
⬛️ La exjugadora del Fundación Albacete se marcha de la disciplina merengue para poner rumbo a a Turín.
El Real Madrid Club de Fútbol ha anunciado oficialmente que ha alcanzado un acuerdo en firme con la Juventus de Turín Women para efectuar la transferencia de los derechos federativos de Alba Redondo Ferrer en este periodo estival.
La operación es la novena que efectúa el conjunto de Valdebebas en el apartado de bajas, no en vano, ya dejaron la disciplina capitalina figuras de la talla de Caroline Weir, Misa Rodríguez, Rocío Gálvez, Teresa Abelleira, Yasmin, Feller, Shei García y Hanna Benninson hasta la fecha.
Alba Redondo cierra su etapa en el Real Madrid después de dos temporadas en las que dejó una huella importante tanto por sus cifras como por el perfil de futbolista que aportó al conjunto blanco. La delantera albaceteña llegó al club en el verano de 2024 procedente del Levante UD y, durante su recorrido como madridista, disputó 80 partidos oficiales, marcó 30 goles y repartió 6 asistencias, registros que la sitúan como una de las goleadoras más productivas de la corta historia del Real Madrid y, según los datos publicados tras su salida, como la sexta máxima goleadora histórica del club. Su paso por Valdebebas estuvo marcado por una primera temporada de adaptación y consolidación y una segunda en la que, pese a contar con una competencia ofensiva elevada y a perder protagonismo en determinados momentos, siguió demostrando su capacidad para generar peligro y encontrar el camino del gol.
Para entender la dimensión de Alba Redondo hay que remontarse al 27 de octubre de 2013, fecha en la que debutó en la máxima categoría del fútbol femenino español con la camiseta del Fundación Albacete Nexus, iniciando un recorrido que la convertiría en una de las delanteras españolas más reconocibles de su generación. Desde sus primeros pasos en la élite mostró una característica que terminaría acompañándola durante toda su carrera: su capacidad para interpretar los espacios y atacar la profundidad. Redondo no es únicamente una delantera que espera dentro del área; su juego se construye a partir de la movilidad constante, los desmarques diagonales, la aceleración en los últimos metros y una lectura especialmente destacada de los momentos en los que debe abandonar su posición para recibir al espacio. Su evolución en la Primera División Femenina le permitió convertirse progresivamente en una atacante mucho más completa, capaz de actuar como referencia ofensiva, caer a los costados o partir desde una posición más abierta para aprovechar su velocidad y su capacidad para llegar desde segunda línea.
Su etapa en el Fundación Albacete Nexus fue especialmente importante porque representó el inicio de una trayectoria en la élite que posteriormente continuaría en el Levante UD, donde encontró el escenario perfecto para consolidarse como una de las grandes goleadoras del fútbol español. En el conjunto granota dio un salto de calidad evidente: mejoró su relación con el gol, ganó peso dentro del ataque y desarrolló una mayor capacidad para participar en diferentes alturas del campo. Su juego comenzó a trascender la figura de la finalizadora para convertirse en el de una futbolista capaz de intervenir en prácticamente todas las fases ofensivas. Cuando juega como nueve, su principal virtud aparece en la ruptura: sabe fijar a las centrales, esperar el momento adecuado y atacar el espacio a su espalda con una potencia que le permite llegar antes que la defensa. Cuando parte desde un costado, especialmente desde la izquierda, puede aprovechar su conducción para desplazarse hacia zonas interiores y buscar posiciones de remate. Y cuando recibe entre líneas, aunque no es una mediapunta clásica, tiene recursos suficientes para girarse, asociarse y acelerar la jugada. Esta versatilidad fue una de las razones por las que terminó entrando de lleno en los planes de la Selección Española y convirtiéndose en una de las piezas del equipo que conquistó el Mundial de 2023.
El perfil futbolístico de Alba Redondo se entiende, por tanto, desde una combinación de velocidad, movilidad, capacidad de ruptura y olfato goleador. Es una atacante especialmente peligrosa cuando el partido adquiere ritmo y existen metros para correr, pero también ha demostrado recursos para desenvolverse ante defensas cerradas. Su primer movimiento suele ser fundamental: más que esperar el pase, trata de anticiparse a la acción del pasador, alejándose momentáneamente de su defensora para después atacar el espacio con un cambio de ritmo. Esa capacidad para realizar movimientos de engaño y romper en el momento exacto le permite generar ventajas incluso cuando no recibe el balón. Además, su lectura del área es uno de sus grandes activos: tiene facilidad para aparecer en el segundo palo, atacar centros laterales y aprovechar rechaces, pero también para finalizar acciones tras recibir en ventaja dentro del área. Su disparo y su capacidad para definir con pocos toques han sido elementos determinantes en sus mejores temporadas.
