
⬛️ El conjunto culé venció por 3-1 al Atlético de Madrid con los tantos de Claudia Pina, que fue la MVP de la final, Esmee Brugts y Salma Paralluelo para lograr la Copa de la Reina. Por su parte, Boe Risa marcó el tanto del cuadro colchonero. 26.093 espectadores estuvieron presentes en el estadio de Gran Canaria.


La gran fiesta del fútbol femenino español citaba sobre el verde del estadio de Gran Canaria a FC Barcelona y Atlético de Madrid ante 26.093 espectadores, protagonistas de una página histórica al firmar la mayor asistencia registrada en una final de la Copa de SM la Reina Iberdrola.
Instantes antes del comienzo del partido, en una nublada y ventosa localidad canaria, tuvo lugar un saque de honor muy especial en reconocimiento a las pioneras del fútbol femenino. La encargada de realizarlo fueCarmen Arce, ‘Kubalita’, primera portera de la selección femenina.
Pero fue escuchar el pitido de Olatz Rivera y ambos equipos enchufaron la directa para ir a por el partido. El FC Barcelona fue el primero en hacerse con el balón y en intentar pausar el juego dominando el esférico. Claudia Pinafirmó la primera de las ocasiones e hizo sonar los primeros ¡uy! en una poblada grada. Lola Gallardo la frenó en una segunda intentona, evitando el primer tanto culé. Ona Batlle, asistida por Vicky López, obligó a sacar la mejor versión de la cancerbera rojiblanca.
en medio de ese dominio creciente apareció Claudia Pina.
La atacante catalana comenzó a mandar avisos desde muy pronto. Cada vez que recibía cerca del área parecía activarse una alarma en la defensa rojiblanca. Su movilidad constante, su capacidad para encontrar espacios mínimos y, sobre todo, su confianza absoluta hacían daño continuamente. Primero fue un disparo peligroso que obligó a intervenir a Lola Gallardo. Después, otra acción individual donde dejó claro que estaba inspiradísima. Y finalmente llegó el minuto 23. El momento que rompió definitivamente la final. El instante mágico de la noche. El gol que quedará guardado para siempre en la historia reciente de la Copa de la Reina.
Claudia Pina recibió el balón cerca de la frontal, ligeramente escorada, aparentemente lejos de una posición clara de disparo. Pero las jugadoras diferentes no necesitan situaciones perfectas. Necesitan apenas un instante. Un espacio mínimo. Un segundo de inspiración. Levantó la cabeza, perfiló el cuerpo y soltó un derechazo absolutamente extraordinario. El balón salió despedido con una violencia elegante, describiendo una curva maravillosa, imposible, una trayectoria de videojuego que dejó completamente inmóvil al estadio durante una décima de segundo. La pelota viajó hacia la escuadra con una rosca diabólica mientras Lola Gallardo se estiraba desesperadamente intentando alcanzar lo inalcanzable. Pero era imposible. El balón terminó besando la red con delicadeza antes de que estallara el rugido gigantesco de la grada azulgrana. Un gol descomunal. Un gol de estrella. Un gol de MVP. Un gol que sintetizaba perfectamente todo lo que representa Claudia Pina: talento puro, valentía, imaginación y capacidad para decidir partidos grandes. La delantera salió corriendo desatada hacia la esquina mientras sus compañeras la perseguían para abrazarla. El Barça acababa de golpear primero y lo hacía con una auténtica obra de arte.
El Atlético intentó reaccionar desde el orgullo. Las rojiblancas sabían que no podían descomponerse, que aún quedaba muchísimo partido, pero el Barça olió la fragilidad emocional de su rival y aceleró todavía más. Cada posesión azulgrana empezaba a parecer una amenaza real de gol. Las laterales culés vivían instaladas en campo contrario y el Atlético empezaba a sufrir muchísimo para sostener las bandas. Patri Guijarro y Aitana gobernaban el centro del campo con una superioridad aplastante y el equipo madrileño comenzaba a correr detrás de la pelota, una de las peores condenas posibles contra este Barça. Entonces apareció otra vez Vicky López. La joven futbolista recibió abierta en banda derecha, levantó la cabeza y colocó un centro perfecto, tensísimo, rapidísimo, imposible de defender correctamente. Brugts apareció desde segunda línea atacando el espacio con decisión total y conectó el remate para enviar el balón al fondo de la red. El segundo gol cayó como una losa gigantesca sobre el Atlético. El Barça doblaba su ventaja y comenzaba a convertir la final en un ejercicio de superioridad total. Las futbolistas azulgranas celebraban conscientes de que estaban destrozando emocionalmente a su rival a través del fútbol.
