
➡️ La internacional española conquista su tercera corona individual y prolonga una hegemonía sin precedentes junto a Aitana Bonmatí, que ha permitido al fútbol español femenino encadenar seis Balones de Oro consecutivos entre 2021 y 2026. Después de una temporada extraordinaria como capitana del FC Barcelona, Alexia afronta una nueva etapa en el London City Lionesses de Michelle Kang, un proyecto ambicioso que incorpora a una de las grandes leyendas del deporte.

El Balón de Oro vuelve a hablar español. Alexia Putellas ha conquistado su tercer galardón individual y ha escrito un nuevo capítulo en la historia del fútbol femenino, consolidándose entre las grandes figuras de su generación y prolongando el dominio de una escuela futbolística que ha transformado el panorama internacional. La internacional española vuelve a ocupar el primer escalón del reconocimiento mundial después de una temporada en la que su influencia, sus números y su capacidad para decidir partidos han vuelto a marcar diferencias.
La ceremonia celebrada en Londres el 26 de octubre de 2026 ha situado nuevamente a Alexia en el centro de todas las miradas. La futbolista española, que ya había levantado el trofeo en 2021 y 2022, suma ahora una tercera corona que confirma su capacidad para regresar a la cima después de atravesar algunos de los momentos más difíciles de su carrera. Su victoria representa un reconocimiento individual, pero también una reivindicación del talento, la perseverancia y la excelencia competitiva.
La dimensión histórica del premio se multiplica al contemplar el recorrido del fútbol español durante los últimos seis años. Desde 2021, el Balón de Oro femenino ha permanecido en manos de dos futbolistas españolas: Alexia Putellas y Aitana Bonmatí. La primera conquistó los galardones de 2021, 2022 y 2026, mientras que la segunda se impuso en 2023, 2024 y 2025. Seis ediciones consecutivas que sitúan a España en una posición privilegiada dentro de la historia de este deporte.
Después de los primeros triunfos de Ada Hegerberg en 2018 y Megan Rapinoe en 2019, el reconocimiento pasó a estar dominado por el talento español. Alexia abrió esta etapa en 2021 y confirmó su superioridad un año después. Posteriormente, Aitana recogió el testigo y prolongó la hegemonía durante tres temporadas. Ahora, Alexia vuelve a ocupar el primer puesto y completa una secuencia extraordinaria que difícilmente puede explicarse como una coincidencia.
Este dominio también se refleja en las posiciones alcanzadas por otras futbolistas españolas. Jenni Hermoso terminó segunda en 2021, mientras que Mariona Caldentey ocupó esa misma posición en 2025. Salma Paralluelo, por su parte, fue tercera en 2023 y 2024. La presencia reiterada de jugadoras nacionales entre las principales candidatas demuestra que el éxito no depende únicamente de dos nombres propios, sino de una generación que ha elevado el nivel competitivo del fútbol femenino español.
La última edición ha vuelto a confirmar esa profundidad de talento. España situó a sus seis nominadas entre las 16 mejores futbolistas del mundo. Además de la victoria de Alexia, Patri Guijarro terminó quinta, Claudia Pina ocupó la octava posición, Mariona Caldentey fue decimotercera, Cata Coll acabó decimoquinta y Mapi León cerró la representación española en el decimosexto puesto. Seis futbolistas entre las mejores del planeta constituyen una muestra de la dimensión alcanzada por el fútbol nacional.
La relevancia de estos resultados se comprende todavía mejor al observar la trayectoria de la Selección española absoluta femenina. España es la vigente campeona del mundo, ha conquistado dos ediciones de la UEFA Women’s Nations League y alcanzó la final de la Eurocopa de 2025, en la que terminó como subcampeona. A ello se suma su condición de número uno del ranking mundial de la FIFA, una posición que refleja la continuidad de un proyecto capaz de competir por los títulos más importantes.
La conquista del Mundial de 2023 supuso un punto de inflexión para el fútbol español. El equipo transformó años de crecimiento, reivindicación y trabajo en un éxito que confirmó su capacidad para competir con las grandes potencias. Desde entonces, España ha mantenido su protagonismo internacional, ha seguido disputando finales y ha consolidado una identidad futbolística reconocible por su calidad técnica, su capacidad asociativa y su ambición ofensiva.
