
♦️ El Deportivo Alavés golpeó primero con una falta directa de Carmen Sobrón, pero Millene Cabral y Lucía Pardo, con un gol agónico en la última jugada, obraron una remontada de infarto para dejar los tres puntos en Galicia (2-1). Laia Parera acabó expulsada y Pichi se llevó el MVP en una tarde de máxima tensión en la Liga F Moeve. ¡El fútbol no se acaba hasta que llega el pitido final!

La previa |

El conjunto gallego quiere convertir su victoria ante el Eibar en el comienzo de una dinámica positiva, mientras que las babazorras buscan reencontrarse con los tres puntos después de cuatro jornadas consecutivas sin ganar. La Liga F Moeve regresa a Riazor con dos equipos separados por un solo punto y conscientes de que cada oportunidad puede resultar determinante en una clasificación que empieza a exigir respuestas.
La Liga F Moeve vuelve a reclamar protagonismo este domingo con un enfrentamiento que reúne buena parte de los ingredientes que hacen de esta competición un escenario de máxima exigencia. El Deportivo ABANCA y el Deportivo Alavés se citan en Riazor a partir de las 12:45 horas, en un encuentro que podrá seguirse en directo a través de DAZN, Teledeporte y RTVE Play. La mañana dominical tendrá en el estadio coruñés su primer gran punto de atención, con dos equipos que afrontan la jornada conscientes de la importancia de sumar y de la necesidad de transformar sus respectivas circunstancias en una actuación convincente sobre el terreno de juego.
No será un partido cualquiera para ninguno de los dos contendientes. El calendario avanza, la clasificación comienza a dibujar tendencias y cada jornada ofrece una oportunidad para corregir errores, consolidar sensaciones y ganar terreno respecto a los rivales directos. En ese contexto, el Deportivo ABANCA llega con el impulso de una victoria que puede servir como punto de inflexión, mientras que el Deportivo Alavés aterriza en Galicia con la obligación de encontrar una respuesta después de varias semanas sin conocer el triunfo. Las distancias son mínimas, las necesidades resultan evidentes y el margen para la relajación es prácticamente inexistente.
La cita también se enmarca en un fin de semana de intensa actividad para El Partido de Manu, que ha mantenido su seguimiento del fútbol femenino nacional e internacional con una cobertura que va más allá de un único campeonato. El medio ya ha acercado a sus lectores la contundente victoria del Atlético de Madrid por 4-0 frente al Valencia, disputada el viernes, un resultado que permitió al conjunto rojiblanco firmar una actuación de autoridad ante su afición. El encuentro dejó una imagen clara de la capacidad del Atlético para imponer su ritmo y convertir su superioridad en una diferencia significativa en el marcador, en una jornada que también ha servido para mantener la atención sobre la evolución de los equipos de la zona alta.
La actualidad de la Liga F Moeve también ha estado marcada por el enfrentamiento entre el Real Madrid y el Costa Adeje Tenerife, resuelto con un 3-2 favorable al conjunto madridista después de una remontada que estuvo acompañada de una importante controversia arbitral. La crónica publicada por El Partido de Manu abordó tanto el desarrollo futbolístico del encuentro como la decisión que permitió al equipo blanco igualar el marcador en una acción cuestionada por el conjunto visitante. Un partido de enorme intensidad que volvió a poner sobre la mesa la necesidad de que el crecimiento de la competición vaya acompañado de decisiones arbitrales consistentes y de la confianza de futbolistas, clubes y aficionados en la aplicación de las reglas.
La mirada del medio también ha viajado hasta Inglaterra para seguir el derbi londinense entre el Tottenham y el Arsenal, correspondiente a la Women’s Super League. El conjunto dirigido por René Slegers se impuso por 1-2 en un encuentro que volvió a demostrar la capacidad del fútbol femenino británico para generar expectación, rivalidad y partidos de gran atractivo competitivo. La cobertura de este compromiso responde a una línea editorial que entiende el fútbol femenino como un fenómeno global y que considera imprescindible observar lo que sucede tanto en la Liga F Moeve como en otras competiciones de referencia. Con ese contexto reciente, Riazor se prepara ahora para acoger un enfrentamiento cuyo interés no depende de los focos mediáticos, sino de lo mucho que hay en juego para sus protagonistas.
El Deportivo ABANCA afronta esta séptima jornada desde la décima posición, con ocho puntos en su casillero y un balance de dos victorias, dos empates y tres derrotas. Los números dibujan una trayectoria irregular, propia de un equipo que todavía busca la estabilidad necesaria para enlazar resultados positivos, pero la última jornada dejó una noticia especialmente valiosa para el vestuario gallego: la victoria por 2-3 ante la SD Eibar. Un triunfo a domicilio que permitió al conjunto coruñés recuperar sensaciones, reforzar la confianza colectiva y comprobar que su capacidad para competir puede traducirse en puntos cuando consigue sostener su propuesta durante los momentos decisivos.
Ganar lejos de casa siempre exige un esfuerzo añadido. Las dificultades propias de jugar como visitante, la presión ambiental y la necesidad de adaptarse a las condiciones del rival convierten cada desplazamiento en una prueba para la madurez competitiva de cualquier plantilla. El Deportivo superó ese examen en Eibar y regresó con tres puntos que pueden adquirir un valor todavía mayor si logra dar continuidad al resultado frente al Alavés. Porque una victoria aislada ayuda a recuperar confianza, pero dos triunfos consecutivos comienzan a construir una dinámica capaz de modificar la percepción de un equipo sobre sus propias posibilidades.
En ese camino aparece Lucía Pardo, una de las protagonistas del último encuentro y una futbolista que ha adquirido especial relevancia en el relato reciente del conjunto deportivista. Su elección como MVP frente al Eibar reconoció su aportación en una victoria que el equipo necesitaba para reafirmar el trabajo realizado durante las semanas anteriores. Más allá del reconocimiento individual, su valoración del resultado reflejó la importancia que el vestuario concede a cada punto conseguido en una competición en la que las diferencias entre equipos pueden reducirse a pequeños detalles.
«Muy contentas por haber sumado los tres puntos porque nos dan ese plus que refuerza el trabajo hecho», afirmó la atacante después del triunfo. Sus palabras resumen una idea fundamental para entender el momento del Deportivo ABANCA: la victoria no solo representa una mejora estadística, sino también una recompensa al esfuerzo cotidiano de una plantilla que busca convertir su trabajo en resultados. La confianza, en este tipo de situaciones, puede resultar tan importante como cualquier ajuste táctico, especialmente cuando el siguiente compromiso llega sin apenas margen para disfrutar de lo conseguido.
La presencia de Lucía Pardo en la conversación previa al partido también recuerda que el fútbol se construye a través de actuaciones individuales que adquieren sentido dentro de un proyecto colectivo. El reconocimiento como mejor jugadora del encuentro frente al Eibar puede impulsar su confianza, pero el verdadero desafío consiste en mantener esa influencia y contribuir a que el equipo vuelva a ofrecer una actuación competitiva. Frente al Alavés, el Deportivo necesitará que sus futbolistas más determinantes encuentren los espacios adecuados y sepan interpretar los momentos en los que el encuentro demande paciencia, velocidad o capacidad para asumir riesgos.
El conjunto gallego contará, según la información facilitada, con dos bajas para afrontar el compromiso: Eva Dios y Esperanza Pizarro. Sus ausencias reducen las alternativas disponibles para el cuerpo técnico y obligan a gestionar cuidadosamente los recursos de la plantilla, especialmente en un encuentro que puede exigir intensidad durante los noventa minutos. La preparación del partido deberá tener en cuenta no solo el rendimiento de las futbolistas que partan de inicio, sino también la capacidad de las jugadoras que comiencen en el banquillo para modificar el desarrollo del encuentro cuando las circunstancias lo requieran.
