
➡️ El conjunto de Gareth Taylor salvó un punto en el minuto 92 gracias a un gol en propia puerta de Jana Fernández, después de que Beata Olsson adelantara a las locales desde el punto de penalti y Freya Godfrey y Kadidiatou Diani culminaran la remontada visitante antes del descanso. El 2-2 en St Helens Stadium prolongó la incertidumbre de un encuentro que tuvo dos caras muy distintas y confirmó que la Women’s Super League no concede tregua a nadie.


Los XI |


El fútbol femenino no entiende de fronteras, y la pasión por contarlo tampoco. El Partido de Manu vuelve a ampliar su mirada más allá de la Liga F Moeve para acercar a sus lectores la actualidad de una de las competiciones más exigentes del panorama europeo: la Women’s Super League. Porque el crecimiento de este deporte no se explica únicamente a través de lo que sucede en los estadios españoles, sino también mediante el seguimiento de las grandes historias que se escriben cada semana en Inglaterra, donde los proyectos consolidados conviven con nuevas estructuras que aspiran a transformar el mapa competitivo.
La jornada ya había dejado una de esas historias que justifican detenerse en el fútbol inglés. El derbi del norte de Londres entre Tottenham y Arsenal terminó con una victoria visitante por 1-2, después de que el conjunto dirigido por Renée Slegers remontara el tanto inicial de Cathinka Tandberg gracias a las dianas de Georgia Stanway y Alessia Russo. El Arsenal necesitaba una reacción después de una racha de cinco partidos ligueros sin ganar y encontró en uno de los encuentros más señalados de su calendario una oportunidad para recuperar confianza y reivindicar su capacidad competitiva.
Aquel encuentro mostró la importancia de saber reaccionar cuando el marcador se vuelve adverso. El Tottenham golpeó primero, pero el Arsenal encontró una respuesta inmediata y terminó inclinando la balanza a su favor con un penalti transformado por Russo en la segunda mitad. La victoria permitió a las gunners respirar y dejó una enseñanza que también aparecería, aunque con un desenlace diferente, en el enfrentamiento entre el Liverpool y el London City Lionesses: ningún resultado puede considerarse definitivo mientras exista tiempo para modificarlo.
La Women’s Super League continuó su recorrido dominical con un enfrentamiento que prometía emociones y que terminó cumpliendo las expectativas. Liverpool y London City Lionesses se citaron en St Helens Stadium para disputar un encuentro en el que los errores, la eficacia ofensiva y la capacidad de resistencia adquirieron una importancia capital. Las locales llegaron a situarse por delante, vieron cómo las visitantes daban la vuelta al marcador antes del descanso y tuvieron que esperar hasta el minuto 92 para encontrar el gol que estableció el definitivo 2-2.
El empate dejó sensaciones contrapuestas. El Liverpool encontró una recompensa a su insistencia después de una primera parte en la que pagó muy caros sus errores defensivos, mientras que el London City Lionesses estuvo cerca de transformar su eficacia en una victoria de enorme valor. El equipo londinense había conseguido remontar el encuentro con dos acciones que castigaron las imprecisiones locales, pero no pudo conservar la ventaja durante los últimos minutos.
El resultado también permite ampliar el análisis sobre una competición que cada vez exige más a sus protagonistas. La Women’s Super League combina intensidad física, calidad técnica y una exigencia táctica que convierte cualquier pérdida en una oportunidad para el adversario. En ese escenario, los partidos no se deciden únicamente por la cantidad de ocasiones generadas, sino por la capacidad de los equipos para interpretar los momentos de máxima presión y mantener la concentración cuando el cansancio comienza a aparecer.
El Liverpool afrontaba el encuentro con la intención de transformar sus buenos momentos de juego en un resultado positivo. El equipo de Gareth Taylor necesitaba continuidad, seguridad y una mayor capacidad para gestionar las situaciones comprometidas. Frente a un London City Lionesses ambicioso, el desafío pasaba por controlar la circulación del balón y evitar que las visitantes encontraran espacios para atacar con velocidad.
El conjunto londinense, por su parte, llegaba con argumentos para discutir el protagonismo a su rival. Su plantilla reunía experiencia internacional y futbolistas capaces de aprovechar los errores del adversario, una combinación que terminaría resultando determinante. El encuentro ofrecía la posibilidad de medir la capacidad de ambos equipos para sostener sus planteamientos cuando el marcador y las circunstancias obligaran a modificar el guion inicial.