Pero todavía faltaba el golpe más cruel.
Porque el tercer gol llegó apenas unos minutos después y fue una mezcla de presión, agresividad y oportunismo letal. Fiamma Benítez trató de controlar un balón comprometido en salida, pero el control se le escapó ligeramente. Apenas un detalle mínimo. Un error diminuto. Pero ante este Barça, cada error se paga carísimo. Salma Paralluelo apareció lanzada como una depredadora. La atacante maña interpretó la jugada antes que nadie, aceleró con una potencia brutal y se plantó delante de Lola Gallardo en cuestión de segundos. Su zancada parecía imposible de detener. Y cuando llegó al área definió con sangre fría absoluta para colocar el tercero. El Atlético quedó completamente tocado. Salma celebró con rabia mientras el Barça seguía desatado. El conjunto azulgrana había convertido la final en una tormenta ofensiva permanente. Y la propia Salma volvió a castigar poco después a la defensa rojiblanca, superando nuevamente a la guardameta atlética en otra acción donde desplegó toda su potencia física y su capacidad demoledora al espacio. El Barça estaba jugando a una velocidad competitiva imposible de igualar. Cada recuperación azulgrana generaba sensación de peligro inmediato. Cada pérdida atlética se convertía en un sufrimiento gigantesco.
El equipo de José Herrera necesitaba llegar al descanso para sobrevivir emocionalmente. Las rojiblancas no conseguían conectar pases largos, no podían correr, no encontraban espacios y apenas lograban acercarse al área de Cata Coll. El Barça monopolizaba absolutamente todo: la posesión, el ritmo, las ocasiones, la energía emocional del partido y hasta la sensación de inevitabilidad que rodeaba el resultado. El descanso apareció casi como un pequeño respiro para un Atlético superado por el vendaval azulgrana.
Pero el conjunto madrileño regresó del vestuario con orgullo competitivo. Porque si algo tiene el Atlético de Madrid es carácter. Nada más comenzar la segunda parte, Fiamma trató de redimirse con una acción valiente. La futbolista de Dénia encontró espacio y soltó un disparo peligroso buscando sorprender a Cata Coll. El balón pasó cerca y levantó los ánimos rojiblancos durante unos segundos. El Atlético intentaba agarrarse a cualquier pequeña señal de esperanza. Sin embargo, el Barça seguía siendo infinitamente superior. Ewa Pajor comenzó a amenazar constantemente la espalda de la defensa atlética. La delantera polaca rozó el cuarto tanto tras una acción donde volvió a demostrar su inteligencia para atacar espacios y su voracidad competitiva dentro del área. Poco después llegó otra demostración de la superioridad culé. Patri Guijarro se animó desde media distancia y soltó un disparo potentísimo que se estrelló violentamente contra el larguero. El estadio entero se levantó creyendo que era gol. Y apenas unos minutos más tarde fue Ona Batlle quien apareció incorporándose desde atrás para probar suerte con otro disparo que volvió a encontrarse con la madera. El Barça estaba cerca de convertir la final en una goleada todavía más histórica.
José Herrera movió entonces el banquillo buscando soluciones desesperadas. Gio Garbelini y Luany ingresaron al terreno de juego intentando aportar energía, verticalidad y desequilibrio. El Atlético necesitaba algo que rompiera la dinámica emocional del partido. Necesitaba un gol para volver a creer. Y ese gol llegó de la manera más espectacular posible. Boe Risa recogió la pelota lejos del área y decidió intentarlo sin pensar demasiado. Lo que salió de su pierna fue un auténtico misil tierra-aire. Un disparo violentísimo, seco, perfecto, imposible para Cata Coll. El balón viajó a una velocidad brutal antes de incrustarse directamente en la escuadra. El tanto desató la locura entre la afición rojiblanca. Las jugadoras atléticas celebraron con rabia, con orgullo, con la sensación de que todavía quedaba dignidad competitiva por defender. Durante unos minutos el Atlético empujó desde el corazón, intentando alterar el rumbo emocional de la final.
Pero el Barça jamás perdió el control real del encuentro.