En una competición tan exigente como la Liga F Moeve, la profundidad de plantilla puede convertirse en un factor decisivo. Las bajas forman parte de la temporada, pero su impacto depende en buena medida de la capacidad del grupo para adaptarse y de la respuesta de quienes reciben una oportunidad. El Deportivo necesita que las ausencias no alteren su estructura competitiva y que las futbolistas disponibles interpreten el encuentro con la concentración necesaria para evitar que los pequeños desajustes se conviertan en problemas mayores. La victoria en Eibar ofrece una base emocional positiva, aunque el desafío de Riazor exigirá volver a empezar desde el primer minuto.
El factor campo aparece como otro de los elementos que pueden influir en el desarrollo del encuentro. Riazor representa un escenario de enorme simbolismo para el deportivismo y una oportunidad para que el conjunto coruñés convierta la cercanía de su entorno en un impulso competitivo. Jugar en casa no garantiza los puntos, pero sí ofrece la posibilidad de asumir la iniciativa, familiarizarse con las condiciones del terreno de juego y buscar una conexión con la grada que ayude a sostener al equipo en los momentos de mayor dificultad. El Deportivo deberá aprovechar esa circunstancia sin convertirla en una presión añadida.
La clave estará en la capacidad para mantener el equilibrio entre ambición y prudencia. El deseo de adelantarse pronto puede llevar a acelerar las posesiones o a asumir riesgos innecesarios, mientras que un exceso de cautela puede facilitar que el rival encuentre comodidad y gane metros con el paso de los minutos. El conjunto gallego tendrá que interpretar las diferentes fases del partido con inteligencia, evitando que la necesidad de ganar le impida reconocer cuándo conviene acelerar y cuándo resulta preferible conservar la posesión y reorganizarse. En encuentros de este perfil, la paciencia también puede ser una forma de valentía.
Enfrente estará un Deportivo Alavés que ocupa la decimocuarta posición con siete puntos, apenas uno por encima de la zona de descenso. La clasificación explica por sí sola la importancia del desplazamiento a Galicia. Las babazorras saben que una victoria les permitiría sumar tres puntos de enorme valor y reforzar su posición frente a los equipos que pelean por escapar de la parte baja, mientras que un resultado adverso podría aumentar la presión de cara a las siguientes jornadas. No se trata únicamente de una cuestión matemática: también está en juego la capacidad del equipo para recuperar la seguridad y encontrar una línea de rendimiento más estable.
El conjunto dirigido por Andrea Esteban acumula cuatro encuentros consecutivos sin ganar, una secuencia que ha condicionado su trayectoria reciente y que obliga a buscar soluciones. Las rachas negativas suelen generar dudas, especialmente cuando los resultados no acompañan al esfuerzo realizado, pero también pueden convertirse en una oportunidad para revisar comportamientos, reforzar automatismos y recuperar la confianza en las propias posibilidades. El Alavés necesita encontrar una respuesta futbolística que le permita competir con mayor continuidad y reducir los errores que terminan inclinando los partidos en su contra.
Su último compromiso, sin embargo, dejó un motivo para mirar hacia delante. El empate por 1-1 frente al Sevilla FC permitió a las vitorianas interrumpir una dinámica de derrotas y sumar un punto que puede adquirir importancia desde el punto de vista anímico. Aunque el resultado no resolvió sus problemas clasificatorios, sí evitó que la mala racha siguiera ampliándose y ofreció una oportunidad para reconstruir la confianza. En un equipo que necesita recuperar sensaciones, cualquier señal positiva puede servir como punto de apoyo para afrontar el siguiente desafío con una mentalidad renovada.
El empate ante el Sevilla también obliga a interpretar con perspectiva el momento del Alavés. Un punto no equivale a una recuperación definitiva, del mismo modo que una derrota no debería definir por sí sola el valor de un equipo. Lo determinante será la capacidad para transformar las señales positivas en un rendimiento sostenido y competir con la suficiente personalidad para disputar los encuentros hasta el final. La visita a Riazor representa precisamente una prueba de esa evolución: el conjunto babazorro deberá demostrar que puede mantener la concentración, resistir los momentos de presión y aprovechar las oportunidades que aparezcan.
A diferencia del Deportivo ABANCA, que llega después de una victoria, el Alavés busca reconstruir su dinámica desde un resultado que le permitió detener la caída, pero que todavía no le ha devuelto los tres puntos. Esa diferencia puede influir en la confianza inicial de ambos equipos, aunque difícilmente determinará por sí sola lo que suceda sobre el terreno de juego. El fútbol ofrece numerosos ejemplos de conjuntos capaces de reaccionar en contextos adversos, y el equipo vitoriano tendrá que aferrarse a esa posibilidad para competir de tú a tú ante un rival que también siente la necesidad de sumar.
La previsión es que Andrea Esteban pueda contar con todas las futbolistas de su plantilla para afrontar el encuentro, una circunstancia favorable a la hora de preparar el plan de partido. Disponer de todas las opciones permite al cuerpo técnico valorar diferentes alternativas tácticas, ajustar la elección de las titulares a las características del rival y conservar recursos para una posible intervención desde el banquillo. La disponibilidad completa no garantiza un mejor resultado, pero sí amplía las posibilidades de respuesta ante los distintos escenarios que puedan surgir durante el compromiso.
El Alavés deberá prestar especial atención a la manera en la que gestione los primeros minutos. Encajar pronto en un estadio como Riazor podría aumentar la presión sobre un equipo que llega condicionado por su racha de resultados, mientras que resistir el empuje inicial del Deportivo le permitiría asentarse en el encuentro y empezar a desarrollar su propio plan. La solidez defensiva, la coordinación entre líneas y la capacidad para salir de la presión rival pueden convertirse en factores fundamentales para mantener el partido abierto y evitar que el conjunto local imponga sus condiciones desde el comienzo.
Atacar con criterio será igualmente importante para las vitorianas. Defender durante largos periodos sin encontrar vías de salida suele obligar a realizar esfuerzos continuados y termina reduciendo las posibilidades de generar peligro. Por ello, el Alavés necesitará aprovechar las recuperaciones para progresar con sentido, ofrecer apoyos a la futbolista que tenga el balón y evitar que sus posesiones terminen demasiado pronto. Cada transición ofensiva puede representar una oportunidad para aliviar la presión, ganar metros y obligar al Deportivo a prestar atención a sus propios mecanismos defensivos.
En el otro lado, el Deportivo ABANCA deberá encontrar la forma de imponer su iniciativa sin perder el control del partido. La posibilidad de jugar ante su público y la confianza que deja el triunfo frente al Eibar pueden invitar a buscar una propuesta ofensiva ambiciosa, pero esa intención tendrá que ir acompañada de una estructura que proteja al equipo cuando pierda la posesión. El Alavés puede aprovechar cualquier desajuste para salir al contraataque, de modo que el equilibrio entre las jugadoras que ataquen y las que aseguren la cobertura defensiva será esencial.
La batalla por el centro del campo puede resultar decisiva para determinar quién consigue imponer el ritmo. Si el Deportivo encuentra líneas de pase y logra conectar con sus futbolistas ofensivas, tendrá más opciones de instalarse en campo contrario y generar situaciones de peligro. Si el Alavés consigue cerrar los espacios interiores y dificultar la circulación local, el encuentro podría entrar en una fase de mayor igualdad, en la que cada recuperación y cada balón dividido adquieran un valor añadido. La capacidad para ganar las segundas jugadas y mantener la intensidad en los duelos será otro de los aspectos que convendrá observar.
El partido también exigirá precisión en las áreas. Las ocasiones pueden aparecer como consecuencia de largas posesiones, acciones rápidas o errores puntuales, pero su valor dependerá de la capacidad de las futbolistas para resolverlas con eficacia. El Deportivo necesita aprovechar el impulso de su última victoria para convertir su trabajo ofensivo en ocasiones claras, mientras que el Alavés deberá mostrarse contundente cuando encuentre oportunidades para hacer daño. En una clasificación tan ajustada, la diferencia entre sumar tres puntos y marcharse de vacío puede residir en una sola acción bien ejecutada.