Los éxitos colectivos y los reconocimientos individuales forman parte de una misma evolución. Mientras la Selección ha conquistado títulos y ha alcanzado nuevas finales, sus futbolistas han seguido destacando en los principales clubes europeos. Los seis Balones de Oro consecutivos de Alexia y Aitana representan la expresión más visible de ese proceso, pero detrás de ambos nombres existe una generación que ha contribuido a transformar la percepción internacional del fútbol español.
Alexia, además, ocupa un lugar especial dentro de la historia de la Selección. La internacional española fue la primera futbolista en alcanzar los 150 partidos con la camiseta roja, un hito que refuerza su condición de referente y pone de manifiesto la longevidad de su trayectoria al máximo nivel. Su recorrido con España no se limita a los reconocimientos individuales: también representa años de compromiso con un equipo que ha vivido una de las etapas más importantes de su historia.
Su papel como capitana y referente ha trascendido el terreno de juego. Alexia ha sido una de las grandes caras visibles del crecimiento del fútbol femenino, una futbolista capaz de representar las aspiraciones de una generación que ha tenido que abrirse paso en un entorno históricamente desigual. Su influencia se mide en sus actuaciones, pero también en la responsabilidad que ha asumido dentro de los vestuarios y en la imagen internacional que ha contribuido a proyectar.
El tercer Balón de Oro adquiere, por ello, una dimensión que va más allá de las estadísticas. Alexia ya había conquistado dos galardones consecutivos en 2021 y 2022, pero su carrera se vio interrumpida por una grave lesión del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda en 2022. Aquel contratiempo llegó en un momento de plenitud y la obligó a afrontar una recuperación larga, exigente y emocionalmente compleja.
La lesión le impidió disputar la Eurocopa de 2022 y modificó sus planes deportivos. De un día para otro, una futbolista acostumbrada a competir por los títulos más importantes tuvo que concentrar sus esfuerzos en recuperar la estabilidad de la rodilla, reconstruir su confianza y volver a encontrar las sensaciones que le habían permitido dominar el centro del campo europeo.
El proceso exigió paciencia y una fortaleza mental extraordinaria. Regresar a los entrenamientos no significaba recuperar automáticamente el nivel anterior, y volver a competir tampoco garantizaba que pudiera desempeñarse con la misma naturalidad. Alexia tuvo que recorrer cada etapa de la recuperación, aceptar los tiempos del cuerpo y reconstruir su rendimiento en una competición que continuaba evolucionando.
Durante ese periodo, Aitana Bonmatí consolidó su crecimiento y se convirtió en la gran referencia del fútbol español. Sus tres Balones de Oro consecutivos entre 2023 y 2025 mantuvieron el premio en manos nacionales y demostraron que la hegemonía española no dependía de una única futbolista. Alexia y Aitana representan perfiles diferentes, pero complementarios, dentro de una misma generación de talento excepcional.
La recuperación de Alexia y su regreso a la élite constituyen uno de los aspectos más significativos de su trayectoria. Su tercer Balón de Oro confirma que aquella lesión no definió el final de su carrera ni redujo su capacidad para competir por los máximos reconocimientos. La futbolista ha vuelto a demostrar que la excelencia también puede reconstruirse después de una adversidad de enorme magnitud.
La temporada 2025/26 con el FC Barcelona fue el escenario de esa reivindicación. En su último curso como futbolista y capitana azulgrana, Alexia disputó 53 partidos, anotó 26 goles y repartió 14 asistencias. Un balance ofensivo extraordinario para una centrocampista que no limita su influencia a la creación del juego, sino que participa directamente en la finalización y en la generación de ocasiones.
Sus cifras adquieren una dimensión todavía mayor al observar su rendimiento en la UEFA Women’s Champions League. Alexia fue elegida mejor jugadora de la competición después de firmar siete goles y siete asistencias. Además, generó 36 ocasiones de gol, el registro más elevado de la competición, una estadística que permite comprender hasta qué punto su influencia se extendió más allá de los tantos y los pases decisivos.
El reconocimiento como MVP de la máxima competición continental respaldó una campaña en la que volvió a demostrar su capacidad para decidir encuentros de máxima exigencia. La Champions League exige regularidad, personalidad y precisión ante rivales que estudian cada movimiento y reducen al mínimo los espacios disponibles. Alexia respondió con una producción ofensiva sobresaliente y con la capacidad de intervenir en diferentes fases de la construcción.
