
♦️ España activa la cuenta atrás hacia Brasil 2027: Chile y Venezuela medirán la ambición de las campeonas del mundo en León y A Coruña. Te

La RFEF ha anunciado oficialmente que la Selección Española de Fútbol despedirá 2026 con dos nuevos compromisos internacionales ante Chile y Venezuela, los días 28 de noviembre y 4 de diciembre, respectivamente, en el Reino de León y Riazor. Sonia Bermúdez afrontará una última ventana de preparación en un año marcado por la consolidación de España en la cima del ranking FIFA y con el horizonte del Mundial de Brasil 2027 cada vez más cerca.

La conquista de un Mundial no representa el final de un camino, sino el comienzo de una responsabilidad todavía mayor: demostrar que alcanzar la cima no fue una cuestión circunstancial y que mantenerse en ella exige una capacidad de evolución permanente. España conoce perfectamente esa exigencia. La Selección absoluta femenina ha transformado su posición en el fútbol internacional, ha conquistado el reconocimiento que durante tantos años persiguió y afronta ahora una nueva etapa en la que cada convocatoria, cada concentración y cada compromiso adquieren una dimensión especial. El objetivo ya no consiste únicamente en competir entre las mejores selecciones del planeta, sino en preparar el terreno para volver a luchar por la gloria en Brasil 2027.

Con esa perspectiva, la Real Federación Española de Fútbol ha anunciado los dos próximos compromisos amistosos del combinado nacional, que permitirán a las vigentes campeonas del mundo cerrar el calendario de 2026 con una nueva concentración internacional. Chile y Venezuela serán los adversarios de una España que regresará a los terrenos de juego a finales de noviembre después de completar una gira americana en la que consiguió permanecer invicta frente a Estados Unidos, con una victoria por 0-2 y un empate a dos goles, dos resultados que reforzaron la confianza del equipo y confirmaron su capacidad para competir ante una de las grandes potencias históricas del fútbol femenino.

El balance de aquella experiencia estadounidense dejó algo más que dos resultados positivos. España volvió a demostrar que dispone de argumentos futbolísticos para sostener su identidad frente a cualquier adversario, independientemente del escenario, la exigencia o la entidad del rival. La capacidad para competir, interpretar diferentes momentos de partido y responder ante contextos de máxima exigencia constituye uno de los grandes patrimonios de una selección que continúa construyendo su futuro sin renunciar a la personalidad que la llevó hasta lo más alto.
La consecuencia de ese recorrido también se refleja en el panorama internacional. España ha consolidado la primera posición del ranking FIFA, una condición que supone un reconocimiento al trabajo desarrollado durante los últimos años, pero que también incorpora una exigencia añadida. Defender el primer puesto implica convivir con la presión de ser el rival al que todas quieren derrotar, asumir que cada encuentro representa una oportunidad para que los adversarios midan su verdadero potencial y comprender que el prestigio deportivo no concede ningún tipo de ventaja cuando el balón comienza a rodar.
En ese escenario aparece Sonia Bermúdez, responsable de dirigir una nueva etapa del combinado nacional y de gestionar una transición competitiva que tiene en el Mundial de Brasil 2027 su gran referencia. La seleccionadora dispondrá de dos oportunidades para seguir evaluando el rendimiento de sus futbolistas, ampliar alternativas, consolidar automatismos y extraer conclusiones de una plantilla que debe llegar a la próxima gran cita internacional con la mayor cantidad posible de recursos futbolísticos.