Las jugadas a balón parado podrían adquirir una relevancia especial en un encuentro de estas características. Los saques de esquina, las faltas laterales y las acciones cercanas al área ofrecen alternativas para desbloquear partidos cerrados y pueden resultar determinantes cuando los dos equipos consiguen reducir los espacios en el juego abierto. La concentración defensiva será indispensable para evitar concesiones, mientras que la coordinación de los movimientos ofensivos puede permitir encontrar una ventaja en un duelo que, por su contexto clasificatorio, promete intensidad y atención constante a los detalles.
El Deportivo ABANCA también tendrá que administrar la dimensión emocional del encuentro. La victoria en Eibar puede aportar confianza, pero el deseo de repetir resultado no debería convertirse en una obligación que condicione las decisiones de las futbolistas. La mejor manera de prolongar una dinámica positiva consiste en mantener la concentración, confiar en los mecanismos trabajados durante la semana y aceptar que cada partido presenta dificultades diferentes. El triunfo anterior pertenece al pasado; la oportunidad de construir una nueva victoria comienza cuando el balón eche a rodar en Riazor.
Para el Alavés, la gestión de la presión tendrá una importancia equivalente. La cercanía de los puestos de descenso hace que cada jornada adquiera una dimensión particular, pero convertir la clasificación en una preocupación permanente puede dificultar la toma de decisiones sobre el campo. Las vitorianas necesitan competir con personalidad, entender que todavía tienen margen para cambiar su trayectoria y concentrarse en las acciones que pueden controlar. El objetivo no debe limitarse a resistir, sino también a encontrar los momentos adecuados para atacar y demostrar que pueden aspirar a más que un empate.
La diferencia de un solo punto entre ambos equipos añade un componente competitivo evidente. El Deportivo ocupa la décima posición con ocho puntos, mientras que el Alavés suma siete desde la decimocuarta plaza. Esa distancia refleja una clasificación en la que cada resultado puede provocar movimientos importantes y en la que los enfrentamientos directos adquieren un valor especial. Ganar no solo permitiría sumar tres puntos, sino también impedir que un rival directo avance y reforzar la posición propia en una zona de la tabla donde la regularidad puede marcar diferencias con rapidez.
La temporada todavía ofrece tiempo para corregir tendencias y consolidar proyectos, pero los equipos saben que las bases de una campaña se construyen jornada a jornada. La acumulación de resultados positivos permite trabajar con mayor tranquilidad, mientras que las malas rachas obligan a convivir con una presión creciente. Por eso, el Deportivo y el Alavés llegan a Riazor con objetivos que van más allá del resultado inmediato: ambos necesitan comprobar que su trabajo puede sostenerse frente a un rival de características similares y que cuentan con argumentos para afrontar los siguientes compromisos con mayor confianza.
La jornada también permite poner en perspectiva la diversidad competitiva de la Liga F Moeve. El 4-0 del Atlético de Madrid frente al Valencia y el 3-2 del Real Madrid ante el Costa Adeje Tenerife reflejan escenarios muy diferentes de una misma competición, en la que la capacidad para imponer la superioridad y la resistencia ante situaciones adversas pueden determinar el desenlace. En Riazor, las circunstancias son distintas, pero la exigencia es idéntica: competir durante todo el encuentro, gestionar los momentos de dificultad y aprovechar las oportunidades sin perder la concentración.
El fútbol femenino español continúa construyendo su relato a través de partidos que combinan resultados contundentes, remontadas, controversias y luchas clasificatorias. La cobertura de El Partido de Manu, que también ha seguido el derbi entre Tottenham y Arsenal en Inglaterra, pretende acercar esa realidad a los lectores desde una perspectiva amplia, sin limitar la atención a los equipos que habitualmente concentran los focos. Encuentros como el de este domingo merecen un análisis propio porque en ellos se expresan las necesidades, los proyectos y las aspiraciones de clubes que trabajan para consolidarse en una competición cada vez más exigente.
En ese sentido, el Deportivo ABANCA y el Deportivo Alavés representan dos realidades que se encuentran en un punto de la temporada en el que todavía hay mucho por construir. El conjunto gallego quiere confirmar que la victoria frente al Eibar puede convertirse en el comienzo de una recuperación, mientras que el equipo vitoriano busca demostrar que el empate ante el Sevilla ha abierto una vía para dejar atrás su mala dinámica. Ninguno puede dar por resuelta su situación y ninguno debería afrontar el encuentro como si el desenlace estuviera escrito antes del comienzo.
El papel de las futbolistas con capacidad para cambiar el ritmo del encuentro será fundamental. Lucía Pardo llega después de haber sido reconocida como la MVP frente al Eibar y tratará de mantener su influencia en el juego deportivista, aunque el resultado dependerá del trabajo colectivo y de la capacidad de todo el equipo para generar situaciones favorables. En el Alavés, la respuesta tendrá que surgir de un esfuerzo compartido que permita recuperar seguridad y aprovechar las ocasiones que aparezcan. La importancia del compromiso no reside en una única protagonista, sino en la manera en que cada pieza contribuya al funcionamiento del conjunto.
También será interesante observar cómo responden ambos banquillos a la evolución del marcador. Un gol temprano puede alterar los planes iniciales y obligar al equipo que se encuentre por detrás a asumir más riesgos, mientras que un empate prolongado puede llevar a introducir cambios para aumentar la presencia ofensiva o proteger el resultado. La gestión de las sustituciones, el momento elegido para realizarlas y la capacidad de las jugadoras que entren desde el banquillo para adaptarse rápidamente pueden terminar teniendo una influencia determinante en los minutos finales.
La dimensión física tampoco debe quedar al margen. La intensidad de los duelos, las distancias entre líneas y la necesidad de mantener la concentración durante todo el encuentro obligarán a ambos conjuntos a administrar sus esfuerzos. A medida que avance el partido, los espacios pueden aumentar y las transiciones adquirir una velocidad diferente, especialmente si alguno de los equipos necesita arriesgar para buscar la victoria. Mantener la disciplina táctica cuando aparezca el cansancio será una de las condiciones necesarias para evitar errores que puedan resultar decisivos.
Riazor se convertirá así en el escenario de un examen de madurez competitiva. El Deportivo tendrá que demostrar que sabe transformar una victoria reciente en continuidad, mientras que el Alavés deberá acreditar que puede reaccionar después de cuatro jornadas sin ganar. Los dos parten de necesidades distintas, pero comparten una misma obligación: ofrecer una actuación que les permita acercarse a sus objetivos y reducir las dudas que puedan acompañar su trayectoria. La clasificación sitúa el encuentro en un contexto de igualdad, y el desarrollo del juego determinará qué equipo consigue aprovechar mejor sus recursos.
Para el conjunto gallego, sumar de nuevo en casa supondría reforzar el valor del triunfo logrado en Eibar y consolidar una tendencia positiva que podría tener repercusiones importantes en las próximas jornadas. Para el Alavés, ganar en Riazor significaría romper su racha sin victorias y dar un paso valioso para alejarse de los puestos de descenso. El empate mantendría la distancia actual entre ambos, pero dejaría abiertas las necesidades de los dos equipos. En un enfrentamiento tan ajustado, cada punto cuenta, aunque la oportunidad de sumar tres puede modificar de manera más profunda el estado anímico y la posición de cualquiera de los contendientes.
La afición tendrá la oportunidad de acompañar un encuentro que reúne tensión competitiva, necesidad de resultados y argumentos suficientes para mantener el interés hasta el final. El horario matinal convierte a Riazor en el primer gran escenario del domingo en la Liga F Moeve, y la retransmisión por DAZN, Teledeporte y RTVE Play permitirá que el compromiso llegue a una audiencia más amplia. La visibilidad es importante, pero el verdadero atractivo estará en lo que suceda sobre el césped: dos equipos que conocen sus dificultades y que deberán responder con fútbol a las exigencias de una jornada importante.