El partido comenzó con un Liverpool decidido a marcar territorio. Kirsty Maclean probó fortuna prácticamente en la primera acción, cuando apenas habían transcurrido unos segundos, aunque su disparo terminó directamente en las manos de la guardameta visitante. Fue una declaración de intenciones de las locales, que buscaban imponer un ritmo elevado y trasladar rápidamente el juego hacia campo contrario.
Sin embargo, el London City Lionesses no tardó en demostrar que también tenía argumentos para hacer daño. Una entrega desde la derecha superó a Jenna Clark y encontró a Freya Godfrey, que no consiguió conectar el remate con la precisión necesaria. Khiara Keating pudo controlar el balón, aunque la acción dejó una primera advertencia sobre las dificultades que podía encontrar el Liverpool para proteger su área.
Las visitantes volvieron a acercarse poco después mediante una recuperación que estuvo a punto de cambiar el encuentro. Kadidiatou Diani aprovechó una entrega imprecisa de Keating y habilitó a Danielle van de Donk, que dispuso de una oportunidad para finalizar. La intervención defensiva de Clark resultó decisiva para impedir el gol y permitió que el Liverpool mantuviera el equilibrio en un momento en el que el rival comenzaba a encontrar espacios.
Aquellas acciones anticiparon una primera mitad en la que la eficacia tendría un peso determinante. El Liverpool intentaba construir sus ataques desde la posesión, mientras que el London City Lionesses encontraba oportunidades cuando conseguía acelerar el juego y aprovechar los errores en la salida local. Ninguno de los dos equipos había logrado todavía imponer un control definitivo, pero la sensación era que cualquier acción desafortunada podía alterar el desarrollo del encuentro.
La recompensa para las locales llegó en el minuto 19. Durante un saque de esquina, Maria León sujetó a Jenna Clark dentro del área y la colegiada señaló el punto de penalti. Beata Olsson asumió la responsabilidad en una acción de máxima importancia y ejecutó el lanzamiento con contundencia, enviando el balón a la parte alta de la portería. El 1–0 premiaba la insistencia del Liverpool y ofrecía a Gareth Taylor la oportunidad de gestionar el encuentro desde una posición favorable poco antes del ecuador.
El tanto también confirmó la importancia de las jugadas a balón parado en partidos de esta exigencia. Cuando los espacios escasean y las defensas consiguen cerrar los caminos hacia el área, un saque de esquina puede convertirse en una herramienta decisiva para desequilibrar el marcador. El Liverpool aprovechó esa circunstancia para adelantarse, pero necesitaba acompañar el gol con una gestión más segura de la posesión y una mayor concentración defensiva.
La ventaja, sin embargo, apenas duró tres minutos. Freya Godfrey presionó a Keating cuando la guardameta intentaba encontrar una salida limpia desde atrás y terminó robándole el balón. Con la portería a su disposición, la atacante definió sin oposición y estableció el 1–1 en el minuto 22. El error de la guardameta neutralizó inmediatamente el efecto del penalti y devolvió al London City Lionesses a un partido que comenzaba a complicarse para las locales.
El empate tuvo un impacto evidente en el desarrollo del encuentro. El Liverpool se vio obligado a reconstruir su ventaja, mientras que las visitantes encontraron la confianza necesaria para mantener su presión y buscar nuevas oportunidades. La acción de Godfrey fue una demostración de la importancia de insistir sobre la salida rival, especialmente cuando una recuperación puede generar una ocasión inmediata de gol.
Las locales intentaron responder con rapidez. Beata Olsson recibió una entrega de Cornelia Kapocs cerca de la frontal, se giró para encontrar espacio y conectó un disparo potente que obligó a intervenir a Elene Lete. La guardameta visitante consiguió detener el lanzamiento y evitó que el Liverpool recuperase la ventaja, manteniendo el empate en un momento en el que el encuentro seguía ofreciendo alternativas.
El partido avanzó con una intensidad creciente. El Liverpool buscaba recuperar el control mediante combinaciones y movimientos interiores, mientras que el London City Lionesses trataba de explotar cualquier pérdida para progresar con velocidad. La igualdad no significaba que ambos equipos hubieran renunciado al ataque; al contrario, las dos escuadras continuaban buscando un segundo gol que pudiera condicionar el resto de la primera mitad.