En el Real Madrid, esa capacidad goleadora se tradujo en 30 tantos en 80 encuentros, una media cercana a 0,38 goles por partido, además de las seis asistencias registradas durante sus dos campañas. Más allá de la estadística pura, su importancia residió también en ofrecer una alternativa ofensiva con características diferentes a otras atacantes de la plantilla. Redondo aportaba profundidad, amenaza constante a la espalda de la defensa y una capacidad de llegada que podía cambiar el ritmo de los partidos. En un equipo que habitualmente debía asumir el protagonismo con balón y enfrentarse a bloques defensivos bajos, su presencia permitía introducir una variable diferente: la posibilidad de atacar rápidamente los espacios cuando el rival adelantaba sus líneas y, al mismo tiempo, generar movimientos que liberaran zonas para sus compañeras. En este sentido, su influencia no siempre quedaba reflejada en el número de goles, porque una parte importante de su valor estaba en los espacios que generaba con sus desmarques y en cómo condicionaba la posición de las centrales rivales.
Su primer año en el Real Madrid fue especialmente relevante para comprender su adaptación a un contexto de máxima exigencia. Llegó después de varias temporadas de crecimiento en el Levante y con el reconocimiento internacional adquirido tras el Mundial de 2023. El salto al conjunto blanco implicaba competir por un puesto en una plantilla con futbolistas de enorme talento y asumir la responsabilidad de responder en partidos de Liga F, Copa de la Reina y competiciones europeas. Redondo consiguió hacerse un hueco en la rotación y demostrar que su fútbol podía trasladarse al máximo nivel. Su capacidad para atacar espacios resultó especialmente útil en encuentros en los que el Real Madrid podía encontrar metros a la espalda de la defensa, mientras que su movilidad le permitió adaptarse a diferentes estructuras ofensivas.
Durante su segunda temporada, el contexto competitivo cambió y su protagonismo fue más irregular. La llegada de nuevas piezas y la competencia en las posiciones ofensivas redujeron en determinados momentos su continuidad, pero sus cifras globales reflejan la importancia que mantuvo dentro del proyecto: 30 goles y 6 asistencias en 80 partidos oficiales durante sus dos años como madridista. La propia evolución del equipo hizo que su rol tuviera que adaptarse, pasando de ser una pieza ofensiva de referencia a competir por minutos en una plantilla cada vez más profunda. Sin embargo, incluso en los periodos de menor protagonismo, Redondo siguió siendo una futbolista capaz de aportar soluciones diferentes gracias a su velocidad y a su capacidad para ocupar posiciones de ataque.
Desde una perspectiva de scouting, Alba Redondo puede definirse como una delantera móvil y vertical, con capacidad para jugar como nueve o desplazarse hacia los costados, cuyo mayor valor aparece cuando puede combinar movimientos de ruptura con libertad para atacar diferentes zonas del último tercio. Su aceleración es una de sus principales armas, pero quizá su virtud más diferencial sea la lectura del espacio. No necesita tener el balón constantemente para influir en el partido. Su inteligencia para identificar dónde puede aparecer y cuándo debe realizar el movimiento es un elemento esencial de su juego. Es una futbolista que puede generar peligro a partir de una acción aparentemente sencilla: una diagonal, un desmarque de apoyo seguido de una ruptura, una llegada al segundo palo o una carrera hacia el espacio libre. Su capacidad de finalización convierte esos movimientos en situaciones de gol con frecuencia.
También destaca por su mentalidad competitiva y por su capacidad para asumir responsabilidades en escenarios de máxima exigencia. Su trayectoria internacional, coronada con el título mundial conseguido con España en 2023, confirma que su rendimiento no se limita al fútbol de clubes. En aquel Mundial disputó los siete partidos de la competición y marcó tres goles, consolidándose como una de las alternativas ofensivas de una selección que terminó haciendo historia.
Su evolución desde aquel debut con el Fundación Albacete Nexus hasta convertirse en campeona del mundo y posteriormente fichar por el Real Madrid resume una carrera construida desde el crecimiento progresivo. En Albacete apareció la jugadora que buscaba hacerse un sitio en la élite; en el Levante se convirtió en una goleadora consolidada y en una futbolista internacional; y en el Real Madrid confirmó su capacidad para competir en uno de los proyectos más exigentes del fútbol europeo. Sus 80 partidos, 30 goles y 6 asistencias con el conjunto blanco son el reflejo estadístico de dos temporadas de protagonismo, pero su verdadera importancia va más allá de esos números: Alba Redondo deja en el Real Madrid el perfil de una atacante capaz de cambiar la velocidad de un partido, estirar defensas, atacar espacios y ofrecer una amenaza permanente en el último tercio. Su salida hacia la Juventus pone fin a una etapa de dos años en la capital española y abre un nuevo capítulo en una carrera que comenzó hace casi trece años en el Fundación Albacete Nexus y que la ha llevado a convertirse en una de las delanteras españolas más importantes de su generación.














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