El Deportivo ABANCA dispone de una oportunidad para confirmar que su victoria ante el Eibar no fue un episodio aislado. El Alavés, por su parte, tiene ante sí la posibilidad de transformar el empate frente al Sevilla en el primer paso de una recuperación más consistente. Los antecedentes inmediatos explican el momento de ambos, pero no determinan el desenlace. Será la capacidad para competir, interpretar las fases del partido y resolver las acciones decisivas la que marque la diferencia en un duelo donde el margen de error puede resultar especialmente costoso.
La cita de Riazor invita, en definitiva, a mirar más allá de la clasificación y entender el partido como una prueba de carácter para dos proyectos que necesitan avanzar. El Deportivo quiere crecer desde la confianza, aprovechar el impulso de su último resultado y convertir su estadio en un aliado. El Alavés busca recuperar la victoria, frenar una dinámica que amenaza con complicar su trayectoria y demostrar que tiene argumentos para competir lejos de casa. La distancia entre ambos es mínima, las urgencias son reales y la respuesta deberá llegar sobre el terreno de juego.
Este domingo, a las 12:45 horas, el balón echará a rodar con tres puntos de enorme valor en juego. Riazor abrirá la jornada dominical de la Liga F Moeve con un encuentro que exige concentración, personalidad y eficacia a dos equipos que no pueden permitirse desconectarse durante noventa minutos. El Deportivo ABANCA quiere prolongar su alegría; el Deportivo Alavés necesita recuperar el camino de la victoria. Entre la ambición gallega y la urgencia babazorra, el desenlace permanece abierto. La última palabra, como siempre, la tendrá el fútbol.

El duelo al detalle |

#LigaFMoeve | #DéporABANCAAlavés
🔜 NEXT GAME |
🏆 Liga F Moeve | Jornada 8
🔥 Temporada 2026-2027 🔥
🔵⚪ Deportivo ABANCA 🆚 Deportivo Alavés 🔵⚪
🙌🏻 Fútbol femenino | Primera División
📅 Domingo, 25 de octubre de 2026
⏰ 12:45 h (hora peninsular española)
📺 DAZN | Teledeporte | RTVE Play
🏟️ ABANCA-RIAZOR | A Coruña
Los onces |


El estadio de ABANCA-Riazor abrió la jornada dominical de la octava fecha de la Liga F Moeve con un enfrentamiento entre dos equipos necesitados de puntos y conscientes de la importancia de aprovechar una oportunidad que podía marcar su trayectoria inmediata. El Deportivo ABANCA y el Deportivo Alavés saltaron al terreno de juego con objetivos distintos, pero unidos por una misma necesidad competitiva: transformar sus esfuerzos en un resultado capaz de reforzar la confianza y mejorar su situación clasificatoria.
El conjunto coruñés llegaba después de imponerse por 2-3 a la SD Eibar, un triunfo que había permitido recuperar sensaciones y sumar tres puntos fundamentales lejos de casa. Las deportivistas querían prolongar aquella alegría ante su afición y demostrar que podían convertir la victoria en el comienzo de una dinámica positiva. El Alavés, por su parte, aterrizaba en Galicia con la intención de dejar atrás una racha de cuatro encuentros consecutivos sin ganar, después de empatar por 1-1 frente al Sevilla FC en la jornada anterior.
El contexto invitaba a pensar en un partido de máxima tensión, con dos conjuntos que necesitaban competir con personalidad para no dejar escapar una oportunidad importante. El Deportivo quería asumir la iniciativa, aprovechar el apoyo de Riazor y llevar el encuentro hacia un escenario favorable a sus intereses. Las vitorianas, conscientes de las dificultades que podía plantear el equipo local, buscaban responder con orden, mantener la concentración y aprovechar cualquier espacio que apareciera para hacer daño.
Una de las noticias más destacadas de la alineación deportivista fue la presencia de Ana Seoane, de apenas 16 años, que debutó en la Liga F Moeve con el primer equipo gallego. La joven futbolista afrontaba una oportunidad de enorme relevancia en una competición que exige madurez, capacidad de concentración y personalidad desde el primer minuto. Su estreno representaba también una muestra de la importancia de ofrecer oportunidades a las nuevas generaciones, permitiéndoles comenzar a construir su trayectoria en el fútbol de élite.
El debut de una futbolista tan joven añadía un componente especial al encuentro, aunque las exigencias competitivas obligaban a centrar la atención en lo que sucedía sobre el terreno de juego. Seoane debía afrontar el desafío con la responsabilidad propia de un partido importante, mientras sus compañeras trataban de facilitarle un contexto favorable para desarrollar su juego. Enfrente, el Alavés buscaba explotar sus posibilidades ofensivas sin permitir que el entusiasmo local condicionara su planteamiento.
Desde los primeros compases, el Deportivo ABANCA trató de hacerse con el control del encuentro y encontró en Millene Cabral a una de sus principales referencias ofensivas. La brasileña asumió protagonismo desde el inicio, ofreciendo movilidad y capacidad para generar peligro en las inmediaciones del área visitante. Su primera aparición llegó con un disparo que pasó rozando el poste, una acción que sirvió para advertir al Alavés de que la mañana podía exigirle un trabajo defensivo constante.
La ocasión de Millene reflejó las intenciones del conjunto gallego, dispuesto a buscar la portería rival sin esperar a que el partido adquiriera una dinámica más favorable. El disparo estuvo cerca de convertirse en el primer gol, pero la fortuna no acompañó a la atacante. Aun así, el Deportivo encontró un motivo para insistir y comenzó a mostrar que podía generar situaciones de peligro a través de sus futbolistas más incisivas.
La brasileña volvió a intentarlo poco después con un remate de cabeza que terminó marchándose fuera. El Deportivo continuaba acumulando aproximaciones y trataba de transformar su presencia ofensiva en una ventaja que le permitiera gestionar el partido desde una posición más cómoda. Sin embargo, el Alavés resistía y mantenía la igualdad en el marcador, obligado a defender con atención para impedir que las ocasiones locales se tradujeran en un gol tempranero.
Merle Barth también se incorporó al esfuerzo ofensivo deportivista con un remate de cabeza que no encontró portería. La acción terminó anulada por fuera de juego, por lo que el intento no pudo tener continuidad. Pese a ello, el movimiento volvió a evidenciar la voluntad del equipo gallego de buscar alternativas para superar la resistencia visitante, especialmente mediante centros y acciones que permitieran a sus futbolistas atacar el área.
El Alavés necesitaba responder para evitar que el Deportivo convirtiera su dominio inicial en un asedio permanente. Las vitorianas intentaron aprovechar sus oportunidades para salir de la presión y encontraron una vía de peligro a través de Ainhoa Guallar, que puso un centro hacia Laia Parera. La atacante consiguió rematar la acción y obligó a intervenir a Ana Seoane, que respondió con una gran parada utilizando los pies para evitar el tanto visitante.
La intervención de la joven guardameta adquirió una importancia especial por el contexto de su debut. El Alavés había encontrado una oportunidad clara para adelantarse y puso a prueba la capacidad de reacción de la portera local, que resolvió la situación con una intervención decisiva. La acción recordó que el partido no iba a desarrollarse únicamente en el campo visitante y que el Deportivo también tendría que protegerse de las llegadas de un rival dispuesto a aprovechar sus ocasiones.
El encuentro comenzó a dibujar un intercambio de aproximaciones en el que ninguno de los dos equipos conseguía imponer una superioridad definitiva. El Deportivo tenía argumentos para atacar, pero el Alavés encontraba espacios para responder y obligaba a las locales a mantener la concentración. La igualdad se trasladaba al marcador y al desarrollo del juego, con acciones que podían alterar el resultado en cualquier momento.