El Liverpool encontró una oportunidad magnífica para volver a adelantarse dos minutos antes del descanso. Alice Bergström envió un centro desde la derecha que atravesó el área y llegó hasta Alejandra Bernabé, situada en una posición favorable en el segundo palo. La futbolista conectó una volea, pero no consiguió mantener el balón dentro de la portería y su remate se marchó por encima del larguero.
La ocasión desperdiciada adquirió una trascendencia todavía mayor por lo que sucedió inmediatamente después. Bernabé intentó orientar de cabeza un balón hacia Keating, pero su envío se quedó corto. Danielle van de Donk interpretó la acción, se anticipó a la defensa y entregó la pelota a Kadidiatou Diani, que definió con precisión para completar la remontada visitante en el minuto 44.
El 1–2 supuso un golpe anímico para el Liverpool. Las locales habían dispuesto de una oportunidad clara para recuperar la ventaja y, en cuestión de segundos, pasaron a encontrarse por detrás en el marcador. El error de Bernabé volvió a evidenciar las dificultades del equipo para gestionar determinadas situaciones defensivas, mientras que el London City Lionesses confirmó su capacidad para transformar las imprecisiones rivales en ocasiones de enorme peligro.
El descanso llegó con el conjunto londinense por delante y con el Liverpool obligado a reflexionar sobre una primera parte que había ofrecido dos versiones de su rendimiento. En ataque, las locales habían encontrado caminos para generar peligro y habían conseguido adelantarse mediante Olsson. En defensa, sin embargo, habían concedido demasiado y habían pagado con dos goles los errores de Keating y Bernabé.
El London City Lionesses se marchó a los vestuarios con una ventaja que premiaba su capacidad para reaccionar. Las visitantes habían encajado el primer gol, pero no perdieron la organización ni la ambición. La presión sobre la salida del Liverpool y la velocidad para aprovechar las pérdidas terminaron convirtiéndose en sus principales armas.

Liverpool regresó al terreno de juego con la necesidad de cambiar el desarrollo del encuentro. El marcador exigía una respuesta ofensiva, pero también una mayor seguridad en las acciones defensivas. Gareth Taylor necesitaba que sus futbolistas mantuvieran la iniciativa sin repetir los errores que habían permitido al London City Lionesses completar la remontada antes del descanso.
La reacción local comenzó a hacerse visible en las primeras acciones. El Liverpool adelantó sus posiciones, incrementó la presencia en campo contrario y buscó aprovechar las jugadas a balón parado para poner a prueba la resistencia de la defensa visitante. La intención era clara: recuperar el empate cuanto antes para evitar que el paso de los minutos aumentara la presión sobre el equipo.
Jenna Clark estuvo cerca de lograrlo con un remate de cabeza después de un saque de esquina. La central encontró el envío, pero su testarazo se marchó ligeramente desviado por la izquierda de la portería. La oportunidad confirmó que el Liverpool podía generar peligro mediante acciones de estrategia, aunque todavía necesitaba una mayor precisión para convertir sus llegadas en goles.
Beata Olsson también dispuso de una ocasión para intervenir en el marcador. La delantera trató de conectar un centro de Vivien Endemann, pero no consiguió dirigir el remate hacia la portería con la claridad necesaria. El Liverpool acumulaba aproximaciones y empezaba a instalarse cerca del área londinense, aunque el conjunto visitante continuaba defendiendo con orden.
La diferencia entre ambas escuadras comenzaba a apreciarse en el reparto territorial. El Liverpool asumía mayores riesgos para encontrar el empate, mientras que el London City Lionesses intentaba cerrar los espacios y evitar que las locales pudieran combinar con libertad en zonas peligrosas. Las visitantes sabían que mantener la ventaja exigía concentración y disciplina, especialmente ante un adversario que no tenía otra alternativa que atacar.
Una combinación entre Natalia Ramos, Fuka Nagano y Cornelia Kapocs permitió al Liverpool construir una de sus acciones más interesantes de la segunda parte. La secuencia de pases abrió un espacio para que Ramos pudiera preparar el disparo, pero Elene Lete atrapó el balón y evitó que la jugada terminara en el empate. La intervención volvió a sostener la ventaja londinense y obligó a las locales a continuar buscando alternativas.