El primer desafío tendrá lugar el próximo 28 de noviembre, cuando el Reino de León se convierta en el escenario de un encuentro que tendrá un significado especial para la ciudad y para el fútbol femenino español. España se enfrentará a Chile a partir de las 18:00 horas en el estadio de la Cultural y Deportiva Leonesa, un recinto con capacidad para 13.075 espectadores que recibirá por primera vez la visita de la Selección absoluta femenina. Una cita que permitirá acercar a las campeonas del mundo a una afición que tendrá la oportunidad de disfrutar en directo de algunas de las mejores futbolistas del panorama internacional.
La elección de León no es un detalle menor dentro de esta planificación. El encuentro supondrá una oportunidad para seguir extendiendo el alcance territorial de la Selección y acercar el fútbol femenino de máximo nivel a nuevos públicos. La colaboración entre el Ayuntamiento de León y la Real Federación de Fútbol de Castilla y León ha permitido hacer realidad una cita que tendrá un componente histórico para la ciudad, que se incorporará al mapa de sedes que han acogido al combinado nacional.
Enfrente estará una selección chilena que llegará con argumentos para plantear un encuentro exigente. El combinado sudamericano es actualmente subcampeón de los Juegos Panamericanos, una circunstancia que refleja su capacidad competitiva dentro del panorama continental y que convierte este enfrentamiento en una prueba interesante para medir las prestaciones de España ante un fútbol con características diferentes a las que habitualmente encuentra en el continente europeo.
Además, el enfrentamiento tendrá un atractivo añadido: será la primera vez que España y Chile se midan en categoría absoluta femenina. No existen precedentes entre ambas selecciones, por lo que el encuentro permitirá abrir un nuevo capítulo en sus respectivos historiales internacionales. Para Sonia Bermúdez, será también una oportunidad de estudiar un adversario con el que no existe una referencia competitiva anterior y comprobar cómo responde su equipo ante una propuesta futbolística diferente.
La ausencia de antecedentes no resta importancia al compromiso. Al contrario, introduce un elemento de incertidumbre que puede resultar especialmente valioso en una etapa de preparación como esta. En los grandes torneos internacionales, las selecciones se encuentran con adversarios de procedencias, estilos y culturas futbolísticas muy diferentes, por lo que ampliar el conocimiento de otros modelos de juego constituye una parte fundamental del trabajo previo a cualquier campeonato del mundo.
Seis días después, el calendario trasladará el protagonismo hasta Galicia. El 4 de diciembre, a partir de las 21:00 horas, Riazor abrirá sus puertas para recibir a España y Venezuela en el segundo encuentro de esta última concentración internacional de 2026. La ciudad de A Coruña volverá a vestirse de fútbol para acompañar a una Selección que encontrará en el histórico estadio del RC Deportivo un escenario con recuerdos positivos y una vinculación especial con el combinado nacional.
A diferencia de lo que sucederá en León, Riazor sí cuenta con antecedentes de la Selección española absoluta femenina. El primero de ellos se remonta a 2019, cuando España se impuso por 4-0 a Azerbaiyán en una actuación que dejó una contundente victoria ante su público. Cinco años después, en 2024, el combinado nacional regresó al mismo escenario para enfrentarse a Bélgica, a la que derrotó por 2-0 gracias a los tantos de Aitana Bonmatí y Teresa Abelleira.
Aquella victoria ante el conjunto belga dejó una nueva fotografía de la relación entre la Selección y el público gallego. Ahora, dos años después, el regreso a Riazor permitirá recuperar esa conexión en una noche que tendrá un significado deportivo y social todavía más amplio. El encuentro ante Venezuela no será únicamente una oportunidad para disfrutar del fútbol de las campeonas del mundo, sino también una iniciativa que pretende convertir el deporte en una herramienta de solidaridad.
El combinado venezolano será el segundo adversario de esta ventana y llegará a la cita después de finalizar en tercera posición en la última Liga de Naciones Femenina de la CONMEBOL. Una clasificación que permite contextualizar su nivel competitivo y que anticipa un enfrentamiento interesante para España, especialmente por las diferencias de contexto futbolístico entre ambos países y por la oportunidad de medirse a una selección que también trabaja para seguir creciendo en el escenario internacional.
Al igual que sucederá con Chile, tampoco existen registros anteriores de enfrentamientos entre España y Venezuela en categoría absoluta femenina. Por tanto, la cita de A Coruña tendrá igualmente carácter inédito y permitirá incorporar un nuevo rival al recorrido internacional de la Selección. Dos partidos, dos adversarios sudamericanos y dos oportunidades para ampliar el abanico de experiencias competitivas antes de afrontar el desafío más importante del próximo ciclo.
Sin embargo, el encuentro de Riazor tendrá una dimensión que trascenderá lo estrictamente deportivo. Impulsado por el Concello de A Coruña y la Real Federación Gallega de Fútbol, el partido incorporará un importante componente solidario, puesto que los beneficios obtenidos se destinarán a las víctimas de los terremotos que asolaron Venezuela el pasado mes de junio. Una iniciativa que permitirá que el fútbol se convierta en un instrumento de apoyo y que otorgará a la cita una razón adicional para reunir a la afición alrededor de la Selección.