Pere Romeu movió también el banquillo introduciendo a Kika Nazareth y Clara Serrajordi para mantener la intensidad competitiva y administrar los esfuerzos pensando ya en el gran objetivo europeo que asoma en el horizonte. Porque mientras el Barça dominaba esta final, inevitablemente sobrevolaba una idea sobre el Estadio de Gran Canaria: este equipo quiere absolutamente todo. Quiere ganarlo todo. Quiere cerrar una temporada perfecta. Quiere convertir esta era en la más dominante de la historia del fútbol femenino europeo. El Atlético, pese a sus intentos, ya no encontraba caminos. Júlia Bartel y Rosa Otermín trataron de cambiar el ritmo entrando desde el banquillo, pero el conjunto azulgrana seguía monopolizando la pelota y administrando cada minuto con una sensación aplastante de superioridad táctica y mental. Claudia Pina seguía apareciendo constantemente cerca del área, empeñada en firmar una actuación inolvidable. La MVP de la final estuvo incluso cerca de marcar algún gol más, pero esta vez no encontró premio. Aun así, su exhibición ya era absolutamente legendaria.
Y cuando llegó el pitido final, el Barça explotó de felicidad. Las jugadoras se abrazaron sobre el césped mientras las gradas reconocían la dimensión histórica del equipo azulgrana. El FC Barcelona conquistaba su duodécima Copa de la Reina, ampliando todavía más una hegemonía histórica dentro del fútbol español. Otro título más para una generación irrepetible. La Supercopa de España. La Liga F Moeve. Y ahora también la Copa de la Reina. Tres títulos nacionales conquistados con autoridad demoledora. Tres trofeos que confirman que este Barça sigue compitiendo no solo contra sus rivales, sino también contra los límites históricos del propio deporte.
Mientras el confeti caía sobre Gran Canaria y las futbolistas levantaban el trofeo bajo los focos, el fútbol femenino español celebraba mucho más que un título. Celebraba estadios llenos. Celebraba referentes. Celebraba a las pioneras homenajeadas antes del partido. Celebraba el crecimiento de una competición cada vez más gigantesca. Y celebraba también la brutal dimensión competitiva de un FC Barcelona que parece empeñado en construir una dinastía eterna. Porque esta final no fue simplemente una final de Copa. Fue una demostración de poder. Una noche de fútbol total. Una exhibición de talento. Una declaración al continente entero antes de la Champions League. Y ahora Europa espera. Porque el Barça ya ha conquistado España… y quiere volver a conquistar el mundo.

📋 Ficha técnica |
BARCELONA (3)
Titulares: Cata Coll (P); O. Batlle (Sydney Schertenleib, 87′), AÏcha, María León, Brugts; Vicky, Patri (C) (Marta Torrejón, 87′ (C)), Alexia (C) (C. Serrajordi, 62′); Pina (Aitana, 74′), Pajor, Paralluelo (Kika, 61′)
Entrenador: Pere Romeu
Suplentes: Gemma (P); Paredes, Sydney Schertenleib, Marta, Aitana, C. Serrajordi, Kika, Fenger, Txell Font (P), Adriana, Carla Julià
ATLÉTICO DE MADRID (1)
Titulares: Lola Gallardo (P)(C), Medina, Lauren, Xenia, Boe Risa, Jensen (Pri, 78′), Menayo (Gio, 55′), Amaiur (Luany, 55′), Fiamma, Alexia (Júlia, 65′), Natalia (Rosa, 65′)
Suplentes: Patri (P), Alba (P), Sheila, Kühl, Rosa, Pri, Júlia, Gio, Maca, Luany, Lydia
Entrenador: José Herrera
Colegiada:
Olatz Rivera (Mostró tarjetas amarilla a Lola Gallardo en el 52′; a Natalia en el 60′; a Gio en el 74′ y a Esmee Brugts en el 80′.
Árbitros asistentes: Iragartze Fernández y Haizea Castresana
Cuarto árbitro: Marta Huerta de Aza
Quinto árbitro: Raquel Díaz
ESTADIO: Final de la Copa de SM la Reina Iberdrola, celebrada en el estadio de Gran Canaria (Las Palmas de Gran Canaria)
OBSERVACIONES: Récord de asistencia a una final de Copa de SM la Reina Iberdrola con 26.093 espectadores
Goles |
1-0 Claudia Pina 23’ ⚽️
2-0 Brugts 31’ ⚽️
3-0 Salma Paralluelo 37’ ⚽️
3-1 Vilde Bøe Risa 58’ ⚽️

Vídeo |

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