
⬛️ Antes de los grandes escenarios, de los partidos bajo los focos y de los desafíos de la élite, hubo un primer salto que lo cambió todo. Seis años después, Xénia Pérez celebra el aniversario de su llegada a la Primera División, el día en el que una joven futbolista convirtió la ilusión en realidad y comenzó a escribir su propia historia entre las mejores.

Xènia Pérez, seis años desde el salto al primer equipo del Espanyol: la evolución de una central que se ha convertido en una pieza clave del Atlético de Madrid
Hay momentos en la carrera de una futbolista que suponen un punto de inflexión y que terminan marcando el camino de toda una trayectoria deportiva. Instantes que simbolizan la recompensa a muchos años de trabajo silencioso, sacrificio y crecimiento lejos de los grandes focos. Para Xènia Pérez, uno de esos momentos llegó en 2020, cuando el RCD Espanyol decidió otorgarle ficha del primer equipo y convertirla oficialmente en una jugadora de la máxima categoría del fútbol femenino español. Aquel movimiento no fue simplemente un cambio dentro de la estructura deportiva del club, sino el reconocimiento a una futbolista que había recorrido todas las etapas de la cantera blanquiazul y que estaba preparada para asumir el desafío de competir entre las mejores.
Seis años después de aquel salto al primer equipo perico, Xènia Pérez se encuentra muy lejos de aquella joven central que comenzaba a hacerse un hueco dentro del fútbol profesional. La futbolista nacida en Sitges el 28 de octubre de 2001 se ha consolidado como una defensa de garantías en la Liga F, ha conquistado títulos importantes y se ha convertido en una pieza de valor dentro del Atlético de Madrid, donde ha demostrado que su evolución ha estado marcada por la paciencia, la constancia y una mentalidad competitiva que le ha permitido superar cada obstáculo que ha aparecido en su camino.
La historia de Xènia Pérez no responde a una explosión repentina ni a un crecimiento acelerado. Su trayectoria se ha construido desde la base, desde los campos de formación y desde la cultura del esfuerzo. Antes de llegar al fútbol profesional tuvo que completar un largo proceso de aprendizaje en una cantera que acabaría siendo fundamental para definir la futbolista que es hoy.
Su llegada al RCD Espanyol se produjo en 2014, cuando apenas era una adolescente con la ilusión de crecer dentro de uno de los clubes históricos del fútbol femenino español. En la estructura blanquiazul encontró un entorno perfecto para desarrollar sus cualidades y comenzar a moldear un estilo de juego basado en la inteligencia táctica, la disciplina defensiva y una enorme capacidad competitiva.
Desde sus primeros años en la cantera perica destacó por unas condiciones que apuntaban hacia un futuro prometedor. Xènia no era únicamente una defensa con presencia física, sino una futbolista capaz de interpretar el juego, anticiparse a las acciones rivales y asumir responsabilidades dentro del equipo. Su personalidad sobre el terreno de juego llamó rápidamente la atención dentro de una estructura que históricamente ha apostado por la formación de talento joven.
Durante su etapa en las categorías inferiores del Espanyol fue acumulando experiencias y éxitos que fueron construyendo su identidad como futbolista. Tras defender la camiseta de las selecciones catalanas sub-12 y sub-16, Xènia formó parte de varias generaciones exitosas dentro de la cantera blanquiazul, conquistando campeonatos de liga con el Infantil C durante la temporada 2014-15, con el Juvenil B en el curso 2015-16 y con el Juvenil A en la campaña 2017-18.
Aquellos años fueron fundamentales para su crecimiento. Más allá de los títulos conseguidos, la central catalana fue adquiriendo conceptos defensivos, aprendiendo a competir bajo presión y desarrollando una mentalidad que posteriormente le permitiría afrontar los retos del fútbol profesional. La cantera del Espanyol no solo la formó como jugadora, sino también como futbolista preparada para entender la exigencia de representar a una entidad histórica.
En 2018 llegó un nuevo desafío con su incorporación al filial del conjunto perico. Allí comenzó a enfrentarse a un fútbol mucho más exigente, con rivales más experimentadas y con una competición que obligaba a tomar decisiones más rápidas y precisas. Su rendimiento fue creciendo hasta convertirse en una de las futbolistas más destacadas del equipo, lo que provocó que empezara a entrar en la dinámica del primer equipo durante las pretemporadas de las temporadas 2018-19 y 2019-20.