El Liverpool seguía insistiendo, pero el paso de los minutos aumentaba la exigencia de sus decisiones. Cada ataque requería mayor precisión y cada pérdida podía ofrecer al rival una oportunidad para alejar el peligro. El conjunto de Taylor necesitaba encontrar el equilibrio entre la urgencia del marcador y la paciencia necesaria para superar una defensa que estaba resistiendo con solvencia.
Cornelia Kapocs estuvo muy cerca de cambiar el partido con un centro desde la banda que adquirió una trayectoria peligrosa debido al viento. El balón atravesó el área y terminó estrellándose en el poste izquierdo de la portería defendida por Lete. El Liverpool rozó el empate en una acción que reflejó tanto la insistencia local como la dosis de fortuna que necesitaba el London City Lionesses para conservar su ventaja.
La acción del poste incrementó la sensación de que el encuentro seguía abierto. El Liverpool encontraba cada vez más vías para acercarse a la portería, mientras que las visitantes comenzaban a verse obligadas a defender durante periodos prolongados. La superioridad territorial de las locales no garantizaba el empate, pero sí mantenía viva la posibilidad de que una última acción terminara cambiando el desenlace.
Gareth Taylor recurrió al banquillo para aportar nuevas soluciones. Lily Woodham entró en el minuto 79 en sustitución de Alejandra Bernabé, en un intento de aumentar la profundidad por el costado derecho y mantener la presión ofensiva. El Liverpool necesitaba piernas frescas y mayor capacidad para sorprender a una defensa que comenzaba a acumular minutos de esfuerzo.
Woodham no tardó en participar en una acción peligrosa. La futbolista se perfiló hacia el interior y probó con un disparo raso y cruzado que Lete consiguió detener. La intervención volvió a frustrar al Liverpool y reforzó la sensación de que las visitantes estaban a punto de completar una victoria construida sobre la eficacia de la primera mitad y el trabajo defensivo de la segunda.
El London City Lionesses resistía, pero el Liverpool no dejó de creer. Las locales continuaron circulando el balón, buscando centros y acumulando presencia en las inmediaciones del área. El marcador seguía favoreciendo a las visitantes, aunque el desarrollo del encuentro había cambiado de manera significativa respecto a los primeros cuarenta y cinco minutos.
La insistencia terminó encontrando recompensa en el minuto 92. Kapocs recibió el balón en la banda derecha y envió un centro que atravesó el área en dirección al segundo palo. Jana Fernández intentó intervenir para impedir que Olsson pudiera rematar, pero terminó desviando la pelota hacia su propia portería. El autogol estableció el 2–2 y desató la celebración de un Liverpool que había mantenido la fe hasta el último instante.
El tanto supuso un golpe duro para el London City Lionesses. Las visitantes habían estado muy cerca de llevarse los tres puntos después de remontar el marcador y resistir durante buena parte de la segunda mitad. Sin embargo, el último centro de Kapocs terminó convirtiéndose en una acción decisiva y privó al equipo londinense de una victoria que parecía tener al alcance de la mano.
Para el Liverpool, el empate representó una recompensa a su perseverancia. El conjunto local había cometido errores graves antes del descanso, pero no permitió que esas equivocaciones determinaran por completo su actuación. La reacción de la segunda parte, la acumulación de ocasiones y la insistencia hasta el tiempo añadido terminaron permitiendo que las locales rescataran un punto.
El pitido final confirmó el reparto de puntos en St Helens Stadium. El Liverpool evitó una derrota que parecía probable después de la remontada visitante, mientras que el London City Lionesses tuvo que conformarse con un empate que dejó un sabor amargo. Ambos equipos encontraron motivos para valorar su rendimiento, pero también aspectos que deberán corregir para afrontar con mayores garantías los próximos compromisos.

El 2-2 ofrece una lectura especialmente interesante desde el punto de vista táctico. El Liverpool demostró capacidad para generar peligro y mantener la iniciativa durante largos periodos, pero sus errores defensivos condicionaron el resultado. El London City Lionesses, por su parte, encontró la manera de castigar esas equivocaciones y llegó al descanso con una ventaja que supo proteger durante buena parte del encuentro.
La actuación de Beata Olsson merece una mención especial. La delantera transformó el penalti que abrió el marcador y mantuvo su presencia en el área durante la reacción local. Aunque el empate definitivo llegó mediante un autogol, la amenaza ofensiva del Liverpool obligó a las visitantes a defender hasta el último instante y contribuyó a que la pelota terminara en su propia portería.