El Barcelona completó una temporada excepcional al conquistar la Liga F, la Copa de la Reina, la Supercopa de España y la Champions League. La acumulación de títulos reforzó el contexto colectivo de la candidatura de Alexia y confirmó la capacidad del equipo azulgrana para mantener su protagonismo nacional y europeo. La centrocampista fue una de las grandes referencias de ese proyecto, tanto por sus números como por su liderazgo.
Su influencia táctica permite explicar por qué continúa siendo una futbolista diferencial. Alexia combina una técnica depurada con una lectura del juego que le permite interpretar los espacios antes de recibir el balón. Su orientación corporal, la calidad del primer control y su capacidad para identificar la siguiente línea de pase facilitan que el equipo pueda superar presiones y progresar hacia zonas de mayor peligro.
En la construcción ofensiva, puede actuar en distintas alturas del centro del campo. En ocasiones se aproxima a las centrales para participar en la salida de balón; en otras, ocupa posiciones intermedias para recibir entre líneas y conectar con las futbolistas ofensivas. Esa movilidad dificulta que las rivales puedan asignarle una marca constante y obliga a reorganizar los mecanismos defensivos para limitar su influencia.
Su capacidad para interpretar los intervalos entre líneas es una de sus grandes virtudes. Alexia sabe cuándo ocupar un espacio libre, cuándo abandonarlo para arrastrar a una adversaria y cuándo aparecer en una zona de remate. Sus movimientos sin balón contribuyen a crear ventajas para sus compañeras y permiten que el equipo genere oportunidades incluso cuando la defensa rival consigue reducir el espacio alrededor de la pelota.
La calidad de su último pase constituye otro de sus principales argumentos. Puede filtrar balones entre centrales, habilitar desmarques diagonales y encontrar a compañeras que atacan el área desde segunda línea. Su precisión técnica se combina con una visión periférica que le permite identificar soluciones antes de que el espacio se cierre, una característica especialmente importante frente a bloques defensivos compactos.
A esa capacidad de creación se suma su llegada al área. Alexia no necesita permanecer constantemente en posiciones avanzadas para convertirse en una amenaza goleadora. Su lectura de los tiempos le permite incorporarse después de una combinación, atacar un rechace o aprovechar los espacios que genera el movimiento de sus compañeras. Los 26 goles de su última temporada azulgrana son una muestra de esa capacidad para combinar construcción y finalización.
También destaca por su gestión del ritmo. Puede ralentizar una jugada para atraer a las rivales y acelerar inmediatamente después mediante una pared, un pase vertical o una conducción. Esta alternancia entre pausa y velocidad permite que sus equipos no dependan exclusivamente de las transiciones rápidas y dispongan de recursos para atacar defensas organizadas.
Su influencia defensiva debe entenderse dentro del funcionamiento colectivo. Aunque no se define principalmente por la potencia física, Alexia interpreta las líneas de pase, ocupa espacios interiores y puede contribuir a orientar la presión hacia sectores favorables. Su conocimiento del juego le permite anticipar movimientos y ayudar a que el equipo recupere la posesión en mejores condiciones para iniciar un nuevo ataque.
El efecto de su presencia también se observa en las decisiones que obliga a tomar a las adversarias. Los rivales deben decidir si la persiguen, si cierran las líneas de pase que conectan con ella o si protegen el espacio que ocupa entre líneas. Cualquiera de esas respuestas puede liberar zonas para otras futbolistas. Por eso, su aportación no puede medirse únicamente en goles y asistencias: también reside en las ventajas colectivas que genera su posicionamiento.
El tercer Balón de Oro llega, además, acompañado de una puesta en escena que conecta la personalidad deportiva de Alexia con una imagen de victoria y determinación. La futbolista española lució en la gala un diseño de Dior creado a medida por Jonathan Anderson, inspirado en Atenea Niké, símbolo de la victoria, la fuerza y la sabiduría. La propuesta trasladó al lenguaje de la moda algunos de los valores que definen su trayectoria: talento, inteligencia y capacidad para superar las dificultades.