La elección de Venezuela como rival adquiere así una relevancia especial. Más allá de la preparación futbolística, el encuentro servirá para trasladar un mensaje de solidaridad hacia un país que ha atravesado momentos especialmente difíciles. El deporte tiene la capacidad de conectar territorios, generar espacios de encuentro y movilizar voluntades alrededor de causas que necesitan visibilidad. Riazor será el escenario de esa unión, con el fútbol femenino como protagonista y la solidaridad como uno de los grandes motores de la convocatoria.
Para España, la doble cita supondrá mucho más que una despedida del calendario internacional. La concentración de noviembre y diciembre será la última del año y permitirá a Sonia Bermúdez continuar desarrollando su proyecto antes de entrar en una fase de preparación cada vez más condicionada por la proximidad del Mundial. La planificación deportiva debe avanzar de manera progresiva, sin perder de vista que el verdadero examen llegará cuando las mejores selecciones del planeta se encuentren en Brasil.
El calendario de la gran competición ya comienza a marcar los tiempos. El Mundial de Brasil 2027 se disputará entre el 24 de junio y el 25 de julio, una cita que reunirá a las principales potencias del fútbol femenino y en la que España tratará de defender el título conquistado en 2023. La Selección llegará con la responsabilidad de representar a la campeona vigente, pero también con la ambición de demostrar que su condición de referente mundial responde a un proyecto capaz de mantenerse competitivo en el tiempo.
Antes de que llegue ese momento, el sorteo de la fase de grupos, previsto para el 11 de diciembre, permitirá comenzar a dibujar el camino de las selecciones participantes hacia la gran cita brasileña. Una fecha que se presenta como un punto de referencia dentro de la planificación internacional y que permitirá conocer cómo quedará configurado el escenario competitivo del campeonato. Para España, el sorteo supondrá otro paso en una cuenta atrás que ya ha comenzado y que irá adquiriendo protagonismo a medida que se acerque el verano de 2027.
La dimensión del reto obliga a mirar más allá de los resultados inmediatos. Haber ganado el Mundial de 2023 supuso alcanzar una cima histórica para el fútbol femenino español, pero defender aquella conquista exigirá mantener una exigencia permanente. Las rivales estudian a España, conocen sus fortalezas y preparan sus partidos con la motivación añadida de enfrentarse a la selección que levantó el último trofeo. Esa nueva realidad convierte cada ventana internacional en una oportunidad para seguir creciendo, corregir aspectos del juego y fortalecer una identidad que deberá resistir las mayores exigencias.
En ese sentido, los encuentros ante Chile y Venezuela pueden aportar información relevante a la seleccionadora. La posibilidad de enfrentarse a dos selecciones sudamericanas en un intervalo de apenas seis días permitirá trabajar diferentes escenarios competitivos, gestionar los esfuerzos de la plantilla y observar el comportamiento colectivo ante rivales que presentan particularidades distintas. No se trata únicamente de ganar, sino de construir una selección capaz de interpretar cada partido desde la madurez futbolística que requiere una competición de la dimensión de un Mundial.
También será una oportunidad para que las futbolistas sigan acumulando protagonismo y responsabilidades dentro del equipo nacional. La competencia interna, la continuidad de las jugadoras que han sostenido el proyecto y la incorporación de nuevas alternativas serán elementos importantes en los próximos meses. Sonia Bermúdez tendrá que encontrar el equilibrio entre mantener una estructura reconocible y permitir que la Selección continúe evolucionando, porque defender un título mundial requiere algo más que repetir las fórmulas que llevaron a conquistarlo.
El regreso a España después de la gira americana permitirá, además, recuperar el contacto directo con la afición. León y A Coruña tendrán la oportunidad de disfrutar de un equipo que ha elevado el listón de las expectativas y que representa uno de los grandes símbolos del crecimiento del fútbol femenino nacional. La presencia de la Selección en dos ciudades con una importante tradición futbolística también contribuirá a seguir acercando a nuevas generaciones a un deporte que continúa ampliando sus fronteras.
El Reino de León será el punto de partida de esta última aventura internacional del año. Riazor pondrá el broche seis días después, con una noche en la que el resultado deportivo convivirá con una causa solidaria. Dos estadios, dos ciudades y dos adversarios diferentes para una España que no quiere perder de vista el lugar que ocupa en el fútbol mundial, pero que tampoco puede permitirse vivir de los éxitos del pasado.
Porque el verdadero desafío de las campeonas del mundo comienza mucho antes de que el árbitro señale el inicio del próximo gran campeonato. Empieza en cada concentración, en cada entrenamiento y en cada partido en el que la Selección tiene la oportunidad de seguir construyendo su identidad. Chile y Venezuela serán las siguientes pruebas de un camino que conduce hasta Brasil, donde España buscará volver a escribir una página dorada de su historia.

La primera posición del ranking FIFA, el recuerdo imborrable de la conquista mundialista y la ambición de defender la corona conforman el punto de partida de un desafío mayúsculo. España despedirá 2026 en León y A Coruña, dos escenarios que se preparan para recibir a las mejores, mientras el calendario comienza a señalar una fecha que ya aparece marcada en rojo: el verano de 2027. La cuenta atrás hacia Brasil ha comenzado y las campeonas del mundo quieren llegar preparadas para demostrar que su reinado todavía tiene capítulos por escribir.
















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