Freya Godfrey y Kadidiatou Diani fueron determinantes en la remontada londinense. Godfrey aprovechó la presión sobre Keating para recuperar el balón y marcar a puerta vacía, mientras que Diani culminó la acción iniciada por Van de Donk después del error de Bernabé. Ambas futbolistas demostraron que la eficacia puede cambiar el destino de un partido incluso cuando el adversario parece haber encontrado la manera de adelantarse.
Elene Lete también tuvo un papel relevante al mantener la ventaja visitante durante la segunda mitad. Sus intervenciones ante los intentos de Olsson, Ramos y Woodham contribuyeron a sostener el 1-2 y obligaron al Liverpool a seguir buscando soluciones. Sin embargo, el trabajo de la guardameta no fue suficiente para evitar el empate en una acción que llegó cuando el encuentro parecía acercarse a su desenlace.
Gareth Taylor podrá valorar la personalidad de su equipo, que no renunció al ataque pese a encontrarse por detrás en el marcador. No obstante, el técnico también tendrá que analizar los errores que permitieron al London City Lionesses remontar antes del descanso. La seguridad defensiva y la gestión de la posesión serán aspectos fundamentales para que el Liverpool pueda transformar su capacidad de reacción en resultados más sólidos.
El conjunto londinense, en cambio, deberá aprender a gestionar mejor las ventajas. Su primera mitad fue eficaz y mostró su capacidad para aprovechar las oportunidades, pero la segunda evidenció las dificultades de proteger el resultado ante un rival que incrementa la presión. La diferencia entre una victoria y un empate terminó concentrándose en una última acción, aunque el desarrollo del partido había anticipado que el Liverpool seguía teniendo opciones.
El encuentro también vuelve a demostrar que el fútbol femenino inglés ofrece historias que merecen una cobertura detallada. No todos los partidos se deciden por el dominio absoluto de un equipo, ni todas las remontadas terminan con una victoria. A veces, la emoción nace precisamente de la incertidumbre, de los errores que cambian el guion y de la capacidad de las futbolistas para seguir compitiendo cuando el resultado parece haberse escapado.

El empate entre Liverpool y London City Lionesses adquiere todavía más interés cuando se sitúa dentro del contexto de la jornada. El sábado, el Tottenham y el Arsenal habían protagonizado un derbi londinense que terminó con victoria visitante por 1-2. El conjunto local se adelantó mediante Cathinka Tandberg en el minuto 13, pero Georgia Stanway igualó cuatro minutos después y Alessia Russo transformó un penalti en el 56 para completar la remontada del Arsenal.
El triunfo tuvo una importancia especial para las gunners, que necesitaban poner fin a una racha de cinco encuentros ligueros sin ganar. El resultado permitió aliviar la presión sobre Renée Slegers y ofreció al equipo una oportunidad para recuperar confianza en un momento delicado de la temporada. La victoria no resuelve todas las dificultades del Arsenal, pero sí representa un paso importante para intentar recuperar la regularidad.
El derbi también puso de manifiesto la importancia de responder inmediatamente después de recibir un gol. El Tottenham había encontrado el camino hacia la portería y parecía disponer de una oportunidad para gestionar el encuentro, pero la reacción de Stanway devolvió la igualdad al marcador y permitió al Arsenal recuperar el control emocional del partido. La segunda mitad terminó decantando la balanza a favor de las visitantes.
En Liverpool se produjo una situación diferente. Las locales también comenzaron por delante, pero no consiguieron proteger su ventaja y encajaron dos goles antes del descanso. La reacción posterior les permitió rescatar un punto, aunque no borrar los errores que habían condicionado su actuación. Dos encuentros, dos remontadas y dos desenlaces que reflejan la variedad de situaciones que pueden aparecer en una misma jornada de la Women’s Super League.
Esa diversidad constituye una de las razones por las que El Partido de Manu apuesta por seguir el fútbol femenino más allá de las fronteras nacionales. La Liga F Moeve ocupa un lugar central en nuestra cobertura, pero el seguimiento de la Women’s Super League permite acercar a los lectores otras formas de competir, nuevos proyectos deportivos y protagonistas que contribuyen al crecimiento internacional de este deporte.
El periodismo especializado no consiste únicamente en contar quién gana y quién pierde. También exige explicar por qué un equipo consigue remontar, cómo una decisión condiciona el resultado y qué consecuencias puede tener un empate para el desarrollo de un proyecto. La crónica del Liverpool y el London City Lionesses responde a esa voluntad de ofrecer contexto, analizar las actuaciones y trasladar al lector la dimensión deportiva de lo ocurrido.