Ese proceso de adaptación al fútbol profesional tuvo su primera recompensa con su debut en Primera División el 14 de diciembre de 2019 frente al FC Barcelona. Con apenas 18 años, Xènia disputó sus primeros minutos en la máxima categoría, una experiencia que supuso una primera toma de contacto con el nivel de exigencia de la élite. Sin embargo, aquel estreno fue solo un capítulo dentro de un camino mucho más amplio, ya que el verdadero salto llegó posteriormente con la decisión del Espanyol de otorgarle ficha del primer equipo.
En la temporada 2020-21, Xènia Pérez pasó a formar parte oficialmente de la primera plantilla del conjunto blanquiazul. El club apostaba por una futbolista formada en casa, una central que había completado todo su recorrido dentro de la cantera y que estaba preparada para asumir responsabilidades en un equipo profesional.
El contexto no fue sencillo, ya que el Espanyol acabó perdiendo la categoría aquella temporada, pero la defensa catalana demostró personalidad y capacidad competitiva. Disputó 23 encuentros de liga y comenzó a consolidarse como una futbolista fiable, capaz de responder en situaciones complicadas y preparada para asumir protagonismo pese a su juventud.
La pérdida de categoría no frenó su progresión. Todo lo contrario. La temporada 2021-22 fue una campaña clave en su evolución, ya que fue elegida como una de las capitanas del equipo y asumió un papel protagonista dentro del vestuario. Aquella responsabilidad confirmó que Xènia no solo destacaba por sus condiciones futbolísticas, sino también por su liderazgo y capacidad para representar los valores del equipo.
Ese curso disputó los 30 partidos de liga, siendo titular en 28 de ellos, y consiguió anotar cinco goles, unos números extraordinarios para una defensa central. Además, logró sus primeros tantos como profesional frente al AEM, demostrando que también podía aportar en situaciones ofensivas y convertirse en una amenaza en acciones a balón parado.
Aunque el Espanyol se quedó cerca de regresar a Primera División, cayendo en la última jornada ante el Levante Las Planas, el rendimiento de Xènia había confirmado que estaba preparada para nuevos retos. Su evolución no pasó desapercibida y varios clubes comenzaron a seguir la trayectoria de una futbolista que ya había demostrado tener nivel para competir en la máxima categoría.
En verano de 2022 llegó uno de los grandes cambios de su carrera con su fichaje por el Atlético de Madrid. El conjunto rojiblanco apostó por incorporar a una central con presente y futuro, una futbolista que reunía experiencia pese a su juventud y que encajaba con el perfil competitivo que históricamente ha buscado la entidad madrileña.
Desde el Atlético valoraron especialmente sus características defensivas. Xènia era una futbolista contundente en los duelos, capaz de competir en situaciones de uno contra uno, con buena colocación, capacidad de anticipación y una lectura del juego que le permitía corregir errores y proteger a su equipo. Además, su capacidad para iniciar la salida de balón añadía una dimensión más moderna a su perfil como central.
Su llegada al Atlético supuso un salto enorme en cuanto a exigencia. Pasaba de ser una referencia en el Espanyol a formar parte de una plantilla acostumbrada a luchar por títulos, competir en Europa y convivir con la presión de estar siempre entre los mejores equipos del fútbol femenino español. El proceso de adaptación no fue inmediato, pero Xènia volvió a demostrar una de sus grandes virtudes: la paciencia.
Desde el punto de vista futbolístico, Xènia Pérez representa el perfil de central moderna que demanda el fútbol actual. Una defensora capaz de combinar seguridad atrás con capacidad para participar en la construcción ofensiva. Su lectura táctica es una de sus principales virtudes, ya que entiende cuándo debe anticipar, cuándo debe temporizar y cómo debe posicionarse para reducir las opciones ofensivas del rival.
En los duelos individuales destaca por su intensidad y competitividad. Es una jugadora que no rehúye el contacto, que interpreta bien los tiempos defensivos y que posee recursos para enfrentarse a delanteras de diferentes perfiles. Su velocidad de reacción también le permite defender espacios amplios cuando el equipo juega con una línea adelantada.
Con balón, Xènia ha evolucionado hasta convertirse en una central capaz de aportar mucho más que una simple salida segura. Tiene capacidad para conducir, superar líneas mediante pase y generar ventajas desde campo propio, algo fundamental en equipos que buscan dominar los partidos desde la posesión.
