino en una acción determinante y la decisión inicial fue modificada después de examinarse la jugada. Sin entrar en valoraciones que excedan lo que permite confirmar la secuencia disponible, lo cierto es que el desenlace dejó al Barcelona sin la posibilidad de ejecutar un penalti que inicialmente se le había concedido.

Con el paso de los minutos, la Real fue acercándose al objetivo de asegurar los tres puntos. Las jugadoras locales mantuvieron su compromiso defensivo y trataron de reducir los espacios disponibles para las atacantes azulgranas. El Barcelona continuó buscando la portería de Estensoro, consciente de que necesitaba un gol para evitar una derrota que supondría su primer tropiezo de la temporada liguera.

La tensión se trasladó también a los banquillos. Tanto Gorka Álvarez como Pere Romeu vieron la tarjeta amarilla en el minuto 85, en una fase del partido en la que las emociones estaban a flor de piel. La proximidad del final y la importancia del resultado hacían que cada decisión, cada interrupción y cada disputa adquirieran una relevancia especial. La Real defendía una victoria de enorme valor y el Barcelona apuraba sus opciones para impedirla.

Laura Camino fue amonestada en el minuto 88, mientras la Real seguía intentando proteger su ventaja. Las locales debían sostener el esfuerzo físico y mental después de una segunda parte en la que el Barcelona había acumulado llegadas y obligado a la defensa a trabajar sin descanso. La capacidad de concentración resultaba fundamental para evitar que una acción aislada echara por tierra todo lo conseguido desde la remontada.

El Barcelona incrementó su insistencia en los últimos compases y dispuso de varios saques de esquina para buscar una oportunidad que le permitiera restablecer la igualdad. Cada balón enviado al área suponía una nueva prueba para la defensa donostiarra, que debía resolver los centros y evitar segundas jugadas peligrosas. La Real se mantuvo firme y consiguió resistir la presión en un escenario en el que el margen de error era mínimo.

El tiempo añadido se convirtió en una última carrera contra el reloj para las azulgranas. La Real realizó un nuevo ajuste con la entrada de Arola Aparicio en el minuto 90+6, según la ficha facilitada, mientras el Barcelona seguía intentando encontrar una vía hacia la portería local. Las donostiarras necesitaban conservar la calma y evitar que la urgencia del rival las obligara a cometer errores en las últimas acciones.

Ewa Pajor dispuso de una última gran oportunidad en el minuto 90+5. La delantera azulgrana probó con un disparo cruzado que se marchó por poco, dejando escapar una de las últimas opciones para rescatar un punto en Zubieta. El balón no encontró portería y la Real pudo mantener una ventaja que había defendido con determinación durante toda la segunda mitad.

La ocasión de Pajor resumió la frustración de un Barcelona que había buscado el empate de distintas maneras, pero que no consiguió encontrar la precisión necesaria para superar nuevamente a Estensoro. Las visitantes habían dispuesto de situaciones para acercarse al 2-2, aunque la resistencia local y la falta de acierto en los momentos decisivos terminaron inclinando el partido hacia el lado donostiarra.

Cuando llegó el final, la Real Sociedad pudo celebrar una victoria construida desde la reacción, la eficacia y el sacrificio colectivo. El conjunto txuri-urdin había encajado un gol en el primer minuto, pero no perdió la confianza y fue capaz de cambiar el rumbo del encuentro antes del descanso. Después tuvo que soportar la presión del campeón de Europa, resistir sus llegadas y sobrevivir a un episodio arbitral que añadió todavía más tensión al desenlace.

El 2-1 final confirmó que la Real Sociedad había encontrado una vez más la manera de competir contra el Barcelona en Zubieta. Cecilia Marcos y Ainhoa Marín transformaron las oportunidades locales en dos goles que terminaron siendo decisivos, mientras Patri Guijarro había adelantado a las visitantes con una acción de calidad. La diferencia estuvo en la capacidad de las donostiarras para responder después de encajar y proteger posteriormente una ventaja que el conjunto azulgrana no consiguió neutralizar.

La victoria también reforzó el significado del precedente de la temporada anterior. El triunfo por 1-0 de noviembre de 2025 había demostrado que la Real podía derrotar al Barcelona incluso en un partido en el que debía resistir largos periodos sin balón. Ahora, la remontada añadió una nueva dimensión a ese historial reciente: el conjunto donostiarra no solo volvió a superar al campeón, sino que lo hizo después de encajar primero y tener que rehacerse ante la adversidad.

La Real, campeona de la Copa de la Reina en 2019, volvió a encontrar en su organización colectiva y en su capacidad para aprovechar los espacios las herramientas necesarias para superar al vigente campeón continental. El cambio de técnico no impidió que el equipo mantuviera una identidad competitiva capaz de poner en dificultades a uno de los conjuntos más dominantes del fútbol femenino. Zubieta volvió a ser testigo de una victoria que quedará asociada a la eficacia de las delanteras locales y a la resistencia de un grupo que nunca dejó de creer.

Para el Barcelona, la derrota representa una llamada de atención en un campeonato que había comenzado con resultados muy sólidos. El gol inicial de Patri Guijarro parecía encaminar el encuentro, pero el equipo no logró convertir su dominio posterior en el número de tantos necesario para evitar el tropiezo. La actuación de Estensoro, la organización defensiva de la Real y la falta de acierto en ocasiones decisivas explican buena parte de un desenlace que obliga a las azulgranas a pasar página.

La Real Sociedad, en cambio, se marcha de este enfrentamiento con tres puntos de enorme valor y con la satisfacción de haber superado de nuevo al campeón de Europa. El equipo donostiarra demostró que la fortaleza de un rival no determina por sí sola el desenlace de un partido y que la eficacia puede convertirse en un factor decisivo cuando se combina con orden, concentración y compromiso colectivo. En Zubieta, la historia volvió a repetirse: el Barcelona golpeó primero, pero la Real terminó celebrando.

(Fuente: Liga F Moeve)

📋 Ficha técnica

Real Sociedad: Estensoro; Laura Camino, Claudia Florentino, Nahia Aparicio, Ainhoa Moraza, Ainoa Campo, Klára Cahynová (Maren Lezeta, min. 65), Esther Laborde, Ainhoa Marín (Arola Aparicio, min. 90+6), Nerea Eizagirre (Ane Isasisasmendi, min. 65) y Cecilia Marcos (Intza Eguiguren, min. 88).

Entrenador: Gorka Álvarez.

FC Barcelona: Cata Coll; Martina Fernández (Aïcha Cámara, min. 60), Irene Paredes, Van Asten, Esmee Brugts; Clara Serrajordi (Caroline Graham Hansen, min. 76), Patri Guijarro, Aitana Bonmatí; Rosalía (Kika Nazareth, min. 69), Ewa Pajor y Carla Julià (Kerolin, min. 60). Sydney Schertenleib entró en el minuto 60.

Entrenador: Pere Romeu.

Tarjetas amarillas: Martina Fernández (min. 18), Aitana Bonmatí (min. 34), Nahia Aparicio (min. 58), Pere Romeu (min. 85), Gorka Álvarez (min. 85) y Laura Camino (min. 88).

Árbitra: Melissa López Osorio.

Estadio: Zubieta.

Goles del encuentro |

0-1 Patri Guijarro 1’ ⚽️

1-1 Cecilia Marcos 13’ ⚽️

2-1 Ainhoa Marín 45+1’ ⚽️

Vídeo |

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