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Oficial | Viola vuelve a ser rojiblanca

(Fuente: Atlético de Madrid)

⬛️ La zaguera helvética regresa a un conjunto colchonero con el que ya ganó dos títulos de liga y firma por un par de campañas.


El Club Atlético de Madrid, tres veces campeón de la Primera División Femenina, ha anunciado oficialmente que acomete la incorporación de Viola Mónica Calligaris a su primer equipo de cara al curso 2026-2027.

La noticia fue adelantada en exclusiva por la periodista Sandra Sánchez Riquelme, quien narra los partidos de la Liga F Moeve en DAZN y los de la Liga de Campeones Femenina en Disney Plus, el pasado 2 de junio de 2026 en su perfil de la red social Twitter (X).

La exjugadora del Young Boys (2013-2017) procede de la Juventus de Turín Women y ya sabe lo que es vestir la zamarra rojiblanca, no en vano, ya formó parte de la etapa más gloriosa del conjunto capitalino en las temporadas 2017-2018 y 2018-2019, llegando a alzar dos títulos en la antigua Liga Iberdrola.

La canterana del S.C. Kriens se suma a las incorporaciones ya confirmadas de Maite Zubieta, Génesis Pérez, Henrietta Csiszár y Lucía Rodríguez, uniéndose con la entidad que preside Lola Romero hasta el próximo 30 de junio de 2028, como mínimo.

Desde el punto de vista futbolístico, Calligaris es una defensa de gran versatilidad, capaz de actuar tanto como central como en el lateral derecho. Esa capacidad para ocupar diferentes posiciones le permite ofrecer soluciones tácticas durante los partidos y, sobre todo, facilita que el entrenador pueda modificar la estructura del equipo sin necesidad de realizar cambios. Es una futbolista que entiende bien el juego defensivo, con capacidad para interpretar diferentes escenarios y adaptarse tanto a una línea de cuatro como a estructuras en las que pueda partir desde una posición más abierta. Su perfil diestro y su experiencia acumulada en diferentes contextos competitivos hacen de ella una pieza especialmente útil para construir una defensa flexible.

Uno de los grandes valores de Calligaris está precisamente en su polivalencia defensiva. En un Atlético que inicia una nueva etapa con David González, disponer de una jugadora que pueda alternar entre el centro de la zaga y el costado derecho permite al técnico disponer de diferentes alternativas en función del rival. Puede actuar como central cuando el equipo necesita mayor contundencia y experiencia en el eje, pero también puede desplazarse al lateral cuando el partido exige una defensa más dinámica o cuando el entrenador quiere modificar las alturas de sus laterales. Esa versatilidad cobra todavía más importancia en una temporada larga, donde las lesiones, la acumulación de partidos y las necesidades tácticas obligan a tener futbolistas capaces de desempeñar más de una función.

Su paso por el Juventus también supone un elemento importante en su evolución. La experiencia acumulada en Italia, después de su etapa en Francia y de varios años compitiendo en España, le ha permitido ampliar sus recursos y enfrentarse a diferentes modelos de juego. En Turín formó parte de un equipo acostumbrado a competir por títulos y disputó competiciones europeas, además de conquistar una Liga, una Copa y una Supercopa. Ese recorrido puede trasladarse ahora al vestuario rojiblanco en forma de experiencia competitiva y conocimiento de los escenarios de máxima exigencia.

Para el Atlético de David González, su llegada puede tener una consecuencia especialmente importante: aumentar la jerarquía de la línea defensiva. El técnico navarro afronta su primera experiencia al frente de un equipo femenino después de una trayectoria internacional y firma con el objetivo de liderar una nueva etapa en el conjunto rojiblanco. En ese contexto, Calligaris aporta una madurez competitiva que puede ser fundamental para acompañar a las futbolistas más jóvenes y ayudar a construir una identidad defensiva más sólida. No se trata únicamente de lo que pueda ofrecer durante los 90 minutos, sino también de todo aquello que puede aportar en los entrenamientos, en la preparación de los partidos y en la gestión de los momentos de máxima presión.

Tácticamente, su fichaje puede permitir a David González jugar con diferentes alturas defensivas. Si el Atlético apuesta por una defensa adelantada, Calligaris puede aportar experiencia en la lectura de las jugadas y en la ocupación de espacios; si el equipo necesita replegarse, su capacidad para defender en bloque puede ayudar a sostener una estructura más compacta. Su presencia también puede favorecer la salida de balón desde atrás, especialmente cuando el rival presiona arriba y obliga a las centrales a tomar decisiones rápidas. La posibilidad de contar con una defensa que pueda cambiar de estructura durante un mismo encuentro sin perder piezas especializadas puede convertirse en una de las grandes ventajas de su incorporación.

Otro aspecto interesante es su conocimiento previo del Atlético y de la competición española. Calligaris no llega a un entorno desconocido. Ya defendió la camiseta rojiblanca entre 2017 y 2019 y conoce las exigencias de un club en el que la presión por competir por títulos forma parte de su identidad. En aquella primera etapa disputó 38 partidos y marcó tres goles, además de conquistar dos campeonatos de Liga. Después pasó por Valencia y Levante, donde acumuló un amplio conocimiento de la Liga española antes de emprender sus aventuras en PSG y Juventus. Su regreso, por tanto, combina experiencia internacional con un profundo conocimiento del fútbol español.

Su aportación también puede ser especialmente valiosa en los partidos de máxima exigencia. El Atlético necesita recuperar terreno en una Liga F Moeve cada vez más competitiva y para ello necesita futbolistas capaces de sostener la presión cuando el encuentro se convierte en una batalla táctica. Calligaris ofrece ese perfil de jugadora acostumbrada a convivir con la exigencia y con la responsabilidad de defender la camiseta de grandes clubes. Su experiencia con la selección suiza y su paso por Juventus y PSG refuerzan un currículum que puede convertirse en un factor diferencial para un equipo que aspira a volver a mirar hacia Europa.

Además, su llegada puede tener un efecto multiplicador sobre el crecimiento de las jugadoras jóvenes. El nuevo Atlético está incorporando talento y juventud, con futbolistas como Maite Zubieta, Henrietta Csiszár, Génesis Pérez y Lucía Rodríguez, dentro de una profunda remodelación de la plantilla. En ese escenario, contar con una defensa experimentada que conozca el club y que haya competido en diferentes ligas europeas puede ayudar a construir un vestuario más equilibrado. Calligaris puede convertirse en una referencia para las nuevas incorporaciones y en uno de los puntos de apoyo sobre los que David González construya su proyecto.

En definitiva, el regreso de Viola Calligaris al Atlético de Madrid debe entenderse como una apuesta por la experiencia, la versatilidad y el liderazgo competitivo. Su capacidad para actuar como central y lateral, su conocimiento de la Liga F Moeve, su experiencia en el fútbol europeo y su pasado rojiblanco le convierten en una pieza que puede encajar en diferentes escenarios. Para David González, su llegada supone disponer de una futbolista capaz de aportar soluciones tácticas, estabilidad y jerarquía en una plantilla que afronta una reconstrucción profunda. Si consigue recuperar en Madrid el nivel que mostró durante sus mejores etapas y mantener continuidad física, Calligaris puede convertirse en una de las piezas silenciosas pero fundamentales del nuevo Atlético: una futbolista capaz de sostener al equipo desde atrás mientras el proyecto de David González comienza a echar raíces.

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