Carmen Sobrón estuvo cerca de sorprender a Ana Seoane con una vaselina que terminó marchándose por encima de la portería. La acción mostró la capacidad de la futbolista visitante para interpretar una oportunidad y tratar de resolverla con un recurso técnico diferente. El balón no encontró el destino deseado, pero el intento volvió a demostrar que el Alavés no había viajado a A Coruña con la intención de limitarse a resistir.
La igualdad era máxima y el partido exigía paciencia a ambos conjuntos. El Deportivo buscaba continuar generando ocasiones, mientras que las vitorianas trataban de aprovechar las recuperaciones para encontrar espacios y acercarse al área local. Cada avance tenía que superar una nueva oposición defensiva y cada pérdida podía convertirse en una oportunidad para el rival, lo que mantenía el encuentro abierto y obligaba a las futbolistas a estar atentas a los detalles.
Merche Izal probó fortuna con un disparo lejano que terminó en las manos de la guardameta deportivista. La acción permitió al Alavés volver a acercarse a la portería rival, aunque sin conseguir alterar el marcador. El conjunto visitante comenzaba a demostrar que también podía generar peligro sin necesidad de llegar hasta la línea de fondo, una alternativa que obligaba al Deportivo a vigilar los espacios desde los que podían producirse lanzamientos exteriores.
El reloj avanzaba y la sensación de equilibrio continuaba dominando el partido. Las aproximaciones se sucedían, pero ninguna de las dos escuadras conseguía transformar sus intentos en el gol que rompiera la igualdad. El Deportivo quería aprovechar su condición de local y el impulso de su última victoria, mientras que el Alavés encontraba en la resistencia defensiva una manera de mantenerse dentro de un encuentro que todavía ofrecía múltiples posibilidades.
En el minuto 25 llegó la acción que cambió el primer tramo del encuentro. Carmen Sobrón se preparó para ejecutar una falta directa y encontró una oportunidad para demostrar su precisión. La futbolista del Alavés conectó un disparo que superó la resistencia de la defensa y sorprendió a Ana Seoane, que llegó a rozar el balón, pero no pudo evitar que terminara en el fondo de la red y así abrir la lata con el 0–1.
El golpe del conjunto visitante un golpe para el Deportivo ABANCA, que había comenzado el encuentro buscando la portería rival y se encontró por detrás en el marcador pese a sus primeras aproximaciones. La falta directa de Carmen Sobrón permitió al conjunto vitoriano transformar sus intentos en una ventaja concreta y reforzó la importancia de aprovechar las oportunidades en un partido tan igualado.
Para el Alavés, el gol representaba una recompensa a su capacidad para mantenerse competitivo y encontrar soluciones en un encuentro que no había ofrecido una superioridad clara. La ejecución de Sobrón inclinó el marcador a favor de las visitantes y les permitió afrontar el resto de la primera mitad con una ventaja que debían proteger sin renunciar a buscar un segundo tanto.
Ana Seoane había llegado a rozar el balón, pero la precisión del lanzamiento impidió que pudiera evitar el gol. La acción no debía eclipsar la intervención anterior de la joven guardameta, que había mantenido al Deportivo dentro del partido con una parada de mérito. En el fútbol, una intervención decisiva no siempre garantiza que la portería permanezca intacta, y el tanto visitante recordó la dificultad de responder ante un lanzamiento de falta directa bien ejecutado.
El Deportivo necesitaba reaccionar y volvió a buscar la portería contraria con determinación. Eva Alonso probó fortuna mediante un remate de cabeza que terminó desviado, una oportunidad que reflejó la voluntad del conjunto gallego de encontrar el empate antes de llegar al descanso. Las locales sabían que el resultado podía complicar sus planes si el Alavés conseguía mantener la ventaja durante demasiado tiempo.
La respuesta deportivista exigía encontrar precisión en los últimos metros. El equipo había generado aproximaciones suficientes para alimentar la esperanza de un empate, pero todavía debía mejorar la eficacia para convertir sus llegadas en ocasiones verdaderamente determinantes. El gol de Carmen Sobrón había modificado el escenario y obligaba a las locales a combinar paciencia con una mayor capacidad para resolver sus acciones ofensivas.
Merche Izal dispuso de una nueva oportunidad para ampliar la ventaja visitante mediante otra falta directa. La futbolista del Alavés volvió a buscar la portería, pero en esta ocasión Ana Seoane consiguió quedarse con el balón. La guardameta respondió con seguridad y evitó que el conjunto vitoriano encontrara un segundo tanto que habría supuesto una dificultad añadida para las aspiraciones deportivistas.
La intervención permitió al Deportivo conservar una diferencia mínima y mantener vivo el objetivo de llegar al descanso con opciones de equilibrar el encuentro. En una primera mitad en la que ambos equipos habían generado oportunidades, el marcador seguía reflejando la eficacia de las visitantes en una acción concreta y la falta de acierto local en sus aproximaciones.
A medida que se acercaba el descanso, el Deportivo incrementó sus esfuerzos para encontrar el empate. Ainoa Gómez probó fortuna con un disparo lejano que la defensa vitoriana rechazó a córner. La acción volvió a situar al conjunto gallego cerca de la portería rival y permitió que las locales insistieran en su objetivo de marcharse a los vestuarios con un resultado diferente.
El saque de esquina ofrecía otra oportunidad para generar peligro, pero el Alavés continuó defendiendo su ventaja. Las visitantes sabían que alcanzar el descanso por delante supondría una recompensa importante a su trabajo y les permitiría reorganizarse con una situación favorable. El Deportivo, por el contrario, necesitaba encontrar una acción que le permitiera equilibrar el partido antes de que concluyera el primer periodo.
Merle Barth volvió a aparecer en una acción ofensiva mediante un remate de cabeza que no encontró portería. La futbolista alemana había participado en varias aproximaciones del conjunto gallego y representaba una alternativa para intentar superar la defensa visitante mediante el juego aéreo. Sin embargo, el intento tampoco tuvo el desenlace deseado y el Deportivo seguía sin encontrar el gol que necesitaba.
Eva Alonso dispuso de otra oportunidad antes del descanso con un lanzamiento lejano que tampoco consiguió convertirse en el empate. La acción cerró un tramo de insistencia deportivista en el que las locales acumularon intentos, pero no encontraron la precisión suficiente para superar al Alavés. La distancia en el marcador seguía siendo mínima, aunque cada minuto sin marcar aumentaba la responsabilidad de la segunda mitad.
El conjunto vitoriano consiguió resistir durante los últimos compases y conservar la ventaja obtenida en el minuto 25. Su defensa respondió ante las aproximaciones del Deportivo y su guardameta contó con la ayuda de sus compañeras para mantener el 0-1. Las visitantes habían encontrado en la falta directa de Carmen Sobrón la diferencia que necesitaban y se marchaban al descanso con el reto de sostenerla durante otros cuarenta y cinco minutos.
El Deportivo ABANCA, mientras tanto, tenía motivos para creer en la remontada, pero también debía encontrar soluciones para mejorar su eficacia. Sus aproximaciones demostraban que podía hacer daño, aunque el resultado exigía una respuesta más contundente en las áreas. El descanso ofrecía a ambos cuerpos técnicos la oportunidad de revisar sus planteamientos y preparar una segunda mitad que prometía emociones.
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia en favor del conjunto vasco, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por jugar en Galicia.

regreso de los vestuarios llegó acompañado de movimientos en los dos equipos. Alberto Rodríguez decidió introducir un doble cambio en el Deportivo ABANCA, dando entrada a Elena Vázquez y Marisa García con la intención de renovar recursos y buscar una reacción que permitiera equilibrar el marcador. El conjunto gallego necesitaba transformar su insistencia en eficacia y afrontar la segunda mitad con la convicción de que todavía disponía de tiempo para cambiar el destino del encuentro.