Otro aspecto diferencial es su polivalencia. Durante su etapa en el Atlético de Madrid ha demostrado poder actuar como central, lateral e incluso en posiciones más adelantadas como pivote defensivo. Esa capacidad para adaptarse a diferentes escenarios aumenta todavía más su valor dentro de una plantilla profesional.
La temporada 2023-24 fue uno de los puntos más importantes de su crecimiento en el conjunto rojiblanco. Después de una primera parte del curso con menos protagonismo, Xènia supo esperar su momento y terminó convirtiéndose en una pieza importante durante la fase decisiva de la temporada. Su rendimiento ayudó al equipo a recuperar estabilidad y finalizar la Liga F en tercera posición, consiguiendo el acceso a la fase previa de la Liga de Campeones.
La campaña 2024-25 confirmó definitivamente su importancia dentro del grupo. Fue una de las futbolistas con más minutos del equipo, asumió responsabilidades dentro del vestuario y llegó incluso a ejercer como capitana en algunos encuentros. Su influencia no se limita al terreno de juego, ya que representa un perfil de jugadora comprometida con el escudo y capaz de transmitir experiencia a las futbolistas más jóvenes.
Uno de los momentos más especiales de su carrera llegó con la conquista de la Copa de la Reina 2023-24. El Atlético de Madrid volvió a levantar un título nacional tras imponerse al Real Madrid en la final disputada en Butarque, en un partido que quedó marcado como una cita histórica para el fútbol femenino madrileño. Para Xènia significó añadir el primer gran título profesional a su palmarés y confirmar que todo el camino recorrido desde la cantera del Espanyol había tenido recompensa.
Además de esa Copa de la Reina, la central catalana acumula otros logros importantes como los campeonatos conseguidos en categorías inferiores, el ascenso del filial perico a Segunda División y la clasificación europea con el Atlético de Madrid. Una trayectoria construida desde la constancia y la capacidad de superar cada desafío.
Ahora, seis años después de que el Espanyol le otorgara ficha del primer equipo, Xènia Pérez afronta una nueva etapa dentro de un Atlético de Madrid que busca reconstruirse bajo las órdenes de David González. El conjunto rojiblanco tiene el objetivo de recuperar la identidad competitiva que le permitió estar durante años entre los grandes protagonistas del fútbol femenino español.
Desde la perspectiva de El Partido de Manu, una de las decisiones más discutibles de la pasada temporada fue la destitución de Víctor Martín a mitad de curso. El técnico madrileño había conseguido devolver al Atlético de Madrid a la Liga de Campeones y alcanzar la final de la Copa de la Reina, resultados que demostraban una evolución positiva dentro de un proyecto que necesitaba continuidad. El cambio en el banquillo con la llegada de José Herrera no permitió mejorar la trayectoria liguera del equipo y, aunque el conjunto rojiblanco volvió a disputar una final copera, terminó cerrando la competición doméstica lejos del objetivo marcado.
Por ello, desde este medio se considera que quizá habría sido más adecuado mantener la confianza en un entrenador que estaba construyendo una identidad competitiva y permitirle completar un proceso que todavía estaba en desarrollo. Ahora, con David González al frente, el Atlético tiene por delante el reto de volver a situarse entre los mejores equipos de España.
El principal objetivo debe ser regresar a la UEFA Women’s Champions League. El conjunto rojiblanco finalizó la pasada temporada en quinta posición, a quince puntos de la Real Sociedad, que ocupó la tercera plaza y consiguió la clasificación para disputar la fase previa de la máxima competición continental. Reducir esa distancia, recuperar la regularidad y volver a competir por los puestos europeos debe ser la gran prioridad de un proyecto que necesita recuperar ambición.
En ese camino, futbolistas como Xènia Pérez están llamadas a tener un papel fundamental. Su experiencia, liderazgo y conocimiento de la exigencia del Atlético de Madrid pueden ser determinantes para construir un equipo más sólido y competitivo. Porque aquella joven central que en 2020 recibió la confianza del Espanyol para dar el salto al primer equipo ya no es una promesa, sino una realidad de la Liga F con mucho todavía por aportar.
Seis años después de aquel momento que cambió su carrera, Xènia Pérez continúa escribiendo una historia basada en el trabajo, la paciencia y la perseverancia. Una historia que comenzó en la cantera perica, que encontró nuevos retos en el Atlético de Madrid y que todavía tiene muchos capítulos por delante.














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