El vestido, confeccionado en satén de seda color marfil, presentaba un cuerpo drapeado de efecto cruzado y los hombros al descubierto, evocando las túnicas de la escultura clásica. Las plumas de organza, gasa y satén dibujaban una cascada a lo largo de la abertura de la falda hasta prolongarse en la cola. El movimiento de los tejidos sugería las alas de la victoria y aportaba ligereza a una silueta de gran presencia visual.
Las joyas de la colección Plume de Paon de Boucheron completaban el conjunto mediante un juego de texturas y reflejos. Los pendientes de oro blanco con perlas blancas y diamantes, el anillo con una perla blanca de 24 quilates y diamantes y una segunda pieza con un diamante de 0,4 quilates reforzaban la armonía cromática del vestido. La imagen final presentaba a Alexia como una figura contemporánea de victoria: serena, luminosa y poderosa.
Más allá de la estética, la elección encajaba con el significado de la noche. El Balón de Oro reconoce el rendimiento deportivo, pero también convierte a sus ganadoras en símbolos de una época. Alexia acudió a la gala después de una temporada de máxima exigencia y de una carrera marcada por la superación, por lo que la referencia a la victoria y a la sabiduría adquiría una dimensión especialmente apropiada.
Su tercer galardón llega, además, en un momento de cambio profesional. Alexia ha dejado atrás su etapa en el FC Barcelona para incorporarse al London City Lionesses, una entidad que pretende abrirse paso entre las grandes potencias del fútbol inglés. El cambio de camiseta no modifica el valor de los méritos que sustentaron el premio, construidos principalmente durante la temporada 2025/26 con el conjunto azulgrana, pero abre una nueva etapa en la carrera de la internacional española.
La llegada de una futbolista con tres Balones de Oro constituye un acontecimiento histórico para el London City Lionesses. Ninguna jugadora de la entidad había conquistado anteriormente este reconocimiento, de modo que Alexia se convierte en la primera futbolista del club londinense en incorporarlo a su trayectoria. El premio sitúa al equipo en una conversación internacional que tradicionalmente ha estado dominada por entidades con una larga historia de éxitos y presencia europea.
El London City Lionesses nació en 2019 como un proyecto independiente dedicado al fútbol femenino y ha construido una identidad propia dentro del panorama inglés. Su crecimiento deportivo y su ambición institucional han culminado con su presencia en la Barclays Women’s Super League, la máxima categoría del fútbol femenino inglés. El objetivo es consolidarse en la élite y desarrollar una estructura capaz de competir a largo plazo con los clubes más importantes del país.
Detrás de esa estrategia se encuentra Michelle Kang, empresaria nacida en Corea del Sur y nacionalizada estadounidense, cuya apuesta por el fútbol femenino se extiende más allá de una única entidad. Su proyecto deportivo está vinculado a una estrategia internacional que busca fortalecer estructuras profesionales, elevar los estándares competitivos y construir equipos capaces de aspirar a los grandes títulos. El London City Lionesses representa una de las principales expresiones de esa visión.
La incorporación de Alexia encaja en esa política de crecimiento. Su experiencia en el Barcelona, su trayectoria internacional y su conocimiento de las grandes competiciones ofrecen al club una referencia técnica y competitiva de primer nivel. También puede contribuir a reforzar la proyección internacional de la entidad, atraer nuevas audiencias y consolidar su atractivo para futuras incorporaciones.
El desafío será trasladar al terreno de juego esa ambición institucional. La Barclays Women’s Super League se caracteriza por su intensidad, su exigencia física y la diversidad de modelos tácticos. Alexia deberá adaptarse a un nuevo contexto competitivo y encontrar conexiones con sus compañeras, mientras el equipo construye una estructura que le permita recibir en zonas favorables y aprovechar su capacidad para crear ocasiones.
Para maximizar su rendimiento, el London City necesitará ofrecerle líneas de pase claras, mantener una ocupación equilibrada de los espacios y facilitar que pueda intervenir entre líneas. La calidad individual de Alexia puede marcar diferencias, pero su influencia dependerá también de la capacidad colectiva para convertir sus virtudes en ventajas sostenidas. El éxito del proyecto no se construirá únicamente alrededor de un nombre, sino mediante una plantilla capaz de responder a la exigencia de la competición.
