
⬛️ El Real Madrid ha decidido no adherirse al acuerdo de inversión aprobado por la Liga F el pasado 29 de junio, una operación de largo recorrido que contempla la entrada de capital privado a cambio de un porcentaje de los ingresos comerciales de la competición durante más de dos décadas, y que el club blanco considera incompatible con un modelo de crecimiento basado en la sostenibilidad, la transparencia y la autonomía de los clubes.
El Real Madrid C. F. ha hecho pública su decisión de no participar en el acuerdo de inversión aprobado en la Asamblea de la Liga F celebrada el pasado lunes 29 de junio, una postura que no llega de forma aislada sino que se enmarca en un contexto más amplio en el que aproximadamente una cuarta parte de los clubes integrantes de la competición también han optado por no adherirse a dicha operación, evidenciando así que no existe una posición unánime dentro del fútbol femenino español respecto a un movimiento que, por su alcance económico, temporal y estructural, está llamado a marcar el rumbo de la competición durante las próximas décadas.
El club blanco argumenta que este acuerdo no se ajusta al modelo de crecimiento que considera adecuado para el desarrollo del fútbol femenino, un modelo que, según su visión institucional, debería construirse sobre pilares sólidos como la sostenibilidad real de los ingresos, la transparencia en la toma de decisiones y, sobre todo, la plena autonomía de los clubes para decidir sobre su futuro económico y deportivo sin comprometer de manera irreversible recursos estratégicos a tan largo plazo.
En el núcleo de la operación se encuentra la entrada de un inversor privado que, a cambio de una aportación económica inicial, obtendría hasta junio de 2051 un porcentaje significativo de los ingresos comerciales futuros de la Liga F, porcentaje que oscilaría entre el 35 % y el 49 %, lo que en la práctica supone la cesión de una parte muy relevante del crecimiento potencial de la competición durante más de veinticinco años, un horizonte temporal que condiciona no solo la gestión actual sino también la de futuras generaciones de dirigentes y clubes. A cambio de esta inversión, los clubes que decidan adherirse al acuerdo percibirán de forma conjunta una cantidad total de 40 millones de euros, una cifra que se reparte entre todos los participantes pero que, según la lectura del Real Madrid, implica un intercambio que compromete ingresos futuros de manera estructural y prolongada, renunciando a un porcentaje de los recursos que se generen durante ese cuarto de siglo en favor del inversor privado. Además, dentro del mismo paquete económico, la propia Liga F recibiría una aportación adicional de 12 millones de euros, mientras que otros 3 millones de euros se destinarían específicamente a la adquisición de determinados derechos de imagen de algunas jugadoras, completando así una operación que combina inversión directa con la explotación futura de activos comerciales del campeonato.
Pese a su firme decisión de no participar, el Real Madrid ha querido dejar claro que respeta la elección de aquellos clubes que sí han considerado conveniente sumarse a esta iniciativa, subrayando no obstante que la naturaleza voluntaria del acuerdo debería implicar necesariamente que la decisión de unos y otros no se traduzca en diferencias de trato, ni en consecuencias económicas, competitivas o institucionales que puedan alterar la igualdad entre quienes participan en la Liga F, independientemente de su postura ante esta operación concreta. En este sentido, el club también advierte de que una decisión de semejante calado, cuyos efectos se extenderán durante los próximos veinticinco años, no debería haberse evaluado únicamente desde la perspectiva de los clubes que actualmente forman parte de la competición y que percibirán los recursos derivados de la inyección económica inicial, sino que también debería haberse tenido en cuenta a aquellos clubes que en el futuro se incorporen a la Liga F, quienes quedarían igualmente sujetos a un modelo económico ya definido y comprometido sin haber tenido participación directa en su diseño, sin haber podido influir en su aprobación y sin haber recibido parte de la financiación inicial distribuida. Bajo este prisma, el Real Madrid insiste en que decisiones de este tipo deben analizarse con una visión de largo plazo más amplia, que contemple no solo el impacto inmediato sino también las consecuencias estructurales que pueden condicionar el crecimiento del fútbol femenino en España durante décadas, y reitera finalmente su compromiso de seguir trabajando en favor de un modelo que considere más justo, más equilibrado, más transparente y verdaderamente sostenible, que fortalezca la competición desde dentro y que garantice un desarrollo sólido, autónomo y coherente con los intereses generales del fútbol femenino, tal y como el club ha defendido en su línea de actuación en los últimos años.














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