La jornada inglesa ha vuelto a ofrecer argumentos suficientes para demostrar que cada encuentro tiene su propia historia. El Arsenal encontró una victoria necesaria en el derbi londinense, mientras que el Liverpool rescató un punto cuando la derrota parecía inevitable. En ambos casos, la capacidad de reacción resultó determinante, aunque la eficacia y la gestión de los errores terminaron marcando la diferencia.
Para el Liverpool, el empate deberá servir como punto de partida para mejorar su fiabilidad defensiva y mantener la energía ofensiva mostrada tras el descanso. Para el London City Lionesses, la experiencia supone una advertencia sobre la importancia de proteger las ventajas hasta el final. Ninguno de los dos equipos puede considerar que el resultado resuelve todas sus necesidades, pero ambos tienen elementos sobre los que construir sus próximos compromisos.
La Women’s Super League continúa demostrando que su atractivo no reside exclusivamente en los equipos que aspiran a levantar el título. También se encuentra en la evolución de los proyectos, en la capacidad de las futbolistas para superar situaciones adversas y en la incertidumbre que acompaña a cada jornada. Son historias que merecen ser contadas con rigor y una mirada capaz de ir más allá del marcador.
El Partido de Manu seguirá atento a esa realidad, combinando el seguimiento de la Liga F Moeve con la actualidad del fútbol femenino internacional. Después de narrar la victoria del Arsenal ante el Tottenham, el empate entre Liverpool y London City Lionesses amplía el relato de un fin de semana cargado de alternativas, goles y finales imprevisibles.
En definitiva, el Liverpool se aferró al último suspiro para rescatar un empate que premió su insistencia, mientras que el London City Lionesses dejó escapar una victoria que había construido con eficacia. El 2-2 de St Helens Stadium no fue el desenlace que ninguno de los dos equipos habría elegido, pero sí el reflejo de un encuentro en el que la resistencia, los errores y la convicción de seguir atacando terminaron definiendo el resultado.
Porque el fútbol no siempre recompensa a quien domina durante más tiempo ni garantiza la victoria a quien llega al tramo final con ventaja. A veces, la diferencia reside en una decisión, un centro, un despeje o una acción desafortunada. Y, en otras ocasiones, la recompensa aparece cuando un equipo se niega a rendirse y continúa buscando una oportunidad hasta que el árbitro señala el final.
Dos crónicas, dos escenarios y una misma pasión por el fútbol femenino. Del derbi londinense al empate de Liverpool, la Women’s Super League volvió a ofrecer argumentos para seguir contando sus historias. El Partido de Manu estará ahí para hacerlo, porque el fútbol femenino no entiende de fronteras y nuestro compromiso con él tampoco.

📋 Ficha técnica |
Liverpool: Khiara Keating; Alice Bergström, Jenna Clark, Grace Fisk, Alejandra Bernabé (Lily Woodham, min. 79); Fuka Nagano, Kirsty MacLean, Vivien Endemann (Mao Itamura, min. 74), Natalia Ramos (Marie-Therese Höbinger, min. 83), Cornelia Kapocs y Beata Olsson.
Entrenador: Gareth Taylor.
London City Lionesses: Elene Lete; Jana Fernández, María Pérez, Mapi León (Elena Linari, min. 68), Lucía Corrales (Janni Thomsen, min. 46); Grace Geyoro, Daniela Arques, Daniëlle van de Donk; Kadidiatou Diani (Nicole Anyomi, min. 78), Alexia Putellas y Freya Godfrey (Poppy Pattinson, min. 68).
Entrenador: Eder Maestre.
🟨 Tarjetas amarillas: Daniëlle van de Donk (17’), Jana Fernández (69’) y Mao Itamura (90+3’).
🟥 Tarjetas rojas: No hubo.
👩🏻⚖️ Árbitra: Melissa Burgin.
🏟️ Estadio: St Helens Stadium (St Helens).
Goles |
1-0 Beata Olsson (19’, penalti) ⚽️
1-1 Freya Godfrey (22’) ⚽️
1-2 Kadidiatou Diani (44’) ⚽️
2-2 Jana Fernández (90+2’, en propia puerta) ⚽
Vídeo |















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