El Alavés también movió sus piezas y dio entrada a Kumba Brima. La sustitución permitía al conjunto vitoriano afrontar el segundo periodo con una alternativa adicional, en un momento en el que el objetivo principal pasaba por mantener la ventaja sin renunciar a las posibilidades de ampliar el resultado. Las visitantes sabían que el Deportivo iba a aumentar su presión y que la capacidad para gestionar esos momentos podía resultar determinante.
El encuentro recuperó el ritmo con Millene Cabral como una de las primeras protagonistas. La brasileña probó fortuna con un disparo que se marchó desviado, en una acción que volvió a evidenciar su voluntad de asumir responsabilidades ofensivas. El Deportivo necesitaba encontrar una vía para superar a la defensa rival y la atacante continuaba siendo una referencia para canalizar buena parte de las aproximaciones locales.
La ocasión no terminó en gol, pero permitió al Deportivo mantener la iniciativa y transmitir la sensación de que el empate podía llegar si conseguía prolongar su presión. Las locales necesitaban aprovechar el impulso de la reanudación para obligar al Alavés a defender cada vez más cerca de su área. Las vitorianas, por su parte, debían evitar que la acumulación de ataques locales terminara por desordenar su estructura defensiva.
Ainhoa Guallar tuvo una oportunidad importante para ampliar la ventaja del Alavés. La futbolista visitante encontró una situación favorable para buscar el segundo tanto, pero Ana Seoane rectificó a la perfección y evitó que el balón terminara en su portería. La intervención permitió al Deportivo seguir dentro del partido y volvió a poner de manifiesto la importancia de la guardameta en un encuentro en el que cada acción podía cambiar el panorama.
El equipo gallego se encontraba ante un desafío que exigía perseverancia. Había encajado el gol de Carmen Sobrón en la primera mitad y necesitaba equilibrar el marcador frente a un adversario que seguía encontrando oportunidades para ampliar su ventaja. La capacidad para mantener la concentración después de cada ocasión fallada sería fundamental para que el Deportivo no perdiera la confianza en su plan.
En medio de esa batalla, Pichi emergió como una de las grandes protagonistas del encuentro. Su actuación destacó por la consistencia y la influencia que tuvo en el desarrollo del juego, hasta el punto de terminar siendo elegida MVP. En un partido de alternativas y máxima exigencia, su rendimiento aportó una referencia individual que terminó sobresaliendo dentro de un duelo en el que el esfuerzo colectivo tuvo un peso decisivo.
El partido continuaba abierto, con el Deportivo buscando el empate y el Alavés tratando de proteger su ventaja sin renunciar a atacar. La diferencia de un gol mantenía la incertidumbre y obligaba a ambos conjuntos a prestar atención a cada detalle. Las locales sabían que una acción bien ejecutada podía devolverlas al encuentro, mientras que las visitantes necesitaban aprovechar sus oportunidades para evitar que la presión acabara inclinando el resultado.
Ainoa Gómez volvió a intentarlo con un disparo que se marchó fuera. El Deportivo continuaba acumulando aproximaciones, pero la precisión seguía siendo el elemento que separaba sus esfuerzos de la posibilidad de celebrar el empate. El Alavés resistía y trataba de impedir que las futbolistas locales encontraran espacios claros para rematar, consciente de que el paso de los minutos podía aumentar la urgencia deportivista.
Los banquillos volvieron a intervenir para adaptar sus equipos al desarrollo del encuentro. Sofía Domínguez entró en el Deportivo ABANCA, mientras que Almudena Rivero se incorporó al conjunto babazorro. Los cambios buscaban aportar nuevas alternativas en un tramo en el que el desgaste comenzaba a adquirir relevancia y en el que cualquier detalle podía influir en el resultado final.
La entrada de nuevas futbolistas ofrecía a ambos entrenadores la posibilidad de modificar las características de su equipo sin perder de vista el objetivo principal. El Deportivo necesitaba aumentar su capacidad ofensiva y encontrar espacios en una defensa que había resistido durante buena parte del partido. El Alavés, por su parte, debía mantener el equilibrio entre la protección de su área y la posibilidad de sorprender a las locales en alguna transición.
Elene Viles probó fortuna para las visitantes en una nueva aproximación del Alavés. El conjunto vitoriano no había renunciado por completo a atacar y seguía buscando ocasiones que le permitieran ampliar su ventaja. Un segundo gol habría cambiado de manera importante las necesidades del Deportivo, que se habría visto obligado a asumir todavía más riesgos para evitar la derrota.
La respuesta local llegó en una acción ofensiva de Millene Cabral que fue cortada por Laia Parera. La defensa visitante consiguió intervenir para frenar el avance de la brasileña, evitando que el Deportivo transformara la jugada en una nueva ocasión. El duelo mantenía así su carácter competitivo, con acciones individuales que podían alterar el ritmo y con dos equipos obligados a defender cada balón como si fuera decisivo.
Sofía Domínguez también estuvo cerca de marcar mediante un lanzamiento de falta directa. La futbolista deportivista encontró una oportunidad para buscar el empate a través de una acción a balón parado, pero el intento no terminó en gol. El Deportivo continuaba llamando a la puerta y el Alavés debía sostener su concentración para evitar que la acumulación de aproximaciones locales terminara por traducirse en el 1-1.
La presión del conjunto gallego comenzaba a crecer. Cada avance encontraba una respuesta defensiva y cada ocasión fallada aumentaba la necesidad de acertar en la siguiente. Sin embargo, el Deportivo no dejó de buscar soluciones y siguió insistiendo ante un Alavés que trataba de resistir sin perder la posibilidad de lanzar algún ataque peligroso.
La argentina tuvo otra oportunidad desde la frontal del área, pero Sofía Fuente se hizo con el balón e impidió el tanto. La guardameta visitante respondió con seguridad y volvió a mantener a su equipo por delante en el marcador. Su intervención reforzó la resistencia del Alavés en un tramo en el que el Deportivo estaba encontrando cada vez más motivos para creer en el empate.
Sofía Fuente se convirtió así en una figura importante para las aspiraciones visitantes, obligada a intervenir ante una sucesión de intentos que reflejaban la insistencia del equipo local. El Deportivo acumulaba llegadas y trataba de encontrar una rendija en el entramado defensivo del Alavés, pero la portera y sus compañeras seguían evitando que el resultado cambiara.
El conjunto deportivista se volcó entonces sobre el área rival y comenzó a embotellar al Alavés. Las locales aumentaron su presencia ofensiva y buscaron una y otra vez el camino hacia la portería, conscientes de que el tiempo empezaba a jugar en su contra. La presión local obligaba a las vitorianas a defender con cada vez menos margen y a concentrar sus esfuerzos en despejar el peligro.
Olaya tuvo una nueva oportunidad con un lanzamiento que se marchó por encima de la portería. El Deportivo seguía insistiendo, pero el balón no terminaba de encontrar el camino hacia la red. La sucesión de intentos mantenía el encuentro abierto y reflejaba la determinación de las locales, que se negaban a aceptar una derrota pese a las dificultades que habían encontrado durante el partido.
El Alavés trataba de resistir ante el empuje deportivista, consciente de que mantener la ventaja podía permitirle romper su racha sin victorias. La defensa visitante había soportado numerosos intentos y cada minuto que transcurría aumentaba el valor de su resistencia. Sin embargo, el Deportivo seguía buscando el empate con una intensidad que terminaría teniendo consecuencias en el desenlace.
En el minuto 83 llegó una de las acciones más trascendentes de la segunda mitad. La colegiada expulsó a Laia Parera por una dura entrada sobre Millene Cabral, dejando al Deportivo Alavés en inferioridad numérica durante el tramo final del encuentro. La decisión arbitral modificó las condiciones competitivas del partido y obligó al conjunto vitoriano a afrontar los últimos minutos con una futbolista menos.