Su experiencia puede tener también un efecto importante dentro del vestuario. Compartir equipo con una futbolista que ha disputado finales europeas, competido en grandes torneos internacionales y superado una lesión grave supone una oportunidad de aprendizaje para las jugadoras más jóvenes. Su conocimiento de los momentos de presión, la preparación de los partidos y las exigencias de la élite puede ayudar a elevar los estándares de trabajo de la plantilla.
Para Michelle Kang, incorporar a una futbolista de esta dimensión supone reforzar la credibilidad de un proyecto que aspira a competir con las grandes potencias. Sin embargo, la ambición económica deberá acompañarse de planificación deportiva, estabilidad institucional y continuidad. El reto no consiste solamente en reunir talento, sino en construir una estructura capaz de transformar la inversión en resultados y de mantener el crecimiento durante varias temporadas.
El fútbol femenino atraviesa una etapa de transformación en la que la inversión, la profesionalización y la expansión internacional están modificando el mapa competitivo. Los grandes proyectos buscan desarrollar identidades deportivas, consolidar audiencias y construir modelos sostenibles. La llegada de Alexia proporciona al London City Lionesses una figura capaz de reforzar esa estrategia, aunque el verdadero éxito dependerá de lo que suceda sobre el césped.
La victoria de Alexia devuelve el foco a una trayectoria que combina excelencia, liderazgo y capacidad de superación. Su tercer Balón de Oro no representa únicamente la culminación de una temporada sobresaliente, sino también la confirmación de que ha sabido recuperar su posición entre las mejores después de una lesión que pudo alterar definitivamente su carrera. Su historia demuestra que la continuidad en la élite exige adaptarse, evolucionar y mantener la ambición incluso cuando el camino se vuelve más complejo.
También refuerza la dimensión de una generación española que ha cambiado el lugar que ocupa el país en el fútbol internacional. Seis Balones de Oro consecutivos, una Selección campeona del mundo, dos títulos de la Nations League, un subcampeonato europeo y el liderato del ranking FIFA conforman una etapa extraordinaria. Los éxitos colectivos y los reconocimientos individuales se retroalimentan y proyectan una imagen de fortaleza que trasciende las fronteras nacionales.
Alexia y Aitana han construido caminos propios hacia la cima. La primera representa el liderazgo, la creatividad ofensiva y una capacidad de superación que adquirió un significado especial después de su lesión. La segunda ha consolidado su prestigio gracias a la lectura táctica, el control del juego y una regularidad extraordinaria. Sus perfiles no necesitan competir entre sí: juntos explican la profundidad y la riqueza de una generación que ha mantenido a España en lo más alto.
El tercer Balón de Oro tampoco debe entenderse como un punto final. Alexia inicia una etapa diferente en Inglaterra, con nuevas exigencias y un club que aspira a transformar su ambición en títulos. Su experiencia, su inteligencia futbolística y su capacidad para decidir encuentros pueden convertirse en herramientas decisivas para afrontar ese desafío. El cambio de escenario abre interrogantes deportivos, pero también ofrece una oportunidad para ampliar el alcance de su legado.
En Londres, Alexia ha vuelto a levantar el premio que reconoce a la mejor futbolista del planeta. Lo hace después de superar una de las pruebas más difíciles de su carrera y en un momento en el que el fútbol español disfruta de una posición privilegiada. Su victoria pertenece a su historia personal, pero también al recorrido de una Selección que ha conquistado el mundo y de una generación que ha demostrado que el éxito puede sostenerse durante años.
Seis Balones de Oro consecutivos, dos nombres propios y una Selección que continúa liderando el ranking mundial. Esa es la dimensión de una etapa que va mucho más allá de las ceremonias y los trofeos. El fútbol español ha demostrado que puede mantener su hegemonía, renovar sus referentes y convertir los éxitos de una generación en inspiración para las que vienen detrás.
Alexia Putellas vuelve a reinar. Su tercera corona reconoce una temporada excepcional, reivindica una carrera marcada por la superación y abre una nueva etapa en el London City Lionesses. El premio celebra lo que ya ha conseguido, pero también anticipa el reto que tiene por delante: demostrar que su talento puede seguir marcando diferencias en otro país, en otra competición y en un proyecto decidido a escribir su propia historia.
















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