La expulsión supuso un contratiempo de enorme importancia para las visitantes, que ya estaban soportando una presión considerable. Con una jugadora menos, el Alavés debía reorganizarse para proteger su ventaja y tratar de evitar que el Deportivo encontrara espacios adicionales. Las locales, por su parte, veían cómo se abría una oportunidad para intensificar todavía más su ofensiva en busca de un empate que hasta entonces se les había resistido.
El Deportivo aprovechó el impulso y continuó atacando con determinación. La insistencia local encontró finalmente recompensa cuando Millene Cabral remató desde dentro del área y consiguió superar a la defensa visitante para establecer el 1–1. El gol desató la celebración en Riazor y convirtió los últimos minutos en un escenario completamente diferente, con el conjunto gallego dispuesto a buscar una remontada que pocos instantes antes parecía cada vez más complicada.

El tanto de Millene tuvo un valor que iba más allá del empate. La brasileña había protagonizado varias de las principales ocasiones deportivistas y encontró finalmente el premio a su insistencia en el momento de mayor presión. El 1-1 devolvió la igualdad al marcador, reavivó las esperanzas de la afición local y obligó al Alavés a resistir en inferioridad numérica durante un desenlace que prometía emociones.
La reacción del Deportivo no terminó con el empate. El conjunto gallego había conseguido derribar la resistencia visitante y entendía que todavía podía completar la remontada si mantenía la intensidad. El Alavés necesitaba recuperar el orden y proteger el punto que tenía al alcance, mientras que las locales se lanzaban a buscar un segundo gol que transformara una mañana complicada en una victoria de enorme valor.
Sofía Fuente volvió a intervenir para detener un disparo de Redru desde fuera del área. La guardameta del Alavés mantuvo a su equipo con opciones y demostró que, pese a la presión, todavía había margen para resistir. Su parada volvió a retrasar la celebración local, pero también evidenció la cantidad de trabajo que estaba teniendo la defensa visitante en un tramo final marcado por la insistencia deportivista.
Los minutos avanzaban y Riazor empujaba al Deportivo hacia el área rival. La posibilidad de conseguir una victoria después de haber estado por detrás en el marcador aumentaba la intensidad de cada acción. Las locales no querían conformarse con el empate, mientras que las vitorianas trataban de sostenerse en un partido que se había vuelto especialmente exigente después de la expulsión de Laia Parera.
Cuando el encuentro parecía dirigirse hacia un reparto de puntos, llegó la acción que cambió definitivamente la historia de la mañana. Lucía Pardo apareció dentro del área y completó la remontada con un golazo que hizo estallar de alegría a Riazor. El 2–1 llegó en la última jugada del encuentro y convirtió la insistencia del Deportivo en una victoria agónica, de esas que permanecen en la memoria por la forma en la que se producen
El gol de Lucía Pardo culminó una remontada que el conjunto gallego había perseguido durante toda la segunda mitad. El equipo no dejó de buscar el empate después de encajar la falta directa de Carmen Sobrón y encontró en la presión final el camino para cambiar el desenlace. La atacante apareció en el momento decisivo y transformó la última gran oportunidad en tres puntos que pueden tener un valor importante para la trayectoria deportivista.
La celebración reflejó la dimensión emocional de una victoria conseguida cuando el tiempo parecía agotarse. El Deportivo había pasado de la frustración por el 0-1 a la esperanza del empate y, finalmente, a la alegría de una remontada que llegó en el último suspiro. Riazor encontró motivos para celebrar una actuación marcada por la perseverancia y por la capacidad del equipo para seguir compitiendo hasta la última acción.
El Alavés, por su parte, vio cómo se escapaba una ventaja que había defendido durante buena parte del encuentro. Carmen Sobrón había adelantado a las visitantes con una falta directa de gran ejecución, pero los goles de Millene Cabral y Lucía Pardo terminaron inclinando el resultado a favor del conjunto gallego. La expulsión de Laia Parera añadió dificultad a un desenlace en el que las vitorianas no consiguieron conservar el punto que parecía al alcance.
Todavía hubo tiempo para una última acción de peligro. Celia Ochoa dispuso de la última oportunidad del encuentro, pero la guardameta local consiguió quedarse con el balón sobre la línea y evitó que el resultado volviera a cambiar. La intervención puso el cierre a un partido de enorme intensidad y permitió al Deportivo conservar una victoria que ya había desatado la celebración de su afición.
El pitido final confirmó el 2-1 y certificó una remontada que premió la insistencia del Deportivo ABANCA. El equipo gallego había encontrado dificultades para superar al Alavés durante buena parte del encuentro, pero mantuvo su apuesta ofensiva y terminó aprovechando el tramo decisivo para dar la vuelta al marcador. Millene Cabral y Lucía Pardo firmaron los goles que cambiaron el desenlace, mientras Pichi fue reconocida como la MVP del partido.

La victoria por 2-1 permite al Deportivo ABANCA cerrar una mañana de enorme intensidad con tres puntos que refuerzan el valor de su reciente triunfo ante la SD Eibar. El conjunto gallego ha conseguido encadenar dos victorias consecutivas y convertir una desventaja inicial en un resultado que puede impulsar su confianza para las próximas jornadas. La manera en la que llegó el triunfo, con un gol en la última jugada, añade una dimensión emocional que puede fortalecer al vestuario de cara a los siguientes desafíos.
El Deportivo había llegado a Riazor con la intención de prolongar las buenas sensaciones de la jornada anterior y encontró un partido mucho más exigente de lo que podía sugerir su planteamiento inicial. El gol de Carmen Sobrón obligó a las locales a remar contracorriente durante buena parte del encuentro, pero el equipo mantuvo su insistencia y encontró la recompensa cuando Millene Cabral igualó el marcador. La aparición decisiva de Lucía Pardo terminó convirtiendo el esfuerzo colectivo en una victoria de enorme valor.
La remontada también deja una lectura importante sobre la capacidad del Deportivo para competir hasta el final. El equipo no encontró el empate pese a varias aproximaciones durante la primera mitad y tuvo que esperar hasta el tramo decisivo para superar a Sofía Fuente. Sin embargo, mantuvo su determinación, aumentó la presión y aprovechó sus oportunidades cuando el encuentro entró en sus minutos más tensos. Esa perseverancia puede convertirse en un recurso valioso para afrontar futuros compromisos.
Millene Cabral fue una de las grandes protagonistas del encuentro. La brasileña había avisado desde los primeros minutos y terminó marcando el gol del empate en un momento fundamental. Su capacidad para mantenerse activa durante el partido y seguir buscando situaciones de remate resultó decisiva para que el Deportivo recuperara sus opciones. El tanto permitió al equipo llegar al desenlace con la confianza necesaria para buscar una victoria que terminó apareciendo en la última jugada.
Lucía Pardo se reservó el momento más decisivo de la mañana. Su gol en el último suspiro completó la remontada y convirtió el encuentro en una celebración para el deportivismo. Después de haber sido reconocida como MVP en la victoria frente al Eibar, la atacante volvió a tener un papel relevante en una jornada que puede reforzar su confianza y su importancia dentro del equipo. Su aparición final permitió al Deportivo transformar un partido complicado en una victoria que puede marcar un punto de inflexión.
El reconocimiento de Pichi como MVP también merece atención. Su actuación destacó dentro de un encuentro en el que la igualdad fue máxima durante largos tramos y en el que las intervenciones individuales tuvieron una influencia considerable. La futbolista fue una de las grandes referencias del partido y su rendimiento contribuyó a que el encuentro mantuviera un nivel competitivo elevado hasta el final.
El debut de Ana Seoane, con apenas 16 años, fue otro de los acontecimientos destacados de la jornada para el Deportivo ABANCA. La joven guardameta afrontó una oportunidad importante en la máxima categoría y respondió con intervenciones que ayudaron a mantener al equipo dentro del encuentro. Aunque no pudo evitar el gol de falta directa de Carmen Sobrón, su actuación formó parte de una mañana que quedará señalada en su trayectoria deportiva.
La expulsión de Laia Parera en el minuto 83 cambió las condiciones del tramo final y obligó al Alavés a resistir en inferioridad numérica. La decisión arbitral se produjo cuando el Deportivo ya buscaba con insistencia el empate y añadió dificultad a la tarea defensiva visitante. El equipo gallego aprovechó ese contexto para aumentar la presión, aunque la remontada fue fruto también de su perseverancia y de la capacidad para transformar las ocasiones en goles.
Para el Deportivo Alavés, el resultado supone un golpe duro después de haber estado muy cerca de sumar un punto en un desplazamiento exigente. Las vitorianas habían conseguido adelantarse con una acción de calidad de Carmen Sobrón y defendieron la ventaja durante gran parte del partido, pero no pudieron conservarla en los últimos minutos. El empate de Millene y el gol final de Lucía Pardo dejaron sin recompensa el esfuerzo realizado por el conjunto dirigido por Andrea Esteban.
La derrota prolonga las dificultades del Alavés para recuperar una dinámica positiva. Después de empatar frente al Sevilla FC, las vitorianas buscaban un resultado que les permitiera acercarse a la victoria y ganar tranquilidad en la clasificación. Sin embargo, el desenlace en Riazor las obliga a seguir trabajando para convertir sus buenas fases de juego en puntos y encontrar una respuesta que permita mejorar su situación en las próximas jornadas.
El conjunto babazorro deberá analizar especialmente la manera en que gestionó los minutos finales. La expulsión condicionó su capacidad para proteger el resultado, pero también será importante revisar cómo puede mantener la concentración y reducir las concesiones cuando los rivales aumentan la presión. La temporada continúa ofreciendo oportunidades para corregir errores, aunque la necesidad de sumar empieza a adquirir un peso cada vez mayor para un equipo situado cerca de la zona de descenso.
La diferencia entre ambos conjuntos antes del encuentro era de un solo punto, con el Deportivo décimo con ocho unidades y el Alavés decimocuarto con siete. La victoria permite al equipo gallego mejorar su balance y reforzar su posición, mientras que las vitorianas se marchan de A Coruña sin sumar y con la obligación de reaccionar. Para ofrecer la clasificación exacta tras toda la jornada será necesario incorporar los resultados definitivos de los demás encuentros y la tabla actualizada, ya que las posiciones pueden variar en función de esos marcadores.
El siguiente desafío del Deportivo ABANCA será trasladar esta energía a su próximo compromiso liguero y demostrar que la remontada puede convertirse en una base para construir regularidad. Encadenar victorias es importante, pero mantener el nivel de concentración y eficacia será imprescindible para que los tres puntos de Riazor tengan continuidad. El cuerpo técnico deberá aprovechar las buenas sensaciones sin perder de vista los aspectos que todavía requieren ajustes, especialmente la capacidad para evitar que el equipo tenga que perseguir el marcador durante tantos minutos.
El Alavés, mientras tanto, necesitará convertir la frustración de la derrota en una oportunidad para mejorar. La respuesta del vestuario será fundamental para afrontar el siguiente encuentro con la convicción de que el resultado de Riazor no debe condicionar toda la temporada. La plantilla cuenta con margen para recuperar sensaciones, pero necesitará mejorar su capacidad para sostener las ventajas y encontrar más eficacia en los momentos en los que consigue generar peligro.
La octava jornada vuelve a recordar que la Liga F Moeve es una competición en la que los partidos pueden cambiar de dirección en cuestión de minutos. El Deportivo parecía encaminado a quedarse sin premio después del gol de Carmen Sobrón, pero insistió hasta encontrar dos tantos decisivos. El Alavés había construido una ventaja que parecía suficiente para marcharse con puntos, aunque no pudo resistir el empuje final de las locales. La diferencia estuvo en la capacidad para aprovechar las últimas oportunidades.
Para El Partido de Manu, el encuentro deja una nueva historia que refleja la intensidad y la incertidumbre del fútbol femenino. La remontada del Deportivo ABANCA, la calidad de la falta directa de Carmen Sobrón, la expulsión de Laia Parera y el gol agónico de Lucía Pardo conformaron un desenlace de enorme emoción. Después de seguir la victoria del Atlético de Madrid ante el Valencia, la remontada del Real Madrid frente al Costa Adeje Tenerife y el triunfo del Arsenal ante el Tottenham en Inglaterra, la cobertura del medio vuelve a situar el foco en una competición que ofrece argumentos deportivos en cada jornada.
Riazor fue escenario de un partido que exigió paciencia, insistencia y capacidad para reaccionar ante la adversidad. El Deportivo ABANCA supo mantenerse dentro del encuentro pese a la desventaja y encontró el premio cuando el tiempo parecía agotarse. El Alavés, en cambio, tendrá que asumir la derrota y trabajar para que el esfuerzo realizado no quede reducido a la frustración de un resultado que se escapó en el último suspiro.
La mañana dejó una victoria que puede reforzar la confianza del conjunto gallego y una derrota que obliga al equipo vitoriano a redoblar sus esfuerzos. Millene Cabral abrió el camino del empate, Lucía Pardo escribió el desenlace y Pichi se llevó el reconocimiento individual. Entre la emoción del gol final y la dureza de perder una ventaja defendida durante tantos minutos, el encuentro confirmó que ningún resultado está asegurado hasta que llega el pitido final.
El Deportivo ABANCA se marcha de Riazor con tres puntos, dos victorias consecutivas y una remontada que su afición recordará por la forma en que se produjo. El Alavés regresa con la tarea de corregir errores, recuperar confianza y encontrar una respuesta que le permita alejarse de la zona comprometida de la tabla. La temporada continúa y ambos equipos tendrán que mirar hacia delante, conscientes de que cada jornada ofrece una nueva oportunidad para cambiar su rumbo.
📋 Ficha técnica
Entrenador: Alberto Rodríguez.
Deportivo ABANCA: Ana Seoane; Paula Novo (Elena Vázquez, min. 46), Adriana Ranera, Merle Barth (Sofía Domínguez, min. 57), Vega Montesinos; Olaya Rodríguez, Eva Alonso (Marisa García, min. 46), Ainoa Gómez (Redru, min. 74); Lucía Rivas (Michi Apóstol, min. 64), Millene Cabral y Lucía Pardo.
Entrenadora: Andrea Esteban.
Deportivo Alavés: Sofía Fuente; Laia Parera, Inés Altamira, Pichi García, Merche Izal; Nayadet Opazo, Elene Viles, Laura Navajas (Celia Ochoa, min. 70); Ainhoa Guallar (Almudena Rivero, min. 62), Carmen Sobrón (Juliette Vidal, min. 83) y Hanane Aït El Haj (Kumba Brima, min. 46).
🟨 Tarjetas amarillas: Adriana Ranera (31’) y Pichi García (48’).
🟥 Tarjetas rojas: Laia Parera (83’).
👩🏻⚖️ Árbitra: Ylenia Sánchez, del Comité Catalán.
🏟️ Estadio: ABANCA-RIAZOR (A Coruña).
⚽ Goles
0-1 Carmen Sobrón (25’) ⚽️
1-1 Millene Cabral (88’) ⚽️
2-1 Lucía Pardo (100’) ⚽️
Incidencias: Encuentro correspondiente a la octava jornada de Liga F Moeve, disputado el domingo 25 de octubre de 2026 en el estadio ABANCA-RIAZOR de A Coruña, sobre una superficie de hierba natural, ante 887 espectadores.
Vídeo |















Deja una respuesta